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Así es la Vida de Oscar Ruggeri a Sus 64 Años; de la Fama al Silencio

Hubo un momento en que el simple nombre de Óscar Rugeri provocaba una oleada de tensión en los estadios. Hoy en día ha optado por disfrutar de una vida tranquila en una casa en Buenos Aires, un lugar donde el ritmo es mucho más pausado que aquellos intensos partidos que marcaron su carrera. El exdefensor, conocido por su solidez y por ser el pilar de la defensa argentina, pasó por las etapas más exigentes del fútbol de élite.

Ahora esos desafíos quedan solo en su recuerdo. La gloria ya es parte de la historia, pero el presente lo vive con disciplina, calma y un estilo de vida alejado de la fama. Ócar Rugeri en la actualidad ha decidido dar un paso atrás para compartir su verdadero camino. Su carrera no fue construida sobre los reflectores, sino sobre la presión constante.

Desde joven, ella entendió que su rol en el fútbol no era de fantasía, sino de orden y consistencia. En Boca Juniors, donde comenzó a principios de los años 80, Rugeri destacó como un defensor diferente, fuerte en el juego aéreo, agresivo en los anticipos y consciente de que su principal tarea era mantener la estabilidad cuando el equipo perdía el control del partido.

Aunque esa etapa no lo convirtió en una estrella, si definió el tipo de jugador que sería. El verdadero cambio llegó en 1985 con su transferencia a River Plate, donde alcanzó su mejor nivel competitivo. Durante su tiempo, en el club, River vivió una de sus etapas más exitosas y Rugeri se consolidó como el líder de la defensa.

Ganó la Copa Libertadores en 1986 y la Intercontinental, títulos que ratificaron su perfil de jugador hecho para los momentos límite. Fue entonces cuando dejó de ser una promesa para convertirse en un referente. Ese rol de líder lo trasladó directamente a la selección argentina en el mundial de 1986, donde mientras las miradas estaban puestas en el talento ofensivo, Rugeri cumplió con su tarea menos visible pero crucial, mantener el equilibrio del equipo.

Jugó todos los partidos y fue esencial en la Z. una selección que llegó a la final más por su resistencia que por su espectáculo. Su liderazgo nunca fue ruidoso. Se expresaba a través de su presencia constante y la responsabilidad que asumía en cada partido. Las Copas América de principios de los 90 pusieron fin a su ciclo internacional. Para ese entonces, Arrugeri ya no tenía nada que demostrar.

Sus últimos años como jugador lo llevaron a diversos países hasta que decidió retirarse sin prolongar innecesariamente su carrera. Luego intentó incursionar como entrenador, pero ese camino no terminó de conectarlo con su verdadera esencia. Sin embargo, fue en los micrófonos como comentarista, donde encontró un espacio que le era más fiel.

Su estilo directo, sin adornos, le permitió compartir su visión sobre el fútbol de forma honesta. Hoy Rugeri ya no está en el campo de juego, sino frente a las cámaras, analizando partidos con la experiencia y el carácter que le dio su larga carrera. Su pasión por el fútbol y su amor por Argentina siguen intactos. En este recorrido les llevamos a su hogar actual, un lugar donde vive junto a su esposa Nancy desde alrededor de 2020, SA, cuando la pandemia de COVID-19 los obligó a pasar el confinamiento en casa.

Después de ese tiempo, decidieron que ese sería el sitio ideal para criar a sus hijos, ya que el entorno ofrecía tranquilidad, aire puro y espacios verdes, además de estar cerca de la ciudad, pero conservando la atmósfera de un barrio exclusivo. La casa tiene una estructura amplia y horizontal, transmitiendo solidez en lugar de ostentación.

Utiliza ladrillo visto de tonalidades rojizas como material principal, sin revestimientos que oculten el paso del tiempo. Los muros de ladrillo crudo, junto con vigas de madera expuestas le dan una sensación de firmeza y honestidad. Este estilo natural es lo que convierte su hogar en el escenario perfecto para las fotos familiares que comparte.

Una vida cotidiana sin artificios. La puerta de entrada en tonos marrones. Ahí se integra con el rojo de los ladrillos, creando una sensación que es tanto elegante como acogedora. El techo revestido en madera y con tejas en el exterior aporta equilibrio tanto térmico como visual. Al entrar se encuentra la sala de estar equipada con un sofá blanco simple donde Rugeri pasa tiempo jugando y conversando con sus nietos.

Frente al sofá, una chimenea añade calidez y refuerza el ambiente acogedor. Desde allí, el área social se abre hacia una galería cubierta a través de grandes puertas corredizas de vidrio, el lugar donde la familia pasa la mayor parte del tiempo organizando celebraciones o simplemente charlando sin prisa. El suelo de madera conecta la galería con el jardín trasero, borrando la distinción entre el interior y el exterior.

En la parte posterior de la casa se encuentra una piscina rectangular predispuesta de manera sencilla sobre el césped sin adornos innecesarios. La vegetación autóctona y los cercos verdes altos garantizan la privacidad total. Este espacio aparece con frecuencia en las publicaciones de su esposa, mostrando reuniones familiares junto a la piscina, abrazos y risas.

Las áreas privadas de la casa están organizadas de forma discreta, manteniendo el orden y el silencio. Los dormitorios, alas familiares y otros espacios están pensados para la tranquilidad. El garaje ubicado en el nivel inferior al frente tiene un acceso claro que no interfiere con la vida diaria del hogar. Hoy esta casa no solo le brinda comodidad, sino que le ofrece algo más valioso, libertad.

En este espacio, Rugeri puede ser el mismo, recuperar una versión más sencilla de su vida, comportarse como un miembro más de su familia, reír a conversar y disfrutar del tiempo con los suyos. Dejemos la casa por un momento y pasemos a hablar sobre sus fuentes de ingresos actuales y cómo ha logrado construir su patrimonio a lo largo de los años.

Si analizamos su vida actual, no vemos la imagen de un exfutbolista viviendo del pasado. Su economía es discreta, pero estable, con un patrimonio neto estimado de alrededor de 3 millones de dólares, logrado de manera continua y sin picos drásticos. La principal fuente de su ingreso hoy en día proviene de la televisión.

En 2026, Rugeri sigue siendo una de las voces más reconocidas en ESPN, tanto en Argentina como en toda Latinoamérica. Su participación regular en programas de análisis y cobertura de grandes torneos genera un ingreso aproximado de 250,000 anuales. Esta cifra refleja su experiencia credibilidad y permanencia frente a las cámaras más que una exposición excesiva.

Aparte de la televisión, Rugeri obtiene ingresos adicionales de participaciones mediáticas especiales, invitaciones a programas, apariciones en eventos deportivos y colaboraciones dentro del ecosistema televisivo. Todo esto le genera alrededor de $0,000 adicionales cada año, contribuyendo sin alterar su ritmo de vida.

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