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HARFUCH EXTRAE la cinta de Tijuana: enfermero de 92 años confiesa quién mató a Jorge Negrete

Las cinco cartas, una por cada mes, entre julio y noviembre del 53. Las cartas que doña Emilia guardó en el cofre y que jamás llegaron a manos de Diana Negrete. Tres. Vas a descubrir quién fue el hombre que mandó la noche del 4 de diciembre, 12 horas antes de la muerte. Un telegrama a Hollywood. El telegrama estaba dirigido al hospital, lo firmaba Fidel Velázquez y decía exactamente 11 palabras.

Esas 11 palabras, Harf extrajo de la caja. Cuatro. Vas a ver al final lo que doña Emilia abordó debajo de la palabra Jalisco. Una segunda palabra más pequeña, cosida con tanto cuidado que el primer perito que la encontró tardó 40 minutos en estar seguro de lo que estaba leyendo. Cuando lo estuvo, lo escribió en su libreta y firmó tres veces.

Eso es lo que te prometo. En orden hasta el final. Empezamos por las monedas. que eso lo cierras rápido. Arfuch rompe el candado a las 4:05 de la madrugada. La cizaya muerde el bronce y suena seco. La tapa se levanta despacio. Adentro lo primero que se ve son cuatro centenarios de oro de 50 pesos mexicanos fechados todos en el año 1946.

Cada uno pesa 41 g. Cada uno vale en peso de oro. Hoy alrededor de 140,000 pesos. Los cuatro juntos suman más de medio millón. Estas son las monedas que María Félix denunció en enero del 54. las que ella dijo que la familia Negrete se había robado del cofre que Jorge guardaba en una caja fuerte, las que la familia Negrete jamás devolvió y las que durante siete décadas se creyó que se habían vendido en alguna casa de empeño de Tacuba. Aquí están las cuatro.

Ninguna se vendió. Doña Emilia las guardó y atadas a las monedas con un cordel de algodón crudo, hay un recibo de la casa de cambio Caram, calle Madero, Ciudad de México, fechado 18 de octubre de 1952, la misma fecha de la boda con María Félix. El recibo dice que Jorge Alberto Negrete Moreno adquirió ese día 12 centenarios.

Pagó al contado, 18,000 pesos, pesos de los de antes, 12 monedas. Aquí hay cuatro, faltan ocho. Y esto te lo voy a decir despacio porque importa. Las otras ocho monedas no las tenía María Félix. La caja de seguridad que ella abrió en el Banco Internacional, calle 5 de mayo, marzo del 54, estaba vacía.

Aparece en el acta del juzgado tercero civil, expediente 912/ 54. Vacía, vacía, como un pulmón muerto. ¿Dónde están las otras ocho monedas? Te lo voy a contar más adelante, pero te adelanto una pista. Una pista que parece chiquita. Cuando Harfook saque la paneleta con la palabra Jalisco, en uno de los dobleces vamos a ver una marca circular del tamaño exacto de una moneda de centenario.

Una marca de presión hecha cuando la moneda estuvo dentro de la tela mucho tiempo. Marca de 5 años, dijo el perito en textiles. 5 años de una moneda apretada contra el hilo. Pero la moneda allá no está. Esa moneda alguien la sacó y nos vamos a enterar de quién la sacó. Ahora la biografía rápida del muerto en seis frases para que sepas con quién estamos tratando.

No te aburras. Es rápido. Guanajuato, 1911. Nace en la calle Sopeña, hijo de militar. Aprende cinco idiomas antes de los 16. Se gradúa deteniente del ejército mexicano a los 20. A los 22 se va a Nueva York a cantar ópera. A los 25 está sirviendo mesas en el restaurante Yumuri Manhattan.

A los 30 debuta en AI, Jalisco, no te rajes. A los 36 funda el sindicato. A los 42 está muerto. Esa es la película oficial, la que sale en los libros. La de adentro del cofre es otra, la que doña Emilia cosió con manos de madre, la que dura más que el oro, porque entre el centenario y la pañoleta, atadas con la misma cuerda, salen cinco cartas, cinco sobres blancos, cinco fechas distintas, una por cada mes, entre julio y noviembre del 53, todas dirigidas con la letra inclinada de Jorge a mi mamacita querida.

Emilia Moreno, calle Tabasco 324, México de F. La primera, fechada 12 de julio dice cosas normales. Salud regular, mucho trabajo en el sindicato. Saludos a las hermanas, tres líneas y firma. La segunda, del 14 de agosto, ya no. La segunda empieza con la frase, “Mamá, los productores ya están moviendo cosas que no deberían moverse.

” Y termina con la frase, “Si me pasa algo, lo que está en el cofre se lo das a Diana, no a nadie más. Y a la viuda no le entregues una sola moneda. La carta del 14 de agosto en su tercer párrafo menciona ocho centenarios y los menciona uno por uno. Esto fue lo que circuló entre quienes lo conocieron de cerca, lo que se contó en pasillos sindicales durante años.

La familia siempre lo negó. Nadie pudo probarlo. La versión se quedó, pero la carta está aquí. La carta tiene fecha y la carta tiene un sello postal del 14 de agosto del 53, oficina Roma Sur, ventanilla 4. Si esto te quemó, espérate al telegrama de Velázquez, porque el telegrama de Velázquez lo abrimos en el minuto 12 y cuando lo leas vas a tener que pausar el vídeo.

El telegrama está en el segundo cajón del cofre. Sí, el cofre tiene un fondo doble, cosa que doña Emilia mandó hacer en una mueblería de niños héroes en marzo del 54. Lo pagó con uno de los centenarios que se acaba de mencionar, por eso falta una. Harf presiona la madera del fondo y se levanta. Adentro hay tres papeles. El primero es el telegrama. Servicio Western Union.

Hora de origen, 4 de la mañana del 5 de diciembre del 53. Origen Ciudad de México, oficina centro. Destino Hospital Cedros del Líbano, Hollywood, California. Habitación 412. Dirigido a Jorge Negrete. 11 palabras exactas. Las leo despacio. Firma hoy. El sindicato lo necesita. No hay otra salida.

Velázquez 12 horas antes de la muerte, cuando Jorge llevaba ya 4 días en coma sin poder firmar nada, cuando los médicos del hospital ya habían dicho a la familia que era cuestión de horas cuando María Félix estaba dormida en el sillón al lado de la cama y doña Emilia rezaba el rosario en el pasillo y un hombre en una oficina de la calle Doncceles escribía 11 palabras en un papel azul de Western Union y pagaba 6 con50avos por mandarlo.

Fidel Velázquez Sánchez, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México, cargo que ocupó hasta su muerte en 1997, 47 años al frente de la sin perder una sola elección interna. El hombre que dijo aquella frase histórica que repetían los obreros con miedo, “El que se mueve no sale en la foto.

” Velázquez era el sistema y el sistema esa madrugada mandó 11 palabras a Hollywood para que un morimundo firmara. Y enemigo declarado de Jorge Negrete desde 1946. ¿Qué quería Velázquez que Jorge firmara agonizando 12 horas antes de la muerte? La respuesta no estaba en el telegrama, la respuesta estaba en el segundo papel del fondo doble, una hoja membretada del sindicato de trabajadores de la producción cinematográfica.

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