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Paulina Rubio: la TRÁGICA muerte de su MADRE la dejó ROTA… El SECRETO de su HUMILLANTE colapso

 Antes de que esto llegue más lejos, suscríbete si quieres entender de verdad qué significa perder a la persona que fue el [música] origen de tu identidad entera. Porque lo que vas a escuchar no es el resumen que dan los programas de espectáculos, es la historia completa. Activa la campanita porque hay más historias de mujeres que lo dieron todo y que merecen ser contadas así con la profundidad que se merecen.

 El 30 de junio de 2022, dos días antes de que Susana Dos Amantes muriera, Paulina Rubio subió a un escenario en el Palacio Metropolitano de la Ciudad de México para recibir un reconocimiento de la revista Marie Claire por sus 30 años de trayectoria artística. Era un evento de celebración. Había fotógrafos, había música, había brindis y aplausos.

 Había flores en las mesas y personas vestidas bien mirándola con admiración. Y en medio de todo eso, Paulina tomó el micrófono para dar las gracias y le salió algo que no estaba en ningún guion. Se quebró. La voz se le fue y dijo, con la voz entrecortada de alguien que está haciendo un esfuerzo enorme para mantenerse entera en público.

 [música] Estoy en un momento de mi familia muy sensible y la vulnerabilidad es algo que se tiene que enseñar. Quiero su mejor oración para mi madre, que siempre está conmigo y que vivimos en la familia momentos muy de incertidumbre. Estamos de la mano de Dios con mi mamá. Esa imagen, [música] esa mujer que ha pasado décadas proyectando fuerza, sensualidad, independencia, energía desbordante, la chica dorada, la diva del pop latino, pidiéndole a una sala llena de desconocidos que recen por su madre.

 Esa imagen lo dice todo sobre lo que viene después, sobre lo que ya estaba pasando, sobre el peso que llevaba encima mientras sonreía para las cámaras y recibía premios por una carrera de tres décadas. Pero para entender el peso de ese momento, para entender de verdad lo que Paulina perdió cuando Susana se fue, hay que empezar mucho antes.

 Hay que ir a Guadalajara. Hay que ir a 1948. [música] Hay que conocer primero quién fue esa mujer para poder comprender qué clase de vacío dejó. Susana Dos Amantes nació el 9 de enero de 1948 en Guadalajara, Jalisco, con el nombre completo de María del Perpetuo Socorro Guadalupe, Susana Dos Amantes, Rul Riestra, un nombre enorme para una mujer que iba a ser enorme.

 Hija de una familia jaliciense de apellido compuesto [música] y pesado, Susana creció en una época en que ser mujer bonita en México significaba tener una [música] sola puerta abierta, la del espectáculo. y ella la atravesó con una elegancia natural que no se aprende en ninguna academia, que se trae desde adentro, que es parte de la forma en que uno ocupa el espacio en el mundo.

 Debutó en el cine en 1968 con la película Los recuerdos del porvenir. Tenía 20 años y desde ese primer momento en pantalla quedó claro que su sana dos amantes era diferente. No era solo una cara hermosa, aunque también lo era. Había algo en su manera de estar ante la cámara que la distinguía de la mayoría.

 Una de esas actrices que te hacen voltear a ver la pantalla sin importar qué esté pasando en escena, porque hay algo en su manera de moverse, de hablar, de simplemente estar, que ocupa el espacio de una forma que pocas personas logran. una presencia, una de las cosas más raras que existen en el mundo del espectáculo y una de las que menos pueden fabricarse o comprarse.

 A lo largo de las décadas que siguieron, Susana construyó una carrera de más de 30 películas y más de 20 telenovelas. Fue protagonista, fue antagonista, fue el tipo de actriz que los productores [música] buscan cuando necesitan que una escena funcione de verdad. Actuó junto a nombres como Antonio Aguilar y Eric del Castillo. Protagonizó telenovelas que marcaron generaciones enteras de televidentes en toda América Latina.

 Filmó en distintos géneros, terror, drama, romance, comedia y lo hizo todo con esa dignidad silenciosa de las personas que no necesitan gritar para ser escuchadas, que no necesitan empujar para ocupar el espacio que les corresponde. Pero la vida de Susana Dos Amantes no fue solo luz de reflector. En 1969 se casó con el abogado español Enrique Rubio González y en junio de 1971 nació su primera hija.

La llamaron Paulina. Paulina [música] Susana Rubio Dos amantes. El apellido de la madre insertado ahí en el centro del nombre de la hija [música] como una señal de lo que vendría, como si ya desde el registro civil se estableciera que esta niña iba a llevar a su madre consigo a donde fuera.

 El matrimonio de Susana con Enrique Rubio duró apenas hasta 1974. El divorcio llegó cuando Susana descubrió que su esposo tenía una relación extramarital con otra mujer que además estaba embarazada al mismo tiempo que ella. [música] El golpe fue brutal en todos los sentidos. No solo el dolor personal de una traición, sino la complejidad práctica de quedarse sola con dos hijos [música] pequeños en un México de mediados de los años 70, donde el divorcio todavía cargaba un estigma social considerable.

 En el mundo del espectáculo mexicano de esa época, ser una actriz divorciada con dos hijos pequeños no era una posición de ventaja. Era una posición que requería doble esfuerzo, triple resiliencia y una negativa absoluta a dejar que el mundo privado contaminara el personaje público. Susana encontró una salida que muchas mujeres de su generación no encontraron.

 El trabajo como dignidad propia, no el trabajo como huida del dolor, sino el trabajo como afirmación de que ella existía por sus propios méritos. que no necesitaba el apellido de nadie para justificar su lugar en la pantalla. [música] Y en ese proceso encontró un segundo matrimonio en 1979 con el empresario y productor audiovisual español Carlos Basallo Tomé, con quien viviría hasta que ese matrimonio también terminaría en divorcio en 1988.

Otro ciclo, otra recuperación, otra demostración de que Susana Dos Amantes no se quedaba en el piso, que cuando la vida la tiraba encontraba la manera de volver a ponerse de pie y seguir siendo quien era. Pero Susana no se derrumbó, siguió trabajando. Siguió siendo Susana Dos Amantes, [música] primera actriz, referencia de elegancia en la pantalla mexicana.

 Y en el proceso, sin que hubiera ninguna clase sobre esto, sin que hubiera manual de instrucciones, le enseñó a su hija algo que ningún libro puede transmitir con la misma fuerza, [música] que una mujer puede sostenerse a sí misma cuando el mundo la abandona, que la adversidad no tiene por qué ser el punto final, sino el punto de partida de algo diferente, que la fortaleza no es la ausencia de dolor, sino la decisión de seguir a pesar de él.

 Esa lección transmitida sin palabras, solo con el ejemplo de verla cada día levantarse e ir a trabajar y ser susana amantes frente al mundo, fue quizá el regalo más importante que la actriz le dio a su hija. Más importante que las conexiones en la industria, más importante que los contactos y las puertas abiertas. más importante que cualquier consejo específico sobre cómo navegar el mundo del espectáculo, la enseñanza de que una mujer puede, que una mujer [música] hace, que una mujer sigue y que esa continuidad, esa insistencia en existir

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