Posted in

Alito Moreno HUMILLA a Morena en Coahuila y REVELA su MAYOR SECRETO

Y para darle peso a la acusación, Montiel aseguró que Morena tenía en su poder bases de datos generadas por el propio sistema prista, supuestamente filtradas por militantes inconformes. También denunciaron la detención arbitraria de alrededor de 200 activistas de Morena y partido del trabajo entre el jueves previo a la elección y el cierre de casillas del domingo. Hasta ahí suena grave.

Suena escándalo mayúsculo, pero aquí viene la pregunta que hay que hacerse. Si el esquema era tan sofisticado, tan documentado, con bases de datos y códigos QR y registros digitales. ¿Por qué no se presentó nada de eso ante el Tribunal Electoral antes de la elección? ¿Por qué no se activaron los mecanismos legales cuando aún había tiempo de detener lo que supuestamente estaba ocurriendo en México? Existen procedimientos para eso.

El sistema electoral con todas sus fallas instancias para denunciar en tiempo real la compra de votos, la coacción, la presión. Si Morena tenía bases de datos del propio PRI, si tenía evidencia digital, si tenía militantes siendo detenidos. La pregunta natural es por qu la respuesta fue una conferencia de prensa después de perder y no una denuncia formal antes de que cerraran las urnas.

Y aquí es donde el dinero entra de verdad, no el dinero del PRI, el tuyo. Porque mientras Morena señala con un dedo al tricolor por supuestamente condicionar votos con efectivo, hay algo que lleva años ocurriendo en los estados donde Morena sí gobierna y que los medios oficialistas prefieren no poner en el mismo encuadre. Los sociales federales, financiados con los impuestos de todos los mexicanos, han sido señalados una y otra vez por organismos electorales, por observadores independientes y por testimonios directos de beneficiarios como

instrumentos de presión política, becas, apoyos para adultos mayores, subsidios agrícolas, transferencias directas. Todos esos programas son un derecho. Son dinero que sale de tu bolsillo cada vez que pagas IVA, cada vez que llenas el tanque de gasolina, cada vez que compras en el súper.

No son una dádiva de ningún partido, no son un favor personal de ningún presidente ni de ninguna presidenta. Y sin embargo, en múltiples estados bajo administración de Morena, los llamados servidores de la nación, que son funcionarios pagados también con tu dinero, han sido documentados operando políticamente, visitando comunidades, recordándole a la gente de dónde viene su apoyo, haciendo sentir con o sin palabras, que ese apoyo podría estar vinculado a la forma en que uno vota.

Eso también es compra de voto, solo que en lugar de efectivo y código QR, la moneda son los programas que el Estado tiene sin obligación de entregar sin condiciones. Entonces, la pregunta que Morena no quiere que te hagas es esta. ¿Por qué la coacción es un crimen imperdonable cuando la ejerce el PRI en Coahuila, pero se vuelve invisible cuando se ejerce desde el gobierno federal en media república? Esa doble vara no es un descuido, pero hay algo más que empeora todo esto.

Algo que convierte esta historia de una derrota local en un patrón que se repite con una precisión que ya no puede ser coincidencia porque Coahuila no es la primera vez ni la segunda. El año pasado en Durango, Morena también perdió y también gritó fraude. También habló de compra de votos. También mencionaron códigos QR.

Incluso acusaron la entrega de droga a cambio de sufragios. Una acusación que si fuera cierta debería haber detonado una investigación criminal de proporciones enormes y de que la nunca más se supo nada. Mandaron a operar ahí al cuadro más visible del círculo cercano al poder. Perdieron de todas formas, quedaron en tercer lugar y la narrativa fue exactamente la misma que ahora en Coahuila.

La derrota nunca es derrota, siempre es Trump. Y aquí es donde la historia se pone verdaderamente oscura, porque hay un hombre dentro de Morena que lo sabe, que lo dijo, que se atrevió a insinuar en voz alta lo que todos los demás fingen no ver. Y ese nombre es el que la dirigencia nacional preferiría que no mencionaras.

Hay un momento en la política mexicana que reconoces al instante cuando lo ves. Es el momento en que alguien que lleva décadas dentro del sistema, alguien que conoce todos los cuartos oscuros, todos los acuerdos de pasillo, todas las verdades que no se dicen en público. De repente abre la boca y dice algo que no debería decir.

No porque sea un héroe, no porque haya tenido una revelación moral, sino porque la verdad se le escapó o porque calculó que ya no le costaba más decirla que callarla. Ese momento ocurrió en Coahuila y casi nadie le puso la atención que merece. El nombre es Ricardo Monreal. Si llevas tiempo siguiendo la política mexicana, no necesitas presentación.

Monreal es uno de los operadores más experimentados que ha producido la izquierda en este país. Ha sobrevivido administraciones, ruptura, traiciones y reconciliaciones. Conoce el oficio político con una profundidad que pocos en activo pueden presumir y cuando Monreal habla, no habla por accidente. Después de la derrota en Coahuila, Monreal salió también a usar el término elección de estado. Hasta ahí.

igual que todos. Pero entonces hizo algo que sus compañeros de partido no se atrevieron a hacer. Dijo que Morena no debió esperar más de los gobernadores que controlan esos territorios. Detente en esa frase porque ahí está todo. No dijo que el PRI hizo trampa. No dijo que el árbitro falló.

dijo que Morena no debió esperar más de su propia estructura, lo que en lenguaje político ya no significa esto. El problema no estaba fuera, estaba dentro. La maquinaria propia no dio para más en un terreno que históricamente le ha sido adverso y la dirigencia nacional lo sabía o debió saberlo antes de mandar a sus candidatos a una batalla que no estaban equipados para ganar.

Y como si eso fuera poco, Monreal agregó algo más. Dijo que la renuncia de Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del expresidente, quien operó la campaña y abandonó el barco 15 días antes de la elección, no explicaba por sí sola la [música] magnitud del descalabro y pidió esperar a que resolvieran los órganos electorales antes de gritar agravios.

En otras palabras, el hombre más veterano del oficialismo les estaba diciendo a sus propios compañeros en público y con nombre que se estaban equivocando de diagnóstico. Piénsalo un momento, porque esto es más revelador que cualquier código. Si la derrota hubiera sido producto de un fraude masivo y documentado, Monreal habría sido el primero en alzar la voz con toda la fuerza institucional que tiene como presidente de la Junta de Coordinación Política en la Cámara de Diputados.

tiene el peso, [música] tiene el micrófono, tiene los contactos para hacer que una denuncia así retumbe. En cambio, lo que hizo fue poner freno, decir, “Esperen, mirar hacia adentro antes de señalar hacia afuera.” Eso no es la reacción de alguien que cree que le robaron. La elección es la reacción de alguien que sabe que la perdieron y ahí está la confesión que vale más que 1000 conferencias de prensa.

Read More