Lo que vas a escuchar a continuación es una de las afirmaciones más temerarias que un líder de la oposición ha soltado en un plató de máxima audiencia en mucho tiempo. Y te lo voy a demostrar con sentencias firmes, no con opiniones. Alberto Núñez Feijóo se sentó en el sofá del Hormiguero, el programa más visto de la televisión española, y dijo mirando a cámara que en 30 años nadie de los que él había designado en Galicia había estado metido en casos de corrupción.
Ninguno, cero, limpio como una patena. Y yo te digo, desde el primer segundo y sin rodeos. Eso es falso, es un bulo. Y lo es porque existen sentencias judiciales firmes que dicen exactamente lo contrario. Quédate porque en los próximos minutos te voy a poner nombres, cifras y fechas. Te voy a contar quién avaló a un alcalde que acabó condenado, qué pasó con el director de un organismo de la propia Xunta de Feijó y por qué un periodista de la cadena ser lo desmontó en directo con una frialdad que da gusto escuchar. Y cuando creas que ya lo has
entendido todo, te voy a llevar a lo que de verdad importa, que es lo que conecta todo esto con la actualidad más caliente, la doble vara de medir. Como el mismo partido que ahora pide la cabeza de un expresidente socialista, esconde debajo de la alfombra a un exministro propio sentado en el banquillo.
No te vayas porque ese contraste es demoledor. Empecemos por el principio. Por la frase. La frase que lo empezó todo. La pregunta en el plató fue clara. ¿Usted ha tenido alguna condena entre las personas que dependían de usted que usted nombró? Y Feijó respondió que no, que en tres décadas nadie. Es una afirmación rotunda, tan rotunda que cualquiera que la escuche en su salón, sin más datos, se la cree porque suena bien.
Suena a gestor pulcro, a hombre serio que viene del norte, de una escuela rural sin estridencias. Pero el problema de las afirmaciones rotundas es que se rompen con un solo contraejemplo. Y aquí no hay uno, hay varios y están documentados en hemeroteca y en sentencias. ¿Te das cuenta de lo que significa decir eso en el programa más visto de España? Significa que millones de personas se fueron a dormir esa noche pensando que el equipo de Feijóo en Galicia fue inmaculado durante 30 años y no lo fue.
Y eso, amigos, es exactamente la función de un bulo, instalar una idea falsa en la cabeza de mucha gente a la vez. Así que vamos a hacer lo que Feijóo no quiere que hagamos. Vamos a comprobarlo. Contrae ejemplo número uno, Gerardo Conde Roa. Gerardo Conde Roa fue alcalde de Santiago de Compostela y no fue un alcalde cualquiera para Feijóo.
Fue un candidato avalado por él, respaldado por él, llevado a la alcaldía de la capital de Galicia bajo su liderazgo. Apenas dos años después de llegar al cargo, Conde Roa tuvo que dimitir. Corría el año 2012. El motivo? un fraude fiscal de 291,000 € a Hacienda a través de su promotora inmobiliaria.
Y aquí viene lo importante, lo que convierte esto en sentencia y no en rumor. Conroa fue condenado en el año 2013 y la Audiencia Provincial de A Coruña ratificó esa condena. No es una sospecha, no es un titular, es una resolución judicial firme. ¿Y sabes quién participó en la reunión de urgencia días antes de aquella dimisión? El propio Feijó, entonces presidente de la Xunta, estaba ahí. Lo sabía. lo gestionó.
Entonces, cuando Feijóo dice en el hormiguero que nadie de su equipo estuvo en corrupción, yo le pregunto con todo el respeto, ¿y Gerardo Conroa qué es? Un fantasma, una invención de la izquierda. No, es un alcalde que usted avaló y que acabó con una condena por fraude fiscal encima de la mesa.
Esto, ya solo esto, derriba la frase entera, pero hay más. Siempre hay más. Contrae ejemplo número dos, la operación campeón. La operación campeón salpicó directamente a la administración que Feijó presidía y no a cualquier rincón, al Instituto Galego de Promoción Económica, el Igape, un organismo de la propia Xunta.
Su director, Joaquín Varela, y el diputado autonómico Pablo Covián dimitieron tras ser condenados por tráfico de influencias, otra vez la palabra clave, condenados, no investigados, no señalados, no salpicados, condenados. Y fíjate en el detalle, porque es jugoso. El Igape no es un ayuntamiento perdido en una aldea, es un organismo de promoción económica que depende directamente de la Xunta, es decir, de Feijó.
