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Chespirito NO pudo despedirse de Don Ramón… por la mujer que él llamó “veneno”

Florinda Mesa llegó al set del Chavo del Ocho en julio de 1972 para un papel pequeño de tres episodios. Tenía 26 años. Era originaria de Juchitepec, Estado de México, y había trabajado 2 años como bailarina de fondo en programas musicales de Televisa. Chespirito la conoció en el pasillo del estudio. La invitó a probar en un episodio y según la versión publicada por Carlos Villagrán, el actor que interpretaba al personaje de Kiko, en una entrevista con el periodista Maxim Woodside en marzo de 2020, Florinda Mesa nunca más se fue del set después de

aquella tarde. Aquella tarde. Tres palabras que durante 50 años circularon en privado en el medio mexicano sin que nadie las pusiera por escrito. Carlos Villagrán las dijo por primera vez en Cámara Nacional en marzo de 2020 y desde entonces otros cuatro actores del Chavo del Ocho confirmaron exactamente lo mismo, incluida la propia hija menor de Chespirito, Marcela Gómez Fernández, en una declaración escrita publicada en 1999.

Lo que esos cinco testimonios cuentan, cada uno con sus matices, es lo mismo. Florinda Mesa, según esas versiones, empezó a ocupar espacio que pertenecía a otros. Primero apareció en los guiones semanales con escenas que no estaban en el plan original. Para 1975 ya entraba a las reuniones de producción donde se decidían tramas y sueldos.

Y desde mediados de 1976, según el testimonio cruzado de Villagrán y de la Chilindrina, también dormía en el departamento privado que Chespirito mantenía en el piso 12 del edificio de reforma número 500. La primera decisión que tomó dentro de aquellas reuniones de producción, según la propia Chilindrina en su entrevista del 22 de febrero de 2022 con el programa Ventaneando fue reducir el tiempo en pantalla del personaje de Don Ramón.

Reducir el tiempo en pantalla de Don Ramón. La frase exacta que María Antonieta de las Nieves usó en febrero de 2022 fue una sola. A partir de aquel verano, los guiones que llegaban a nuestras manos los lunes ya venían con menos escenas para Ramón y todos sabíamos por qué. Aquel verano era el verano de 1977, lo que la Chilindrina no contó en aquella entrevista, lo que se filtró 4 años después en un documento interno de Televisa al diario Reforma era, ¿qué pasó con el sueldo de Ramón Valdés a partir de esa misma fecha? El 29 de septiembre de 1977.

Según los archivos contables de Televisa que el diario Reforma publicó en mayo de 2021, la productora ejecutiva del Chavo del Ocho firmó dos modificaciones simultáneas de contrato. La primera elevó el sueldo por capítulo de Florinda Mesa de 2,400es a 5,800es. Un incremento del 142% en una sola firma.

La segunda modificación mantuvo intacto el sueldo de Ramón Valdés en 1800 pesos por capítulo, donde llevaba congelado desde 1974, 1800 pesos por capítulo, congelado durante 3 años. Mientras la mujer que llevaba 5 años en el reparto y tenía la mitad del peso narrativo del programa cobraba más del triple. Ramón Valdés tardó 18 meses en enterarse.

Se enteró el 14 de marzo de 1979 cuando un amigo suyo del Departamento de Contabilidad de Televisa le pasó una copia del archivo en un sobre cerrado durante un almuerzo en un restaurante de la colonia Polanco. Lo que Ramón Valdés hizo aquella tarde después de leer las dos páginas dentro del sobre. Fue el primer paso de un camino que terminó 9 años después en una cama del Hospital Mosel.

El restaurante donde Ramón Valdés leyó las dos páginas del archivo se llamaba Los almendros, una marisquería tradicional de manteles blancos en la calle Tenison. Número 305. En la colonia Polanco. Era una marisquería a la que llevaba años yendo todos los martes a comer ceviche, acompañado de su amigo Mario Vázquez, contador de la nómina de actores de Televisa desde 1963.

