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LA CHOFIS LÓPEZ : CUMPLIÓ 31 AÑOS Y COMO VIVE ES MUY TRISTE

Promesa de Chivas Guadalajara. Campeón de la CONCACAF Champions League del año 2018. Apodado el siguiente, Diego Armando Maradona del fútbol mexicano  y la estrella destinada al Real Madrid del fútbol europeo, según los reportes de prensa del año 2016. Y ese mismo niño, hoy destrozado, obeso, borracho en la calle, sin un solo contrato profesional, humillado durante los últimos 5 años por dos mujeres que lo arruinaron por completo y con apenas 31 años.

Hoy vas a saber cómo acabó así un muchacho que aspiraba a ser el mejor futbolista mexicano. Lo más oscuro que le hicieron esas dos mujeres que lo destruyeron durante más de 5 años. Y lo peor de todo, ¿qué secreto oculta su familia de Torreón, Coahuila hasta el día de hoy? Su nombre es Javier Eduardo López Ramírez.  El mundo del fútbol lo conoce como La Chofis.

Pero antes de saber cómo llegó destrozado a los 31 años cumplidos, tienes que conocer al niño humilde que llegó a las fuerzas básicas de Chivas, Guadalajara hace 12 años. 17 de septiembre del año 1994. Torreón, Coahuila. Hospital público. 5 de la tarde con 12 minutos. Una mujer llamada Griselda Ramírez, de 24 años cumplidos, le da a luz a un niño bajito y delgado.

Lo registran en el acta del estado civil con el nombre de Javier Eduardo López Ramírez, hijo del padre López y de la madre Griselda Ramírez Las Carolinas de Torreón, Coahuila. La familia López Ramírez no tenía un peso esa tarde. Vivían en una casa de adobe con piso de tierra prestada por una tía  materna del barrio, sin baño dentro de la casa, sin teléfono y todo eso agua caliente.

Doña Griselda lavaba ropa ajena por las mañanas, vendía tamales sobre la banqueta los fines de semana, trabajaba 18 horas al día para sacar a los muchachos adelante. Y entre  tanto trabajo. Tuvo a un segundo hijo 4 años después del primero. Lo llamaron Briam López Ramírez, el hermano menor del muchacho. Guarda ese nombre en  tu mente, Braam López de Torreón, Coahuila.

Porque lo que pasó con ese hermano menor durante los últimos 10 años es el secreto más brutal  que la familia López Ramírez todavía oculta hoy. Los dos muchachos crecieron jugando fútbol descalzos en la calle sobre la tierra polvorienta de la colonia Las Carolinas con una pelota desinflada que les regaló una vecina soñando con jugar algún día en las Chivas de Guadalajara.

Como les contaba el padre durante las noches frías del desierto coahuilense, doña Griselda los inscribió en la liga infantil del barrio cuando Javier tenía 6 años cumplidos sin zapatos profesionales, sin uniforme oficial  y todo eso, equipo armado. Pero el muchacho marcaba goles cada partido, tres goles, cinco goles, siete goles.

La gente empezaba a hablar del niño bajito que driblaba como si tuviera la pelota pegada al pie izquierdo.  Le decían el siguiente Diego Maradona del fútbol mexicano y a los 12 años cumplidos del muchacho. Algo brutal cambió para siempre el destino completo de la familia López Ramírez de Torreón, Coahuila.

un visor del Centro de Sinergia Futbolística de Lerdo Durango, lo vio jugar un torneo regional y lo recomendó directo a las fuerzas básicas de las Chivas de Guadalajara, las Chivas del señor Jorge Vergara, el equipo que el muchacho idolatraba desde los 6 años. Doña Griselda lloró tres horas seguidas cuando recibió la llamada del Cesifut.

3 horas sin moverse de la silla principal de la cocina. Don López se persignó frente al cuadro de la Virgen de Guadalupe que tenía colgado en la sala.  Y el muchacho Briam, de 8 años cumplidos, se metió debajo de la cama del cuarto compartido a llorar de pura felicidad por el hermano mayor. Esa misma noche del año 2006 familiar, la familia López Ramírez se reunió en la sala principal de la casa de adobe y doña Griselda les hizo una promesa brutal a los dos muchachos.

Cito literal a doña Griselda de Torreón, Coahuila, documentada en una entrevista con el portal  Bola VIP Chivas, pasión del año 2016. Hijos, lo único que les pido es que el fútbol los aleje de las malas compañías del barrio, que el fútbol los mantenga lejos de las drogas, lejos del alcohol, lejos de las mujeres que destruyen vidas.

Eh, no, yo los voy a apoyar hasta el último día, pero ustedes me prometen aquí frente a la Virgen de Guadalupe del cuadro de la sala que nunca van a fallarle al apellido López Ramírez de Torreón. Cierro la cita. Los dos muchachos juraron frente al cuadro de la Virgen esa noche del año 2006 y se subieron a un autobús de la línea Estrella Blanca rumbo al Ceciifut de Lerdo Durango la mañana siguiente familiar.

El Cesifut del Erdo Durango era un internado deportivo del año 2006.  El muchacho Javier Eduardo López llegó al Cesifut con 12 años cumplidos, sin un solo peso, sin un teléfono celular, con una maleta de mano que llevaba dos camisetas de chivas piratas compradas en el tianguis del centro de Torreón y una fotografía del cuadro de la Virgen de Guadalupe que doña Griselda le metió  escondida adentro del bolsillo principal.

Y el muchacho Javier López Ramírez marcaba goles cada partido interno.  Lo veían los visores del Santos Laguna, lo veían los visores del Atlas de Guadalajara, lo veían los visores del Cruz Azul y lo veían los visores oficiales de las Chivas de Guadalajara. Pero el muchacho tenía un destino marcado desde la infancia.

Las Chivas del señor Jorge Vergara. A los 16 años cumplidos del muchacho, el cesifut lo vendió oficialmente a las Chivas de Guadalajara en illón de dólares norteamericanos.  ón por un muchacho de 16 años de Torreón. El muchacho viajó a la capital Tapatía  en septiembre del año 2010 familiar.

Lo recibió personalmente el técnico de las fuerzas básicas, José Luis Real y le asignaron durante los siguientes  8 años. Benjamín Galindo le ofreció hospedaje en su propia o aceptó la oferta del señor Galindo. Pero a cambio  del hospedaje, Benjamín Galindo le pidió una sola cosa al muchacho.  Cito literal a Benjamín Galindo del centro Tapatío, documentado en una entrevista con el periódico El informador del año 2016.

Muchacho, te abro las puertas de mi casa, te doy comida,  te doy techo, pero me cortas el pasto del jardín cada sábado por la mañana y me lavas el carro cada domingo por la tarde. Yo te enseño la disciplina del futbolista profesional nacional, pero tú me ayudas con las tareas de la casa. Cierro la cita. El muchacho aceptó y le cortaba el pasto a Benjamín Galindo cada sábado por la mañana familiar.

le lavaba el carro Honda Civic Gris cada domingo por la tarde y en sus ratos libre semanal.  Ay. Entrenaba 12 horas al día con las fuerzas básicas de las Chivas de Guadalajara. Le pusieron el apodo La Chofis en la sub17 del año 2011. El origen del apodo era brutal familiar. Un compañero llamado Giovanni Casillas del centro Tapatío le dijo al muchacho una tarde de entrenamiento que se parecía idéntico a su exnovia, una muchacha llamada Sofía, a quien Casillas le decía cariñosamente la Chofis.

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