Ahí sí que hablamos de un cargo de designación en sentido estricto. ¿Cómo se sostiene entonces aquello de nadie de los que yo designé? no se sostiene, se cae solo porque el director del Igape lo nombró su gobierno y ese director acabó condenado. Y aún hay un tercer nombre que conviene recordar para que veas que esto no es un caso aislado, sino un patrón.
Contra ejemplo número tres, Luis Carrera y las Islas Caimán. En el año 2009, en plena campaña electoral a la Xunta, Feijó eligió como cabeza de lista por Ourense a un hombre llamado Luis Carrera. ¿Qué pasó? Que se supo que Carrera había defraudado a Hacienda a través de una cuenta en un paraíso fiscal. Las Islas Caimán, 240,000 € en comisiones.
Según se publicó en su momento en la cadena SER, Feijóo no tuvo más remedio que apartarlo de la candidatura antes de las elecciones. Carrera nunca llegó a recibir un solo voto porque lo eliminaron a tiempo. Y aquí te pido honestidad porque en este canal no inflamos las cosas. carrera no llegó a ocupar el cargo y no hay una condena por corrupción en el ejercicio.
Eso es verdad y hay que decirlo. Pero el dato es demoledor igualmente porque la frase de Feijóo era: “Nadie de los que yo designé.” Y a Luis Carrera lo designó él. Lo puso él de número uno y resultó que tenía dinero escondido en el Caribe, 30 años sin nadie. Con tres nombres ya hemos hecho saltar la afirmación por los aires. Una pausa para la honestidad.
Lo que no vamos a hacer y ahora, porque este canal se distingue precisamente por eso, voy a hacer algo que la derecha mediática nunca hace. Voy a marcar yo mismo el límite de mi argumento. En aquellos años también apareció el nombre de Paula Prado, hoy una de las dirigentes del PP gallego, vinculada a la llamada Operación Pokémon.
Y aquí me planto. Paula Prado fue imputada, sí, pero el Tribunal Superior de Exustiza de Galicia archivó la causa y no halló indicios de delito. La Fiscalía y su propia defensa pidieron el sobresimiento. Fue exonerada. Así que yo no voy a usar a Paula Prado como prueba de nada porque sería caer exactamente en lo que critico.
Tratar una imputación archivada como si fuera una condena. Eso es lo que hace la derecha con la izquierda todos los días y no lo voy a hacer yo al revés. ¿Ves la diferencia? Esto se llama presunción de inocencia y se aplica a todos, a los que me caen mal y a los que me caen bien, al que tiene mis ideas y al que las combate.
Ese es el suelo democrático sobre el que pisamos y por eso este canal nunca lo cruza. Y mira, ya que estamos siendo honestos, la propia operación Pokémon con más de 100 imputados terminó con una sola persona condenada y resultó ser un exconcejal socialista. Así de complicada y así de poco rentable como munición es esa causa. Por eso no la usamos.
Usamos las condenas firmes, que son las que aguantan cualquier comentario en cualquier hilo. Con esto en la mano, volvamos a la frase de Feijó. Porque hay un periodista que la desmontó mejor que nadie. El desmontaje en directo. Ricardo Rodríguez en la SER. Mientras Feijóo soltaba su relato en el hormiguero. En la cadena ser un periodista llamado Ricardo Rodríguez hacía lo único que hay que hacer ante un bulo, poner los datos encima de la mesa, uno detrás de otro, sin levantar la voz y los puso.
El caso Carrera en 2009, la dimisión y condena de Conde Roa en 2012 y 2013, la operación campeón con el director del Igape y el diputado autonómico condenados por tráfico de influencias. No hubo gritos, no hizo falta. Cuando tienes los hechos de tu lado, no necesitas alzar la voz, solo necesitas leer la hemeroteca. Esto es periodismo.
Esto es lo que deberíamos ver todos los días en las televisiones que pagamos entre todos y en las privadas que presumen de informar. Contrastar lo que dice un político poderoso con lo que dicen los tribunales. Ni más ni menos. Y fíjate en la asimetría porque es brutal. Feijo lanza el bulo en el programa de mayor audiencia del país con millones de espectadores en Prime Time, entre risas y un ambiente distendido.
El desmentido, en cambio, se hace en la radio, en un programa de análisis ante una audiencia mucho menor y mucho más informada. El bulo viaja en avión y la verdad va en bicicleta. Así funciona la maquinaria. Por eso cuesta tanto desmontarlos y por eso es tan importante lo que estamos haciendo ahora mismo tú y yo. Y aquí está el contraste que define todo este asunto.
