Dos veces campeón mundial de peso completo en la UFC, récord de 14 victorias y tres derrotas. El luchador que en su mejor momento era considerado el mejor peleador del mundo en cualquier categoría y en cualquier deporte de combate. Y el 24 de marzo de 2025, sentenciado a 5 años de prisión por intento de homicidio en primer grado, grábate ese contraste porque es el arco completo de esta historia.
Si este tipo de historias, [música] las que el mundo de las MMA prefiere procesar rápido y archivar en el cajón de lo incómodo te parecen necesarias, suscríbete ahora. Dale like, no por mí. [música] Por la complejidad de lo que esta historia plantea, para que el debate real, el que va [música] más allá de si Velázquez es héroe o villano, llegue a más personas que necesitan tenerlo.

Lo que nadie te ha contado con suficiente claridad es que la historia de Caín Velázquez el 28 de febrero de 2022 no empezó ese día, empezó años antes en un octágono en Anaheim, California. La noche en que un joven de 28 años de Salinas, California, hijo de un inmigrante mexicano, le dio un golpe al mundo de las artes marciales mixtas que nadie olvidó.
Su nombre completo es Caín Ramírez Velázquez. Nació el 28 de julio de 1982 en Salinas, California. Su padre, Efraín Velázquez, emigró desde Sonora, México como trabajador indocumentado. Llegó a los Estados Unidos buscando lo que buscan todos los que toman esa decisión. una vida diferente a la que el lugar de origen podía [música] ofrecer.
Conoció a Isabel, se casaron y Efraín eventualmente obtuvo la ciudadanía estadounidense. Tuvieron tres hijos: Efraín Junior, Adela y Caín. La familia se estableció en Yuma, Arizona, no en la parte rica de Yuma. En la parte donde los hijos de inmigrantes mexicanos crecen con la presión dual de ser suficientemente americanos para los americanos y suficientemente mexicanos para sus familias.
Esa presión de identidad no se procesa de la misma manera en todos los niños. En algunos produce confusión. En Caín Velázquez produjo algo [música] diferente, un tatuaje en el pecho que llevaría al octágono en cada pelea. Brown Pride, Orgullo Moreno, la declaración más visible de que no iba a escoger entre sus dos mundos, que era ambos completamente.
En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que el mundo de las MMA no ha puesto juntas con esta claridad. Primera, ¿quién era Caín Velázquez antes del octágono? ¿De dónde vino? ¿Cómo construyó la máquina de combate más completa de su generación? ¿Y por qué ese tatuaje de Brown Pride en el pecho era mucho más que una declaración estética? Segunda, los años de lesiones, los campeonatos ganados y perdidos y lo que pasó con la carrera de Velázquez entre 2011 y 2019.
La historia de un luchador extraordinario al que su propio cuerpo traicionó repetidamente y que encontró en la lucha libre profesional una salida que el COVID19 le cerró. Tercera, el 28 de febrero de 2022. Los 11 millas de persecución, los disparos, quién estaba en ese coche, quién resultó herido y lo que las autoridades encontraron en el teléfono de Velázquez que complicó su defensa de manera determinante. Cuarta.
El proceso judicial completo, la sentencia de marzo de 2025, lo que Velázquez dijo en sus propias palabras sobre lo que hizo y dónde está hoy. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te [música] pierdes lo más importante. La pregunta que esta historia deja sin respuesta limpia no es si Velázquez hizo algo ilegal.
Eso está establecido por su propia declaración de no contest. La pregunta es, ¿qué hace una sociedad con el dilema moral de un padre que actuó de una manera que la ley castiga [música] y que millones de personas entienden en el instante en que escuchan las razones? Grábate esto antes de que sigamos.
Yuma, Arizona, no es [música] el tipo de lugar donde los campeones olímpicos de lucha emergen frecuencia. Es una ciudad fronteriza, caliente, árida, con una economía que depende de la agricultura y de la base militar que tiene cerca. Y en esa ciudad, Caín Velázquez llegó al Cofa High School y empezó a luchar. Lo que construyó en 4 años de lucha universitaria en Cofaes en la historia de la lucha secundaria de Arizona.
Récord de 110 [música] victorias y 10 derrotas, dos campeonatos estatales 5. También fue linebacker en el equipo de fútbol americano durante 3 años y capitán de ambos equipos en su último año. No era solo un atleta con talento, era el tipo de competidor que los entrenadores identifican desde temprano como alguien que hace mejores a todos los que están a su alrededor.
No por su talento solamente, sino por la manera en que se aproxima al trabajo. Piensa en lo que esos números representan. 110 victorias, 10 derrotas. en 4 años de preparatoria. Es un dominio tan consistente que el error es la excepción y la victoria es el estado habitual. Y eso, ese estado donde ganar es lo normal y perder es la anomalía que hay que procesar y superar.
Define la psicología de un atleta de una manera que ningún entrenamiento técnico puede replicar. Velázquez llegó al mundo profesional del combate, creyendo, desde la evidencia de su propio historial, que la victoria era lo que debía pasar cuando él trabajaba lo suficiente. Después de Cofa, llegó el Iowa Central Community College, donde en una temporada ganó el campeonato nacional de la NJCAA en la división de 285 libras y después llegó a Arizona State University, donde en tres temporadas acumuló un récord de 86 hasta 17. fue
all American en dos ocasiones y ganó el pack 1-0 Conference Wrestler of the Year en 2005. [música] Sus compañeros en ASU incluían a Ryan Bader y CB Dolawe, dos luchadores que después también llegaron a la UFC. El nivel competitivo de ese equipo era el de futuros profesionales y Velázquez era quien marcaba el estándar.
Se graduó de Arizona State en 2006 con una licenciatura en estudios interdisciplinarios y en lugar de seguir un camino convencional fue directamente al American Kickboxing Academy en San José, California. El aka era en ese momento uno de los mejores gimnasios de artes marciales mixtas del mundo con entrenadores como Javier Méndez en la cabeza y con un sistema de entrenamiento que había producido y seguiría produciendo figuras de la UFC.
Y Méndez tomó lo que tenía, un luchador universitario de élite con un motor cardiovascular excepcional y con la mentalidad de un campeón y empezó a construir lo que después el mundo conocería como Caín Velázquez, el peleador. Su debut profesional en MMA fue en octubre de 2006. En menos de 2 años llegó a la UFC.
