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ERIK MORALES: su humillante KO… El oscuro FINAL que HUNDIÓ a la leyenda

Morales a los 15 años ya prefería el terreno adelante, ya prefería el intercambio al movimiento de retroceso. Eso es un instinto que puede transformarse en una virtud o en [música] un problema dependiendo del rival que tengas enfrente. En los niveles amateurs de México en esa época era una virtud que le ganaba peleas. Más adelante en la carrera profesional, esa misma característica se convirtió en algo más complejo.

Lo que no aparece en los registros oficiales del boxeo amater mexicano de esa época es el sacrificio semanal que implicaba ese camino. [música] Morales entrenaba dos veces al día cuando se acercaban los torneos importantes por la mañana antes de ir a la escuela y por la tarde después. El tipo de rutina que deja poco espacio para otras cosas, pero que construye algo que el talento solo no puede construir.

[música] El hábito de la preparación, la mentalidad de que cada día de trabajo importa porque los días se acumulan y el acumulo se ve en el ring. Los torneos nacionales en México en esa época eran competencias serias con peleadores de todas las regiones del país. Ganar 11 títulos nacionales [música] en peso supergallo no era un paseo.

Significaba vencer repetidamente a los mejores de cada estado, de cada region, de cada academia de boxeo del país. Significaba subirse al ring sabiendo que el chico de enfrente también había sacrificado 2 años de su vida para estar ahí y ganar de todas formas. Eso es lo que el registro amateur de Morales representa.

No una colección de victorias faciles, sino 11 veces en que el mejor de su división en México fue el de Tijuana. Para cuando Morales cumplió 16 años, José Morales ya no era solo el padre entrenador del chico prometedor del barrio, era el padre de alguien que los promotores profesionales estaban siguiendo de cerca.

Esa transición de la Mateo respetado [música] al prospecto profesional codiciado cambia la naturaleza del entrenamiento y cambia la naturaleza de la presión. En el boxeo amatur compites por medallas y por reconocimiento. En el profesional compites por dinero y por la siguiente oportunidad. El primer contrato con Top [música] Rank de Bob Adam no fue un papel cualquiera.

Fue el comienzo de una carrera en la que las peleas iban a ser transmitidas por television, pues en [música] la que cada performance sería evaluada por los promotores, por los medios y por los fanáticos del deporte. Y Morales tenía 16 años cuando firmó ese primer contrato. Las peleas del periodo de 1993 a 1997 [música] no fueron solo victorias en el registro, fueron una educación acelerada en lo que es el boxeo profesional versus el amator.

En el amateur, los rounds son cortos y los guantes son más grandes. En el profesional los rounds son más largos, los guantes son más pequeños y el objetivo no es acumular puntos, sino imponer la voluntad. Morales adapto. Aprende y adapto más rápido de lo que la mayoría de los prospectos de su edad lo hacen. Cada pelea de 1993 a 1997. Fue un capítulo de esa educación.

Cada knockout fue una elección confirmada. Y cuando en septiembre de 1997 subió al ring cinturón del CMB frente a Zaragoza, eso no era el mismo chico que había debutado 4 años antes frente a Orejel. Era un peleador formado con 26 victorias profesionales encima y con una claridad sobre lo que podía hacer dentro del ring que muy pocos boxeadores tienen a los 21 años.

La primera vez que el nombre de Eric Morales apareció en los contratos de un promotor profesional fue gracias a Bob Arum, uno de los hombres más poderosos que ha existido en la historia del boxeo mundial. Harum había promovido a Muhamad Ali, a Sugar Rey Leonard, a Óscar de la olla, a George Forman.

No era alguien que apostara por desconocido, sino una razón sólida detrás de la decisión. Y lo que vio en ese chico de Tijuana no era solo velocidad o potencia o agresividad técnica, era actitud. Era esa disposición específica de meterse al intercambio cuando cualquier otro boxeador con sentido de la autoconservación se habría movido hacia los costados.

Era la voluntad de aceptar que te van a golpear para poder golpear tú. Era la mentalidad de que el ring es un lugar donde el que no tiene miedo de recibir tiene ventaja sobre el que sí. Más adelante, en entrevistas a lo largo de su carrera, el propio Morales diría, “Conmigo empezó Bovarum a promover a mexicanos.

Fui el que abrí las puertas para los compatriotas.” [música] Y hay registros que respaldan esa afirmación. Antes de Morales, Arum no apostaba sistemáticamente por peleadores mexicanos nacidos en México con la misma convicción con la que lo haría a partir de los 90. Para un promotor que manejaba los mejores combates del mundo, up apostar por un adolescente de la zona norte de Tijuana era un riesgo calculado y el cálculo salió perfecto.

El 29 de marzo de 1993, con 16 años cumplidos y la firma de un contrato profesional como única garantia de futuro, Eric Morales hizo su debut profesional. [música] Su rival se llamaba José Luis Orejel. El combate duró dos asaltos, knockout. [música] Primera pelea profesional, primera victoria y lo más importante, la primera noche en [música] la que el chico de la zona norte subió a un ring con un contrato firmado y bajo con algo que probar. Piensa en eso un momento.

16 años, debut profesional. En la edad en que la mayoría de los jóvenes todavía están pensando en que van a estudiar o en el fin de semana que viene, Morales ya tenía una carrera con salario y con consecuencias físicas reales. [música] Ella cargaba el peso de una actividad donde una mala noche no es un mal resultado en un examen, es un knockout frente al público.

Es el cuerpo respondiendo a lo que el adversario le pide. Entre 1993 y 1997, Morales fue implacable en el registro. ganó 26 combates consecutivos, 20 de ellos por nouto, detención técnica, cero derrotas, cero empates. Cada subida al ring, termino con la [música] mano en alto. Derroto a excampenes mundiales como Héctor Acero Sánchez y Kenny Mitchell, peleadores con registros sólidos y con experiencia en combates importantes.

[música] Para Morales serán el siguiente escalón y lo sube a uno por uno sin dudar. Escucha esto. En ese periodo de 1993 a 1997, Morales pasó de ganar sus primeros pesos como boxeador profesional a ser el prospecto más caliente del boxeo mexicano [música] en su division. Firmó con Top Rank, la promotora de Bob Arum y empezó a aparecer en carteleras importantes, primero como apoyo y después como atracción principal.

El ritmo de peleas era alto entre cuatro y seis combates [música] por año, lo que en el boxeo profesional es intenso y deja desgaste acumulado que no siempre aparece en los estudios médicos, pero que el cuerpo guarda. Cada pelea dejaba experiencia y cada pelea dejaba también el costo físico acumulado que más adelante todos los peleadores pagan sin excepción con años de carrera encima.

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