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Luis de Alba HOY VIVE así de TRISTE (KARMA por DESTROZAR a su HIJA)

Así apareció Luis de Alba el 21 de junio del año 2026. La cara destrozada dentro de su propia habitación después del cuarto accidente que ha sufrido en 5 años. Y según se ha dicho por personas cercanas al comediante, ninguno de esos accidentes fue casualidad. Hoy vas a entender la terrible verdad sobre cómo vive realmente el pirruris a los 80 años.

¿Qué hizo dentro de aquella casa de las lomas hace 40 años para terminar mendigando $1,000 por internet a los  76? ¿Y por qué su cuerpo, según versiones, lleva décadas pagando facturas que él mismo firmó cuando todavía era intocable dentro del medio del espectáculo mexicano? Todo lo que vas a escuchar a continuación está respaldado por fotos filtradas en redes mexicanas y declaraciones del propio Piruris en entrevistas durante los últimos años.

Si te quedas, vas a saber exactamente quién es la hija inglesa que el Pirruris mantuvo en secreto durante 24 años. Y vas a entender por qué Alicia Lance, según versiones recogidas posteriormente lo dejó exactamente la tarde lluviosa en que esa hija inglesa cruzó por primera vez la pluma de seguridad de aquella casa familiar de las lomas.

México lo amó durante cuatro décadas como el pirruris perfecto, el niño rico mimado de las lomas que entraba en cada hogar mexicano. Pero la verdad sobre cómo vive hoy, según se ha sabido, es mucho más oscura que cualquier personaje que jamás haya interpretado  en cámara. Pero antes de saber cómo vive hoy el pirruris dentro de aquella habitación de las lomas, hay que entender una verdad mucho más antigua, porque lo que ocurrió en el cuerpo de Luis de Alba el 21 de junio del año 2026  no empezó esa noche. Empezó

casi 60 años antes en un salón de bodas pequeño de la Ciudad de México, donde un muchacho de 14 años acababa de descubrir por primera vez en su vida. que podía hacer reír a una sala completa con su propia voz. El primer  recuerdo público que existe de Luis Alba García, según testimonios cercanos al entorno familiar mexicano de  aquellos años, no es un recuerdo de televisión, es el recuerdo de aquel muchacho de 14 años, vestido con una chaqueta que le quedaba grande, parado en mitad de un salón de

bodas de la Ciudad de México durante algún punto del año 1959, imitando voces de políticos mexicanos delante de 50  invitados que jamás lo habían visto antes en su vida. Aquella tarde, según seabaele sabido por personas tetes cercanas a su entorno de aquellos años, el muchacho cobró 50 pesos mexicanos por la actuación completa, 50 pesos del año 59  dentro de un país donde el sueldo semanal de un obrero apenas llegaba a 70.

Y cuando regresó esa noche al cuartito que compartía con su hermana dentro de una colonia obrera de la capital mexicana,  según testimonios recogidos décadas después, le dijo a su propia madre una sola frase que iba a marcar el resto de su vida. Voy a vivir de esto. Luis Alba García había nacido el 7 de marzo del año 1945 dentro de una familia mexicana donde el dinero llegaba apenas para llegar a fin de mes.

Su barrio quedaba lo más lejos posible de Las Lomas, ese territorio rico que años después iba a parodiar en televisión hasta convertirse en uno de los comediantes más amados del país entero. Desde aquella primera boda entendió una cosa con claridad absoluta. La única forma de salir de aquella vida era subirse a un escenario y hacer reír a la gente.

Si lo lograba, los ricos terminarían pagando por  verlo. Si fallaba, se quedaba donde había nacido. A los 20 años ya colaboraba en programas de radio mexicana. Animaba fiestas de 15 añeras en colonias populares de la Ciudad de México y vendía discos de comedia que él mismo grababa dentro de un estudio prestado de un amigo del barrio.

Y a los 25, según se ha dicho por personas cercanas a su entorno de aquellos años, tenía una sola obsesión profesional, entrar  a Televisa. Y según versiones recogidas a lo largo de las décadas por periodistas del medio mexicano, esa obsesión por entrar al medio del espectáculo iba a marcar el resto de sus decisiones, incluyendo las que tomaría 30  años después dentro de una casa de las lomas con una mujer que ni siquiera era su esposa.

Pero antes de aquella casa, antes de las lomas y antes del pirruris, llegó Alicia. Alicia Lans era una mujer joven de familia tradicional mexicana que Luis de Alba conoció en una fiesta de Año Nuevo a finales de los años 60. Llevaba un vestido sencillo y reía con esa risa abierta que muchas mujeres mexicanas de aquella generación ya no se permitían en público.

Luis se acercó, la invitó a bailar y en cuestión de tres canciones, según testimonios cercanos al entorno familiar mexicano, posteriormente, ya sabía que iba a casarse con ella. le pidió matrimonio en menos de un año. Se casaron en una ceremonia sencilla en la Ciudad de México. Luis tenía poco más de 20 años, Alicia casi la misma edad.

Y desde aquel día, durante los siguientes 29 años, Alicia Lans iba a ser oficialmente la esposa del comediante, la madre de sus hijos legítimos. La cara pública de aquella familia ejemplar, que el pirruris iba a vender al público mexicano cada vez que la prensa le preguntaba por su vida privada.

Los hijos llegaron rápido, cuatro en menos de 10 años. Luis Antonio fue el mayor. Le siguieron Jorge y Luis Ángel y al final nació Ana, la única niña oficial dentro de aquel matrimonio. Pero ya en los primeros años de aquella vida juntos, según versiones recogidas por personas cercanas al entorno de Alicia L durante décadas posteriores, había algo dentro de la conducta de Luis de Alba que su esposa nunca pudo terminar de entender.

algo que él hacía cuando salía de gira a otras ciudades mexicanas, algo que jamás iba a confesarle directamente y que 40 años después iba a terminar costándole no solo el matrimonio, sino la vida que había construido entera. Mientras tanto, en Televisa, Luis empezaba a triunfar. A finales de los años 70, según archivos públicos de la televisora, se ganó un espacio dentro de los programas cómicos más vistos del país.

Inventaba personajes nuevos cada temporada e imitaba a políticos mexicanos en horarios estelares de la pantalla chica, pero ningún personaje terminaba de pegar del todo. hasta que en algún punto del año 1981, según testimonios del propio comediante en entrevistas posteriores, se le ocurrió uno nuevo.

Un niño rico, mimado de las lomas que despreciaba a los pobres y que llamaba a sus amigos imaginarios desde un teléfono dorado mientras se quejaba de cosas absurdas dentro de una de las colonias más caras de México. Lo bautizó Pirruris y el personaje explotó. Existe una grabación, según se ha dicho por personas cercanas al entorno de Televisa de aquellos años, del primer programa donde Luis de Alba interpretó al Pirruris frente a un público en vivo.

Una cinta que durante años circuló dentro de los archivos internos de la televisora y en la que, según testimonios cercanos a la producción se ve algo muy concreto. la cara del comediante mientras escucha al público estallar en carcajadas por primera vez con su nuevo personaje. Vamos a regresar a esa grabación más adelante.

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