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Maribel Guardia: El Escándalo Con Imelda Tuñón Que Terminó Destruyendo a Su Familia

Maribel Guardia: El Escándalo Con Imelda Tuñón Que Terminó Destruyendo a Su Familia

Imagina recibir un audio de tu propio nieto diciéndote que eres mala y cruel,  que eres horrible, que no cree que tengas corazón. Ese fue el golpe más inesperado que Maribel Guardia, una de las mujeres más amadas de México, recibió en los últimos años de su vida. No vino de un enemigo, no vino de un rival,  vino de un niño de 8 años que hasta hace poco la llamaba abuela con amor.

 Si te interesan las historias más impactantes de  los famosos y los casos que sacuden al mundo del espectáculo, suscríbete para no perderte los próximos. El audio se filtró en noviembre de 2025 y sacudió al país entero. En la grabación se escucha a Imelda Tuñón, la nuera de Maribel, preguntándole a su hijo si quiere ver a su abuela.

 El niño responde con firmeza, “No, esa mujer es horrible, es mala y cruel.” Y Melda irónicamente le dice que no hable así, que ella tiene un corazón. Y el niño responde algo que eló a todos. No lo creo. No creo que tenga. Maribel escuchó ese audio y rompió en llanto ante las cámaras. declaró que llevaba casi 11 meses sin poder abrazar a su nieto, que le había comprado regalos de Navidad que nunca pudo entregarle, que José Julián era lo único que le quedaba de su hijo fallecido y que alguien, según ella, había convertido deliberadamente a ese niño en

una pieza más del conflicto familiar. México se partió en dos. Las redes sociales ardieron, unos lloraron con Maribel, otros defendieron a Imelda y muchos se preguntaron lo mismo. Como dos mujeres que alguna vez se abrazaron en el dolor más profundo habían llegado hasta ese punto, ¿cómo habían llegado a un escándalo tan intenso  que un niño de 8 años estaba en el medio diciendo palabras que ningún niño debería decir jamás? Pero para entender cómo se llegó hasta aquí,  hay que retroceder, hay que volver a los

inicios, hay que conocer a Maribel Guardia, la vedet más icónica de México, la mujer que conquistó este país desde Costa Rica con su belleza y su talento. Hay que conocer a Imelda Tuñón, la joven cantante que llegó a la vida del hijo de Maribel desde un lugar que nadie esperaba. Y hay que conocer a Julián Figueroa, el hombre que al morir dejó encendida una mecha que dividiría a su propia  familia.

 Maribel Guardia nació el 29 de mayo de 1959 en San José, Costa Rica. Desde joven fue una belleza que paraba el mundo. En 1978 ganó el concurso Miss Costa Rica y representó a su país en Miss Universo, pero fue México el que la adoptó  como propia. Llegó al país en los años 80 y rápidamente se convirtió en una figura  ineludible.

actriz de telenovelas, cantante,  vedet de teatro, conductora, una mujer que parecía tenerlo todo. Éxito,  fama, dinero, una carrera que duraba décadas, pero también una vida personal complicada.  Se casó varias veces, tuvo romances que la pusieron en los titulares hasta que llegó Joan Sebastián, uno de los cantautores más grandes de la música mexicana y juntos  tuvieron a Julián.

 Pero lo que ninguno de los dos imaginaba era que ese hijo dejaría una herencia que partiría a la familia en dos. Ese es el punto central de todo lo que vamos a contar hoy, porque Julián Figueroa heredó el talento de sus padres, pero también sus tormentos. Creció en el ojo público sin haberlo pedido. Luchó durante años con adicciones que su familia intentó mantener lejos de las cámaras.

 Y en medio de esa lucha, en un lugar donde menos se esperaba, encontró a la mujer que se convirtió en la madre de su hijo y después en el centro del escándalo familiar más comentado de México en 2025. Imelda Garza Tuñón era una joven cantante con ambiciones y una vida que no había sido fácil. Se conocieron en circunstancias que ninguno de los dos eligió voluntariamente.

Una clínica de rehabilitación en 2013. Dos personas en su momento más vulnerable encontrándose en un lugar donde nadie va por gusto. Y de esa fragilidad compartida nació algo que nadie supo  si llamar amor o codependencia. Se casaron en 2017, tuvieron un hijo ese mismo año y por un tiempo desde afuera todo parecía funcionar.

Maribel los recibió en su casa con los brazos abiertos. los apoyó económicamente.  Quiso darle a su hijo y a su nuera todas las herramientas para salir adelante.  Era la imagen de una familia unida enfrentando los retos juntos. Pero esa imagen tenía grietas que solo los que vivían dentro podían ver.

 La convivencia diaria fue revelando cosas que las cámaras y las sonrisas públicas  no mostraban. Julián e Imelda comenzaron a tener fricciones serias. La relación que había nacido en la vulnerabilidad compartida de una clínica no encontraba su camino fuera de ese entorno protegido. Las tensiones eran constantes  y el niño, ese niño que hoy tiene 8 años, crecía en medio de todo eso sin poder elegirlo.

 Hay un video que Julián habría grabado poco antes de morir, según personas cercanas a la familia.  En él, Julián habría documentado incidentes con Imelda. lo había enviado a un amigo de confianza. Ese material existió y fue referenciado después de su muerte. Pero lo que contiene y cómo fue usado en el proceso legal es algo que todavía no se ha contado completamente.

Julián Figueroa fue desde que nació un hombre atrapado entre dos mundos. Por un lado, el apellido Figueroa, su padre Joan Sebastián, el rey del jaripeo, uno de los cantautores más queridos de México, un hombre de sombrero y botas que llenaba estadios y que escribió canciones que se volvieron himnos. Por el otro, el apellido implícito de ser hijo de Maribel Guardia, la belleza, la disciplina, el trabajo sin parar, la exposición pública desde el primer día de vida.

Crecer con ese peso no es fácil para nadie. Julián lo intentó. Quiso ser cantante como su padre. sacó música, hizo presentaciones, buscó su lugar en una industria que ya tenía el listón muy alto con solo escuchar su apellido. Tuvo momentos buenos, tuvo momentos de reconocimiento, pero también tuvo momentos oscuros que intentaron mantener lejos de los reflectores y que con el tiempo se hicieron imposibles de ocultar.

 Las adicciones llegaron temprano. Julián luchó contra ellas durante años. Entró y salió de procesos de rehabilitación más de una vez.  Su madre lo acompañó en cada uno de esos momentos, lo apoyó, lo esperó. Maribel ha dicho en entrevistas que su hijo era su razón de vivir, que haría cualquier cosa  por él.

 Y ese amor incondicional es también la clave para entender todo lo que vino después de su muerte. Fue en una de esas clínicas donde Julián conoció a Imelda en 2013. Ella también estaba ahí,  en ese espacio donde la gente llega cuando ya no puede más. Dos personas vulnerables,  dos almas en proceso de reconstrucción encontrándose en el lugar menos romántico del mundo.

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