El 19 de abril de 2008, en UFC 83 en Montreal, Caín Velázquez hizo su debut en la organización más grande del mundo en artes marciales mixtas y ganó por TKO en el primer round. Así de simple y así de contundente fue su entrada al mundo que iba a dominar. Escucha esto. Entre 2008 y 2010, Velázquez no perdió ningún combate en la UFC.
fue acumulando victorias sobre competidores [música] de mayor y mayor nivel con una eficiencia que sus entrenadores [música] describían como el producto natural de su base en lucha olímpica combinada con una condición física que el octágono raramente había. Visto en la división de pesos completos. Los pesos completos normalmente no tienen el cardio que Velázquez tenía.
Son grandes, son poderosos, pero se cansan. Velázquez no se cansaba, o al menos no se cansaba antes de que sus oponentes lo hicieran. El 20 de febrero de 2010, en UFC 110, Velázquez se enfrentó al excampeón interino de la UFC y excampeón de Pride FC, Antonio Rodrigo Nogueira en Sydney, Australia.
Nogueira era una leyenda del deporte, un luchador con una historia que incluía algunos de los momentos más memorables de las MMA. Y Velázquez lo noqueó en el primer round con una derecha que dejó a Nogueira en el piso y a la arena australiana en silencio. Ese resultado le ganó a Velázquez el premio de knockout de la noche y una cosa más importante, el derecho a pelear por el campeonato mundial de peso completo.
El 23 de octubre de 2010, Anaheim, California, UFC 121, Brock Lesnar defendiendo el cinturón de peso completo de la UFC. Lesnar era en ese momento una figura que trascendía las MMA, excampeón de lucha de la WWE, un hombre de 265 libras que se movía con una velocidad que no correspondía a su tamaño, con un récord que incluía victorias sobre nombres importantes del deporte.
El combate fue promovido con la intensidad que la UFC reserva para sus peleas más vendibles. Y en la esquina de Velázquez, mientras los preparaban para salir, la imagen que el mundo iba a recordar era la del tatuaje en el pecho. Aquí viene la primera revelación que te prometí. La pelea duró 4 minutos y 12 segundos del primer round.
Velázquez persiguió a Lesnar desde el primer segundo, lo presionó contra la jaula, lo llevó al suelo y en el piso le mostró al mundo qué significaba tener el mejor peleador de peso completo del planeta. El árbitro paró la pelea. Caín Velázquez era el nuevo campeón mundial de peso completo de la UFC, el primer campeón de origen mexicano en la historia de la UFC en esa división.
Eso es lo que fue ese momento, no solo para [música] las MMA, para toda una comunidad que veía en ese hombre con el tatuaje de Brown Pride en el pecho algo que iba más allá del deporte, un símbolo, la confirmación de que los hijos de los que cruzaron la frontera con todo en contra podían llegar al tope de cualquier cosa que se propusieran.
Dana White, presidente de la UFC, dijo en la conferencia de prensa de esa noche que Velázquez podría ser el mejor luchador del mundo en cualquier categoría. No el mejor peso completo, el mejor de cualquier categoría. En un deporte donde el tamaño normalmente define los límites de lo que es posible, White estaba diciendo que las categorías de peso eran el único límite que Velázquez no habría superado si el reglamento no existiera.
[música] Grábate esto. Velázquez fue considerado en ese periodo el peleador libra por libra más completo del mundo. Lo que eso significa en el lenguaje de las MMA es que si sacas el peso de la ecuación y comparas habilidad pura, condición física, inteligencia táctica y mentalidad competitiva, Velázquez estaba en el tope de la lista mundial en cualquier división.
Pero el cuerpo de Caín Velázquez tenía un problema que ningún campeonato podía resolver. Los hombros, las rodillas, [música] los años de lucha universitaria y los años de entrenamiento al máximo nivel habían dejado una acumulación de daño en su cuerpo que el éxito podía enmascarar pero no eliminar. Y esa vulnerabilidad del cuerpo fue el factor que definió la segunda [música] mitad de su carrera de una manera que ninguna estrategia de pelea podía controlar.
El 12 de noviembre de 2011, Velázquez perdió el cinturón ante Junior dos Santos en la primera pelea de la UFC en la cadena Fox, uno de los eventos más vistos en la historia de las MMA hasta ese momento. Dos Santos lo noqueó en 64 segundos, 1 minuto y 4 segundos. El mejor peleador del mundo en el piso, inconsciente en poco más de un minuto.
Después de la pelea se reveló que Velázquez había entrado al combate con el hombro derecho dañado por la pelea contra Lesnar, sin la recuperación completa que su cuerpo necesitaba. La revancha llegó en diciembre de 2012 en UFC 155 y esta vez fue Velázquez quien dominó de principio a fin. Ganó por decisión unánime 50 hasta 45.
50 hasta 43 y 50 hasta 44. El cinturón volvió a su cintura y lo que siguió en3 fueron dos defensas exitosas del título que confirmaron que lo que los críticos habían visto en la derrota ante Dos Santos era consecuencia de las lesiones, no del nivel. Escucha esto. Entre 2011 y 2019, Velázquez peleó exactamente seis veces en la UFC. Seis peleas en 8 años.
el mejor peso completo del mundo peleando menos de una vez por año en promedio. No porque no quisiera pelear, [música] porque el cuerpo no le daba. Las lesiones lo sacaban de las peleas programadas, lo mandaban al quirófano, lo forzaban a periodos de recuperación que se extendían más de lo que cualquier plan de carrera podía anticipar.
La UEFA perdió la mitad de los años más valiosos de Velázquez, no a manos de un oponente, sino a manos de su propio cuerpo. En junio de 2015 perdió el título ante el brasileño Fabricio Werdum en UFC 188 en Ciudad de México. Su misión en el tercer round, en julio de 2016, una derrota por TKO ante Travis Brown en UFC 200.
Y entonces llegó el combate que cerró su carrera activa en las MMA de la manera más brutal posible. El 17 de febrero de 2019, Francis enganou. Velázquez entró con un récord de 14 hasta dos y con toda la incertidumbre de alguien que lleva años luchando contra las lesiones, pero que todavía cree que puede ser el que fue. Ganó lo noqueó en 26 segundos. 26.
El knockout más rápido de la historia del campeón más dominante de la UFC. En ese momento, Velázquez cayó al piso antes de que el público en el Arena terminara de sentarse. Después de esa noche, el camino dentro de la UFC se cerró. En octubre de 2019, Velázquez notificó formalmente su retiro del deporte.
