Y con esa simplicidad, esa naturalidad tan mexicana, decenas de tijuanenses agarraron sus banderas y se fueron al hotel. Llegaron temprano, mucho antes de que la selección saliera, con familias enteras, papás con hijos en los hombros, abuelitos con bastón, jóvenes con los celulares listos, niños brincando de emoción y llevaban banderas de los dos países. Eso también hay que subrayarlo.
No solo la bandera de México, también la bandera de Irán, lo que significa que alguien se tomó la molestia de conseguir banderas de un país del otro lado del mundo para que esos jugadores al salir del hotel vieran su propia bandera ondeando en tierra mexicana. Ese gesto pequeño en apariencia, enorme en significado, es la diferencia entre recibir y hacer sentir en casa.
Yo me quedé helado cuando leí lo que dijo Lucy, la mujer tijuanense, que le preguntaron por qué estaba ahí bajo el sol esperando horas para despedir a una selección de un país que ni conocía. Dijo, “Claro que sí, porque los recibimos en nuestra casa. Mi casa es su casa. Estamos muy orgullosos de que estén aquí en Tijuana.
Esas tres palabras, “Mi casa es su casa, son quizás las más mexicanas que existen.” No es una frase hecha, es una filosofía. Es la manera en que este país entiende la hospitalidad desde antes de que llegara ningún torneo, ninguna cámara, ningún comité de la FIFA. Para Lucy, esos jugadores no eran extranjeros, no eran los de Irán, no eran de otra religión ni de un país en guerra, eran invitados.
Y en México al invitado se le trata como rey, aunque uno mismo tenga poco que ofrecer. Hermano mexicano. Hermano mexicano. El grito se escuchó una y otra vez durante el fin de semana fuera del hotel de concentración de la selección de Irán en Tijuana. Lo que comenzó con la llegada de un equipo extranjero para disputar la Copa del Mundo terminó convirtiéndose en una historia poco habitual.
Una selección que encontró seguidores, muestras de cariño y hasta una afición propia a miles de kilómetros de casa. Se siente. Irán está presente. Irán, Irán, Irán. Decenas de personas acudieron al hotel para observar de cerca a los jugadores, obtener fotografías, autógrafos y expresarles buenos deseos antes de su debut mundialista ante Nueva Zelanda.
restricción, aunque los tengamos con tantas restricciones bajo una barrera, pero realmente queremos hacerle sentir ese cariño de México que les caracteriza al mexicano y al tijensense en sí. Tengo la fortuna de poder ir al partido, así que apoyaremos con todo a Irán. Esperemos y puedan sacar un resultado positivo.
Uno de los momentos más llamativos ocurrió cuando integrantes de un mariachi acudieron para interpretar canciones tradicionales mexicanas. desde el exterior del inmueble. Vamos a empezar con el son de la negra, cielito lindo, que es mundialmente conocido, el rey para que ganen. Guadalajara, México lindo y querido, el son de los aguacates, el marecho y loco, que no puede faltar, verad.
Pero la convivencia entre México e Irán no se limitó al exterior del hotel. En la cocina, el chef de la selección reveló que los jugadores también pudieron probar algunos platillos tradicionales preparados durante su estancia en Tijuana. Todo todo con picante. No, con picante no, porque ahora no pueden comer picante.
Puras cosas sanas. Sí, sin sal, sin grasas. Las muestras de apoyo también sorprendieron a integrantes de la delegación iraní. Bien, muy bien, la verdad. Muy bien, muy bien. Se imaginabanos perfecto, todo bien. Sí, la verdad muy contento, pero qué lástima que no había tiempo para saludar. A lo largo del fin de semana, integrantes del cuerpo técnico repartieron algunas camisetas de la selección entre aficionados que aguardaban en el exterior del hotel, mientras que residentes iraní y seguidores mexicanos convivían en un
mismo espacio, porque estamos muy contentos como tijanenses de tener un equipo que va a ir al mundial, especialmente este sabiendo que escuché, escogieron este lugar para quedarse en este lugar. Y qué bonito, ¿no? Qué bonito que ellos se sientan bien y que Tijuana este les esté como su casa, ¿no? Es lamentable que algunas selecciones tengan todos los privilegios y ellos no.
