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PASTORA quiso ENGAÑAR con PALABRAS BONITAS al PADRE LUIS TORO

Primero, un aplauso para los invitados. ¿A qué iglesia? ¿A qué iglesia pertenece usted, hermana? Yo soy cristiana. Cristiana. Así, así, simplemente cristiana. Y como cristiana yo siento que yo sigo a Cristo y con seguir a Cristo, uno tiene que demostrar amor. Y ese amor no causa división. Ese amor no causa juzgar unos al otros.

Nosotros tenemos que amarnos unos a otros porque somos hermanos en Cristo, ¿verdad que sí? Y yo siento que con ese mismo amor, con esa jornada que tenemos con Jesucristo, Dios sabe cada uno de nosotros. Él sabe el corazón de cada uno de ustedes y él sabe cómo ustedes actúan, no solamente en la iglesia, pero sus hogares también, ¿verdad que sí? Entonces nosotros tenemos que tener ese biblio ejemplo de Jesucristo, no solamente en la iglesia, pero en su hogar, en su trabajo.

Donde quiera que ustedes vayan tienen que demostrar ese amor de Dios. Y es por eso que yo siento que Dios está en mí, porque ya no vivo yo, más Cristo vive en mí, ¿verdad que sí? Entonces, ah, yo los amo así como yo pude compartir aquí. Eh, yo sé que varios me conocen porque yo he ido a retiros católicos y he participado en en varias cosas también.

Me alegra mucho que podemos compartir la la escritura, Reina Valeria, pero a la misma vez hablamos de Dios y eso es lo más importante. Y yo los amo en amor de Dios y yo no soy aquí, no soy nadie ni digna para juzgar a nadie. ¿Sabes por qué? Porque solo Dios los puede juzgar, ¿verdad que sí? Entonces, yo los amo en el nombre de Jesús y sigan adelante.

Sigan adelante con ese amor que es amor de Dios. Amén. Ya. Aquí está el padre. No, no, no. Aquí está el padre que va a hablar. Aquí está el padre. Sí, ahorita. Ah, ya, ya va. No, ya va. Ahorita le damos chance que tengo que responderle a la primera. Ahorita me hace la segunda. Ahorita me hace la segunda que le voy a responder a la primera.

Mira, a mí me gustaría eso que usted me dijo. Es fascinante, hermana. Mire, yo me mientras usted hablaba eso, yo me elevaba al cielo y bajaba. Era algo tan lindo, tan lindo. Pero a mí me parecía que estaba haciendo lo mismo que hace un hombre cuando le pinta pajaritos preñados a una mujer para enamorarla.

¿Sabe por qué, hermanita? Porque yo quisiera que eso que usted dice, que lo dicen los protestantes, lo dijeran cuando van casa a casa a visitar al católico, que no le dijera, “Sálgase de la gran prostituta, la gamba, Babilonia, que el papa es la bestia. Ustedes son unos, ustedes están malditos para el infierno, ustedes están condenados.

” A mí me gustara escuchar eso de todos los hermanos cristianos cuando están en la calle y se encuentran con un católico o cuando van a la casa. A mí me gustaría que predicaran eso en el culto cuando le hablara a los evangélicos y le dijera, “Dios manda amar y tenemos que amar a los católicos y tenemos que tratarlos con iglesias.

” Queridos hermanos, hoy veremos cómo podemos encontrarnos con quien habla palabras bonitas, pero escasean en verdad y compromiso. Y se hace necesario aprender a discernir entre el lenguaje que emociona y la fe que transforma. No todo lo que suena cristiano edifica y no todo lo que habla de amor nace de la verdad revelada.

La fe no se sostiene solo en sentimientos, sino en obediencia, coherencia y fidelidad a lo que Cristo realmente enseñó. Hoy vivimos una época en la que muchos dicen seguir a Jesús, pero pocos están dispuestos a aceptar todo lo que él mandó. Por eso, la apologética no es un ataque, sino un acto de amor. Amor a la verdad, amor a las almas y amor a Dios.

Defender la fe no significa dividir, sino aclarar, no significa juzgar, sino iluminar. Porque solo la verdad, dicha con caridad tiene el poder de despertar conciencias y llevar a una fe auténtica, firme y profundamente bíblica. Este, bueno, mi pastor dice de que y la Biblia también lo dice, ¿sí? de que las imágenes no tienen poder, eh, que tienen oídos y no oyen.

Dice que tiene bocas y no hablan y más viento, una tempestad se cae y no tiene poder y uno les pide, no le escucha. En cambio, dice que nosotros buscamos a un Dios vivo, a un Dios de poder, a un Dios que se mueve. Y ahora bien, la otra es la roca fuerte. La roca fuerte dice que es Cristo Jesús el que dio la vida por todos nosotros.

Esa es la enseñanza de nosotros. Esa es la roca fuerte. Ajá. ¿Y qué significa? Antes, antes de irme con las imágenes, quisiera saber qué qué quiere decir usted con la roca fuerte. La roca fuerte es Cristo Jesús. La roca fuerte es en quien nosotros nos tenemos que agarrar. La roca es algo que está cimentado. Que está cimentado.

Se refiere a lo que hablábamos de Mateo 16:18. Tú eres Pedro sobre esta piedra pecaré mi iglesia. Ajá. Es esa es la roca fuerte de Cristo. Ajá. Ahora pregunto e la roca fuerte de en Mateo 16:18 pregunto, ¿quién es el constructor? constructor. Sí, dice, “Tú eres Pedro y sobre esta piedra yo voy a construir mi iglesia.

” ¿Quién construye? Cristo pregunta eso. Ah, Cristo construye. Y él va a colocar una piedra. El constructor va a colocar una piedra. ¿Cuál será la piedra? La piedra. Cristo. Cristo. Bueno, él es el la piedra. Bueno. Ajá. Tiene que ser la iglesia. No, no, no. Pero es que él dice, le dice a Pedro, tú eres Pedro. Tú eres Pedro.

Y sobre esta piedra te te edificaré edificaré tu iglesia. Mi iglesia. Ajá. El que está edificando el albañil, el constructor es Cristo. La piedra, ¿quién es? Í dice a Pedro. Pedro dice que es la la Pedro, porque usted no puede decir que sabemos que Cristo es la piedra angular, eso es otra cosa.

Ah, en otro pasaje Cristo es la piedra angular, pero aquí no estamos hablando de la piedra angular, aquí estamos hablando del fundamento de la iglesia, la piedra visible de la iglesia. Cristo coloca una piedra visible dentro de la iglesia. Él la construye. Él edifica la iglesia. Cristo la edifica. Sí, pero la edifica en Pedro. Se lo voy a mostrar con un ejemplo.

Sí, se voy a mostrar con un ejemplo. Jesucristo se va y ahora Jesucristo va a edificar la iglesia. La comienza a edificar. Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículo 47. Usted va a ver cómo Jesucristo comienza a edificar la iglesia. Usted misma lo va a ver. Porque él dice, “Yo” no dice ya edifiqué, sino edificaré.

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