Tenía 37 años [música] y fue honesto sobre lo que significaba ese final. Los años de lesiones, las cirugías, el cuerpo que había dado todo lo que podía dar en el nivel donde él quería darlo, habían cobrado su factura. Pero Velázquez no era el tipo de hombre que se retira y desaparece. En 2019, antes de anunciar su retiro de la UFC, ya había comenzado una relación con Triple A Lucha Libre, la empresa mexicana de lucha libre profesional.
el hijo del inmigrante de Sonora volviendo a México en un contexto diferente al deportivo que lo había definido. Y desde Triple A llegó la atención de la WWE, la empresa más grande del entretenimiento deportivo en el mundo, que lo firmó en 2019. Su paso por la WWE fue breve, pero no por falta de talento.
El mundo que no lo necesita recordar lo sabe. En abril de 2020, la pandemia de COVID19 obligó a la WWE a hacer recortes masivos de presupuesto y el nombre de Caín Velázquez estuvo en la lista de los liberados de su contrato. Piensa en eso. el mejor peleador de peso completo de su generación, el que el presidente de la UFC había dicho que podría ser el mejor de cualquier categoría, siendo liberado de un contrato de lucha libre profesional por recortes de presupuesto en el peor año del siglo y después de eso la vida se aietó. Velázquez con su
esposa [música] Mesha Tate, no con su esposa que se llama Reyona y sus hijos en San José, California, empezó a construir la vida de después de la carrera. entrenador en el ACA, presencia en el mundo de las MMA desde fuera del octágono, figura respetada en la comunidad, el hombre que había sido el rey de la jaula siendo ahora simplemente Caín, el padre y el entrenador.
Y entonces llegó la segunda revelación que te prometí, la que lo cambió todo. Hay información en este expediente que tiene que manejarse con el cuidado que merece porque involucra a un menor de edad. No voy a dar detalles de la naturaleza específica de lo que supuestamente ocurrió, porque hacerlo no es necesario para entender la historia y porque la víctima es un niño.
Lo que sí es de registro público documentado por el condado de Santa Clara y por el proceso judicial es lo siguiente. El 23 de febrero de 2022, un hombre llamado Harry Gularte fue arrestado. El cargo actos lascivos con un menor de 14 años. Los hechos presuntamente ocurrieron en una guardería casera operada por la madre de Gularte en San Martín, California.
Gularte vivía en esa misma propiedad, en la calle Powder Horn Court, aunque según el comunicado oficial del condado de Santa Clara, no era empleado formal del negocio. La víctima era el hijo de Caín Velázquez, que en ese momento tenía 4 años de edad. El fiscal del condado de Santa Clara estableció la fianza en 500 y dos días después del arresto, Harry Gularte quedó en libertad.
Grábate esto y tómate un momento antes de seguir. Harry Gularte fue arrestado el 23 de febrero por presuntos actos sexuales contra un menor de 4 años. Quedó libre el 25 de febrero, 48 horas después de su arresto estaba en la calle. La defensa de Velázquez argumentó en el proceso judicial que Caín aprendió que Gularte había sido liberado y que en ese momento algo en él se quebró de una manera que la lógica del padre superó completamente a la lógica del ciudadano que confía en el sistema judicial.
La fiscalía encontró en el teléfono de Velázquez búsquedas que incluían la frase caso de agresión sexual, donde la familia de la víctima toma represalias. Eso es lo que los investigadores encontraron en el dispositivo, la evidencia de que lo que vino después no fue completamente impulsivo, que hubo en alguna medida un proceso de decisión antes de la acción.
El 28 de febrero de 2022, Caín Velázquez comenzó a seguir una camioneta pickup que se desplazaba por las calles del condado de Santa Clara. En esa camioneta Ivan Harry Gularte, su madre Patricia Gularte y su padrastro Paul Bender se dirigían de Morgan Hill a San José para que Gularte se presentara a colocarse el monitor de tobillo con GPS que el tribunal le había ordenado usar como condición de su libertad bajo fianza.
Aquí viene la tercera revelación que te prometí, la que tiene las fechas, los kilómetros y los hechos exactos que el registro judicial establece. Lo que siguió durante las siguientes 11 [música] millas fue documentado por las autoridades de Santa Clara con la precisión que los casos criminales serios requieren.
La persecución cruzó por Morgan Hill, San Martín y San José. Las velocidades alcanzadas pusieron en peligro a otros conductores, peatones y a niños que estaban saliendo de una escuela charter cercana al momento en que los disparos ocurrieron. Ese detalle, los niños saliendo de la escuela, fue el que el fiscal del condado de Santa Clara, Jeff Rose, destacó en su declaración pública.
Velázquez disparó múltiples veces desde su vehículo hacia la camioneta de Gularte con una pistola calibre 40. También utilizó su propia camioneta para investir el vehículo de Gularte. Paul Bender, el padrastro de Gularte conducía la camioneta, recibió una bala en el brazo y otra en el torso. Sus lesiones fueron descritas como no fatales, pero reales y documentadas.
Harry Gulartte, el objetivo de la persecución, no resultó herido. Patricia Goularte, la madre, tampoco. Velázquez fue arrestado sin incidentes después de que la persecución terminó. Los cargos iniciales incluyeron tentativa de homicidio premeditado, entre otros cargos relacionados con armas y asalto. Velázquez inicialmente declaró no culpable de todos los cargos.
El caso fue programado para ir a juicio en septiembre de 2024. Piensa en lo que pasó durante los años entre el arresto y la sentencia. Velázquez estuvo en prisión preventiva desde el arresto hasta noviembre de 2022, cuando fue liberado bajo una fianza de illón. Después estuvo en arresto domiciliario mientras el caso avanzaba por el sistema judicial.
Y en agosto de 2024, a semanas del inicio del juicio, Velázquez cambió su declaración. Pleed no contest. No contest no es una declaración de culpabilidad, es una declaración que dice que no va a disputar los cargos. En términos prácticos, para efectos de la sentencia tiene el mismo peso que una declaración de culpabilidad. Velázquez se declaró no contesta los cargos de tentativa de asesinato en primer grado.
Disparar contra un vehículo de motor, asalto con arma de fuego y disparar un arma de fuego desde un vehículo. A cambio, la fiscalía retiró el cargo original de tentativa de homicidio premeditado, que era el más grave y el que llevaba aparejada la mayor pena potencial. El 24 de marzo de 2025, el juez de Santa Clara dictó sentencia 5 años de prisión y 4 años de libertad condicional supervisada.