Durante la estancia del equipo en la ciudad, el senador Gerardo Fernández Noroña también acudió al hotel de concentración y al entrenamiento al estadio. En una transmisión en redes sociales destacó el ambiente que encontró entre los aficionados. La FIFA no quiso que hubiese ninguna recepción y por lo tanto pues llegaron a Tijuana esa hora de ya.
El pueblo de Tijuana me consta porque ahorita fui al hotel Marriot donde están hospedados. Ahí está apoyándolos, esperando a que salgan. Este domingo la selección iraní partió rumbo a Los Ángeles para disputar su primer encuentro de la Copa del Mundo, aunque regresará posteriormente a Tijuana, ciudad que eligió como base de operaciones durante la fase de grupos.
Hermano mexicano. Irán hermano Y si algo quedó claro durante estos días es que antes de jugar su primer partido, Irán ya había ganado algo más en Baja California. En Tijuana, Alberto Elénz, Uniradio Informado. Paren todo un segundo. Quirá viene de un país en guerra. Sus jugadores tienen que jugar un mundial mientras en su tierra sus familias viven quién sabe qué.
Llegaron a Tijuana sin saber cómo los iban a recibir. Y cuando salieron del hotel ese domingo para irse a California, encontraron decenas de personas con banderas de Irán en la mano gritando su nombre en su propio idioma. Timely, el nombre de cariño que solo usan los que de verdad quieren a ese equipo.
Yo te pregunto directo, ¿tú crees que ese tipo de gesto, una ciudad saliendo espontáneamente a despedir a una selección de un país con el que no tiene ningún vínculo histórico? ¿Es algo que solo puede hacer México? ¿O crees que hay otros países en el mundo capaces de lo mismo? Escríbela en los comentarios porque creo que la respuesta define mucho de cómo vemos la humanidad hoy.
Hablemos del cartel, porque el cartel también merece su espacio en esta historia. Entre la multitud había una persona sosteniendo un cartel amarillo hecho a mano, no una pancarta profesional, cartulina y plumón hecho en casa, poniéndole el corazón en cada letra. Y en ese cartel se leían cuatro palabras. México está contigo.
No, bienvenido, Irán. No, suerte en el mundial. No. Saludos desde México. México está contigo. Estar contigo es diferente a recibir a alguien. Estar contigo es a tu lado en las malas. es, “No estás solo, es tu dolor también nos duele.” Y ese mensaje en ese contexto con esos jugadores que venían de un país en guerra, que habían sido rechazados en Estados Unidos y en Canadá, que llegaron a México sin saber qué esperar, ese cartel les dijo todo lo que necesitaban escuchar en una frase.
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Eso lo escribió alguien sin nombre, sin fama, sin poder, solo con cartulina, plumón y el corazón de un tijuanense. Va a debutar Irán en el Mundial 2026 y todo lo que acompaña la selección persa aquí en Los Ángeles siempre tiene una doble visión. De un lado, los que creen que la selección representa al régimen de su país y del otro, los que solo quieren disfrutar de un buen partido de fútbol.
This is not this team is not representing my people. Team are only and only representing IRGC which they are terrorist, the bunch of killers and we’re here to let the world know they’re not our team. I think everybody has a right to express himself. This is uh there are many perspective and vision in Iran about the future. This group represents one of them and there are so many others.
So I totally respect their opinion and I but I not agree with that as a group I have my own perspective but I I think people should express themselves freely. Peace. Peace. Thank you. Football it’s the World Cup. Politics should not interfere with the World Cup. It’s a very touchy, complicated, very touchy.
If you’re not Iran you wouldn’t understand. So, it’s a very complicated situation and both sides have their points and both sides, you know, they have some some legitimy in what they what they’re saying. So, we are here definitely to support our national team, but unfortunately the Islamic Republic of Iran ask FIFA to doesn’t let us take our national um ancient flag in and they only let the IRGC flag to go inside.