Feijóo en el plató más amable posible, rodeado de aplausos contando un cuento y un periodista en la radio, desmontándolo con la frialdad de un cirujano. Ese es el enfrentamiento. Esa es la imagen que deberías quedarte. Ah, y el inglés. No me quiero ir del hormiguero sin un apunte, aunque este no sea un bulo. Que conste. Feijó reconoció en el plató que no domina el inglés, que va con traductor, que lo ha dejado para que no le haga ruido.
Y oye, faltaría más. Haber estudiado en una escuela rural no es ningún demérito, al contrario, yo defiendo la escuela pública rural con uñas y dientes, pero hay un detalle irónico que no se le escapa a nadie. El mismo hombre que aspira a representar a España en los Consejos Europeos, en las cumbres internacionales, reconoce que necesita un traductor para una herramienta que hoy es elemental.
No es un delito, no es corrupción, es simplemente un retrato. Lo dejo ahí sin más leña, porque lo importante no es eso. Lo importante es lo que viene ahora. No te vayas porque aquí viene lo de verdad. Hasta aquí te he demostrado que Feijóo faltó a la verdad sobre su pasado en Galicia, pero si te quedas solo con eso, te pierdes lo más grave de todo, porque lo verdaderamente bochornoso no es lo que Feijó escondió de su propio pasado, es la cara con la que al mismo tiempo exige a los demás una pureza que él no se aplica a sí mismo ni a los suyos. Y esto
nos lleva directamente al asunto más caliente de la política española de estas semanas, el caso que afecta a José Luis Rodríguez Zapatero. Agárrate, porque aquí es donde la hipocresía alcanza cotas de monumento nacional. Antes de seguir, déjame pedirte una cosa muy concreta. Si has llegado hasta aquí es porque te interesa entender lo que pasa de verdad más allá del titular.
Este canal vive precisamente de eso, de conectar lo que la televisión te da en trozos sueltos. Así que suscríbete y dale a la campanita, porque lo que viene a continuación es el corazón de todo este vídeo y no quiero que te lo pierdas la próxima vez. Dicho esto, seguimos porque ahora viene el momento que más me ha gustado de toda esta historia, el zasca de Ester Palomera a Cuca Gamarra.
Ponte en situación. La portavoz del Partido Popular, Cuca Gamarra, va a la cadena ser a pedir ni más ni menos que el Partido Socialista suspenda la militancia de Zapatero. Lo pide con la boca llena de evidencias. de indicios, de conexiones con la Moncloa. Y entonces toma la palabra la periodista Ester Palomera y le hace una pregunta tan sencilla, tan demoledora, que deja a Gamarra sin suelo bajo los pies.
Le pregunta en esencia, “Oiga, ¿y cómo está el expediente que ustedes abrieron a Jorge Fernández Díaz en el año 2020? Ese que suspendieron cautelarmente en 2021 y que sigue sincerrarse en el Partido Popular. Porque resulta, queridos amigos, que el Partido Popular tiene a un exministro propio sentado en el banquillo.
Jorge Fernández Díaz, exministro del Interior, acusado de gravísimos delitos en la trama conocida como Kitchen, de usar a la policía, a los jueces y a los fiscales para su guerra particular contra adversarios políticos y para tapar la corrupción del propio Partido Popular. Y allí, como recordó Palomera, nadie en el PP dice que a ese señor haya que expulsarlo.
Nadie pide su cabeza. Nadie corre al plató a exigir la suspensión de su militancia con la urgencia con la que la piden para Zapatero. Y déjame que te explique bien que es Kitchen, porque mucha gente lo ha oído de pasada, pero no sabe la gravedad de lo que estamos hablando. Kitchen fue, según la acusación, una operación para policial, es decir, una estructura montada presuntamente dentro del Ministerio del Interior para espiar al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, y robarle la documentación que podía
comprometer a la cúpula del partido. ¿Con qué medios? ¿Con dinero público, con fondos reservados? ¿Con chóer convertido en confidente pagado por el Estado? Con los recursos de todos nosotros utilizados según la fiscalía para tapar la corrupción de un partido. Párate a digerir eso. No estamos hablando de un sobre con dinero.
