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HARFUCH ENTRA al CUARTO donde JOSÉ ALFREDO Agonizó… El SECRETO PERTURBADOR que CAMBIÓ TODO

Tres palabras [música] y una fecha para mis cosas. 1969. [música] La fecha coincide. La fecha es exactamente el año en que el hígado de José Alfredo todavía funcionaba al [música] 70%. El perito hace el cálculo en voz alta. José Alfredo guardó esta caja 4 [música] años antes de morir. La guardó cuando todavía estaba sano.

La guardó porque sabía algo. Y al lado de la caja, dispuestas en una hilera de cuatro, como si alguien las hubiera dejado [música] ahí intencionalmente, había cuatro botellas vacías de tequila centenario añejo con la etiqueta [música] amarillenta despegada de la humedad. Las cuatro botellas tenían escrito [música] a mano un número en la base.

1 2 3 cuatro botellas, cuatro firmas, cuatro algo más. Y antes de que sigamos, escúchame esto. Se decía con peso [música] en los pasillos de la exeñedo durante los años 70 y se decía con nombre [música] y apellido que José Alfredo no estaba bebiendo solo en los últimos años, que había una mesa fija en la cantina de Dolores [música] Hidalgo, donde se sentaban siempre las mismas personas, que esa mesa estaba reservada los miércoles y los viernes desde 1971.

[música] que en esa mesa se discutían cosas que no eran canciones y que cuando José Alfredo se levantaba al baño, alguien le rellenaba el caballito con algo que ya no era nada más tequila. La familia Jiménez siempre lo desmintió. Los descendientes de los músicos del mariachi también. [carraspeo] Nadie pudo probarlo nunca en una corte, pero la versión se quedó y los hombres de esa mesa, según se susurraba en los velorios de los compositores de la sociedad de autores y compositores durante décadas, eran cuatro: cuatro

nombres, cuatro siluetas, cuatro firmas en cuatro documentos. Versión que jamás llegó a juicio, pero versión que se quedó. Antes de que sigamos, escúchame bien. Lo que Harf sacó de esa caja de cedro cambia todo lo que crees que [música] sabes de José Alfredo Jiménez. Una libreta verde forrada en piel con páginas amarillas, un sobreamarillo cerrado con cera roja.

Dos cassets Beasf de 90 [música] minutos con una sola letra escrita a mano en la etiqueta, una fotografía de noche con cuatro hombres. Y debajo de todo eso, lo que ni siquiera Harfooks esperaba encontrar. Hoy vas a saber cuatro cosas que nunca te contaron sobre José Alfredo Jiménez y te voy a avisar cuando llegue cada una.

Primero, los exámenes médicos del Hospital ABC que muestran que [música] en 1969 su hígado funcionaba al 70%. Y los números exactos de cómo se degradó. Segundo, ¿quiénes eran [música] los cuatro hombres que se sentaban en esa mesa los miércoles y los viernes? ¿Y qué se llevaba cada uno? Tercero, la [música] libreta del Dr. Manuel Quintanar Lozano, que lo trató en 1972 y la única [música] frase que José Alfredo le respondió cuando le preguntó si estaba solo cuando bebía.

Y cuarto, lo que estaba escrito en el sobreamarillo cerrado con cera roja que la viuda joven, según se rumoró [música] durante 50 años, había pedido que destruyeran. Empezamos. El primer expediente [música] médico salió del segundo cajón del escritorio del sótano, no de la caja de cedro. Estaba doblado en cuatro partes adentro [música] de un sobre manila amarillo con el sello del hospital ABC.

Fecha del análisis, 14 de marzo de 1969. José Alfredo se había hecho un chequeo general porque su esposa Paloma Gálvez, la primera esposa, había insistido. Ella lo veía cansado. Ella veía que tomaba más de lo que tomaba antes. Pero los números del análisis decían otra cosa. Transaminas [música] dentro de rangos normales. Bilirubina total 0.9.

Albumina 4.2, plaquetas en 220,000, [música] tiempo de protrombina 13 segundos. Y la conclusión del médico escrita a [música] máquina decía hígado funcional al 70%, capacidad de regeneración conservada. Recomendación: reducir consumo de bebidas alcohólicas y reposo de 6 semanas. 70%, 43 años, padre de cuatro hijos, compositor activo, hígado que se podía recuperar.

Y aquí [música] llega lo primero que te prometí. El segundo expediente médico fechado 18 de febrero de 1971, [música] 2 años después, ya muestra una caída brutal. Transaminas [música] elevadas tres veces sobre el rango normal. Bilirrubina total [música] 2.7, Albumina 3.1, plaquetas [música] en 140,000, tiempo de protrombina 18 segundos.

La conclusión, hígado funcional al 30%, cirrosis incipiente. Pronóstico reservado 30%. En 2 [música] años una caída de 40 puntos. Médicamente [música] esa caída solo se explica con consumo masivo diario sostenido, el equivalente a una [música] botella de destilado al día durante 730 días seguidos.

Pero las personas que vivían con él decían que tomaba dos copas en [música] la cena. Dos copas. Acuérdate de la frase del mazazo. Alguien proveía. Y aquí está [música] la primera cifra que no cuadra. Si tomaba dos copas en la cena, pero su hígado se comportaba como si tomara [música] una botella diaria, hay 720 ml de diferencia al día.

720 ml, 262 [música] L al año, 524 L en los 2 años entre el primer análisis y el segundo, 524 L de algo que él no recordaba haber bebido, pero su hígado sí registró. El tercer expediente médico fechado 9 de octubre de [música] 1973, 42 días antes de morir, es el último. Birirubina total 8.4, plaquetas en [música] 62,000, albúmina 2.1.

La conclusión, [carraspeo] cirrosis terminal, encefalopatía hepática, grado 2, pronóstico fatal en 60 [música] a 90 días. El doctor calculó 90, le quedaban 42 y la firma del Dr. Manuel [música] Quintanar al pie de la página tiene una nota agregada al margen con pluma azul escrita después. El paciente no presenta los [música] signos de un alcohólico crónico clásico.

Conducta lúcida entre episodios. Memoria conservada. Hay algo que no me dice. Eso lo escribió el médico tratante y eso quedó en el expediente. Y ese expediente [música] nadie lo vio durante 52 años. Y antes de que sigamos, escúchame esto que cambia todo. Acuérdate [música] de la última vez que oíste el rey en la rocola de una cantina o en la cocina de tu mamá los domingos en [música] la mañana o en la voz quebrada de tu papá cuando llegaba tarde el sábado de noche.

Esa canción, una sola canción, generó en regalías documentadas entre 1970 [música] y 1 y 2026. La cifra de 387 [música] millones de pesos. 387 millones. José Alfredo [música] Jiménez cobró por escribirla 800 pesos. 800 8000 pesos actuales. Y esa, escúchame bien, fue la canción que mejor le pagaron en toda su vida. Hay 700 más.

Por cuando el destino, su primera grabación con Andrés Huesca en 1949 cobró 100 pesos. La grabaron después Pedro Infante, Lola Beltrán, Javier Solís, Vicente Fernández, Rocío Durcal, Luis Miguel y otros 40 intérpretes. Generó 412 millones. Por camino de Guanajuato. Cobró 200 pesos. Generó 290 millones.

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