19 sicarios capturados, una célula clave desmantelada, 6 horas de operativo coordinado en zona urbana. Este jueves 13 de febrero de 2026, la tranquilidad de Cuernavaca, Morelos, fue interrumpida por uno de los operativos más precisos que la policía estatal ha ejecutado contra la estructura del cártel Jalisco Nueva Generación en lo que va del año.
Mientras el sol comenzaban a elevarse sobre las colonias del norte de la capital morelense, elementos de la unidad de élite murciélagos de la Secretaría de Seguridad Pública de Morelos ejecutaron cateos simultáneos en cuatro domicilios que Inteligencia Estatal había identificado como casas de seguridad de la célula criminal El Trébol.
Es 19 sicarios que habían sido enviados desde Jalisco con una misión específica, consolidar la presencia del CJNG en territorio tradicionalmente controlado por Guerreros Unidos y los Rojos. El operativo no fue improvisado. Durante seis semanas agentes encubiertos habían monitoreado movimientos, identificado líderes, documentado horarios de cambio de guardia.
Sabían exactamente quiénes estaban en cada domicilio, sabían qué armamento poseían. Y sabían que estos 19 sicarios no eran células de bajo nivel, eran operadores clave enviados directamente por mandos del CJNG en Guadalajara para ejecutar el plan de invasión territorial más ambicioso que el cártel han intentado en Morelos.
Lo que comenzó a las 5:47 horas como una entrada táctica coordinada, se convirtió en una operación de alto riesgo cuando elementos de los murciélagos se encontraron con resistencia armada en dos de los cuatro domicilios, ráfagas de AR15, gritos de advertencia entre sicarios y durante 23 minutos las colonias Chamilpa y Chipitlán fueron sacudidas por el sonido de detonaciones, mientras la unidad de élite neutralizaba la resistencia y aseguraba cada inmueble.
veces establecer presencia permanente en Morelos, enviando células desde Jalisco. Todos los intentos habían sido neutralizados por las fuerzas de seguridad estatales o rechazados violentamente por los cárteles locales que dominan el territorio.
Guerreros unidos en la zona norte. y los rojos en la región sur, pero esta vez era diferente. Las interceptaciones revelaban un plan más sofisticado. No enviarían sicarios improvisados, enviarían operadores experimentados con antecedentes militares, armamento de alto calibre y financiamiento suficiente para sostener una campaña de 6 meses.
La misión era clara, infiltrarse en Cuernavaca, establecer casas de seguridad, reclutar células locales y cuando tuvieran fuerza suficiente ejecutar una limpia violenta contra Guerreros Unidos para arrebatarles el control de las rutas de distribución que conectan Morelos con la Ciudad de México.
El comandante de la unidad murciélagos, comisario jefe Roberto Montes Aguilar, tomó el caso personalmente. Los murciélagos son la unidad de élite de la Policía Estatal de Morelos, creada en 2023, específicamente para combatir al crimen organizado. Sus elementos reciben entrenamiento táctico avanzado, operan con equipamiento militar de última generación y tienen autonomía operativa para ejecutar misiones de alto riesgo sin autorización previa de mandos superiores.
Durante la primera semana de enero, agentes encubiertos de inteligencia identificaron el primer movimiento del CJNG, una caravana de tres camionetas con placas de Jalisco que ingresó a Morelos por la autopista México a Acapulco. Las camionetas fueron rastreadas hasta un domicilio en la colonia Chamilpa de Cuernavaca.
Vigilancia las 24 horas confirmó que al menos seis hombres armados permanecían permanentemente en el inmueble. Nunca salían durante el día, solo salidas nocturnas breves para abastecerse. Para mediados de enero, inteligencia había localizado tres casas de seguridad adicionales, una en la colonia Chipitlán e otra en Acapancingo y una más en la periferia de Temisco.
Los patrones eran idénticos. Hombres jóvenes que llegaron de Jalisco sin actividad laboral aparente, movimientos nocturnos coordinados y señales claras de que estaban armados. Pero los murciélagos no actuaron de inmediato. Necesitaban evidencia sólida, órdenes de cateo y, sobre todo, necesitaban identificar quiénes eran los líderes de la célula.
Capturar sicarios de bajo nivel no desmantelaría la operación. Necesitaban decapitar la estructura completa. El 8 de febrero, la pieza clave de información llegó. Un informante vinculado con el CJ en Guadalajara contactó a la Fiscalía de Morelos y proporcionó nombres, fotografías y roles de 19 sicarios que habían sido enviados a Cuernavaca.
