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LA CALERA | LA HACIENDA MALDITA: Este Fue El Motivo Por El Que Ningún Dueño La Quiso Conservar.

LA CALERA | LA HACIENDA MALDITA: Este Fue El Motivo Por El Que Ningún Dueño La Quiso Conservar.

Hay una hacienda en Jalisco que lleva más de tres siglos acumulando muertos secretos y dueños que terminan arruinados, desterrados o en el olvido. Sus muros han guardado el poder de dos presidentes, la codicia de una guerra civil y la obsesión de uno de los cantantes más queridos de México. Hoy está abandonada.

Nadie vive dentro y los que se atreven a entrar dicen que algo allá adentro todavía respira. Si estás viendo esto es porque también tú sientes que la historia oficial de este lugar no cierra. Quédate porque lo que vas a escuchar no lo encontrarás en ningún documental, en ningún libro y en ninguna entrevista.

 Lo que está entre estos muros lleva décadas esperando que alguien lo cuente. Tlajomulco de Zúñiga, municipio de Jalisco, a 40 minutos de Guadalajara. Una carretera que durante décadas fue secundaria, de esas que los conductores recorren sin mirar a los lados. Milpa, Tierra Roja, algún perro parado en la orilla del asfalto.

 Paisaje ordinario. Pero si ibas por esa carretera en los años 90 y levantabas la vista en el momento justo, podías verla. Una fachada de piedra oscurecida por el tiempo, una barda gruesa como las que construían los que esperaban ser atacados, una entrada con arcos que nadie habría para extraños. La calera antes se llamó Hacienda Mediaaluna.

 El nombre venía de algo que los primeros dueños descubrieron cuando empezaron a construir. La luna menguante vista desde ciertas ventanas del edificio en noches despejadas. [música] Se proyectaba perfecta sobre los pisos de piedra del interior. No era un efecto accidental, era arquitectura. Alguien había calculado ese ángulo con precisión.

Había orientado esos ventanales sabiendo exactamente qué iban a capturar. Y eso es lo primero que hay que entender sobre la calera. Este lugar fue construido por personas que sabían [música] cosas que la mayoría de la gente no sabía. Corría el siglo X cuando los primeros registros mencionan una construcción en ese terreno.

 Algunos historiadores locales de Tlajomulco han recogido la versión transmitida de generación en generación de que el lugar fue levantado originalmente por budistas franceses como centro de retiro y oración, una comunidad religiosa que buscaba tierra alejada del ruido de las ciudades coloniales. Tierra con agua subterránea, con orientación específica, con propiedades que ellos consideraban sagradas.

 En los cimientos se enterraron cientos de cuarzos, no por superstición de mercado, sino como parte de una práctica deliberada que en tradiciones budistas tiene que ver con la limpieza energética del terreno y la protección del espacio. piénsalo un momento. Una orden budista francesa en el Jalisco colonial construyendo [música] con cuarzos en los cimientos, calculando la trayectoria lunar, eligiendo [música] ese rincón específico de tierra roja entre miles de hectáreas disponibles.

 Hay algo en ese origen que no encaja con nada de lo que vino después, [música] como si el lugar hubiera sido preparado para guardar secretos mucho más oscuros que los de unos monjes en retiro. En 1817, [música] los españoles tomaron la propiedad. Ya para entonces la construcción era lo suficientemente grande y sólida como para convertirse en hacienda ganadera.

Se le añadieron caballerizas, corrales, hectáreas para el pastoreo. El nombre de Hacienda Media Luna convivió con el de la Calera, que hacía referencia a las canteras de piedra caliza que había en los alrededores y que durante años fueron explotadas para la construcción de edificios en Guadalajara. La hacienda se volvió próspera y cuando algo se vuelve próspero en México, tarde o temprano alguien con más poder aparece a reclamarlo.

 La familia Navarro llegó a ser dueña de la calera en algún punto del siglo XIX. eran ascendados. Gente de posición con apellido reconocido en Jalisco, con capilla propia dentro de los muros de la propiedad, porque en esa época tener capilla no era lujo, sino señal de estatus y de fe pública. Los navarros criaron hijos en esos corredores, velaron muertos en esa capilla, [música] celebraron bodas bajo esos arcos.

Durante décadas, la calera fue el corazón visible de una familia que se creía intocable. Hay una versión que circula en redes sociales sin respaldo en documentos oficiales que señala que fue Porfirio Díaz quien arrebató la hacienda los Navarro. La versión tiene lógica histórica. Durante el porfiriato, muchas propiedades de familias provinciales terminaron en manos de aliados del régimen o del propio dictador.

 Pero no hay acta, no hay registro notarial publicado, no hay fuente primaria que lo confirme. Lo que sí está documentado, en palabras del propio Joan Sebastian en una entrevista que dio años antes de morir, es que la calera fue expropiada a los navarro durante la guerra cristera entre [música] 1926 y 1929. El motivo, [música] la familia apoyaba a los cristeros, es decir, a la causa contraria al gobierno federal. Eso bastó. Estabio.

 Una mañana la familia que había vivido ahí por generaciones tuvo que irse. Disfrazados de campesinos, según cuenta una [música] descendiente de los Navarro que años después dejó un testimonio en un blog de historia local, huyeron con lo que traían puesto. Escaparon hacia Chapala, donde un comerciante los escondió [música] y nunca volvieron.

 La hacienda se quedó sola por un tiempo. Después llegó Álvaro Obregón. Lo que estás a punto de escuchar sobre este lugar y sobre los hombres que lo poseyeron explica por qué la calera lleva siglos cambiando de dueño sin que ninguno logre quedarse, porque hay propiedades que no se poseen, que solo se visitan. Álvaro Obregón, el general sonorense que llegó a la presidencia de México en 1920, [música] conoció la calera en algún momento de su vida pública.

 La recibió una temporada corta, dicen los registros, no mucho tiempo, pero la encontró lo suficientemente valiosa como para entregarla como regalo de bodas a su hija Carmen Obregón Tapia el día que se casó. Un regalo presidencial para una boda. La hacienda que los navarro construyeron con su sangre y su historia se convirtió en dote de una familia de militares revolucionarios.

 Obregón fue asesinado en julio de 1928 en un restaurante de la ciudad de México. Una bala que nadie esperaba, un magnicidio que México tardó décadas en procesar. Su hija Carmen [música] siguió viviendo. La calera bajo la familia del expresidente se llenó de decoración europea. Carrozas antiguas en los patios, muebles franceses en los salones, pinturas de museo en los pasillos, figuras de porcelana en cada rincón.

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