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Así Vive Rodrigo Palacio a Sus 43 Años: El Hombre Que Perdió una Final y Ganó una Vida

Imagina que tienes el Mundial en tus pies, literalmente. El estadio Maracaná, más de 74,000 personas, la final contra Alemania, el marcador en cero y tú solo frente al portero. Un segundo, una decisión y después el silencio. Esa es la imagen que millones de argentinos asocian al nombre de Rodrigo Palacio. Pero lo que nadie te cuenta es lo que pasó después de ese segundo.

Y lo que pasó después es quizá la historia más interesante de toda su vida. Palacio nunca volvió a hablar demasiado de ese momento. No lloró en público, no buscó excusas, no montó ningún drama. Cuando su amigo, el tenista Guido Peya, le preguntó directamente qué había pasado con el famoso mano a mano, él respondió con cuatro palabras que lo definen todo.

Fue un error. ¿Viste? Y punto, sin más. Así es. Rodrigo Palacio, un hombre que jugó 76 partidos, marcó 249 goles, ganó títulos en tres continentes, sobrevivió a la alopecia inventándose una coleta que se hizo famosa en todo el mundo y que hoy, a sus 43 años, vive en el mismo barrio en el que empezó, jugando al fútbol los fines de semana con viejos amigos y tirando canastas de baloncesto, como si el tiempo no hubiera pasado.

Rodrigo Sebastián Palacio nació el 5 de febrero de 1982 en Bahía Blanca, una ciudad portuaria del sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina. No es Buenos Aires, no es Rosario, no es Córdoba. Es una ciudad de provincias con carácter propio, donde el viento patagónico dobla los árboles y la gente es conocida por su terquedad, su orgullo y su sentido práctico de la vida.

Características que en palacio se convirtieron en marca registrada. Desde los 8 años empezó a formarse en el club Bellavista, la institución de su barrio, la que lo vería nacer y la que lo vería volver cuatro décadas después. El fútbol era su pasión principal, pero en Bahía Blanca el baloncesto tiene una tradición enorme y el joven Rodrigo absorbió los dos deportes con la misma voracidad.

su manejo del cuerpo en espacios reducidos, su capacidad para leer el juego antes de que ocurriera, su equilibrio y su cambio de ritmo. Todo eso tiene algo de la cultura deportiva de una ciudad que sabe criar deportistas completos. Su debut profesional llegó en 2001 con 19 años en el propio Bellavista.

Un año después, un empresario de tres arroyos llamado Roberto Botino vio algo en él y compró su pase por 60,000 cediéndolo al huracán de Tres Arroyos. En la Segunda División Argentina, Palacio disputó 53 partidos y marcó 15 goles, lo suficiente para que el Banfield de primera división pusiera $250,000 sobre la mesa por el 35% de sus derechos. El ascenso estaba en marcha.

En 2004 estuvo a punto de ir al Real Betis de España. Pasó 15 días a prueba, pero le dijeron que volviera en junio. Él prefirió quedarse en Argentina. Esa decisión, aparentemente menor cambió todo. Banfield lo colocó en el escaparate de los clubes grandes y en 2005 Boca Juniors lo fichó. Allí comenzó el capítulo más titulado de su carrera y también el nacimiento de su imagen más reconocible.

La alopecia ya era visible en sus años en boca. La calvicie avanzaba y Palacio tomó una decisión que nadie hubiera imaginado. En lugar de raparse o disimularlo, dejó crecer el pelo que le quedaba en la parte trasera de la cabeza y se hizo una coleta, una trenza larga que colgaba sobre su nuca mientras el resto del cráneo permanecía despejado.

Una imagen absolutamente singular, inclones estéticos del fútbol y que con el tiempo se convirtió en su seña de identidad en todo el mundo. El Inter de Milán lo apodó cariñosamente el Trenza. Ese mote lo acompañó hasta el final de su carrera. En Boca jugó 185 partidos, marcó 82 goles y ganó ocho títulos. Los torneos Apertura 2005, Clausura 2006 y Apertura 2008, la Copa Sudamericana 2005, la Copa Libertadores 2007 y tres Recopas Sudamericanas.

En el Mundial de Clubes de Japón de 2007 fue de los tres mejores jugadores del torneo, compartiendo podio con Kaká y Seedorf. Aunque Boca cayó en la final ante el Milan, era un delantero completo, sin exceso de florituras. directo y eficaz. Diego Maradona lo elogió públicamente. Tiene visión de juego, hambre, gol.

No tengo dudas de que va a quedar en la historia del fútbol mundial. Alfio Basile, el seleccionador, lo comparó con Claudio Canilla. Fuera del campo, Palacio seguía siendo el mismo chico tímido de Bahía Blanca. En aquella época vivía con Wanda Fernández, su novia de toda la vida, en Puerto Madero. Después de los partidos se tomaba un autobús de línea desde la terminal de retiro para ir a visitar a su familia al sur.

Confesó en una entrevista de la época que le daba vergüenza firmar autógrafos y que soñaba con quedarse en boca para criar a sus hijos en Argentina. Antes de seguir, tenemos una sorpresa para ti. Si eres un verdadero fan del fútbol y quieres entender cómo el factor humano influye en cada jugada o en cada futbolista, tenemos un libro exclusivo con unidades limitadas.

Haz clic ahora y transforma la manera en que ves y sientes el deporte rey. Y ahora continuemos con el video. En julio de 2009, el Genoa pagó 5 millones de euros por su traspaso. Comenzaban 12 años ininterrumpidos en el fútbol italiano que lo convertirían en una figura de culto en la Serie A. En Génova, formó dupla de ataque con Hernán Crespo.

Su adaptación fue rápida, sus goles consistentes, su rendimiento suficientemente llamativo como para que el Inter de Milán pusiera 10 millones de euros sobre la mesa en junio de 2012. Sus cinco temporadas en el Inter fueron las más mediáticas de su carrera europea. Marcó 12 goles en su primera temporada, 17 en la segunda. Fue titular indiscutible durante años y ganó el afecto de la afición Neroazurra con una generosidad en el esfuerzo que los Tifosi valoran más que el talento puro.

En diciembre de 2013 marcó el gol de la victoria en el derbi de Milán. En noviembre de 2012 rompió el invicto de 49 partidos de la Juventus con un gol en Turín. Momentos que quedan grabados en la memoria de un hincha. En 2017 pasó al Boloña, donde alargó su carrera hasta los 39 años con una consistencia que desafiaba la lógica del fútbol moderno.

En mayo de 2021, con 39 años, marcó un hat trick ante la Fiorentina, convirtiéndose en el jugador más longevo en anotar tres goles en un partido en toda la historia del fútbol italiano. Un récord que habla por sí solo. Cerró su etapa profesional en el Brecia en la Serie B y el 26 de septiembre de 2022 anunció su retiro del fútbol con 40 años.

En total 76 partidos y 249 goles a lo largo de 21 años de carrera. El 13 de julio de 2014, en la final del Mundial de Brasil entre Argentina y Alemania, Rodrigo Palacio entró al campo en el minuto 78, sustituyendo a un apagado Gonzalo Higuaín. El partido iba 0 hasta cer. A los 6 minutos del primer tiempo suplementario, Marcos Rojo le puso un pase magistral a la espalda de los centrales alemanes.

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