Velázquez recibió crédito por uno, 283 días de tiempo cumplido entre la prisión preventiva y el arresto domiciliario. Eso significa que al momento de la sentencia ya había cumplido el equivalente a más de 3 años y medio. Fue remandado a custodia al final de la audiencia. Jeff Rose, el fiscal del condado de Santa Clara, fue directo en su evaluación.
Este acusado decidió convertirse en juez, jurado y verdugo. Sus acciones pusieron en peligro a espectadores inocentes, incluyendo niños jóvenes y sus padres, que podrían haber resultado heridos o muertos mientras disparaba contra su víctima pretendida. Escucha esto, porque aquí está el núcleo del dilema moral de esta historia.
La abogada defensora de Velázquez, René Hesling, dijo en su declaración tras la sentencia que el resultado era agridulce porque habían esperado mantenerlo fuera de la cárcel, y dijo algo más. Lo que él y su familia han soportado no ha sido menos que una pesadilla viviente, una que no merecían.
A lo largo de todo, Caín ha mostrado valentía y fortaleza de carácter. Luego, Hesling dijo, “Caín Velázquez es un buen hombre, un padre devoto y un miembro respetado de la comunidad.” Y ahí está la tensión que no se resuelve fácilmente. El fiscal tiene razón sobre los hechos. El fiscal tiene razón sobre el peligro que las acciones de Velázquez representaron para personas inocentes.
Balas disparadas cerca de una escuela mientras los niños salían. Un hombre herido que no era el objetivo, una persecución que cruzó múltiples ciudades a velocidades peligrosas. Y la defensora también tiene razón sobre la persona. Caín Velázquez, con su récord limpio de décadas, con su historia de comunidad y trabajo, con su papel como esposo y padre, tomó esa decisión el 28 de febrero de 2022, no desde el vacío, sino desde un estado de angustia que su defensa describió como extrema angustia emocional.
Después de aprender que el hombre que presuntamente había abusado de su hijo cientos de veces, que eso fue lo que la defensa alegó en el proceso, caminaba libre dos días después de su arresto. Grábate esto. El jurado que nunca juzgó este caso porque Velázquez cambió su declaración antes del juicio es el mismo jurado que el sistema habría necesitado para resolver la pregunta más difícil de esta historia.
No si los hechos ocurrieron que no estaban en disputa, sino qué peso darle a la condición mental y emocional de un padre cuando toma una decisión de ese tipo? Si el estado de extrema angustia emocional que la defensa argumentó puede ser considerado una circunstancia atenuante en casos donde el crimen que motivó esa angustia es uno de los más graves que el sistema reconoce.
El mundo de las MMA respondió al caso de Caín Velázquez de una manera que fue notable por su amplitud y su coherencia. Dana White, el presidente de la UFC, que lo había conocido durante más de una década, dijo que el caso era una situación horrible y que sus pensamientos estaban con la familia de Velázquez. Jorge Mas Vidal, uno de los peleadores más conocidos del circuito, expresó apoyo público.
Daniel Cormier, excampeón de dos categorías de la UFC y uno de los compañeros de entrenamiento más cercanos de Velázquez en el ACA, habló sobre el hombre que conocía y sobre lo que era como padre y como persona. No todos lo apoyaron sin reservas. Hay personas dentro y fuera del deporte que señalaron con razón que el apoyo al padre no puede ignorar el peligro real que sus acciones representaron para personas inocentes.
que Paul Bender, el hombre que conducía la camioneta y que recibió dos balas ese día, no era el objetivo de la persecución, que los niños saliendo de la escuela cerca de donde se dispararon las balas no tenían nada que ver con lo que motivó la persecución, que la ley existe precisamente para que la justicia no dependa de la velocidad del puntero más preciso, sino de un proceso que evalúa evidencia.
Esa tensión entre la comprensión del padre y la evaluación del ciudadano es la que convirtió este caso en algo que trasciende el deporte y toca algo más fundamental sobre cómo las sociedades administran la justicia cuando los crímenes que la motivan son de los más graves que existen. La cuarta y última revelación.
El caso de Harry Gularte, el hombre al que Velázquez persiguió ese día, sigue sin resolverse al momento en que este guion fue escrito. Gularte se declaró no culpable del cargo de actos lascivos con un menor de 14 años. Su juicio, después de múltiples postergaciones, tiene fecha tentativa de inicio. El hombre que desencadenó toda esta historia sigue en libertad bajo supervisión y monitoreo electrónico mientras el proceso judicial en su contra avanza.
Grábate ese contraste también. Caín Velázquez cumplió una sentencia de prisión. Harry Gulartte sigue esperando su juicio en libertad. El sistema judicial procesa los dos casos con la lentitud que los procesos penales requieren y con los resultados que los hechos probados en cada uno determinan. Pero el contraste en los tiempos es parte del registro de esta historia.
Velázquez, por su parte, fue la voz más honesta sobre sus propias acciones de todos los que participaron en el proceso. En el podcast de su excompañero de equipo, Kyle Kingsbury, dijo algo que merece ser escuchado textualmente. La manera en que manejé las cosas no fue la manera correcta de hacerlo. No podemos tomar la ley en nuestras propias manos.
Sé lo que hice y sé que lo que hice fue muy peligroso para otras personas, no solo para las personas involucradas, sino para personas inocentes. Entiendo lo que hice y estoy dispuesto a hacer todo lo que deba hacer para pagarlo. Eso no es la declaración de alguien que justifica lo que [música] hizo. Es la declaración de alguien que entiende la diferencia entre la razón que lo llevó a actuar y la corrección de la acción misma, que puede sostener simultáneamente.
Sé por qué lo hice y sé que no fue la manera correcta de hacerlo. Esa distinción es importante porque en el discurso público alrededor de este caso, esas dos cosas frecuentemente se confundieron en ambas direcciones. Los que lo defendían a veces borraban la segunda y los que lo condenaban a veces borraban la primera. El 15 de febrero de 2026, Caín Velázquez fue liberado en libertad condicional después de cumplir aproximadamente 11 meses en prisión estatal con el crédito por tiempo cumplido anteriormente.
El Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California confirmó su liberación. tiene 4 años de libertad condicional supervisada por cumplir y tiene pendiente una audiencia para determinar la restitución que debe a Paul Bender y a la familia Goularte por los daños del 28 de febrero de 2022. Paralelamente, Velázquez y su familia presentaron una demanda civil en nombre de su hijo contra Gularte, Bender y Patricia Gularte, que operaba la guardería.
La demanda alega negligencia y afirma que los demandados ayudaron a ocultar el presunto abuso. Esa demanda civil tiene programado un juicio conjurado para noviembre. Piensa en todo el arco de esa historia. El hijo de Efraín Velázquez, el inmigrante de Sonora que llegó como indocumentado a Estados Unidos construyendo una vida en Yuma, Arizona.
El muchacho que compiló un récord de 110 hasta 10 en la lucha universitaria y que llevó su tatuaje de Brown Pride al octágono más importante del mundo. El campeón que dos veces ganó el título de pesos completos de la UFC y que fue considerado el mejor peleador del mundo libra por libra en su mejor momento.
El padre que el 28 de febrero de 2022 tomó una pistola calibre 40 y persiguió durante 11 millas a través de tres ciudades de California al hombre que presuntamente había abusado de su hijo. No hay una versión de esta historia [música] que sea limpia. No hay una versión donde todos los hechos apuntan en la misma dirección sin contradicción.
Lo que hay es un hombre extraordinario en su disciplina que tomó una decisión que el sistema judicial procesó de una manera, que la comunidad de las MMA procesó de otra y que el dilema moral que plantea no tiene respuesta simple. ¿Es justo que un padre pase tiempo en prisión por proteger a su hijo de la manera en que Velázquez lo hizo? La respuesta del sistema judicial es clara.
Sí, porque las reglas que protegen a todos, incluyendo a los inocentes que estaban cerca cuando las balas volaron, no pueden suspenderse porque el motivo de la violencia sea comprensible. La respuesta emocional de millones de personas que siguieron el caso es igualmente clara en la dirección opuesta y en esa tensión que el sistema no puede resolver con una sentencia de 5 años, ni el debate público puede resolver con un hashtag de apoyo.
Está la pregunta real que esta historia deja sobre la mesa, no sobre Caín Velázquez específicamente, [música] sino sobre qué hace una sociedad cuando el sistema que se supone que protege a sus ciudadanos falla en el momento más crítico cuando libera en 48 horas a un hombre acusado de los crímenes más graves contra un menor de 4 años.
Y cuando un padre que ha dedicado su vida a la disciplina y al control tiene que decidir qué hacer con esa falla, esa pregunta no tiene respuesta fácil y cualquier persona que te diga que la tiene, que te diga sin matices que Velázquez es solo un héroe o solo un criminal, no está mirando el expediente completo. Lo que sí está claro es esto.
Ramírez Velázquez, nacido el 28 de julio de 1982 en Salinas, California. Hijo de Efraín y de Isabel, dos veces campeón del mundo de peso completo de la UFC, llevará por el resto de su vida el peso de esa tarde de febrero en las calles de Morgan Hill y San José, el peso de las balas que disparó, del hombre que hirió, del peligro que creó para personas que no tenían nada que ver con lo que lo había llevado hasta ahí.
y también el peso de ser padre, que es el peso que ninguna sentencia puede cuantificar completamente y ningún juez puede poner en la balanza con toda su dimensión. Eso es lo que el deporte oficial prefiere que no sea el centro de la conversación cuando se habla de Caín Velázquez. Prefiere recordar el knockout sobre Brock Lesnar, la primera defensa exitosa del título, el tatuaje de Brown Pride, los aplausos.
Pero la historia completa incluye también la carretera de San Martín el 28 de febrero de 2022 y el niño de 4 años, que es la razón de todo lo que vino después. Pero hay algo que todavía no te he contado, algo que necesitas saber para entender [música] esta historia en toda su dimensión. Porque lo que pasó entre el arresto de Velázquez en febrero de 2022 y su liberación en febrero de 2026 no fue un proceso silencioso que ocurrió en los pasillos del sistema judicial sin que nadie mirara.
Fue un periodo de 4 años donde el caso de Caín Velázquez se convirtió en el espejo más incómodo que el sistema de justicia americano ha tenido que sostener frente a sí mismo en el contexto del deporte de alto rendimiento. Y lo que ese espejo mostró no fue solo el retrato de un hombre que tomó una decisión equivocada, fue el retrato de un sistema que tomó varias decisiones cuestionables antes de que ese hombre llegara a la carretera de San Martín con una pistola calibre 40.
Grábate esto antes de que sigamos. El 23 de febrero de 2022, cuando Harry Gularte fue arrestado por el condado de Santa Clara bajo cargos de actos lasciivos con un menor de 14 años, la fiscalía estableció una fianza de 500,000. En el sistema de fianzas de California, el monto de la fianza se supone que refleja la gravedad del crimen, el riesgo de fuga y el peligro que representa el acusado para la comunidad.
$50,000 por cargos de abuso sexual de un menor de 4 años. Para ponerlo en perspectiva, en ese mismo sistema judicial de California, una persona acusada de robo de identidad con daños superiores a 6500 [música] puede enfrentar una fianza de mayor monto. Alguien acusado de tráfico de drogas de nivel medio puede tener una fianza similar o superior.
El sistema estableció que el riesgo que representaba Harry Gularte para la comunidad después de ser acusado de abusar sexualmente de un niño de 4 años valía exactamente 500 de fianza y dos días en la cárcel. Eso no es un detalle secundario de esta historia. Es el contexto sin el cual lo que hizo Velázquez el 28 de febrero es incomprensible en su totalidad.
No es una justificación. Es el escenario donde la decisión ocurrió. Y sin ese escenario, la decisión parece más irracional de lo que fue. Escucha esto. Según la defensa de Velázquez, Caín aprendió que Gularte había sido liberado y que estaba en la calle dos días después de ser arrestado. La defensa también argumentó en el proceso que los presuntos abusos contra el hijo de Velázquez no fueron un incidente aislado, sino una conducta repetida que habría ocurrido cientos de veces.
Eso no está probado en un tribunal como hecho, es lo que la defensa alegó. Pero es el contexto que Velázquez tenía en su mente el 28 de febrero cuando vio la camioneta de Gularte en movimiento. La defensa también presentó algo más en el proceso que raramente se menciona cuando se discute este caso en los medios deportivos, que Velázquez buscó en su teléfono frases relacionadas con el sistema judicial y la familia de una víctima antes de los hechos.
