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ALAN Pulido: el SECUESTRO fantasma… La SINIESTRA VERDAD del operativo y el cártel

El 28 de febrero de 2016, 4 meses antes del secuestro, Alan Pulido anotó el gol que certificó el título de la Superliga griega temporada 2015 a 2016. El Olimpiacos ganó esa liga por un margen de 30 puntos sobre el segundo clasificado. 30 puntos, una dominación absoluta y Pulido fue parte central de ese equipo anotando seis goles en 18 partidos, compitiendo además en la UEFA Champions League y en la UEFA Europa League.

Fue el primer mexicano en ganar un título de liga en Europa desde el legendario Hugo Sánchez. Piensa en eso un momento. De la historia del fútbol mexicano, solo Hugo Sánchez y luego Alpulido pueden decir que ganaron una liga europea. Eso es lo que era este hombre en mayo de 2016 cuando regresó a México de vacaciones. Un campeón en Europa, un ídolo en Grecia, una estrella en su país, un activo futbolístico que los clubes más poderosos de México empezaban a perseguir con monedas grandes.

Y ese verano, ese mayo de 2016, estaba en Ciudad Victoria, su casa, descansando entre temporadas con su novia y Leana Salas, disfrutando del lugar donde nació antes de volar de regreso a una carrera que estaba a punto de explotar definitivamente. Tres meses después, el 30 de agosto de 2016, Chivas de Guadalajara lo ficharía por 18 millones dó.

La transferencia más cara en la historia de la Liga MX en ese momento, pero eso todavía no había pasado. En mayo de 2016, Alan Pulido era un hombre en el pico de su vida, de vacaciones en su tierra natal. Y su tierra natal era Tamaulipas. No todo era perfecto en la carrera de Pulido hasta ese momento. Hay que decirlo con honestidad porque esta historia merece honestidad en todas sus capas.

Antes de su llegada al Olimpiacos, había pasado por un episodio complicado y doloroso que vale la pena conocer, porque muestra su carácter y la forma en que combatía cuando las cosas se ponían difíciles. Cuando quiso salir de Tigres en 2014 para emigrar a Europa, se desató una guerra legal con su club que lo persiguió durante meses.

Pulido argumentaba que su contrato había expirado. Tigres insistía en que había una renovación firmada antes del Mundial de Brasil 2014 que lo obligaba a quedarse. La disputa se fue escalando, cruzó fronteras, eh llegó hasta el tribunal de arbitraje deportivo El TAS en la Usana, Suiza. La FIFA intervino, la Femex Fot intervino.

Los abogados de ambas partes pelearon cada detalle y en septiembre de 2015 el TAS falló a favor de Tigres. Pulido perdió el arbitraje. Tuvo que renegociar con su club, pagar compensaciones, soportar la presión pública de su propio entorno, las críticas de medios que lo tachaban de conflictivo, la tensión de ver como su carrera estaba atascada por un problema legal, mientras otros jugadores de su generación seguían avanzando.

No era fácil, era frustrante, fue duro, pero lo resolvió. firmó con el Olimpiacos y ganó el campeonato. Eso también define a Pulido la capacidad de remontar cuando todo parece en contra. Lo que nadie imaginaba era que muy pronto iba a necesitar esa capacidad para algo que no tenía nada que ver con el fútbol, para algo que ningún entrenamiento prepara.

Había un episodio más en el historial de Pulido que vale la pena mencionar porque habla de su juventud y de los errores que cometen los jóvenes con talento que de repente tienen demasiado demasiado pronto. En 2011, cuando fue convocado a la selección sub22 para preparar los Juegos Panamericanos, Pulido fue separado del grupo por un incidente en una fiesta con compañeros.

Los detalles exactos nunca fueron del todo claros en los medios, pero el resultado sí fue claro, quedó fuera de la convocatoria, una sanción que en ese momento pareció seria y que en el contexto de lo que vendría después quedó como una anécdota menor de juventud. Solo los chicos de 20 años que vienen de nada, que de repente tienen dinero y fama y todo el mundo quiere estar cerca de ellos, a veces cometen errores.

Alan Pulido no fue la excepción y no sería la última vez que una fiesta nocturna tendría consecuencias en su vida. Tamaulipas en mayo de 2016 era, lo repito porque es fundamental para todo lo que sigue, el estado más peligroso de México en materia de secuestros. No es una opinión periodística, es un dato verificable de las autoridades del propio gobierno federal.

La organización Alto al Secuestro lo tenía en su radar como un estado sin política pública seria contra el crimen, sin capacidades institucionales reales, sin un sistema de respuesta que funcionara para el ciudadano ordinario. El gobernador era Egidio Torre Cantú del Partido Revolucionario Institucional. El PRI, cuyo hermano mayor Rodolfo Torrecantú había sido asesinado a balazos el 28 de junio de 2010 cuando era candidato a gobernador en un ataque armado a su comitiva apenas 10 días antes de las elecciones. El crimen organizado había

asesinado a un candidato a gobernador en Tamaulipas. Eso te dice todo sobre el nivel de violencia política y criminal de esa entidad. Todo lo que necesitas saber para entender el ambiente en el que se desarrolló el caso Pulido. Los cárteles en disputa en Tamaulipas eran los setas y el cártel del Golfo. Los Zetas habían nacido originalmente como el brazo armado del cártel del Golfo, pero se separaron y se convirtieron en sus enemigos más violentos.

La lucha entre ambas organizaciones había convertido Tamaulipas en un escenario de guerra permanente con decenas de muertos cada mes, con zonas enteras de ciudades controladas por uno u otro grupo, con policías en nómina de los cárteles, con funcionarios que miraban para otro lado o que activamente colaboraban.

Ciudad Victoria, en ese contexto, era territorio donde convivían ciudadanos normales y estructuras criminales de manera completamente cotidiana. Salir de noche era un riesgo calculado. Salir de noche siendo famoso, siendo reconocible, siendo alguien con un apellido conocido y un sueldo en euros que todo el mundo sabía que cobraba, era un riesgo multiplicado de manera exponencial.

Y esta es la primera pregunta que nadie en el gobierno quiso responder con claridad antes de cerrar el expediente. ¿Quién sabía que Alan Pulido estaba en Ciudad Victoria esa noche? ¿Quién sabía el programa de la fiesta? ¿Quién filtró la información de que estaría en ese lugar? A esa hora, en esa carretera específica, porque esto que te voy a contar ahora es fundamental para todo lo que sigue.

Y quiero que lo tengas grabado en la memoria mientras repasamos el resto de la historia. Según declaró su propia novia Leana Salas a las autoridades en las primeras horas después del secuestro, cuando el grupo armado los interceptó en la carretera. Los secuestradores llamaron a Alan por su nombre.

Lo llamaron por su nombre, no dijeron, “Bájate del coche.” No apuntaron con un arma y ordenaron parar. Llamaron a Alan Pulido por su nombre antes de que bajara del vehículo. Y eso cambia absolutamente todo en el análisis de este caso. Eso no es un secuestro de oportunidad. Eso no es un grupo de delincuentes que ven un BMW o en la carretera de madrugada y deciden actuar sobre el momento.

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