Estamos hablando de usar presuntamente el aparato del Estado, la policía, los fondos reservados para proteger a un partido de su propia podredumbre. Eso es lo que se juzga. Eso es de lo que está acusado un exministro del interior del Partido Popular. ¿Y dónde está el escándalo permanente por esto? ¿Dónde están las tertulias pidiendo elecciones, pidiendo refundaciones, pidiendo expulsiones? No están, porque cuando la corrupción es de los suyos, el reloj se para y el expediente se guarda en un cajón. ¿Te das cuenta de lo que esto
significa? Un mismo partido, dos varas de medir para el adversario, linchamiento inmediato sin sentencia. para el propio, silencio, paciencia y expediente eternamente sin cerrar. Esto es lo que Palomera puso sobre la mesa y por eso es para mí el comentario más certero de toda esta historia. No porque grite, sino porque señala con el dedo la contradicción exacta con nombre y fecha, sin que Gamarra pudiera responder nada que valiera la pena.
Quédate porque ahora toca entender bien el caso Zapatero y aquí es donde tenemos que ser más rigurosos que nadie. El caso zapatero, lo que es y lo que no es. Y aquí otra vez, este canal hace lo que la derecha no hace. Tratar el caso con el rigor y la presunción de inocencia que merece cualquier persona, sea quien sea. José Luis Rodríguez Zapatero está investigado, está imputado, pero no está condenado.
No hay sentencia, no hay nada firme. Estamos en el principio de una instrucción, en una causa relacionada con el rescate de Plus Ultra y con unas joyas cuyo origen está por aclarar. Y esto hay que decirlo alto y claro porque marca la diferencia entre un canal serio y un panfleto. Zapatero tiene exactamente los mismos derechos que Conde Roa, que Jorge Fernández Díaz o que cualquier ciudadano de a pie.
Derecho a defenderse. Derecho a que no se le conden en los plató antes que en los tribunales. Derecho a la presunción de inocencia. ¿Y qué hizo Zapatero el día de su declaración? declaró ante el juez instructor, contestó a sus preguntas y ofreció algo poco habitual, autorizar voluntariamente la investigación de todas sus cuentas y activos dentro y fuera de España.
Un gesto que, como apuntaron los juristas, el juez ni siquiera necesitaba, pero que ahorra trámites y comisiones rogatorias. Ahora bien, seamos justos también con el otro lado. El juez Calama no quedó plenamente satisfecho con todas las explicaciones y Zapatero no respondió a las preguntas sobre las joyas, alegando que necesitaba tiempo para documentar su origen. Eso es así y lo decimos.
La instrucción sigue abierta y habrá que ver hacia dónde lleva. Nosotros no adelantamos veredictos, solo el Partido Popular adelanta veredictos. Pero hay un detalle de este caso que ha hecho saltar las alarmas de juristas de todo signo y que es muchísimo más importante que el morbo de las joyas.
Quédate porque esto te afecta a ti también. La prueba envenenada. El análisis de Jordinieva. El jurista Jordi Nieva puso el dedo en una herida que va mucho más allá de Zapatero y lo dijo como ciudadano, no como militante de nadie. ¿De dónde sale la conversación que da origen a toda esta investigación? Sale de un volcado de un teléfono móvil.
¿Y quién hizo ese volcado? Una autoridad migratoria de Estados Unidos. Con orden judicial. No, sin orden judicial. Párate a pensarlo un segundo. Una autoridad policial extranjera de un país que en los últimos tiempos arrastra una deriva autoritaria preocupante en varias de sus instituciones, vacía un teléfono sin garantía ninguna de la integridad de las conversaciones, sin que nadie pueda asegurar si se incorporaron las partes que más incriminan y se dejaron fuera las que exculpan.
Y luego esa prueba obtenida así se pretende usar en un proceso individual contra alguien en España. ¿Te das cuenta del problema? No es un problema de Zapatero, es un problema de todos. Porque si hoy vale para él, mañana vale para ti. La doctrina sobre la prueba ilícita, la que dice que una prueba que vulnera derechos fundamentales no puede usarse, nació precisamente para protegernos a los ciudadanos frente al abuso de las autoridades.
Nieva lo explicó con una claridad luminosa. En España, el respeto a los derechos fundamentales no es errático, lo dice la Constitución, y resulta llamativo, dijo, que alguien pueda ser condenado en España por una prueba que en España no valdría como prueba. recordó incluso el precedente de la lista Falciani, aquella que sirvió para condenar a evasores fiscales pese a haber sido robada.
