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BELEN ESTEBAN : CONFESÓ TODO LO QUE HIZO

La mujer más vista de la televisión española, 20 millones de euros ganados gritando en directo, la que llenó las tardes durante 15 años y la misma mujer que una noche de 2007 con su hija de 8 años durmiendo al lado, a punto de quitarse la vida. Lo que vas a saber hoy es por qué acabó así. ¿Por qué acabó drogada, alcoholizada y con un bote de pastillas  en la mano? Y lo más oscuro, lo que Jesulín de  Ubrique le hizo dentro de un coche aparcado en Madrid a una mujer que llevaba dentro a su hija. Quédate hasta

el final porque al terminar este vídeo no vas a ver a Belén Esteban de la misma manera y no vas a ver a Jesulín tampoco. Pero para entender por dónde pasó Belén Esteban, primero tienes que saber cómo llegó ahí, porque ninguna mujer acaba así de la nada. Hay un camino y ese camino empieza en un pueblo a las afueras de Madrid, en una familia obrera, en una casa donde no sobraba nada y todo lo que vino después se explica desde ahí.

Vamos a empezar por el principio, por la niña, por la chica, por la mujer que en algún momento del año 1996 entró en una fiesta privada de Madrid. sin saber que aquella  noche iba a cambiar su vida entera. María Belén Esteban Menéndez nació el 9 de noviembre  de 1973 en Madrid.

Hija de Lorenza Menéndez y Julián Esteban albañil. Familia obrera. Pisito en Paracuellos del Jarama. Sin lujos, sin contactos, sin red. Belén era la segunda de varios hermanos, una niña reservada. Según las personas que la conocieron entonces con un padre al que adoraba, trabajadora desde joven, hay una imagen de aquella adolescente que conviene retener.

Elén con 18 años, 19, saliendo a las 6 de la mañana de un piso pequeño en paracuellos, cogiendo un autobús hasta el centro de Madrid, trabajando 8 horas en el  mostrador de un Burger King, poniendo hamburguesas a turistas, volviendo a paracuellos a las 11 de la noche, acostándose y al día siguiente otra vez.

esa rutina durante años, antes de que cualquiera supiera quién era ella. Esa es la base sobre la que se construyó todo  lo demás. Una chica obrera con vocación de trabajadora y sin ningún plan de fama. En 1996, con 22 años recién cumplidos, Belén estaba trabajando  en una empresa de relaciones públicas. Madrid, eventos, discotecas.

Y allí, en una de esas noches, en una fiesta privada a la que acudió como acompañante, conoció al hombre que iba a cambiarle la vida entera. Y aquí está la  primera contradicción. Belén Esteban era en aquellos  años lo opuesto a lo que España iba a conocer después. Tímida, de pocas palabras, trabajadora, silenciosa.

La mujer que gritaba en plató durante 15 años no estaba escrita en su carácter. La construyó la televisión y la rompió la televisión. Las dos cosas durante el mismo periodo. Jesús Janeiro Bazán, Jesulín de Ubrique, era en 1996 una superestrella del toreo. 23 años. cuerpo de gimnasio, plazas llenas en toda España.

Las adolescentes pegaban su póster en la pared, las madres se quedaban viéndolo torear en la uno. Era el equivalente español de un cantante  popones de seguidoras. Y aquel año su carrera vivía en la cumbre absoluta. La relación entre los dos empezó con discreción, quedadas en pisos prestados, llamadas a horas raras, salidas a sitios donde no había paparazzi.

Belén Esteban, según ha contado en distintas  entrevistas a lo largo de los años, vivió aquellos meses como una historia de amor de las que solo pasan una vez. Estaba enamorada profundamente, ciegamente, como puede estarlo una chica de 22 años cuando el otro es el hombre más deseado de España.

La prensa empezó a sospechar a finales de 1997. Las primeras fotografías salieron en 1998 y en octubre de 1998  ocurrió algo que ningún sector del entorno previó. Jesulín y Belén acudieron juntos como pareja oficial a la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo en Sevilla. Una boda mediática enorme, aristocracia, cámaras por todos lados.

Las fotografías de aquel día muestran a una pareja sonriente posando aparentemente sólida. Belén, según supo después, estaba ya embarazada de unas pocas  semanas, aunque todavía no lo sabía. Hay una imagen de aquella boda  que conviene mirar de nuevo con la información que tenemos hoy. Belén  Esteban con un vestido Beage sonriendo a las cámaras agarrada del brazo de Jesulín.

Aristocracia  española alrededor, Eugenia Martínez de Irujo entrando a la finca, Fran Rivera de etiqueta, toda la prensa rosa cubriendo el evento como si fuera una boda real. Y en medio de toda esa fiesta,  una chica de paracuellos de 24 años llevando en su cuerpo  una vida que ni ella misma sabía que estaba allí.

Esa  imagen leída hoy retrata exactamente el contraste de esta historia, la opulencia delante de la cámara, lo que iba a venir detrás. Las semanas  siguientes a aquella boda fueron para Belén. Las últimas en que vivió la fantasía de aquella relación. Posaron juntos en distintos  eventos.

Salieron mencionados en revistas como pareja consolidada. Belén llegó a hablar incluso de una posible boda. Y entonces, a principios de 1999,  llegó el resultado del test de embarazo y todo  cambió. ¿Cuánto tarda una historia de amor en romperse cuando aparece algo que ninguno de los dos había planificado? La  respuesta en el caso de Jesulín y Belén fue exactamente 5 meses y la madrugada  en la que todo se rompió, aún sin saberlo ella, ya estaba escrita.

A principios de 1999,  Belén Esteban supo que estaba embarazada. Se hizo  un test, después otro, después una analítica y cuando tuvo la confirmación se lo dijo a Jesulin en una llamada de teléfono. La reacción  del torero, según ha contado Belén en distintas entrevistas con palabras controladas a lo largo de los años  fue de silencio, de distancia, de pedir tiempo para procesarlo.

No hubo entusiasmo, no hubo planes. Esa llamada de teléfono fue, en términos prácticos, el primer aviso. Cualquier mujer de 25 años que escucha al hombre del que está enamorada reaccionar así a la noticia de un embarazo, sabe, por debajo de todas las palabras razonables, que algo se ha roto. Belén  no quiso aceptarlo de inmediato.

existió, esperó, llamó, quiso pensar que Jesulín solo  necesitaba digerirlo, que en una semanas las cosas iban a estar bien, que iban a hablarlo con calma, que iban a tomar decisiones juntos como pareja, que llevaba ya casi 3 años. Pasaron  varias semanas. Belén Esteban tenía entonces 25 años. Estaba embarazada del hombre  del que llevaba más de 2 años enamorada.

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