Entre ellos estaba Jorge Alberto N. E, alias el trébol, operador de 36 años con antecedentes de homicidio y delincuencia organizada, quien comandaba toda la operación de invasión en Morelos. Con esta información, la fiscalía emitió órdenes de cateo para los cuatro domicilios. El operativo se programó para el 13 de febrero a las 5:45 horas.
53 elementos de la unidad murciélagos participaron en el operativo. Se dividieron en cuatro equipos de asalto, uno para cada domicilio objetivo. Cada equipo incluía tres elementos. un comandante de equipo, dos tiradores de precisión, cuatro operadores de asalto, tres elementos de contención perimetral, dos técnicos en intervención de puertas y un médico táctico.
Los equipos se desplegaron desde las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública en Cuernavaca a las 4:30 horas del jueves. 14 vehículos tácticos blindados tipo Suburban nivel 5, sin sirenas, sin luces, comunicación por radios encriptadas. El convoy se dividió en cuatro columnas que tomaron rutas diferentes hacia sus objetivos.
A las 5:40 horas, los cuatro equipos reportaron estar en posición perimetral de sus objetivos. El comandante Montes verificó por radio que todos estuvieran listos. A las 5:47 horas dio la orden de entrada simultánea en los cuatro domicilios. El equipo Alfa asaltó el domicilio en Chamilpa, donde se encontraba el trébol.
Los técnicos volaron la puerta principal con carga explosiva direccional. Los operadores entraron lanzando granadas aturdidoras. Gritos de policía estatal resonaron en el interior. Cinco sicarios que dormían en la planta baja fueron sorprendidos sin tiempo de reaccionar. se rindieron sin resistencia. Pero en el segundo nivel, dos sicarios que hacían guardia nocturna abrieron fuego con fusiles AR15 contra el equipo de asalto.
Los elementos respondieron con fuego controlado. Durante 9 minutos, el interior de la casa fue escenario de un tiroteo en espacios cerrados. Los sicarios se atrincheraron en una recámara disparando a través de la puerta. Los murciélagos utilizaron granadas de gas lacrimógeno para forzarlos a salir. A las 6:3 horas, los dos icarios salieron tosiendo con las manos en alto.
El trébol fue uno de ellos. El equipo Bravo en Chipitlán tuvo una entrada más violenta. Cuando los elementos se acercaron a la puerta del domicilio, un vigía en el segundo piso los detectó y gritó la alarma. Cuatro sicarios salieron corriendo hacia el patio trasero intentando saltar la barda perimetral. Los elementos de contención que estaban posicionados en el callejón trasero los interceptaron.
Se produjo un enfrentamiento breve. Ráfagas de AK47 contra MP5 de la policía. 14 minutos de fuego cruzado. A las 6:08 horas, los cuatro sicarios se rindieron cuando se quedaron sin munición. Los equipos Charlie y Delta en Acapancingo y Temixo tuvieron entradas sin resistencia. Los sicarios en esos domicilios fueron sorprendidos durmiendo y se rindieron inmediatamente cuando los murciélagos irrumpieron con granadas aturdidoras.
Para las 6:15 horas, los cuatro domicilios estaban asegurados. 19 sicarios bajo custodia, ningún elemento policial herido, ningún civil afectado. Los 19 sicarios capturados fueron trasladados a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado de Morelos para interrogatorio y procesamiento. Sus perfiles confirman que no eran una célula local improvisada, era una fuerza de invasión profesional.
17 de los 19 son originarios de Jalisco, 13 provienen de Guadalajara, específicamente de colonias controladas por el CJ como Oblatos, Santa Cecilia y Polanco. Cuatro son de Tonalá y Tlaquepaque. Sus edades van de 21 a 38 años. 12 tienen antecedentes penales en Jalisco por delitos de robo con violencia, homicidio calificado y portación de armas prohibidas.
Cinco son desertores de corporaciones policiales, tres de la Policía Estatal de Jalisco y dos de policías municipales. Pero el dato más preocupante es que cuatro de los capturados son exmilitares dados de baja del ejército mexicano entre 2020 y 2023. Dos eran infantes de marina, uno era operador del grupo aeromóvil de fuerzas especiales GAFE y otro era técnico en explosivos de la Secretaría de la Defensa.
