Posted in

RAMÓN MORALES: de levantar la COPA a la humillación total… el asqueroso ENGAÑO de la directiva

titular habitual, en su segundo año ya era figura visible. Y a partir del año 2001, cuando Javier Aguirre lo convocó por primera vez a la selección nacional para la Copa América de ese año celebrada en Colombia, Ramoncito dejó de ser solo un buen jugador de Liga MX y se convirtió en  pieza clave del tricolor. Escucha esto.

En la Copa América 2001, México llegó a la final. Ramón Morales formó parte de ese equipo que le dio al país una de las pocas alegrías internacionales de ese ciclo. México perdió la final ante Colombia en casa, pero el torneo confirmó que el chico de la Piedad era nivel selección, nivel internacional, nivel  que muy pocos futbolistas mexicanos alcanzan y sostienen a lo largo de los años.

Un año después, el Mundial de Corea y Japón  2002, titular indiscutible de la selección mexicana. Ramón Morales fue a esa Copa del Mundo con la camiseta del tri como si fuera suya. Mientras representaba al país en el máximo escenario del fútbol mundial, seguía siendo el corazón del juego de  Chivas en la Liga MX.

La dualidad que muy pocos futbolistas  logran sostener simultáneamente, ser insustituible en tu club y al mismo tiempo ser indispensable para la selección nacional. Morales lo logró durante años. De 2001 a 2007, 6 años siendo llamado al tricolor de manera consistente. Y entonces llegó el 10 de julio de 2004.

Chiclayo, Perú, Copa América. México versus Argentina. En la segunda jornada de la fase de grupos, el estadio Elías Aguirre como  escenario. Marcelo Bielza en el banquillo argentino con un equipo repleto de nombres: Saneti, Tévez, Figueroa, Kili González, el arquero Roberto Abondancieri. Varios de esos  jugadores venían de perder la final de la Copa Libertadores con Boca Juniors ante 11 Caldas semanas antes.

Venían con hambre, con sed de revancha,  buscando ese título de América que los hiciera olvidar la derrota continental. El partido estuvo cerrado. Argentina dominaba el juego. México sufría, pero no cedía. Y entonces llegó el momento. Un tiro libre,  zona izquierda del área, a unos 25 m del arco.

La barrera argentina colocada, abundanciaria en su línea, acomodando sus posiciones y sus ángulos, y Ramón Morales se colocó detrás del balón. Nadie en el estadio sabía lo que estaba por pasar. El árbitro pitó, la zurda disparó. El balón salió  como una bala curva. Engañó a la barrera, engañó al portero, fue directo al ángulo.

Abondancieri se estiró pero no llegó. México 1, Argentina 0. El único triunfo de México sobre Argentina en torneos oficiales en toda la historia de ambas selecciones, el único hasta el día de hoy. Y lo hizo un chico de la Piedad que empezó ganando 2500 pesos mensuales en Monterrey. Grábate ese detalle porque es histórico. El único gol de México a Argentina en una competición oficial de la FIFA lo metió Ramón Morales con la zurda de tiro libre en la Copa América 2004.

Ese dato no cambia. Ese dato está grabado en los registros históricos para siempre. 3 años después, 27 de junio de 2007, Copa América en Venezuela, México contra Brasil en la primera ronda. Mismo ritual, diferente víctima. Un tiro libre colocado, la zurda en acción. Esta vez el portero Doni del Arsenal inmóvil ante el disparo. México ganó ese partido.

Terminó tercero en ese torneo, pero Ramón Morales escribió otro capítulo de su historia con la selección. Dos Copas América, dos  tiros libres históricos, dos arqueros de selecciones top paralizados ante esa zurda que no fallaba cuando el momento más grande llegaba. En paralelo, también fue convocado al Mundial de Alemania 2006, la Copa Confederaciones de Alemania 2005 y la Copa Oro de Concacaf.

Un currículum internacional que la mayoría de los futbolistas mexicanos ni sueñan con tener. Pero hay otro capítulo de su historia que el tiempo tiende a borrar, la final perdida del Clausura 2004.  Ese torneo Chivas llegó al juego definitivo contra Pumas de la UNAM y perdió el campeonato. Para Ramón Morales fue una herida abierta que tardaría 2 años en cicatrizarse.

La final del Clausura 2004 quedó como uno de esos dolores que solo se curan con el título que viene después. Y el título de la apertura 2006 fue exactamente eso,  la revancha del fútbol con un equipo y con un jugador que merecían ese trofeo desde hacía tiempo en Chivas. Mientras tanto, los números seguían creciendo torneo a torneo, partido a partido, asistencia a asistencia.

La relación con la afición roja y blanca se volvía algo que iba más allá de lo puramente deportivo. La afición de Chivas no quiere solo jugadores que metan goles, quiere jugadores que sientan la camiseta desde adentro, que defiendan los colores con algo más que talento técnico, que se comprometan con lo que esa institución representa.

fútbol netamente mexicano sin extranjeros, con la tradición y el orgullo de ser lo más genuinamente mexicano del fútbol de este país. Y Ramón Morales era exactamente eso, un mexicano de la piedad que había llegado a Chivas siendo ya adulto, que no era canterano en el papel, pero que amaba esa institución con una autenticidad que se notaba en cada  jugada, en cada esfuerzo, en cada momento difícil del partido.

La afición lo adoptó como propio. Lo llamaban Ramoncito, con ese cariño diminutivo que en México solo se le da a los que se ganan el corazón de la gente de verdad. Aquí viene la primera revelación que te prometí. El Apertura 2006, el torneo que lo consagró para siempre como leyenda absoluta del rebaño sagrado. Chivas no llegó a la apertura 2006 como favorito.

No era el equipo de moda, no era el candidato obvio. Durante la temporada regular, el equipo tuvo altibajos importantes. Siete victorias, cinco empates,  cinco derrotas. Terminaron en octavo lugar de la clasificación general y tuvieron que jugar el repechaje para entrar a la liguilla.

No era el inicio glamoroso de una historia de campeones, era el inicio de algo más importante, la historia de un equipo que sabe levantarse cuando  nadie lo espera, que saca el carácter cuando el marcador y la clasificación dicen que no vas a llegar.  En el repechaje eliminaron a Veracruz. En cuartos de final les tocó la máquina del Cruz Azul,  un equipo con mucha más regularidad en el torneo.

El juego de ida en el Estadio Jalisco  terminó 2 hasta0 para el rebaño con goles de Omar Bravo y Adolfo Bofó Bautista. El partido de vuelta fue en el estadio azul con Cruz Azul necesitando remontar dos goles, empujando desde el primer minuto, apretando al rebaño contra su propio arco y entonces Ramón Morales apareció dos veces en el marcador.

Read More