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FABIÁN “El Gitano”: la SUCIA verdad de su MUERTE… El SÓRDIDO final del ídolo sin ROSTRO

Para los aficionados al CML de esa época, Fabián el gitano era una presencia conocida y confiable en el medio car. No era místico, no era último guerrero, no era el nombre que convocaba a la gente a las arenas, era el luchador que cumplía, que hacía su trabajo en cada función, que cuando le tocaba brillar brillaba y cuando le tocaba hacer quedar bien a la estrella principal lo hacía sin [música] rechistar.

Ese perfil, el del trabajador honesto en el medio Kart, es el perfil más común en la lucha libre y el menos reconocido, el que genera el soporte sobre el que las estrellas pueden brillar y que recibe exactamente la fracción del reconocimiento que le corresponde proporcional a esa posición. Lo peor aún no había llegado. Esta es la primera revelación que te prometí.

La noche del infierno en el ring y lo que significó. 18 de julio de 2010, Arena México, Ciudad de México, el evento infierno en el ring del TML, una de las funciones más esperadas del año en el calendario de la empresa, caracterizada por su lucha principal, una jaula de acero con múltiples participantes donde el perdedor de la lucha final pone en juego su máscara.

[música] Esa noche participaron 12 luchadores, Ángel de Oro, Ángel de Plata, Ángel Azteca Junior, Diamante, Sensei por el lado técnico, Juligan, Dr. X, Puma King, Tiger Kid, Monster e Histeria por el lado rudo y Fabián el gitano. Grábate esto. Ella fue la primera vez en la historia del infierno en el ring en que los dos finalistas de la jaula fueron técnicos.

[música] Ángel de Oro y Fabián el gitano, dos luchadores del mismo bando obligados a enfrentarse el uno al otro cuando todos los demás participantes habían escapado o habían sido eliminados. [música] Una situación que en la narrativa de la lucha libre siempre carga una atención adicional porque los técnicos supuestamente se respetan entre sí y aquí el código del honor iba a romperse de una manera u otra.

La lucha final entre Ángel de Oro y Fabián el Gitano fue, según los relatos de quienes la vieron en vivo, y las coberturas de los medios especializados de la época. Una de las mejores actuaciones de Fabián en toda su carrera. Ángel de Oro lo pinchó. La cuenta llegó a tres y el gitano tuvo que quitarse la máscara.

Emilio Fabián Fernández de León quedó expuesto ante la arena México llena. Su nombre real fue anunciado por el locutor. Su rostro, que había estado cubierto durante años bajo la tela de seda del gitano, quedó visible para todos. Y los aplausos que recibió en ese momento, los aplausos del reconocimiento deportivo que la lucha libre le da al que pierde con honor, fueron quizás los más genuinos que Fabián había recibido en toda [música] su carrera.

Escucha esto porque aquí está el nudo de todo lo que sigue. Para Fabián el gitano, esa noche fue simultáneamente la cima de su carrera deportiva y el inicio del fin de su identidad. [música] La pérdida de la máscara en la lucha libre mexicana no es solo un resultado deportivo, es una transformación ontológica.

En la cultura de la lucha libre, el luchador enmascarado no es simplemente un atleta con un accesorio, es una entidad diferente, un alterego, una construcción que tiene su propia historia, su propio carisma, su propia relación con el público. Cuando la máscara cae, esa entidad muere y el hombre que queda debajo tiene que reconstruirse desde cero.

Para los luchadores de alto perfil, los místicos, los Atlantis, los Blue Demons, la pérdida de la máscara puede ser el inicio de una nueva etapa igual o más brillante. El luchador sin máscara puede seguir siendo una estrella con su nombre real, con su cara conocida, con el capital simbólico acumulado durante años de carrera enmascarada.

[música] Pero eso requiere que la empresa te respalde, que te dé el espacio narrativo, los programas, las peleas de alto perfil que le digan al público que el hombre que está frente a ellos sigue siendo importante aunque ya no tenga máscara. Para Fabián el gitano, ese respaldo nunca llegó. Lo peor aún no había llegado.

Esta es la segunda revelación que te prometí. Los 9 meses de silencio entre la pérdida de la máscara y la muerte. Entre el 18 de julio de 2010 y el 17 de marzo de 2011, hay exactamente 8 meses. 8 meses en los que Emilio Fabián Fernández de León, ahora sin la máscara que había sido su identidad durante años, intentó seguir siendo parte del mundo para el que había entrenado toda su vida adulta.

[música] Y lo que el sistema del CM LL hizo en esos 8 meses fue exactamente lo que el sistema siempre hace con los luchadores que ya no tienen nada que vender. Mirar para otro lado. Grábate esto. [música] En la lucha libre mexicana la jerarquía de valores es simple y brutal. Tienes máscara. [música] Existes.

Pierdes la máscara en un evento importante. Existes, pero en un nivel diferente. Uno que la empresa puede decidir elevar o puede dejar caer según sus necesidades. Fabián el gitano perdió la máscara en el infierno en el ring, un evento importante, pero no de los más grandes del año del CMLel. Y lo que la empresa decidió después fue claro en su frialdad.

Fabián sin Máscara no era un proyecto que merecía inversión. Las carteleras de los meses siguientes lo dicen todo. Fabián continúa apareciendo en funciones del CML, pero en posiciones que en la escala interna de la empresa son una sentencia de invisibilidad. Las primeras y segundas [música] luchas, el calentamiento que el público todavía está llegando a ver, el espacio donde los luchadores novatos prueban sus primeras armas y los veteranos sin proyecto se van apagando sin que nadie lo note del todo.

De estelarista en el infierno en el ring, de hombre que protagonizó la lucha final de la noche abrir funciones en el mismo mes. El CM LL no tiene ni tenía en 2010 ningún programa formal de apoyo psicológico para sus luchadores. No hay protocolo de transición postmáscara. No hay asesor que se siente con el luchador después de perder lo que en la lucha libre constituye la mitad de su identidad profesional y le diga, “Esto es lo que viene ahora.

Esto es cómo se construye una carrera sin máscara. Esto es cómo se gestiona el duelo que trae consigo este momento. Nada de eso existe en el CML. El luchador pierde la máscara. El evento termina y al día siguiente el sistema sigue rodando exactamente igual que antes, solo que sin el gitano en el cartel principal. Escucha esto.

El Lucha Wiki, el archivo más completo y riguroso sobre la historia de la lucha libre mexicana mantenido por especialistas en el tema, describió a Fabián el gitano durante su carrera activa como un luchador que compensaba con físico y carisma lo que le faltaba en capacidades técnicas puras. Lo describió como alguien que no podía pasar del segundo o tercer lugar en el [música] kart de manera sostenida, que hizo su carrera en el medio kart del CML durante años.

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