La fiscalía presentó esas búsquedas como evidencia de premeditación. La defensa las presentó como evidencia de un hombre que estaba buscando entender qué opciones legales tenía disponibles, [música] que estaba tratando de encontrar un camino dentro del sistema antes de salir de él. ¿Cuál de las dos interpretaciones es correcta? No lo podemos saber con certeza porque el caso nunca llegó a juicio.
Lo que sí es verificable es que ambas interpretaciones de las mismas búsquedas son posibles y que en ese espacio de ambigüedad vive parte de la complejidad moral de todo lo que vino después. Piensa en la primera audiencia de fianza de Velázquez. El 2 de marzo de 2022, 4 días después de los hechos, el juez Arthur Almendares decidió mantener a Velázquez en prisión preventiva sin fianza. La razón.
El fiscal argumentó que representaba un riesgo de fuga dada la gravedad de los cargos y que los hechos del 28 de febrero mostraban una disposición a la violencia que hacía imprudente su libertad. La defensa argumentó que Velázquez tenía raíces profundas en la comunidad, que no tenía antecedentes penales y que las circunstancias que lo llevaron a actuar como actuó merecían ser consideradas.
El juez dijo que no. Velázquez se quedó en la cárcel del condado de Santa Clara y entonces ocurrió algo que el sistema judicial raramente produce de manera tan visible. La comunidad respondió, no de manera anónima, con nombres, con caras, con presencia física en los pasillos del tribunal. Grábate esto. En las audiencias posteriores del caso de Velázquez, el Tribunal de Santa Clara vio desfilar un tipo de apoyo público que no es habitual en los casos de tentativa de homicidio.
Daniel Cormier, excampeón de la UFC en dos categorías y compañero de entrenamiento de Velázquez en el ACA durante más de una década estuvo presente. Luke Rockhold, excampeón mundial de peso mediano, estuvo presente. otros miembros de la comunidad de Laca, entrenadores, amigos, personas que conocían a Velázquez desde antes de que fuera campeón del mundo.
[música] El mensaje que esa presencia enviaba al tribunal era el mismo que la defensa había argumentado formalmente. Este hombre no es el perfil criminal que los cargos de tentativa de homicidio normalmente implican. La fiscalía respondió a ese argumento con algo que es difícil de refutar desde la legalidad, que el perfil previo de un acusado no borra los hechos del día en cuestión, que si el sistema permitiera que la fama y el carácter previo actuaran como escudos frente a las consecuencias de los actos, el principio
de igualdad ante la ley dejaría de existir en términos prácticos y que los niños que salían de la escuela cuando las balas volaban y Paul Bender, que conducía la camioneta hacia una cita para ponerse un monitor de tobillo ordenado por un tribunal, no eligieron estar en ese lugar en ese momento. Esa tensión entre la humanización del acusado que hacía la defensa y la humanización de las víctimas colaterales que hacía la fiscalía fue el eje alrededor del cual todo el proceso giró durante los casi 3 años que tardó en
llegar a la sentencia. Escucha esto. En noviembre de 2022, 9 meses después de su arresto, el juez Grant Limbach cambió la decisión original sobre la fianza. Velázquez fue liberado bajo una fianza de millón de dólares con condiciones estrictas. No podía poseer armas. No podía tener contacto con ningún miembro de la familia Gularte.
debía someterse a supervisión electrónica y reportarse regularmente. Esas condiciones eran las de alguien que el sistema consideraba suficientemente no peligroso para estar fuera de la cárcel mientras el proceso avanzaba, pero suficientemente implicado en hechos graves como para necesitar control constante.
Durante ese periodo de arresto domiciliario que duró desde noviembre de 2022 hasta agosto de 2024 cuando cambió su declaración, Velázquez vivió una versión reducida de la existencia que había tenido. Podía estar en casa, podía ir a ciertos lugares aprobados, no podía entrenar en el aca de la manera en que lo había hecho durante casi dos décadas.
no podía moverse con la libertad que cualquier persona da por sentada hasta que la pierde. Y fue durante ese periodo cuando ocurrió algo que el proceso judicial normalmente no produce, pero que este caso sí produjo. Velázquez habló, no en el tribunal, donde sus abogados administraban cuidadosamente cada declaración en el podcast de Kyle Kingsbury, su excapañero de equipo en el ACA.
una conversación larga, sin abogados presentes en el formato de un podcast donde la gente habla de manera más extendida que en una declaración judicial. Lo que dijo en esa conversación que fue publicada mientras el caso todavía estaba pendiente de juicio fue tan directo que sus propios abogados probablemente hubieran preferido que no lo dijera en ese momento.
Pero Velázquez lo dijo de todas [música] maneras porque es el tipo de hombre que incluso cuando el sistema le aconseja silencio, encuentra la necesidad de hablar con honestidad sobre lo que hizo y por qué lo hizo. La manera en que manejé las cosas no fue la manera correcta de hacerlo. No podemos tomar la ley en nuestras propias manos.
Sé lo que hice y sé que lo que hice fue muy peligroso para otras personas. No solo para las personas involucradas, sino para personas inocentes. Entiendo lo que hice y estoy dispuesto a hacer todo lo que deba hacer para pagarlo. Grábate esas palabras porque son la diferencia entre alguien que no entiende lo que hizo y alguien que lo entiende completamente y acepta las consecuencias.
Velázquez no estaba argumentando su inocencia legal. No estaba diciendo que lo que hizo estaba bien. Estaba diciendo que tomó una decisión que no debería haber tomado, que esa decisión puso en peligro a personas inocentes y que estaba dispuesto a pagar el precio de esa decisión. Eso paradójicamente fue parte de lo que fortaleció el apoyo popular a Velázquez, porque la respuesta que la mayoría de las personas esperan de un acusado en un caso de alto perfil es evasión, negación o justificación sin matices. Lo que Velázquez ofreció fue
reconocimiento honesto de sus propios errores combinado con la explicación de las razones que lo llevaron a cometerlos. Y esa combinación, que es moralmente más compleja que la simple inocencia o la simple culpabilidad, conectó con personas que podían entender ambas dimensiones al mismo tiempo. Piensa en lo que el caso de Velázquez produjo en términos de conversación pública sobre el sistema judicial americano en casos de abuso infantil.