Una jurisprudencia que, a su juicio ya fue discutible en su momento. Y aquí conviene detenerse, porque esto es más profundo de lo que parece, la doctrina de la prueba ilícita, esa que dice que una prueba obtenida vulnerando derechos fundamentales no puede usarse en un juicio, no es un capricho de abogados. Nació en Estados Unidos precisamente para poner límites a la policía, para decirle al poder, “No puedes entrar en mi casa sin orden.
No puedes vaciar mi teléfono sin garantías y si lo haces, lo que encuentres no te servirá.” ¿Por qué es tan importante esto? Porque es lo único que nos separa de un estado en el que la autoridad puede hacer lo que quiera con tal de que el resultado le convenga. El famoso el fin justifica los medios y la democracia, la de verdad dice justo lo contrario, que los medios importan tanto como el fin, que no vale condenar a un culpable si para hacerlo pisoteamos los derechos de todos.
Nieva lo señaló con preocupación. Estados Unidos lleva tiempo arrinconando esa doctrina, recortándola bajo el argumento conservador de que la policía tiene que tener las manos libres. de que si no entran por una puerta y salen por la otra. Es el discurso del miedo, el discurso del vigilante. Y en España de momento no lo hemos comprado porque nuestra Constitución protege esos derechos con claridad.
Por eso es tan grave que en este caso se pretenda dar por buena una prueba obtenida por una autoridad extranjera, sin orden judicial, sin garantía de integridad. Porque si se abre esa puerta, ¿quién la cierra después? ¿Cuántos países más? ¿Cuántas autoridades más? ¿Cuántos volcados más? Vamos a admitir con el argumento de que ya lo hizo otro.
Y te lo repito porque es la clave de todo. Esto no va de zapatero, esto va de ti, de mí, del vecino del quinto. El día que normalicemos que una prueba envenenada sirve para condenar a alguien que nos cae mal, habremos firmado nuestra propia indefensión para el día en que el que caiga mal seas tú.
Las garantías o son para todos o no son para nadie. No hay término medio y un canal progresista de verdad defiende las garantías. Incluso cuando el investigado no es de los nuestros, especialmente cuando no es de los nuestros. Y todavía hay otro detalle de este caso que clama al cielo. No te vayas porque esto pone los pelos de punta. La inquina de la fiscalía.
¿A dónde va a huir Zapatero? Aquí coinciden voces que no suelen coincidir. El analista Carmelo Encinas, el abogado Luis Arroyo, el propio Jordi Nieva. Todos señalaron lo mismo con distintas palabras. La fiscalía pidió para Zapatero medidas cautelares. Le pidió que entregara el pasaporte y que se presentara en el juzgado cada 15 días para un expresidente del gobierno.
Y la pregunta que todos se hicieron es de pura lógica. ¿A dónde va a huir José Luis Rodríguez Zapatero? ¿De verdad piensa que uno de los hombres más conocidos del país, que ha acudido a todos los llamamientos judiciales va a una maleta y escaparse por una ventana? Carmelo Encinas lo llamó por su nombre, una innecesaria inquina.
una haaña que no tiene explicación procesal razonable y que dijo la fiscalía tendría que explicar. El juez Calama con buen criterio no concedió esas medidas, pero el gesto de pedirlas quedó ahí retratando a quien lo pidió. Y aquí está la pregunta incómoda que conviene dejar flotando.
¿Qué pasa entre determinada parte de la fiscalía y el entorno del gobierno para que se llegue a pedir algo tan desproporcionado contra un expresidente? Porque cuando el celo persecutorio se dispara solo en una dirección, conviene preguntarse por qué esto es low fair en estado puro o cuando menos su sombra, la judicialización de la política, el uso del calendario judicial como arma.
Y lo decimos sabiendo que la justicia tiene que investigar. Faltaría más, pero investigar no es lo mismo que castigar antes de juzgar. Y mientras todo esto ocurre, ¿qué dice el Partido Popular? Ese que esconde a Jorge Fernández Díaz exige elecciones, exige dimisiones, exige carnés de militante con una desfachatez que solo se entiende desde una palabra: hipocresía.
¿Y ahora qué? Los próximos pasos. Porque seguro que te estás preguntando y haces bien hacia dónde va todo esto se acaba aquí, ¿no? Y los propios juristas lo explicaron con sensatez. Lo lógico es que el juez Calama continúe investigando, que agote el resto de indicios, que los vaya depurando, que separe el grano de la paja.