Estos hombres no son criminales comunes, son combatientes entrenados que aplican conocimientos militares al servicio del narcotráfico. líder Jorge Alberto N, alias el Trebol, de 36 años, es un operador de alto nivel del CJE con base en Guadalajara. Tiene 11 órdenes de aprensión vigentes en Jalisco, Michoacán y Guanajuato por homicidios relacionados con la disputa territorial del cártel.
Su teléfono celular asegurado reveló comunicación directa con mandos superiores del CJ identificados como el 03, el WR y el RR, todos ellos operadores de la cúpula de seguridad del cártel. Los mensajes de las últimas seis semanas documentan el plan completo de invasión. El CJNG asignó un presupuesto de 4,5 millones de pesos para la operación en Morelos y cada sicario recibía un salario mensual de 25,000 pes más bonos por trabajos especiales, ejecuciones.
que les proporcionaron casas de seguridad totalmente equipadas, vehículos blindados artesanalmente y arsenal de guerra, y se les ordenó mantener perfil bajo durante los primeros dos meses, evitando enfrentamientos con autoridades o células rivales mientras consolidaban su presencia. El plan indicaba que para abril de 2026, cuando tuvieran suficiente infraestructura, ejecutarían ataques simultáneos contra líderes de Guerreros Unidos en Cuernavaca, Chutepec y Temisco.
Emboscadas, ejecuciones públicas, bloqueos incendiarios. Una campaña de terror diseñada para obligar a las células locales a rendirse o huir. Los murciélagos lo impidieron. El inventario del armamento asegurado en los cuatro domicilios tomó 4 horas. Lo que encontraron confirma que el CJNG estaba preparándose para combate prolongado.
29 fusiles de asalto acá, 47 calibre 7,62 por 39 mm. La mayoría con conversiones a fuego automático, 18 rifles A, 15 calibre 5,56 por 45 mm equipados con miras holográficas y linternas tácticas. Cuatro fusiles de precisión tipo Remington 700 calibre 308 Winchester con miras telescópicas, armas diseñadas para francotiradores de largo alcance.
Tres escopetas calibre 12 con cañones recortados para combate en espacios cerrados. Y algo particularmente alarmante, dos lanzagranadas MGL de 40 mm de fabricación sudafricana, capaces de disparar seis proyectiles explosivos en ráfaga. Las municiones sumaron 87,000 cartuchos de diversos calibres, 243 cargadores de alta capacidad, 87 granadas de fragmentación y un lote de 19 chalecos antibalas, nivel cuatro con placas de cerámica capaces de detener proyectiles de rifle de alto poder.
También asegurar un equipamiento táctico profesional, sistemas de comunicación por radio encriptada, marca Motorola, visores nocturnos monoculares, uniformes tácticos negros idénticos a los que usa la Policía Federal y vehículos con blindaje artesanal, láminas de acero de un cuarto de pulgada soldadas en puertas y laterales de camionetas Rami Chevrolet Silverado.
Pero el arsenal criminal no terminaba ahí en compartimientos ocultos bajo los pisos de las casas, los murciélagos localizaron 247 kg de cristal de metanfetamina empaquetada con sellos del CJNG. A precio de calh en Cuernavaca, donde el gramo se vende a 200 pesos, esa cantidad representa aproximadamente 49 millones de pesos.
en drogas que el cártel planeaba distribuir para financiar su operación de invasión y establecer mercados de consumo bajo su control y algo más. documentos que revelan la estructura de reclutamiento local que el CJ estaba construyendo. Listas con nombres de al menos 37 jóvenes morelenses de colonias marginales que habían sido contactados para trabajar como halcones, distribuidores de droga a nivel calle y sicarios locales.
El cártel ofrecía 8,000 pesos semanales a cambio de lealtad absoluta. Varios de esos jóvenes ya habían aceptado y estaban en proceso de entrenamiento. La fiscalía ahora investiga sus identidades para determinar responsabilidades. Para entender por qué el CJNG está invirtiendo millones en invadir Morelos. Necesitamos entender el valor estratégico de este estado para el narcotráfico.
Morelos es pequeño geográficamente, pero su ubicación es privilegiada. limita directamente con la Ciudad de México. El mercado de consumo de drogas más grande de América Latina, las carreteras que cruzan Morelos son las rutas principales que conectan los estados productores del Pacífico, Guerrero, Michoacán, con la capital del país, quien controla Morelos, controla el flujo de drogas sintéticas, heroína y marihuana hacia millones de consumidores potenciales.