En los meses que siguieron al arresto circularon peticiones en change.orgi. En otras plataformas pidiendo que se retiraran los cargos contra Velázquez o que se redujera la sentencia. Esas peticiones reunieron cientos de miles de firmas, no solo de fans de las MMA, de padres, de personas que nunca habían visto una pelea de UFC y que encontraron en la historia de Velázquez algo que los tocaba a un nivel más primario que el deporte.
Porque la pregunta que esas firmas planteaban, aunque nadie la formulara en esos términos exactos, era esta: ¿qué haría cualquiera de nosotros en la misma situación? ¿Qué hace un padre cuando el sistema que se supone que protege a su hijo lo libera en 48 horas? Esa pregunta no tiene respuesta cómoda y el sistema judicial, correctamente desde la perspectiva de sus propias reglas no puede responderla con “Entendemos que estabas furioso, entonces está bien, porque si eso fuera posible, el sistema dejaría de funcionar como sistema.
” Escucha esto. Hay un elemento de este caso que raramente aparece en la cobertura mediática y que merece ser nombrado. Paul Bender, el padrastro de Gularte que fue herido ese día, no fue parte de la acusación original contra su hijastro. Era el conductor del vehículo. Era el hombre que llevaba a su hijastro a cumplir con una obligación judicial y recibió dos balas ese día que no iban dirigidas a él.
La defensa de Velázquez reconoció que Bender fue herido. Nunca argumentó que Bender merecía ser herido. Lo que argumentó fue que el estado emocional de Velázquez en ese momento era tal que su capacidad de tomar decisiones racionales estaba comprometida, que la línea entre el objetivo de su furia y las personas que lo rodeaban se había vuelto borrosa en una situación que su mente no estaba procesando con la claridad que el mundo de afuera esperaría.
Eso no exime la responsabilidad, pero explica cómo un hombre que en el octágono era famoso por su control y su precisión pudo disparar y herir a alguien que no era su objetivo. El mismo sistema que lo entrenó para controlar cada movimiento dentro de la jaula no lo entrenó para este tipo de situación. Nadie lo entrenó para esto, porque nadie entrena para esto. Grábate esto.
En agosto de 2024, cuando Velázquez cambió su declaración a No Contest para evitar el juicio, [música] su equipo legal había pasado 2 años y medio construyendo una defensa que incluía el argumento de extrema angustia emocional. Ese argumento en la ley californiana no elimina la responsabilidad criminal, pero puede actuar como circunstancia atenuante en la determinación de la sentencia.
Y parte de la razón por la que el cargo más grave, tentativa de homicidio premeditado, fue retirado como parte del acuerdo, es que la defensa había construido suficiente evidencia del estado emocional de Velázquez como para crear incertidumbre sobre si la premeditación en el sentido legal estricto podía probarse más allá de toda duda razonable.
¿Qué significa eso en términos prácticos? Que el sistema judicial encontró un punto intermedio, no lo absolvió. tampoco lo condenó con el cargo más grave, lo procesó con los cargos que podía probar de manera más sólida y llegó a una sentencia que refleja esa complejidad. El fiscal Jeff Rose, al anunciar la sentencia en marzo de 2025 [música] fue específico sobre lo que el sistema quería comunicar con ese resultado, que las acciones de Velázquez pusieron en peligro a personas inocentes, que los niños que salían de la escuela ese día merecen estar en el
centro de la evaluación y que el hecho de que el motivo de la violencia fuera comprensible no puede transformar actos peligrosos para el público en actos permisibles. Eso es jurídicamente correcto y es simultáneamente insuficiente para cerrar el debate moral que el caso plantea. Porque la pregunta que el fiscal no puede responder desde su rol es por qué Harry Gularte estaba en la calle dos días después de ser arrestado? Esa pregunta no es parte de su caso contra Velázquez, pero es parte de la historia completa de por qué el 28
de febrero de 2022 ocurrió lo que ocurrió. Piensa en el sistema de justicia juvenil y de protección de menores en California. En este contexto específico, los casos de abuso sexual infantil son notoriamente difíciles de procesar rápidamente por razones que van desde la naturaleza de la evidencia hasta la vulnerabilidad de los testigos menores.
Los procedimientos que deben seguirse para proteger al menor víctima mientras el proceso avanza, crean retrasos que pueden ser frustrantes para las familias que esperan justicia. Y la decisión sobre la fianza en casos de este tipo no siempre refleja la gravedad del crimen de la manera que las familias de las víctimas esperarían.
Eso no es una excusa para lo que Velázquez hizo. Es el contexto donde cualquier conversación honesta sobre por qué lo hizo que ocurrir. Y es también la razón por la que este caso generó un debate que va más allá de las MMA y que toca preguntas sobre cómo el sistema de justicia americano maneja los casos de abuso infantil y qué recursos tienen las familias de las víctimas cuando sienten que ese sistema está fallando en su protección.
La pregunta de fondo que el caso de Velázquez puso sobre la mesa de la conversación pública, aunque no esté formulada en ningún documento judicial, es esta. [música] Si el sistema hubiera respondido de manera diferente el 23 de febrero de 2022, si Gulartte hubiera permanecido detenido mientras el proceso avanzaba, ¿estaríamos hablando de este caso? Probablemente no.
Y esa cadena de causas y efectos no absuelve a Velázquez de su responsabilidad, pero sí forma parte del análisis completo de por qué las cosas llegaron al punto donde llegaron. Escucha esto. La demanda civil que Velázquez y su familia presentaron en nombre de su hijo contra Gularte, Bender y Patricia Gularte, que operaba la guardería, alega algo más que el abuso en sí mismo.
[música] Alega negligencia. alega que los demandados ayudaron a ocultar el presunto abuso. Si ese alegato resulta aprobado en el juicio civil que tiene programado para noviembre, el cuadro se vuelve más complejo todavía, porque hablar de encubrimiento en casos de abuso infantil es hablar de algo que el sistema penal tiene que enfrentar con la misma seriedad que el acto de abuso en sí mismo.
Grábate este dato que raramente aparece en las coberturas mediáticas del caso. Durante el proceso judicial contra Velázquez, su hijo, que había cumplido 5 años para entonces, dio su testimonio en una audiencia preliminar. Un niño de 5 años testificando en el proceso legal que se abrió después de lo que supuestamente le hicieron.
Esa imagen, la del niño en el contexto judicial, es la que el debate sobre si Velázquez es héroe o villano frecuentemente pierde de vista. Porque en el centro de toda esta historia, antes del arma y la persecución y la sentencia, hay un niño de 4 años y todo lo demás se construye alrededor de ese hecho.