Ese es su trabajo y nadie entendería que cerrara la causa de un día para otro, igual que nadie entendería que la mantuviera abierta eternamente sin ir a ninguna parte. De ese proceso saldrá con el tiempo, lo que de verdad importa, qué resiste y qué no. ¿Qué indicios aguantan el escrutinio con todas las garantías y cuáles se caen por el camino? Empezando por ese volcado del móvil que tantas dudas genera entre los expertos.

Y aquí está la pregunta que de verdad deberíamos hacernos más allá del nombre de Zapatero. ¿Qué clase de justicia queremos? Una que construya el caso a partir de una prueba envenenada y luego busque a posteriori cómo justificarla. o una que respete las garantías desde el primer minuto, aunque eso signifique que algún caso sea más difícil de sostener. Yo lo tengo claro.
Prefiero mil veces una justicia exigente con sus propias garantías, que una justicia que atropella derechos con tal de llegar a la condena, porque la primera me protege a mí, la segunda, tarde o temprano me devora. Y conviene recordar, además, que estos procesos son lentos, muy lentos, y que esa lentitud demasiadas veces se convierte en pena anticipada.
años de titulares, de sospecha, de juicio paralelo en los plató antes de que llegue siquiera la primera sentencia. Eso también es una forma de castigo. Y a quien le interesa ese castigo sin sentencia es casualmente al que no tiene pruebas firmes para lograr la condena. No te vayas porque queda la parte más importante. ¿Qué hacemos nosotros con todo esto? Los 22 millones de Suiza, la memoria que el Pepe quiere borrar.
Y aquí entra una de las intervenciones más contundentes, la de Mons Semínguez, portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE. Y oye, es portavoz socialista, así que la pesamos como lo que es, voz de parte, pero los datos que puso encima de la mesa son los datos. Mientras la derecha se lleva las manos a la cabeza por el origen de unas joyas que ni siquiera tienen una tasación cerrada, Míuez recordó de qué partido estamos hablando del Partido Popular que le pagó al abogado del tesorero Bárcenas, un hombre que tenía 22 millones de euros en Suiza. 22
m000ones. El partido de la caja B, el de los sobresueldos, el de la sede pagada presuntamente con dinero negro, el de los regalos de la trama Gürtel, el de las décadas de tramas que tienen nombre propio en la historia judicial de este país, Gurttel, Púnica, Kitchen, la caja B, la trama valenciana, la gallega.
Y ahora todos esos mismos van de pulcros, van de inmaculados, van de escandalizarse por unas joyas mientras tienen una hemeroteca de corrupción que ocuparía una biblioteca entera. Esto es lo que significa memoria histórica aplicada a la política. No olvidar. Recordar de dónde viene cada uno cuando se sube al púlpito a dar lecciones de moral.
Porque el que tiene 22 millones de un tesorero en Suiza no está en condiciones de dar lecciones a nadie. El catálogo que no cabe en un plató. Y aquí quiero que hagamos juntos un ejercicio de memoria, porque la derecha confía en que tengamos memoria de pez, confía en que cada escándalo nuevo borre el anterior y nosotros no vamos a dejar que eso ocurra.
Vamos a repasar sin prisa el catálogo, no para regodearnos, sino para entender que no hablamos de manzanas podridas sueltas, sino de un patrón sostenido durante décadas. Gurtel, la trama que destapó una red de financiación ilegal del Partido Popular con una contabilidad B, con sobresueldos con empresarios que pagaban mordidas a cambio de contratos públicos.
Una sentencia que, recordemos, fue el detonante de la moción de censura que sacó a Mariano Rajoy de la Moncloa. La primera vez en democracia que un gobierno cae por una sentencia de corrupción. Púnica. Otra trama de amaño de contratos, esta vez centrada sobre todo en la Comunidad de Madrid y otros territorios gobernados por el PP con dinero público desviado a cambio de adjudicaciones.
Lezo. El saqueo del canal de Isabel II, la empresa pública del agua de los madrileños, convertida presuntamente en una caja para enriquecer a una red de cargos del Partido Popular. La caja B, los papeles de Bárcenas, los sobresueldos en negro a la cúpula del partido durante años y kitchen que ya hemos explicado.
El aparato del estado presuntamente puesto al servicio de tapar todo lo anterior. ¿Y sabes que tienen en común todos estos casos? que no fueron inventos de la izquierda, que están en sumarios, en sentencias, en resoluciones judiciales, que muchos de ellos terminaron con condenas firmes y que el Partido Popular, en lugar de hacer examen de conciencia, decidió que la mejor defensa era el ataque, acusar a los demás de lo que ellos llevan décadas haciendo.
