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BERTÍN OSBORNE : CONFESÓ Porque ABANDONÓ A SU HIJO CON PÁRALISIS CEREBRAL

Fabiola Martínez lo confesó. Bertin Osborn la abandonó cuando su hijo lo necesitaba. Mientras Alberto luchaba con parálisis cerebral, Bertín se reía y seguía con su vida, sus conciertos, sus noches, sus mujeres. Fabiola lo cargó sola durante 13 años y cuando se fue no dijo todo, porque lo que cayó es mucho peor que lo que contó. 2005.

El día que partió todo en dos. 2005 nace Alberto Osborn. Los médicos piden hablar con los padres a solas. Eso nunca es buena señal.  Y no lo fue. Parálisis cerebral grave, cuidados constantes. Toda su vida. Fabiola escucha. se queda en silencio unos segundos y toma una decisión ahí mismo, que ese niño va a tener la mejor vida posible, que ella va a hacer lo que haga falta.

Pertín sala, también escuchó, “Pero lo que hizo después te dejará sin palabras. Fabiola sola cada día.” Fabiola lo dejó todo. Su carrera, su vida, su tiempo, terapias diarias para Alberto, rehabilitación, médicos en España, médicos en otros países, investigando tratamientos, viajando cuando hacía falta, sin descanso, sin quejarse, sin pedir nada.

Bertín mientras tanto, seguía de gira, seguía saliendo, seguía siendo el Bertín  de siempre y las personas del entorno lo veían y callaban porque en este país hay hombres a los que no se les dice  nada. Y Bertin Osborne era uno de ellos. Si lo que está haciendo Bertin Osborne te parece  fuerte, te vas a quedar sin palabras cuando escuches lo que Ortega Cano les hizo a sus hijos.

está en el siguiente video de este canal. Suscríbete ahora para no perdértelo. Una mujer sola en un país que no era el suyo. Fabiola  Martínez llegó a España desde Venezuela con una maleta y sin conocer a nadie. Sin familia aquí, sin red de apoyo, sin nadie al que llamar cuando las cosas se ponen difíciles.

Las revistas  del corazón la convirtieron en el complemento de Bertín. La venezolana guapa, la pareja exótica. Lo que nadie contó es que esa mujer afrontó la enfermedad de su hijo completamente sola en un país extranjero, sin la familia cerca, sin la madre que te coge la mano en el hospital, sin la hermana que se queda a dormir cuando tú ya no puedes  más, solo ella y Alberto.

Y una agenda llena de citas médicas  que nadie compartía con ella, lo que nadie calculó en voz alta. Criar a un hijo con parálisis cerebral grave tiene un coste que nadie menciona en los titulares. Una sesión de fisioterapia especializada cuesta entre 50 y 100 € Si el niño va tres veces por semana son entre 600 y 100 € al mes. Solo en fisioterapia.

Suma a la logopedia, suma a la terapia ocupacional, suma a los materiales adaptados, suma a los viajes a especialistas en otras ciudades, suma los años. Fabiola había dejado su carrera para cuidar a Alberto. No tenía ingresos propios. Dependía económicamente de Bertín. Y eso crea una trampa que muy poca  gente entiende desde fuera.

Cuando quien paga es también quien no está. Decirle algo tiene un coste directo, un coste que se mide en euros, en terapias de Alberto, en si el niño puede seguir recibiendo lo que necesita. Fabiola tardó 14 años en irse y parte de esos 14 años tiene una explicación muy concreta. Irse no era solo dejar un matrimonio, era reorganizar desde cero la vida de un niño con necesidades especiales,  sin la estructura económica de antes.

Eso no es cobardía, es una logística brutal que nadie ve desde fuera. Ve lo que hacía  Bertín mientras tanto. Hay algo que no se dijo nunca en ningún  programa de televisión. Mientras Fabiola llevaba a Alberto a terapia a las 8 de la mañana, Bertín daba entrevistas, hablaba  de la familia con emoción, describía a Fabiola como una mujer increíble.

Decía que sus hijos eran lo más importante  de su vida, todo dicho con esa sonrisa fácil que le ha funcionado 40 años.  Y hay una entrevista concreta que ahora duele ver. Bertín dice  que admira a Fabiola, no que la ayuda, no que están juntos en esto, que la admira, como si criara Alberto fuera algo que hace ella, no algo que hacen los dos.

Esa frase la dijo él, nadie se la puso en la boca  y define toda la dinámica de esa relación en una sola palabra, los posados y la mentira que se vendía. Hay fotos de Bertín con Alberto que salieron en las revistas del corazón. Fotos  preciosas, padre entregado, familia unida. Lo que no aparece en ninguna de esas fotos es cómo se hacían.

Los posados se organizaban con semanas de antelación. Se elegía el día, se elegía a la luz, se elegía a la ropa y Bertín llegaba, sonreía y se iba. Eso no es ser  padre, es actuar de padre cuando hay público. Y mientras esas fotos se publicaban  con titulares de familia feliz, Fabiola estaba en la consulta del médico tomando decisiones sola, firmando papeles  sola, escuchando diagnósticos sola.

La pregunta  que Fabiola nunca respondió. Hay un patrón en las entrevistas de Fabiola.  que cualquiera puede ver si sabe buscarlo. Cuando el periodista llega a un punto concreto, cuando pregunta si tuvo apoyo de Bertín, Fabiola hace algo muy específico. Para, respira y responde hablando de Alberto. No responde  la pregunta, la esquiva.

Eso no es un olvido. Es la decisión de alguien que sabe que si responde  de verdad, lo que sale no tiene vuelta atrás. Porque Fabiola eligió proteger a Alberto por encima de su propia verdad. Un hijo que crece escuchando  como su madre destruye a su padre en televisión carga con eso toda la vida.

Y Fabiola  decidió que ese peso Alberto no lo iba a cargar, aunque le hubiera costado 13 años de silencio. Los hijos que ya tenía y el patrón que viene de antes. Osborn llegó a su relación  con Fabiola con cuatro hijos de relaciones anteriores, Clemente, Alejandro, Eugenia y Claudia.

Y hay algo  que las personas que conocen a esa familia cuentan sin que nadie se lo pregunte dos veces, que la relación de Bertín con esos hijos tampoco fue lo  que debería haber sido, que hubo temporadas enteras sin contacto, que hubo momentos importantes en sus vidas en que su padre no apareció, que la ausencia no empezó con Alberto, la ausencia es el patrón, lo que significa que cuando nació Alberto Con parálisis cerebral grave, Bertín no se alejó por el impacto del diagnóstico, se alejó porque es lo que siempre había

hecho. El diagnóstico  solo lo hizo más visible. Lo que dijeron los que estaban cerca. Las personas  del entorno de Fabiola lo describieron siempre de la misma manera, que Bertín era muy bueno para las partes bonitas y muy malo para las partes difíciles, que aparecía  cuando había algo que celebrar y desaparecía cuando tocaba sostener.

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