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La Tragedia por la que Está Pasando Adrien Broner a sus 36 Años | Alcohol, Dinero, Hijos..

Hay una imagen de Adrien Bronner de 2013 que resume perfectamente lo que este hombre fue en su mejor momento. está de pie en el centro del ring del MGM Grand de Las Vegas con el cinturón del peso welter de la Organización Mundial de Boxeo en la cintura con una sonrisa que dice que sabe perfectamente que todo el mundo le está mirando y con la confianza de alguien que cree que el mundo le pertenece y que tiene todas las razones para creerlo. Tenía 24 años.

Era campeón mundial en cuatro categorías de peso distintas. Había ganado millones de dólares. Conducía coches que costaban más que las casas de la mayoría de las personas y era comparado constantemente con Floyd Mayweather, el mejor boxeador de su generación y uno de los más grandes de todos los tiempos. El mundo del boxeo no solo le respetaba, le admiraba y los medios americanos hablaban de él como el hombre que iba a tomar el relevo de Mayweather cuando el de Las Vegas se retirara.

Ese es el punto de partida de este video. Pero este video no está aquí para contarte esa historia, está aquí para contarte lo que vino después. Y lo que vino después es una de las caídas más documentadas, más dolorosas y más difíciles de ver que el boxeo moderno ha producido. Vamos a hablar del hombre que perdió millones de dólares que ganó a lo largo de su carrera y que en 2020 pidió a sus seguidores de Instagram que le enviaran $10 cada uno para pagar una deuda judicial del hombre que en 2026 aparece prácticamente cada noche bebiendo en

directos de la plataforma Kick. mientras el mundo lo observa con una mezcla de incredulidad y de tristeza genuina del hombre que en uno de esos directos se giró hacia el cámara y le pidió que le pagara el Uber para volver a casa porque no tenía dinero, minutos después de haberle dicho a sus espectadores que era rico.

de los arrestos, las condenas, las multas millonarias que nunca pagó y los momentos de oscuridad que en 2016 le llevaron a publicar en Instagram mensajes que alarmaron a todo el mundo del deporte americano. Y de lo que todo eso dice sobre un sistema que toma a jóvenes con talento extraordinario, les da millones de dólares sin ninguna red de protección y luego mira hacia otro lado cuando todo se derrumba.

La historia de Adrien Bronner es la historia de un talento genuino al que la vida le ha cobrado todo y merece ser contada con honestidad. Para entender cómo Adrien Broner llegó a ser quien fue y por qué las decisiones que tomó a lo largo de su vida tienen el origen que tienen, hay que ir al principio de la historia, al Cincinnati de finales de los años 80 y principios de los 90, donde creció este hombre.

Adrian Jerón Bronner nació el 28 de julio de 1989 en Cincinnati, Ohio, y se crió en uno de los barrios más duros de esa ciudad, un entorno donde la pobreza, las pandillas callejeras y la violencia eran parte del paisaje cotidiano desde que uno abría los ojos. Su padre Thomas Knight estuvo prácticamente ausente desde el principio y su madre Dorothy Broner hizo lo que pudo para sacar adelante a su hijo en unas circunstancias que no eran fáciles para nadie.

Broner descubrió el boxeo a los 6 años de edad en un gimnasio del barrio y desde ese primer día fue evidente para cualquiera que le vio pelear que tenía algo diferente, una velocidad de manos que no era normal, una capacidad para leer a los rivales que en un niño de esa edad resultaba desconcertante y una confianza en sí mismo que al mismo tiempo era su mayor fortaleza y la semilla de algunos de sus problemas más graves.

cumuló un récord amateur de 300 victorias y apenas 19 derrotas, un historial que en el boxeo aficionado americano es extraordinario por cualquier estándar, pero la calle nunca desapareció completamente de su vida y esa tensión entre el boxeador disciplinado que podría haber sido, y el chico del barrio que nunca dejó de ser completamente definiría toda su carrera.

El dato más revelador de sus años antes del profesionalismo. Fue obligado a perderse los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín porque fue condenado a 14 meses de cárcel cuando tenía 18 años. El boxeo le había sacado de la calle, pero la calle todavía no había terminado con él y esa segunda parte de la frase resultaría ser cierta mucho más allá de sus 18 años.

Lo que Adrien Bronner construyó dentro del ring en los primeros años de su carrera profesional fue genuinamente impresionante y es importante reconocerlo con total claridad antes de hablar de todo lo que fue mal, porque la caída solo tiene la dimensión que tiene si primero se entiende la altura desde la que cayó.

hizo su debut profesional en 2008 con un knockout en apenas 32 segundos y a partir de ahí construyó una racha de victorias que le llevó a la cima del boxeo mundial en un tiempo récord. En 2011 ganó el título del peso superpluma de la Organización Mundial de Boxeo. En 2012 añadió el título del peso ligero de la Federación Internacional de Boxeo.

Y en junio de 2013 en el Barkley Center de Brooklyn venció a Paul Malign por decisión unánime para conquistar el título del peso welter de la Organización Mundial de Boxeo, convirtiéndose a los 23 años en campeón mundial en tres categorías distintas con un récord invicto de 27 victorias y 22 knockouts. Su estilo dentro del ring era un regalo para los aficionados que entendían el boxeo.

Velocidad de manos excepcional, una defensa basada en la esquiva y el movimiento que recordaba genuinamente a Mayweather y una capacidad para hacer que sus rivales parecieran más lentos y más torpes de lo que eran realmente. Fuera del ring, Bronner construyó una imagen pública que amplificaba todo eso con una confianza y un desparpajo que le hacían imposible de ignorar.

cadenas de oro, coches de lujo, fiestas y una presencia en las redes sociales que le convirtió en uno de los boxeadores más seguidos de su generación, mucho antes de que las redes sociales fueran el factor determinante de la popularidad de un deportista que sonó. El mundo del boxeo estaba convencido de que estaba viendo al próximo rey del deporte y durante un periodo corto pero brillante tenían razón.

El 14 de diciembre de 2013, apenas 6 meses después de haber conquistado el título del peso welter contra Malignagi, Adrien Bronner subió al ring del MGM Grand de Las Vegas, para la que debería haber sido otra defensa de título cómoda contra Marcos Maidana, el argentino de San Nicolás, conocido como el chino, un pegador brutal con manos duras, pero sin la sofisticación técnica que Bronner tenía.

El plan era simple. usar la velocidad, mantener la distancia y controlar la pelea desde lejos, como había hecho con todos sus rivales anteriores. Maidana no leyó el guion. Desde el primer asalto, el argentino fue a por Bronner con una presión física y una agresividad que el Cincinatiense no supo manejar, encerrándole contra las cuerdas, golpeándole al cuerpo con una consistencia que fue acumulando daño a lo largo de los 12 asaltos y demostrando que cuando un rival te quita la distancia y no te deja moverse, el plan de Bronner no tiene un capítulo

alternativo. Maidana le venció por decisión mayoritaria en una pelea que Bron recibió con la actitud de alguien que no quería aceptar lo que los números decían, pero los números no mienten. A esa derrota le siguió otra ante Sean Porter en 2015, una más ante Mikey García en 2017, cuando García subió desde el peso ligero específicamente para vencerle y lo consiguió con una claridad que dejó muy pocas preguntas abiertas.

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