Por eso, cuando Feijóo se sienta en un sofá y dice que en 30 años nadie de su equipo estuvo en corrupción, no comete solo una imprecisión, borra de un plumazo toda esta hemeroteca y cuenta con que tú la hayas olvidado. Pues no la hemos olvidado y aquí está repasada para que la recuerdes tú también, el papel de los medios afines.
Y no podemos cerrar este repaso sin hablar del altavoz, porque un bulo para funcionar necesita altavoces y el de Feijóo los tuvo. ¿Dónde estuvieron los grandes titulares desmontando la frase de Feijó en el hormiguero? ¿Dónde estuvieron las tertulias de la Cope de Esradio, de los habituales dedicando horas a explicar lo de Conde Roa, lo de hígape, lo de carrera? Mientras a Zapatero se le dedican portadas, aperturas de informativo y tertulias enteras, el bulo gallego de Feijó pasó casi de puntillas por esos mismos medios. Ese silencio
también informa. Ese silencio también es un posicionamiento y por eso este vídeo existe, porque si no lo contamos nosotros, si no lo cuentas tú compartiéndolo, esta historia se entierra y al Partido Popular le va de maravilla que se entierre el episodio dorado y la cautela necesaria. Hay un último capítulo que rodea a Feijóo y que conviene tratar con pinzas porque aquí toca ser más rigurosos que el que más.
Estos días ha reaparecido la figura de Marcial Dorado, el narcotraficante con el que Feijóo mantuvo una relación de amistad en los años 90, la de las famosas fotos en el yate, la de aquella frase que persiguió a Feijóo durante años cuando dijo que solo recordaba que había nieve. En una entrevista Dorado ha ampliado el relato.
Habla de 20 viajes o más, de varias nochevjas juntos. Y aquí me paro porque todo esto son afirmaciones de Marcial Dorado y hay que atribuírselas a él, no darlas por hechas. Pero hay un dato de aquel episodio que sí está perfectamente documentado y que es pura hipocresía de manual. Cuando estallaron las fotos de Feijo con el narcotraficante en el yate, la oposición pidió su dimisión y Feijóo no dimitió, resistió.
Y sabes lo más sabroso, que ese mismo Feijóo había exigido poco antes la dimisión del entonces vicepresidente de la Xunta, Ancho Quintana, por unas fotografías en las que aparecía con un empresario adjudicatario de una concesión pública. ¿Lo ves? Otra vez la misma película. Lo que exijo para ti no me lo aplico a mí. Para el adversario, dimisión inmediata por una foto.
Para mí mismo, fotos en un yate con un narco. Y aquí no ha pasado nada. Esa es la coherencia de Feijóo. Esa es la vara de medir que cambia de tamaño según quién esté delante. Y luego está la frase esa que le perseguirá siempre. Cuando le preguntaron por los lugares donde había estado con Dorado, Feijóo dijo que no lo recordaba bien, que solo recordaba que había nieve.
Había nieve, como si uno se fuera de vacaciones con un narcotraficante y no recordara nada salvo el paisaje. Y subo todavía más la cautela, porque Dorado también ha dicho cosas mucho más graves y mucho menos verificadas, que el Partido Socialista le ofreció dinero para soltar una bomba contra Feijóo y que un abogado en nombre del PP le ofreció un pacto. Pruebas, ninguna.
El propio Dorado se niega a dar nombres y a concretar. Así que esto en este canal se queda donde tiene que quedarse, en el terreno de lo que dice un narcotraficante condenado. Sin más, ni lo afirmamos ni lo negamos, lo atribuimos y seguimos. Porque la diferencia entre informar y manipular está precisamente ahí, en saber qué es una sentencia firme, qué es una imputación archivada y qué es la palabra no contrastada de un tercero.
Y nosotros lo sabemos. Y ahora tú también. lo que las redes vieron y la tele no. Y mientras la televisión convencional miraba para otro lado, las redes hicieron lo que la televisión no quiso hacer. recuperar el vídeo, ponerlo al lado de los datos, dejar que cada cual sacara sus conclusiones. En cuestión de horas, cortes de la entrevista del Hormiguero circulaban junto a las emerotecas de Condeoa, de campeón, de carrera, usuarios anónimos haciendo, gratis y por amor a la verdad, el trabajo de fact checking que deberían haber hecho las grandes redacciones. Y
eso, amigos, dice mucho de la época en la que vivimos. Dice que el monopolio del relato se ha roto, que ya no basta con sentarse en un sofá amable y soltar una frase, porque hay miles de personas con memoria, con capturas, con enlaces dispuestas a contrastar en tiempo real. Es verdad que en las redes hay ruido, hay bulos también, hay de todo, no las idealizo, pero en este caso concreto cumplieron una función democrática de primer orden, impedir que una afirmación falsa se quedara flotando sin respuesta.
