En un giro inesperado que redefine el panorama político de México y sacude los cimientos de la impunidad histórica, el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ha liderado un operativo que pasará a los anales de la historia contemporánea. Un golpe medular, calculado y ejecutado con la máxima fuerza del Estado, ha desnudado la presunta red de corrupción, lavado de dinero y crimen organizado que enlaza directamente al actual senador y líder priista, Alejandro “Alito” Moreno, con el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Lo que se descubrió detrás de la inofensiva fachada de un albergue en el Estado de México es el epicentro de un imperio criminal que, durante años, dictó el destino político del país desde las sombras.
La investigación comenzó a tejerse a raíz de los recientes procesos legales y de desafuero que enfrenta Alito Moreno. Sin embargo, al escarbar en los registros financieros, las autoridades detectaron anomalías que apuntaban a algo mucho más oscuro y estructurado. Los rastreos evidenciaron transferencias multimillonarias vinculadas a una entidad registrada legalmente como “fundación” en el Estado de México. Esta figura jurídica, comúnmente utilizada para el altruismo, era en realidad un blindaje perfecto para evad
ir impuestos y lavar capitales, operando bajo un manto de aparente legalidad que la hacía prácticamente invisible ante el escrutinio superficial.

Con esta información financiera sobre la mesa, la Secretaría de Seguridad logró localizar el inmueble que fungía como sede física de esta entidad. El nivel de cinismo resultó alarmante: el predio estaba registrado oficialmente como un “albergue”. Lejos de albergar personas vulnerables, el lugar resguardaba los secretos financieros y operativos de una de las cúpulas de poder más intocables de la historia reciente.
El Operativo: Fuego, Huachicol y Drogas
La intervención no fue un acto protocolario. Elementos del Ejército Nacional, la Marina y corporaciones policiales de élite irrumpieron en el predio, conscientes del nivel de peligrosidad de los involucrados. Al momento de la entrada, el personal de seguridad privada que resguardaba la propiedad abrió fuego contra las fuerzas del Estado. En una demostración de control táctico, las autoridades neutralizaron a los agresores sin realizar disparos de respuesta, logrando detenerlos sin registrar bajas ni heridos en ninguno de los bandos.
Lo que encontraron en el interior demolió instantáneamente cualquier pretensión de inocencia. El “albergue” era un centro logístico criminal en pleno funcionamiento. Se incautaron más de 12 vehículos, entre automóviles de lujo y camiones de carga pesada. En uno de estos camiones se hallaron sustancias ilícitas empaquetadas para su distribución. Además, el patio escondía decenas de barriles repletos de “huachicol” (combustible robado), evidenciando que el inmueble no solo era un nodo financiero, sino un centro de operaciones logísticas vinculado directamente con el robo de hidrocarburos, un flagelo que ha desangrado al Estado mexicano durante años.
La Bóveda de los 95 Millones y los Archivos del Poder
La evidencia del lavado de dinero quedó materializada al forzar diversas cajas fuertes estratégicamente distribuidas por diferentes puntos del inmueble —una táctica mafiosa para evitar perder todo en un solo decomiso—. En su interior, las autoridades aseguraron la asombrosa cantidad de 95 millones de pesos en efectivo. Y la cifra sigue aumentando, ya que el arqueo físico del papel moneda continúa en proceso.
Pero el hallazgo que ha desatado el verdadero pánico en las altas esferas no fue el efectivo, las drogas ni el huachicol. Fueron los archivos. Los agentes de inteligencia confiscaron cajas repletas de documentos membretados con los logos oficiales de las oficinas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Junto a estos papeles, se hallaron grabaciones de audio y video que documentan conversaciones directas donde se mencionan, de viva voz, los nombres de Alito Moreno y Carlos Salinas de Gortari.
El contenido de estas grabaciones y documentos es escalofriante. No se trata de debates ideológicos ni de planeación democrática. Se trata de negociaciones transaccionales donde se decidía qué personajes ocuparían cargos políticos clave en diversas regiones del país, cómo se distribuirían los presupuestos y cuáles serían las estrategias para mantener el control territorial. Como si se tratara de la sala de juntas de un cártel corporativo, se repartía poder real sobre personas reales. La Fiscalía ha confirmado que al menos tres de las figuras mencionadas en estos archivos secretos hoy ocupan cargos de suma importancia a nivel nacional. Su llegada al poder no fue producto del mérito o la voluntad popular, sino de los favores y el financiamiento oscuro de esta red.
La Pirámide del Poder: Alito y Salinas
El cuadro que emerge de esta investigación dibuja una estructura jerárquica perfectamente delimitada. Alito Moreno funcionaba como el operador político y la cara visible de la organización: el hombre de las entrevistas, los mítines y las firmas oficiales. Detrás de él, moviendo los hilos de la pirámide y dictando las estrategias maestras, se encontraba la figura del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
Los documentos incautados también revelan análisis detallados sobre los sucesos de seguridad y crisis económicas más recientes del país. En este “albergue”, equipos enteros evaluaban tragedias nacionales no desde una perspectiva humana o de Estado, sino como oportunidades de posicionamiento mediático: “qué conviene, qué no conviene, quién sube y quién baja”.
Las Excavaciones y el Cerco a los Intocables
A la tensión del hallazgo se suma un detalle macabro que mantiene en vilo a las autoridades forenses: en el patio trasero de la propiedad se descubrieron varias excavaciones recientes. Peritos especializados se encuentran trabajando en el lugar para determinar el contenido de estas fosas. El hermetismo oficial sobre este punto específico sugiere que los hallazgos podrían abrir una línea de investigación aún más oscura y perturbadora.
Las consecuencias del operativo son inmediatas y definitivas. Alejandro “Alito” Moreno se encuentra bajo medidas cautelares extremas que le impiden abandonar la Ciudad de México y el Estado de México, sujeto a vigilancia permanente. Cualquier intento de fuga detonaría su aprehensión instantánea. Por su parte, la situación del expresidente Carlos Salinas de Gortari ha encendido las alertas migratorias. Sin fuero político que lo proteja, su nombre encabeza las listas fronterizas.
El cerco se estrecha. Los registros bancarios recientes de ambos personajes muestran movimientos que superan los 35 millones de pesos en apenas la última semana. Todo este volumen de información conforma un expediente judicial que amenaza con sepultar de forma definitiva a las figuras que durante décadas se creyeron dueños del país. El golpe asestado por García Harfuch no solo destruye un albergue clandestino; demuele el mito de la intocabilidad política y abre la puerta a un nivel de justicia que México lleva años esperando. La pregunta ya no es si existía la corrupción, sino a quién más arrastrará en su inminente caída.