Desde la fragmentación del cártel de los Beltrán Leiva en 2014, Morelos ha estado dividido entre organizaciones criminales locales, Guerreros Unidos. Controla la zona norte del estado, incluyendo Cuernavaca, Yutepec y Temixco. Los rojos dominan la región sur, especialmente Jojutla, puente de Xla y Zacatepec.
Y células menores como la familia michoacana mantienen presencia en municipios específicos de la zona oriente. Estas organizaciones locales son relativamente débiles comparadas con los megacárteles. No tienen la capacidad financiera del CJ, NG o el cártel de Sinaloa. No tienen acceso hasta armamento militar de última generación y no tienen la sofisticación logística para producir drogas sintéticas a gran escala.
Básicamente operan como distribuidores de drogas producidas por cárteles más grandes, cobrando derecho de piso por el uso de las rutas que controlan. El CJ identificó esta debilidad. Si pueden desplazar a Guerreros Unidos y los rojos mediante violencia extrema, podrán tomar control directo de las rutas hacia la Ciudad de México sin necesidad de pagar a intermediarios.

Podrán establecer laboratorios de metanfetamina en zonas rurales de Morelos más cercanos al mercado final y podrán expandir sus redes de distribución directamente en los 16 millones de habitantes del área metropolitana de la capital. Desde 2023, el CJNG ha intentado esta invasión múltiples veces.
En diciembre de 2025, una célula del cártel intentó entrar por Witzilac y fue rechazada violentamente por Guerreros Unidos en un enfrentamiento que dejó nueve muertos. En octubre de 2025, otra célula fue detectada en Yautepec y desmantelada por la policía estatal antes de que pudiera consolidarse. Esta operación de febrero con el Trebol era el tercer intento documentado en menos de 3 meses.
La persistencia del CJNG revela su determinación. No están improvisando, están ejecutando una estrategia de invasión sistemática, enviar células profesionales, establecer infraestructura, reclutar localmente y cuando tengan fuerza suficiente ejecutar la toma violenta es exactamente la misma táctica que usaron para conquistar Guanajuato, Zacatecas y Michoacán y funcionó en esos estados porque las instituciones de seguridad locales estaban rebasadas o coptadas.
La diferencia en Morelos es que la policía estatal, específicamente la unidad murciélagos, ha demostrado capacidad real de inteligencia y respuesta táctica. Este operativo del 13 de febrero no es el primero. En 2025, los murciélagos ejecutaron 12 operativos similares contra células del CJNG, intentando infiltrarse capturando a más de 80 sicarios provenientes de Jalisco.
Morelos no es territorio fácil de conquistar. La captura de estos 19 sicarios del CJ en Cuernavaca es más que una victoria operativa. Es una declaración de que Morelos no será conquistado sin resistencia. Es la demostración de que cuando las instituciones de seguridad estatales funcionan con profesionalismo, inteligencia de calidad y determinación, pueden enfrentar exitosamente las estrategias de invasión de los megacárteles.
Pero seamos realistas sobre lo que significa este operativo, el CJNG no se rendirá. En este momento en Guadalajara, mandos del cártel ya están planeando el siguiente intento. Reclutarán otros 19 sicarios. Asignarán otro presupuesto millonario, enviarán otra célula de invasión, porque para ellos Morelos representa demasiado valor estratégico como para abandonar el objetivo.
Ney esos 19 capturados enfrentarán cargos por delincuencia organizada, portación de armas exclusivas del ejército y posesión de drogas. recibirán sentencias de 20 a 50 años de prisión. Pero en sus comunidades de origen en Jalisco hay cientos de jóvenes más en situaciones idénticas, sin empleo, sin educación, sin oportunidades.
El CJ lo reclutará mañana con la misma facilidad con que reclutó a estos 19. Ahí está el problema estructural que México se niega a enfrentar con honestidad brutal. No podemos ganar esta guerra solo capturando sicarios. Por cada célula desmantelada, el cártel regenera dos más porque tienen recursos financieros ilimitados.
Porque tienen una reserva infinita de jóvenes desesperados dispuestos a arriesgar sus vidas por dinero rápido y porque tienen una estructura organizacional resiliente que puede absorber golpes y continuar operando. Lo que México necesita va mucho más allá de operativos policiales exitosos. Necesitamos atacar las causas raíz que permiten que los cárteles recluten facilidad.