La circulación, la vuelta, todo lo que está preparado hay que moverlo. Hermano, ya era mexicano. Irán, hermano, ya eres mexicano. Irán,
hermano, ya eres mexicano. Hermano, ya eres mexicano. Hermano, eres mexicano. Se puede. Sí se puede. L que La mal.
Hay un dato más en esta historia que no se puede dejar pasar y que habla de algo que va más allá de la despedida. Edson Bautista, otro tijuanense que estuvo ahí ese domingo, dijo algo que me llegó de una manera diferente. Dijo que fue a darle calor a los jugadores iraníes, pero también dijo algo más, que después de tanta tristeza y de muchas cosas tristes para lo que vivimos aquí del día a día, una alegría como esta los hacía bien a ellos, también a los tijuanenses.
Eso cambia la dimensión de la historia porque la narrativa fácil sería la de México ayudando a Irán desde arriba. el país hospitalario consolando al país en guerra. Pero Edson dijo la verdad más profunda, que Tijuana también carga sus propias tristezas, sus propias batallas del día a día que el mundo no ve.
Y que en ese domingo, cuando salieron a despedir a unos hombres que venían de lejos cargando una guerra, también encontraron ellos mismos una razón para sonreír. Dos pueblos heridos encontrándose, dolor reconociendo al dolor y diciéndose mutuamente que no están solos. Eso no lo planea ningún comité organizador, eso ocurre solo y cuando ocurre se queda.
A mí lo que me encabrona es que esta historia, la de Lucy, la de Edson, la de los niños con las banderas de Irán y México juntas, la del cartel amarillo hecho a mano, no abrió los noticieros nacionales. Los mismos medios que durante meses buscaron el ángulo del México que no estaba listo, que publicaron cada nota de problema logístico con velocidad y énfasis, no tuvieron tiempo para contarle a sus audiencias que en Tijuana, un domingo cualquiera, la gente salió espontáneamente a despedir a una selección de un país en guerra y los
jugadores iraníes sacaron el teléfono para grabar el momento y mandárselo a sus familias. Eso no lo pasaron en los noticieros grandes. ¿Por qué será? Porque México haciendo lo que sabe hacer no genera el mismo tipo de atención que México fallando en algo. Y esa también es una injusticia que vale la pena, ¿no? Todo el partido fue abajo en el Todo el partido estuvo abajo.
Irán, eh, por cierto, prendió 1-0, empató 1 2 1, 22. Eh, como usted lo sabe, les han dicho a los jugadores y a todo el equipo de Irán, a sus directivos, que acabando el partido que llegan, juegan y se van auténticamente. Eh eh los iraníes llegaron a ir a los Ángeles desde su estancia en Tijuana. Eh los recibieron la agente de control migratorio acompañados de perros terrible entrenados para detectar explosivos.
Cientos de personas de la comunidad iranía en Estados Unidos se manifestaron afuera del estadio de Los Ángeles en contra de la selección. acusando que son un instrumento del gobierno de Terán. Ya sabe qué decir de esto. Pues son futbolistas, ¿no? No dudo que tengan su visión de las cosas, política, social, religiosa, pero son futbolistas, ¿no? Por si fuera poco, días antes, Washington negó la visa a 15 integrantes del equipo técnico iraní.
El presidente Trump aseguró que no era apropiado, no eran personas apropiadas para ingresar a su país porque no podían ingresar por la propia seguridad del país. Bueno, este es un escenario. El otro, Estados Unidos e Irán habrían llegado a un acuerdo preliminar para frenar las hostilidades durante 60 días y reabrir el estrecho de Ormus.
De acuerdo con autoridades estadounidenses y pakistaníes. El documento establecido comprometería a Estados Unidos a retirar su bloqueo naval sobre Irán. Mientras que Irán retirará o retiraría las minas del estrecho Dormus y reabriría esta vía marítima para el transporte. Con mucho bombo y platillo, lo dijo Trump, como si esto ya fuera un hecho.