Hay algo más que pertenece a esta parte del expediente, algo sobre lo que significa ser Caín Velázquez específicamente y no cualquier padre en una situación similar. El día que tomó esa decisión, Velázquez pasó 15 años de su vida adulta entrenando su cuerpo y su mente para responder ante las amenazas de manera directa, física e inmediata.
Eso es lo que el sistema de entrenamiento del AKA, diseñado para producir los mejores peleadores del mundo en artes marciales mixtas, hace con las personas que pasan suficiente tiempo dentro de él. No los hace violentos en el sentido cotidiano, los hace competentes, los hace capaces de convertir una amenaza percibida en una respuesta física eficaz de una manera que la mayoría de las personas no tiene la capacidad de hacer.
Y hay una paradoja en ese entrenamiento cuando se aplica fuera del contexto para el que fue diseñado. Dentro del octágono, la respuesta inmediata a una amenaza es exactamente lo que el deporte requiere y lo que el sistema premia fuera del octágono. En el mundo donde las amenazas no se resuelven con la inmediatez del combate, sino con la lentitud del sistema judicial, ese mismo instinto de respuesta directa puede llevar a consecuencias que el entrenamiento no anticipó.
No estoy diciendo que Velázquez no tuviera control. Estoy diciendo que el sistema que lo produjo como el mejor peleador de su generación también produjo como efecto secundario una manera de procesar las amenazas que no fue diseñada para el mundo, donde la amenaza era un sistema judicial que liberó en 48 horas al hombre acusado de abusar de su hijo.
Piensa en ese momento específico, Velázquez, formado durante 15 años para responder a las amenazas de manera directa y eficaz. Frente a una amenaza que el sistema le decía que no podía responder de esa manera, que tenía que esperar, que tenía que confiar en el proceso, que tenía que darle tiempo al tribunal, que Gularte estaba en la calle libre con un monitor de tobillo que iba a ponerse cuando Velázquez lo encontró en esa carretera y que lo que le esperaba a ese hombre al final del proceso judicial era incierto.
Grábate esto. La defensa de Velázquez presentó declaraciones de psicólogos sobre su estado mental en el periodo previo al 28 de febrero. Lo que esos expertos describieron fue un hombre en un estado de disonancia cognitiva severa entre su capacidad de acción física y su incapacidad de acción legal. Un hombre entrenado para resolver problemas con sus manos que enfrentaba un problema que sus manos no podían resolver.
y un sistema que en lugar de cerrar esa brecha con respuestas rápidas y concretas, la amplificó al liberar al acusado en dos días. [música] Si ese argumento es válido o no como defensa legal es algo que el tribunal resolvió al aceptar el acuerdo de no contest, [música] pero como descripción de la psicología de la situación tiene una coherencia que va más allá del argumento legal.
Y hay una última dimensión de esta historia que necesitas antes de llegar a la conclusión, la dimensión de lo que le pasó al caso de Harry Gularte, mientras el caso de Caín Velázquez avanzaba hacia la sentencia. Mientras Velázquez pasaba por audiencias, cambios de declaración, sentencia y finalmente la cárcel, el proceso contra Goularte fue acumulando retrasos.
Múltiples fechas de juicio fueron pospuestas. El acusado siguió en libertad bajo supervisión y monitoreo electrónico. La oficina del fiscal del condado de Santa Clara, la misma que procesó con máxima agresividad el caso de Velázquez, objetó repetidamente las condiciones de libertad de goularte, pero no logró que el tribunal lo mantuviera detenido mientras el proceso avanzaba.
Grábate este contraste final. Caín Velázquez pasó 9 meses en prisión preventiva antes de conseguir la fianza de millón de dólar. Harry Gularte, el hombre acusado de los hechos que desencadenaron toda esta historia, nunca pasó más de dos días detenido durante todo el proceso. Ese contraste no prueba que el sistema sea injusto en términos legales formales.
Los cargos contra cada uno de ellos son diferentes. Las decisiones sobre fianza se toman sobre criterios específicos de cada caso, pero ese contraste es parte del registro de esta historia y cualquier análisis honesto tiene que incluirlo. Al momento en que este guion fue escrito, el juicio de Harry Gularte estaba programado. Habría pasado más de 3 años desde su arresto inicial antes de que un jurado escuchara el caso.
Y el resultado de ese juicio, sea cual sea, va a ser parte de una historia que Caín Velázquez ya no puede cambiar, porque la decisión que tomó el 28 de febrero de 2022 ya tuvo sus consecuencias, ya está en el registro, ya fue procesada por el sistema que él decidió saltarse. que queda ahora para él y para su familia es lo que viene después, la libertad condicional, los 4 años de supervisión, la demanda civil en nombre de su hijo, la posibilidad que su abogada mencionó después de la sentencia de que cuando sea liberado siga siendo el mismo hombre, protector, comprometido
con su comunidad, dedicado a las personas a su alrededor. Y la pregunta que nadie puede responder con certeza si el 23 de febrero de 2022 el sistema hubiera tomado decisiones diferentes sobre la fianza de Harry Gularte, ¿estaríamos leyendo este expediente o habría sido solo otra historia de un caso judicial que avanza con la lentitud habitual del sistema, sin persecuciones ni disparos ni campeones del mundo en tribunales de Santa Clara? Esa pregunta es la más importante que esta historia plantea y es también la más incómoda
para el sistema que tuvo que condenar a Caín Velázquez sin poder responderla. Desde aquí continúa la conclusión tal como estaba escrita. Si la historia de Caín Velázquez te dejó pensando, si ahora entiendes que los campeones del mundo también son padres y que los padres a veces toman decisiones que los campeones no deberían tomar.

Si ahora ves que la línea entre la justicia y la venganza es más delgada de lo que queremos admitir cuando somos nosotros los que miramos desde afuera y no los que están adentro, entonces haz [música] algo por mí. Dale like a este video, suscríbete al canal, no por mí, por Caín, no para justificar lo que hizo el 28 de febrero, para que su historia completa no solo el knockout sobre Lesnar, sino también la carretera y la pistola y la sentencia y las palabras que dijo en el podcast de Kingsbury llegue a más personas para que el debate
real, el que no tiene respuestas fáciles, ocurra con toda la información sobre la mesa para que la próxima vez que alguien diga, “Ca Velázquez es un héroe” o “Caín Velázquez es un criminal. Alguien más pueda responder. Es un [música] padre.