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ASCoco Chanel: La Reina de la Moda y el Secreto Que Tardó Décadas en Salir

Gabriel es de las segundas y aprende a fuerza de pequeñas humillaciones lo que es estar del lado de los que no valen nada. Esa humillación no se le olvida nunca. La va a llevar puesta toda la vida debajo de los vestidos más caros del mundo. En Albesin, Gabriel aprende a coser, no por amor al arte, por necesidad.

Las huérfanas tienen que ganarse el techo con sus manos. Aprende a manejar la aguja, a cortar la tela, a hacer dobladillos perfectos. Aprende que sus manos pueden producir algo de valor. Es lo único que tiene y se aferra a ello. Porque mientras cose en su cabeza pasa otra cosa. Mira por las altas ventanas del monasterio hacia los campos y se imagina otra vida, una vida donde nadie la mira por encima del hombro.

una vida donde sea ella la que decida. La niña que no tiene nada empieza a fabricarse en silencio, una ambición del tamaño de una catedral. Pero hay algo más que aprende en ese orfanato y es mucho más profundo que la costura. Aprende a mentir sobre su origen porque ser huérfana de caridad en la Francia de esa época es una mancha, una vergüenza.

Y la niña desde muy joven decide que ese pasado no le pertenece. Empieza a inventar otra historia. Empieza a borrar Aubasín. Toda su vida va a hacer eso. Va a maquillar su infancia. Va a hablar de tías que la criaron, de viajes, de un padre que se fue a hacer fortuna a América. Mentiras, pero mentiras que la salvan porque la verdad le dolía demasiado.

Es importante entender esto porque es la clave de todo lo que viene después. Coco Chanel no solo diseñó ropa, se diseñó a sí misma. Borró a la huérfana y construyó capa por capa a la mujer que el mundo iba a admirar. La leyenda Chanel empezó como una mentira. de una niña abandonada que no soportaba ser quién era.

Y la mentira contada con suficiente fuerza y durante suficiente tiempo terminó convirtiéndose en una de las verdades más poderosas del siglo XX. Y aquí hay algo que vale la pena que pienses un momento. Quizás tú también en algún rincón de tu historia guardas una herida que prefieres no contar. Casi todos cargamos una.

La diferencia es lo que hacemos con ella. Algunos se rompen, otros la convierten en combustible. Gabriel eligió lo segundo. Antes de seguir queremos saber una cosa. ¿Desde qué país nos estás escuchando esta historia? Déjanoslo en los comentarios. Nos hace muy felices ver de dónde vienen ustedes.

Cuando cumple 18 años, sale del orfanato. Pasa un tiempo más con las monjas en otra casa, en la ciudad de Molins, donde sigue cociendo. De día trabaja en una tienda de telas y ropa. De noche empieza a soñar con otra vida y entonces descubre algo que la cambia para siempre, que sabe llamar la atención. En Molins hay un cabaré, un lugar donde van los oficiales del ejército a beber y a escuchar música.

Gabriel empieza a cantar ahí en las noches para ganar unas monedas extra. No tiene una gran voz, lo sabe, pero tiene algo más fuerte que una gran voz. Presencia. sube al escenario delgada morena, con una mirada directa que incomoda y atrae al mismo tiempo y canta un par de cancioncitas de moda. Una de ellas habla de un perrito perdido llamado Coco.

El público empieza a corearla. Empiezan a llamarla así. Coco nunca se confirmó del todo si el apodo nació exactamente de esa canción o de otra, pero el nombre se le pegó a la piel. Gabriel desapareció. Nació Coco y en ese cabaret lleno de oficiales, una noche conoce al primer hombre que va a abrirle la puerta de un mundo que ella ni siquiera sabía que existía. Se llama Etien Balsan.

Es un ex oficial de caballería, rico, heredero de una familia que hizo fortuna con la industria textil. Tiene un castillo a las afueras de París, caballos de carrera, amigos de la alta sociedad y todo el tiempo del mundo para divertirse. Balsan se fija en esa joven cantante de mirada filosa y le ofrece algo que para una exuérfana suena a cuento de hadas. Ven a vivir conmigo.

Coco acepta. Se va a vivir al castillo de Royal Yar. De un día para otro pasa del cuarto frío de una tienda a un mundo de champag, cacerías y mujeres elegantes que cambian de vestido tres veces al día. Pero hay un detalle que pocas versiones de esta historia subrayan Coco no encaja y no quiere encajar.

En ese castillo hay cortesanas, amantes de lujo, mujeres mantenidas que viven para agradar a los hombres ricos. Coco las observa. Ve sus vestidos cargados de plumas, sus sombreros gigantescos, sus corsés que las dejan sin aire. Ve cuerpos de mujer aprisionados en kilos de tela y algo dentro de ella se revela. En el castillo de Royal You, la vida es una larga fiesta.

Se despiertan tarde, montan a caballo por la mañana, almuerzan durante horas, reciben invitados, juegan, beben, coquetean. Coco observa todo desde un rincón con esos ojos oscuros que parecen estar siempre midiendo, calculando, juzgando. Ella no es la más bella de las mujeres que pasan por ahí, lo sabe, pero tiene algo que las demás no tienen.

Una manera de mirar que detiene a la gente, una sequedad elegante, un misterio que no se deja atrapar. Mientras las otras se disfrazan, ella empieza a vestirse distinto, toma las camisas de los hombres, usa pantalones para montar a caballo cuando ninguna mujer lo hacía. Se corta el pelo, diseña sombreros simples, sin adornos, casi austeros, como los pasillos de Albín, y ocurre algo inesperado.

Las amigas de Balzán empiezan a preguntarle de dónde sacó ese sombrero. ¿Quieren uno igual? Hay una escena que cuentan quiénes la conocieron en esos años. En las carreras de caballos, entre damas cubiertas de plumas enormes y sombreros que parecían pasteles, aparece Coco con uno de sus diseños minúsculos, limpio, sin nada deás, y todas las miradas se van hacia ella, no por exceso, por contraste.

Ahí, en ese pequeño detalle está el primer ladrillo de un imperio. Coco le pide a Balsán que la ayude a montar un pequeño negocio de sombreros. Él se ríe, le parece un capricho, le [carraspeo] presta un departamento en París, pero no cree en ella. Para él es la diversión de una amante. Pero en esa casa de Balsán, Coco conoce a otro hombre y este sí lo va a cambiar todo.

Se llama Arthur Caple, todos lo llaman boy. Es inglés, jugador de polo, hombre de negocios, rico, culto, encantador. Tiene una mente para los negocios y un corazón que por una vez late de verdad. Coco se enamora de él y no como se enamoró de la comodidad que le ofrecía Balsán, se enamora de verdad, por primera y según muchos única vez en su vida. Boy Capel es distinto.

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