Y esa, créeme, es una batalla que merece la pena dar. Por eso tu papel aquí es más importante de lo que crees. Cada vez que compartes un dato contrastado, cada vez que respondes a un bulo con una hemeroteca, estás haciendo periodismo ciudadano. Estás siendo el contrapeso que el sistema mediático demasiadas veces no quiere ser.
Reflexión final, lo que de verdad está en juego. Déjame que cierre con lo que de verdad importa, más allá de los nombres y las cifras. Lo que hemos visto hoy no es un episodio aislado, es un patrón. Un líder de la oposición que reescribe su pasado en un plató amable. Un partido que exige a los demás una pureza que no se aplica a sí mismo.
Una fiscalía que aprieta a un expresidente con una haña inexplicable mientras un exministro del banquillo duerme tranquilo en su partido. Y unos medios que deciden con sus silencios y sus estridencias qué escándalo merece portada y cuál merece olvido. Y frente a todo eso, ¿qué tenemos nosotros? Tenemos memoria, tenemos datos, tenemos la capacidad de comprobar, de contrastar, de no tragar.
Y quiero ser muy honesto contigo en este punto porque es lo que nos diferencia. Nosotros no defendemos a Zapatero como hinchas. Yo no sé cómo va a terminar esa instrucción y no voy a hacer de profeta. Si hay delito y se prueba con garantías, que caiga el peso de la ley, sea quien sea. Eso es lo que pedimos también para los corruptos del PP, así que sería incoherente no pedirlo para los nuestros.
Lo que defendemos no es a una persona, es un principio. El principio de que a todos se les mide con la misma vara. El principio de que la presunción de inocencia no es un privilegio de la derecha. El principio de que una prueba envenenada no debería condenar a nadie. El principio de que un partido no puede exigir fuera lo que esconde dentro.
Y mira, hay quien dirá que esto es hacer equidistancia, que aquí hay un caso y hay que mojarse. Y yo respondo, mojarse no es mentir. Mojarse es contar toda la verdad, incluida la parte incómoda. El que solo cuenta la mitad que le conviene no se está mojando, se está vendiendo. Nosotros contamos las dos mitades y dejamos que tú decidas.
Esa es la diferencia entre un canal que te respeta y un altavoz que te utiliza. Porque la democracia no se defiende solo votando cada 4 años, se defiende cada día. Negándonos a creer los bulos solo porque los diga alguien con traje y buena adicción en horario de máxima audiencia. Se defiende exigiendo a todos, a todos, la misma vara de medir, al que nos gusta y al que no.
Yo creo en una izquierda que no necesita mentir para tener razón, que puede ser crítica con los suyos cuando toca y que defiende las garantías incluso del adversario porque sabe que esas garantías son el último escudo que tenemos los ciudadanos de a pie frente al poder. Y creo, sobre todo, en una ciudadanía que no se deja contar cuentos, en una ciudadanía que recuerda, porque el que olvida está condenado a que le vuelvan a engañar con la misma frase en el mismo sofá dentro de 4 años.
Así que te pido tres cosas y las tres importan. La primera, comparte este vídeo. Compártelo con quien viera a Feijóo en el hormiguero y se quedara con su versión, porque si no llega la otra cara, esta historia se entierra y ellos cuentan con eso. La segunda, suscríbete y activa la campanita si todavía no lo has hecho, porque aquí vamos a seguir conectando los puntos que la televisión te da sueltos vídeo a vídeo, sin gritar y sin mentir, solo con los datos en la mano.
Y la tercera, la más importante de todas, cuando llegue el momento, vota con memoria. Vota recordando quién mintió en un plató, quién escondió a los suyos, quién aplicó una vara de medir distinta para cada bando. Vota sabiendo de dónde viene cada uno, porque la memoria es lo único que no nos pueden quitar y es, te lo aseguro, lo que más miedo les da.
Nos vemos en el próximo vídeo. Cuídate, piensa por ti mismo y vota con memoria. Yeah.