Posted in

El Trágico Final de Javier Portales: Entre Traiciones, Ruina y la Sombra de Alberto Olmedo

El mundo del espectáculo a menudo nos regala la ilusión de que quienes nos hacen reír viven en una constante fiesta de alegría y plenitud. Sin embargo, detrás de las luces brillantes, los aplausos ensordecedores y el cariño incondicional del público, se ocultan historias desgarradoras que superan a la ficción. Este es el caso de Javier Portales, un nombre que durante décadas fue sinónimo de carcajadas en millones de hogares argentinos, pero cuya vida personal se desmoronó hasta convertirse en una tragedia marcada por la soledad, la ruina económica y un cruel abandono.

Para entender el profundo dolor que marcó los últimos años de Portales, debemos retroceder a sus inicios y al vínculo sagrado que forjó en los escenarios. Detrás del inolvidable comediante se encontraba Miguel Ángel Álvarez, un joven oriundo de la provincia de Córdoba que llegó a Buenos Aires cargado de libretos, sueños y una profunda introversión. Aunque comenzó su carrera demostrando una versatilidad descomunal en el teatro alternativo, interpretando tragedias de Shakespeare y obras de vanguardia, su destino cambió para siempre cuando conoció a Alberto Olmedo, “el Negro”.

El Quiebre de un Alma Gemela

El 5 de marzo de 1988 es una fecha que quedó grabada a fuego en la historia de la televisión y en el corazón de Javier Portales. Aquella trágica madrugada, Alberto Olmedo perdió la vida al caer desde el balcón del edificio Maral 39 en Mar del Plata. Con ese impacto, algo se quebró irremediablemente dentro de Portales. Quienes estuvieron cerca de él en aquellos días afirman que el brillo de sus ojos se apagó al instante.

Junto a Olmedo, Portales había construido una de las duplas más legendarias del humor. Su personaje de eterno y riguroso contrafigura era el engranaje perfecto para las geniales improvisaciones del Negro. La pérdida de su alma gemela artística no solo significó el fin de una era de casi cuatro décadas de gloria televisiva, sino que sumió a Portales en una espiral de depresión profunda. Nunca pudo superar esa ausencia; la herida permaneció abierta, condicionando cada paso que daría en adelante.

Un Refugio Destruido por la Tentación

Lejos de la pantalla, la vida afectiva de Portales siempre fue una tormenta silenciosa. A finales de 1969, tras un doloroso divorcio y con la responsabilidad de criar solo a su pequeño hijo Javier Ángel de apenas siete años, conoció a Delia. Esta mujer se convirtió en su pilar emocional, asumiendo con amor el rol de madre y brindándole al actor la estabilidad que tanto necesitaba. Durante 25 años, construyeron un hogar que parecía inquebrantable, una isla de paz alejada de los escándalos de la farándula.

Pero la armonía se hizo pedazos a mediados de la década de 1990. En un set de grabación, un Portales que ya empezaba a sentir el peso de los años quedó cautivado por Marina Gasitúa, una libretista 25 años menor que él. Lo que comenzó como una simpatía profesional pronto se transformó en un romance clandestino y ardiente. Para Portales, era la ilusión de revivir su juventud; para el destino, era el inicio de su ruina.

El secreto no duró mucho. Cuando Delia descubrió la infidelidad, el impacto fue devastador. Herida y decidida a no dejar pasar la traición, llevó el conflicto a la justicia con un litigio de divorcio feroz que despojó al comediante de gran parte de su patrimonio, imponiéndole además cederle el 17% de todas sus ganancias futuras. Este castigo financiero comenzó a sepultar su tranquilidad, al mismo tiempo que destruía la relación con su hijo Javier Ángel, quien repudió de inmediato a Marina, percibiendo en ella a una oportunista. Las sospechas del joven, lamentablemente, terminarían siendo ciertas.

El Descenso a los Infiernos de la Salud y la Libertad

Para 1997, mientras Javier Portales fingía alegría sobre las tablas para intentar saldar sus crecientes deudas, su cuerpo comenzó a fallar de manera implacable. Un accidente absurdo, un simple tropiezo en el patio de su casa, desencadenó una gravísima hernia discal que lo sometió a dolores diarios insoportables y a una pérdida progresiva de movilidad en las piernas.

Dispuesto a todo por recuperar su salud, se sometió a múltiples cirugías vertebrales en Argentina que fracasaron rotundamente. En un intento desesperado, viajó a La Habana, Cuba, buscando un milagro en su prestigiosa medicina reconstructiva. Aunque los ejercicios aliviaron ligeramente el dolor físico, su espíritu ya estaba completamente roto.

A su regreso a Buenos Aires, instalado en su departamento en Caballito junto a Marina Gasitúa, su vida se transformó en un calvario de encierro. Portales pasó a ser un prisionero en su propio hogar. Su hijo denunció una situación macabra: Marina, excusándose en presuntas razones médicas y de espacio, desalojó al actor de la habitación principal y lo confinó a un diminuto y oscuro cuarto de servicio. El objetivo detrás de esta maniobra, según Javier Ángel, era mantenerlo aislado para que Marina pudiera moverse con total impunidad y disfrutar de la vida nocturna porteña mientras su pareja yacía postrado en una cama.

La Última y Más Cruel Traición

Mientras Portales agonizaba en vida, aislado de sus seres queridos y sumergido en una tristeza insondable, Marina asestó el golpe final. Logró que un escribano certificara un poder legal ilimitado a su nombre, otorgándole control absoluto sobre los bienes del actor. Entre 1994 y el año 2000, el inmenso talento de Portales había generado alrededor de 1,2 millones de dólares. Ese imperio económico se desvaneció casi mágicamente a través de giros y retiros inexplicables.

Cuando ya no quedó dinero por exprimir y tras varios episodios en los que Portales debió ser internado en terapia intensiva, Marina hizo las maletas y se marchó rumbo a España, supuestamente con una nueva pareja, dejándolo sumido en el abandono más atroz. De la noche a la mañana, el hombre que hizo reír a millones se encontró sin ahorros, privado de su obra social y atado a una silla de ruedas en absoluta soledad.

El colapso de sus finanzas activó alarmas jurídicas. Los representantes legales del actor demandaron a Marina por abandono de persona, mientras la justicia penal intentaba rastrear el dinero robado. Simultáneamente, Delia avanzó en el fuero familiar reclamando pagos atrasados y obteniendo las propiedades restantes del actor. Portales quedó completamente desahuciado.

Un Adiós en Soledad y un Legado de Bronce

Read More