Mario tenía 51 años, dos hijos y un préstamo de coche que pagaba religiosamente cada mes. Cuando le entregó el sobre cerrado aquella tarde de marzo, le dijo solo una frase. Ramón, si me preguntan, esto no salió de mí. Esto no salió de mí. Cuatro palabras de un contador asustado y dos páginas dentro de un sobre marrón que iban a desencadenar la primera fractura visible del Chavo del Ocho.

Ramón Valdés leyó las dos páginas durante 6 minutos sin decir una sola palabra. Después se levantó, dejó el ceviche a la mitad y salió del restaurante sin pagar la cuenta. Era la primera vez en 8 años que se olvidaba de pagar. Lo que Ramón Valdés hizo aquella tarde está documentado en la agenda personal de Mario Vázquez, que la viuda de Vázquez entregó al diario Reforma en mayo de 2021 junto con los archivos contables filtrados.

La agenda registra tres entradas durante los siguientes 5 días. La primera del 15 de marzo de 1979. Dice textualmente: “Ramón fue al despacho de Chespirito a las 9 de la mañana. Lo recibió tres horas después. Salió sin decir nada. La segunda entrada del 16 de marzo dice, Ramón intentó hablar con Florinda en el set.

Ella se fue por la puerta lateral antes de que llegara. La tercera entrada del 20 de marzo dice solo cinco palabras. Ramón anunció que se va. Cinco palabras en una agenda de cuero marrón. Esa fue la primera noticia oficial dentro del entorno laboral de Televisa de que Ramón Valdés iban a abandonar el programa más exitoso de la historia de la comedia mexicana, lo que la agenda de Mario Vázquez no registra, pero sí registró el archivo contractual interno publicado por Reforma.

Es lo que pasó dentro del despacho de Chespirito el 15 de marzo, en aquellas 3 horas de espera. Don Ramón llegó al despacho de Chespirito en el piso 11 del edificio de Televisa, Avenida Chapultepec, a las 9:4 de la mañana del jueves 15 de marzo de 1979. La asistente personal de Chespirito, una mujer de 40 años llamada Esmeralda Rodríguez, lo recibió y le pidió que esperara en una salita anexa con un sillón de cuero marrón y una mesa baja con tres revistas selecciones.

La espera fue de 3 horas y 11 minutos. Don Ramón rechazó dos veces el café que le ofreció Esmeralda. Tampoco quiso agua. A las 12:15 entró Chespirito, vestido con la chamarra de Panab que llevaba al estudio cuando no había grabación, le estrechó la mano, le ofreció asiento y le preguntó qué pasaba.

¿Qué pasaba? La pregunta que Chespirito le hizo a Ramón Valdés aquella mañana del 15 de marzo, como si no supiera que llevaba año y medio firmando los aumentos al sueldo de Florinda Mesa con la mano izquierda mientras congelaba el de Ramón Valdés con la derecha. Lo que Ramón Valdés contestó aquella mañana, según la propia Esmeralda Rodríguez, en una entrevista al programa de primera mano del 10 de junio de 2023.

Lo escuchó la asistente desde la salita anexa porque la puerta del despacho quedó entornada. Esmeralda Rodríguez contó en aquella entrevista que durante los primeros 18 minutos hablaron en voz normal y no entendió lo que decían. que en el minuto 19 la voz de Ramón Valdés subió tres tonos y que la única frase que escuchó con nitidez dicha por don Ramón fue, “Roberto, mientras esa mujer esté en el set, yo no vuelvo.

” Después escuchó un silencio largo y después escuchó a Chespirito responder en un tono que ella nunca le había oído. “Esa mujer no se va a ir, Ramón. Esa mujer no se va a ir, Ramón. 10 palabras que cerraron 15 años de trabajo conjunto. 10 palabras que el creador del Chavo del Ocho eligió aquella mañana del 15 de marzo.

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