Eso significa crear empleos reales en las comunidades marginales de Jalisco, Michoacán, Guerrero, todos los estados donde el CJNG recluta. Significa invertir masivamente en educación de calidad que ofrezca alternativas a los jóvenes. Significa programas deportivos, culturales, de capacitación técnica que compitan con el dinero del narco.
Pero también necesitamos erradicar la corrupción que permite que células criminales completas se muevan libremente entre estado sin ser detectadas. Estos 19 sicarios viajaron desde Jalisco hasta Morelos en caravanas de camionetas cargadas con armamento militar. Cruzaron múltiples casetas de peaje. Pasaron por retenes de la Guardia Nacional y nadie los detuvo.
¿Cómo es posible? ¿Cuántos funcionarios fueron sobornados para garantizar su paso libre? ¿Cuántos elementos de corporaciones federales reciben nómina del CJNG? La verdad incómoda es que los cárteles no podrían operar a esta escala sin complicidad institucional en múltiples niveles. Cada convoy criminal que cruza estados, cada casa de seguridad establecida en zonas urbanas, cada cargamento de armamento que ingresa desde la frontera, todo eso requiere que decenas de funcionarios miren hacia otro lado o colaboren activamente. México necesita una purga
institucional profunda. Necesitamos poligrafías obligatorias para todos los elementos de seguridad que operan en zonas de conflicto criminal. Necesitamos investigaciones exhaustivas de patrimonio para identificar policías, militares y funcionarios que viven muy por encima de sus salarios oficiales. Necesitamos penas severas para servidores públicos que traicionan su juramento y trabajan para el crimen organizado.
Y necesitamos salarios dignos que permitan a los elementos de seguridad rechazar las tentaciones de la corrupción. Los murciélagos que ejecutaron este operativo en Cuernavaca son ejemplos de lo que las instituciones mexicanas pueden lograr cuando funcionan correctamente, pero merecen más que aplausos.
Merecen un sistema de justicia que garantice que estos 19 sicarios capturados realmente enfrenten consecuencias y no salgan libres en meses por amparos o tecnicismos legales. Merecen respaldo de fiscalías que construyan casos sólidos. Merecen jueces que no estén coptados por el narco. Merecen que su trabajo tenga impacto duradero.
Las familias de Morelos merecen vivir sin miedo a que su estado se convierta en otros Zacatecas o Guanajuato, destrozados por guerras territoriales entre cárteles. Merecen que sus hijos puedan ir a la escuela sin ser reclutados por células criminales. Merecen un estado donde emprender un negocio no signifique pagar extorsión mensual.
merecen instituciones que los protejan, no que los abandonen. Y los jóvenes de México merecen alternativas reales. Merecen un país donde estudiar y trabajar honestamente ofrezca un futuro mejor que unirse al CJ por 25,000 pesos mensuales. merecen oportunidades que les permitan soñar con algo más que sobrevivir hasta los 25 años antes de terminar muertos en un enfrentamiento o pudriéndose en prisión.
Este operativo en Cuernavaca demuestra que México tiene capacidad de defender su territorio, pero la pregunta fundamental sigue sin respuesta. ¿Tenemos la voluntad política de hacer los cambios estructurales necesarios para ganar esta guerra de manera definitiva? O seguiremos celebrando operativos exitosos mientras el CJ simplemente regenera sus células y continúa su expansión porque el cártel no va a detenerse.
Van a seguir intentando conquistar Morelos, van a seguir expandiéndose hacia otros estados, van a seguir reclutando jóvenes, van a seguir sobornando funcionarios y van a seguir acumulando poder hasta que controlen tantos territorios. que el Estado mexicano sea irrelevante. La única manera de detenerlos es con una estrategia integral que combine operativos policiales efectivos, inversión social masiva en comunidades marginales, erradicación total de la corrupción institucional, reformas al sistema de justicia y, sobre todo, voluntad
política sostenida más allá de sexenios. Los murciélagos hicieron su parte, desmantelaron la célula, el trébol, capturaron a 19 sicarios clave, decomizaron armamento y drogas, protegieron a Morelos de una invasión criminal organizada. Ahora le toca al resto del Estado mexicano hacer su parte, construir el México que haga imposible que los cárteles existan, porque las familias morelenses merecen paz permanente.
Eh, no solo victorias temporales. Y esa paz solo llegará cuando dejemos de tratar los síntomas y comencemos a curar la enfermedad. Yeah.