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Luis Cárdenas Palomino: Así Vive Hoy en la Cárcel el Expolicía mano derecha de Genaro Garcia Luna

Un hombre que durante años estuvo rodeado de escoltas, que apareció en televisión como símbolo del poder policial en México y que fue llamado el superpolicía del país, hoy duerme en una celda de un penal federal en Morelos. No hay conferencias de prensa, no hay privilegios, solo rejas, rutinas y la posibilidad de que su condena no termine cuando él esperaba.

Hoy te vamos a contar la historia completa de Luis Cárdenas Palomino, quién fue, qué hizo? ¿Por qué terminó preso? ¿Y cómo es realmente su vida dentro de prisión? ¿Qué come? ¿Cómo pasa sus días? ¿Qué tan aislado vive? ¿Cómo se encuentra física y mentalmente? ¿Y cuáles son las posibilidades reales de que algún día vuelva a salir libre? Y quédate hasta el final porque lo que está pasando con su situación legal en este momento te va a sorprender.

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Nació el 25 de abril de 1969 en la Ciudad de México y estudió derecho en la Universidad del Valle. En 1989, a los 20 años entró al Centro de Investigación y Seguridad Nacional. el CISEN, el organismo de inteligencia del gobierno mexicano. Desde ese momento comenzó una carrera que lo llevaría a los niveles más altos del poder en seguridad pública del país, siempre pegado a un hombre, Genaro García Luna.

Para el año 2001 ya era el primer director general de investigación policial de la recién creada agencia federal de investigación, la AFI. En ese cargo construyó estructuras de inteligencia, diseñó operativos, manejó información sensible del Estado mexicano. En 2006 quedó como encargado de despacho de toda la AFI.

En 2008 fue nombrado coordinador de inteligencia para la prevención del delito de la policía federal. tenía miles de agentes bajo su mando y acceso a los datos más confidenciales del país. Durante el sexenio de Felipe Calderón recibió la medalla al valor, la primera que otorgó ese presidente en agosto de 2009. En noviembre de 2010 fue reconocido por la comunidad de policías de América como el mejor policía de México.

Era aplaudido, condecorado, respetado. Aparecía en televisión nacional anunciando capturas espectaculares, presumiendo golpes al crimen organizado. Parecía intocable, pero por debajo de esa imagen había algo muy distinto. ¿Qué estaba pasando realmente detrás de esa imagen de superpicía? Lo que se fue descubriendo sobre sus métodos cambiaría todo.

Y lo que viene a continuación sobre cómo operaba en las sombras es lo que finalmente lo llevó a donde está hoy. En diciembre de 2005 ocurrió uno de los episodios más vergonzosos en la historia policial de México. Se transmitió en vivo por televisión nacional la supuesta detención de Florence Cassés, una ciudadana francesa, y de Israel Vallarta, presentados como líderes de una banda de secuestradores llamada Los Zodiaco.

Las cámaras estaban ahí desde el primer momento. Los movimientos eran casi teatrales. Meses después se reveló que todo había sido un montaje. La detención real había ocurrido un día antes y fue recreada para los medios. Luis Cárdenas Palomino estaba en el centro de ese montaje junto a Genaro García Luna. Supervisó y autorizó la operación mediática.

Pero el montaje televisivo fue solo la parte visible. Lo que se investigó después fue mucho más grave. El 27 de abril de 2012, Cárdenas Palomino ordenó que agentes bajo su mando torturaran a Mario Vallarta, hermano de Israel, a su sobrino Sergio Cortés Vallarta y a dos personas más relacionadas con el caso para obligarlos a confesar que eran parte de lo zodiacoo.

La Fiscalía General de la República documentó que la tortura ocurrió en un domicilio de la Alcaldía Itapalapa, Ciudad de México. Los detenidos fueron sometidos a dolores físicos y psicológicos de manera deliberada, según la acusación oficial, para extraer confesiones que sostuvieran una narrativa ya construida. No era investigación policial, era fabricación de culpables bajo la firma y el mando de quien se presentaba como el mejor policía del país.

Cuando Cárdenas Palomino dejó la policía federal en diciembre de 2012, mediante una carta de renuncia publicada en Facebook, parecía que simplemente pasaba al sector privado. Se fue tranquilamente, sin cargos, con condecoraciones encima. Pasó años en el mundo de las empresas de seguridad privada. Mientras tanto, las investigaciones en México y en Estados Unidos seguían avanzando.

La DA y la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York lo señalaban de recibir millones de dólares en sobornos del cártel de Sinaloa. Así que la pregunta que muchos se hacían era, ¿cómo es que un hombre con ese nivel de señalamientos seguía libre tanto tiempo? La respuesta a eso y lo que finalmente detonó su arresto es algo que pocos conocen en detalle.

Así que sigue viendo. El 5 de julio de 2021 fue detenido en un fraccionamiento de Naucalpán, Estado de México. Lo arrestaron fuerzas federales con apoyo de la Secretaría de Marina, el Centro Nacional de Inteligencia y el CNI. El mismo día, el gobierno publicó el video de su detención. Ya no tenía la imagen pulcra de los años de poder.

Tenía barba prominente, cabello largo y desaliñado. Era otro hombre. Ese contraste entre la imagen del funcionario y el hombre arrestado lo resumía todo sin necesidad de palabras. Desde el momento de su detención fue trasladado al Centro Federal de Readaptación Social número uno, conocido como El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México.

El mismo penal donde habían estado el Chapo Guzmán, Rafael Caro Quintero y otras figuras de altísimo perfil, un penal de máxima seguridad. Cárdenas Palomino iba a entrar al mismo sistema que durante años él había alimentado desde el otro lado. ¿Cómo fue realmente ese primer golpe de llegar al altiplano? ¿Qué condiciones encontró desde el primer día? Eso es exactamente lo que te contamos en la siguiente parte y te adelanto que no es lo que él habría imaginado.

El altiplano no es una cárcel común. Es el penal federal de máxima seguridad más conocido de México, diseñado específicamente para quienes representan un riesgo alto. Cárdenas Palomino llegó ahí en julio de 2021 y permaneció 4 años en ese lugar. Desde el primer día, el sistema penitenciario le aplicó lo que se llama medidas especiales de vigilancia, es decir, un régimen más estricto que el de la mayoría de los internos, justificado por las funciones que había tenido antes de su detención.

¿Por qué medidas especiales? Porque un tribunal federal determinó, y así quedó en los registros del caso, que por las funciones que desempeñaba antes de ser detenido, Cárdenas Palomino se encontraba en un estado de vulnerabilidad. para su integridad física, incluso para su vida. Dicho de otra manera, el sistema reconocía que un exdirector de inteligencia con el nivel de información que manejaba era un blanco potencial dentro del mismo sistema carcelario.

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