Y hablemos, si le parece, con Moisés Garduño, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, especialista en Medio Oriente. Como siempre, Moisés, gracias por tu tiempo, por tu generosidad. ¿Cómo has estado? Muy buenas noches. Hola, querido Javier. Me da mucho gusto saludarte. Muy buenas noches.
¿Por dónde empezamos? ¿Por el fútbol y todo lo que ha pasado con Irán o nos vamos directamente al acuerdo? ¿Qué no? Vámonos por el fútbol. ¿Qué ves de lo que pasó? No, más allá del resultado deportivo, que sin duda yo creo que es un buen resultado para Irán. Es un buen resultado. Eh, hubo estadio lleno.
Hay que decirle a la audiencia que al jugar en Los Ángeles, Los Ángeles es la ciudad de Estados Unidos que más comunidad iraní tiene. Se estiman entre 500,000 y 700,000 personas de origen iraní de todos los sabores y colores políticos, religiosos e ideológicos. Hubo banderas de la República Islámica, hubo banderas monarquistas, hubo banderas eh neutras, hubo manifestaciones por lo que pasó en la escuela de Minap con las niñas que desafortunadamente perdieron la vida y al final todo jugó en términos políticos y deportivos también, Javier. En
términos deportivos fue un buen resultado para la selección de iraní, dada la presión que viene pues realmente soportando desde las visas, el entrenamiento en México, el desplazamiento, la presión de volver y bueno, todavía un largo recorrido que tiene ahí en términos eh deportivos y evidentemente la presión del grupo también, ¿verdad? que que es un buen debut, pero no la tiene fácil porque este mundial hasta donde vamos está caracterizando por tener partidos con muchos empates, lo cual implica un un una serie de equipos que están dando
sorpresas y mucha fuerza física y mental en cada uno de los encuentros con algunas sorpresas por ahí. Javier, ¿cómo habrá seguido la gente el partido en Irán? ¿Tienes una idea? ¿Tienes información, Moisés? Totalmente, Javier. Eh, Irán es uno de los países del Oriente Medio con mayor afición futbolística junto con Egipto, que también acaba de debutar este el día de hoy y se vive sobre todo en en la plaza principal de la avenida Balier.
Hay varias plazas en términos eh de la capital, sobre todo en Terán. Y en Tean también está el estadio más importante del Team Melí, que es como se le denomina normalmente a la selección. Y es una afición totalmente entregada. El equipo particularmente popular es el Persépolis, salvo lo que algunos digan otra cosa también que hay clásicos con esfaján, etcétera, y eh grandes estrellas, ¿no? Este, como eh Casemí, como eh Taremí, que bueno, son personajes junto con el portero que también aspiran a tener un lugar también
a jugar en Europa. Eh, ¿por qué no? Esto me recuerda a cuando muchos de nosotros o nuestros padres llegaron a un lugar nuevo donde nadie los esperaba y alguien, sin razón aparente, sin nada que ganar, decidió ser bueno. Decidió ver a un ser humano donde otros veían un problema, un extraño, una bandera incómoda.
Tijuana le hizo eso a Irán. Le vio el ser humano antes que la bandera, le vio el dolor antes que la política y le dijo con carteles y porras y banderas que no estaba solo. Ese es el México que no necesita publicidad para existir. El que Lucy y Edson y los niños y el de la cartulina amarilla construyen cada domingo sin que nadie se los pida.
El que este mundial está haciendo visible para millones de personas que nunca habían tenido razón para mirarlo de cerca. Cuando los jugadores de Irán subieron al autobús en Tijuana y vieron las banderas de su propio país sondeando en tierra mexicana, algo cambió en esos hombres.
Se los llevaron con ellos y los videos que grabaron llegaron hasta Irán. Si esto te llegó al corazón, dale like, compártelo con alguien que necesite ver de qué está hecho este país y suscríbete, porque aquí contamos las historias que los grandes medios prefieren no poner en el centro. ¿Tú crees que México le enseñó algo al mundo con lo que hizo en Tijuana? ¿O crees que el mundo ya sabe prefiere no verlo?