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Toda la Historia de Emiliano Zapata en 1 Hora: El Caudillo que Desafió a 3 Regímenes

Toda la Historia de Emiliano Zapata en 1 Hora: El Caudillo que Desafió a 3 Regímenes

El 10 de abril de 1919, a las 2:10 de la tarde en el patio de la hacienda de Chinameca en Morelos, una guardia de honor formada para rendirle honores disparó a quemarropa sobre Emiliano Zapata en cuanto cruzó el umbral. El hombre que durante 8 años había desafiado a tres regímenes consecutivos del Estado mexicano, que había aniquilado a la élite militar del porfiriato en Cuautla, que había roto con madero por la traición agraria, que había resistido la represión brutal del huertismo y del carrancismo, murió aquella tarde víctima de una

trampa cuidadosamente preparada por el régimen al que la fuerza militar no había bastado para destruirlo. Tenía 39 años. Había nacido 40 años antes en una aldea diminuta de la sierra morelense, hijo de campesinos apotecos. No había recibido educación formal más allá de las primeras letras. nunca había salido de México y sin embargo, mediante la obstinación de una sola idea, la recuperación de las tierras que su pueblo había perdido bajo el porfiriato, se había convertido en el caudillo más radical de toda la

revolución mexicana y en el referente permanente de la justicia agraria latinoamericana del siglo XX. Tres regímenes intentaron destruirlo y los tres fracasaron mientras él permaneció con vida. El porfiriato de días, durante 34 años invencible, colapsó cuando los campesinos de Zapata aniquilaron a su unidad de élite en Cuautla.

El maderismo que la victoria zapatista había llevado al poder fue denunciado por Zapata como traidor mediante el plan de Ayala apenas 6 meses después. El huertismo y el carrancismo desplegaron contra él campañas de exterminio que devastaron Morelos, pero no lograron neutralizar al movimiento. Solo la traición ejecutada en Chinameca consiguió lo que ningún ejército había logrado.

Esta es la historia completa de aquel hombre, de como un campesino sin instrucción militar formal desafió a tres regímenes consecutivos de cómo sostuvo durante 8 años una revolución agraria que ningún poder logró sofocar y de cómo su asesinato, lejos de cerrar la lucha que había encabezado, lo convirtió en el símbolo permanente que durante el siglo XX mexicano resonaría en cada movimiento campesino hasta el levantamiento de Chiapas en 1994.

Emiliano Zapata Salazar nació el 8 de agosto de 1879 en el pueblo de Anenecuilco, una pequeña localidad rural del estado de Morelos, a aproximadamente 100 km al sur de Ciudad de México. Sus padres, Gabriel Zapata y Cleóofa Salazar, eran campesinos de condición relativamente acomodada dentro de los parámetros de la pobreza rural morelense del porfiriato, propietarios de una pequeña parcela y de algunos animales que les permitían sostener a la familia sin depender completamente del trabajo en las haciendas azucareras de la

región. Aquella independencia económica relativa, modesta real, sería uno de los factores que durante los años siguientes permitirían a Zapata desarrollar el carácter independiente y la autoridad moral que caracterizarían toda su trayectoria posterior. El Morelos en que aquel niño creció era el ejemplo más extremo de las contradicciones del porfiriato.

La región, caracterizada por tierras fértiles ideales para el cultivo de la caña de azúcar, había experimentado durante las décadas anteriores un proceso de concentración agraria de una intensidad excepcional. Las haciendas azucareras, modernizadas con tecnología industrial y orientadas a la exportación habían expandido sistemáticamente sus territorios a costa de las tierras comunales que durante siglos habían pertenecido a los pueblos campesinos.

 Aquel despojo se había ejecutado mediante una combinación de mecanismos legales y extralegales, leyes de desamortización que convertían las tierras comunales en propiedad privada, litigios prolongados que las comunidades no podían costear y la coacción directa respaldada por autoridades locales que sistemáticamente favorecían a los hacendados.

Zapata creció presenciando aquel despojo en su forma más concreta. Cuando tenía 9 años, su padre le habría mostrado, según los testimonios que sus biógrafos posteriores reconstruirían, las tierras que la hacienda contigua había arrebatado al pueblo, articulando frente al niño la frase que durante el resto de su vida lo acompañaría como vocación.

Cuando seas hombre, recupéralas. Aquella escena, posiblemente embellecida por la mitología posterior, pero coherente con el ambiente familiar y social en que Zapata se formó, ilustra la profundidad del agravio agrario que durante su infancia configuró la conciencia política del futuro caudillo. Quedó huérfano relativamente joven.

 Su padre murió cuando él tenía 17 años. su madre poco después asumió desde la adolescencia responsabilidades de jefe de familia que reforzaron las cualidades de autonomía y autoridad personal que sus contemporáneos reconocerían posteriormente como sus rasgos más distintivos. trabajó como arriero, ocupación que le proporcionaba un conocimiento amplio del territorio morelense y una red de contactos que durante los años siguientes resultaría valiosa.

y sobre todo desarrolló una habilidad excepcional como entrenador de caballos, oficio que lo distinguía dentro de la sociedad rural de su época y que le proporcionaba ingresos independientes de las haciendas. En 1908 fue brevemente consignado al ejército como recluta en el noveno regimiento de caballería.

 episodio breve pero significativo. Le proporcionó nociones militares básicas y sobre todo una exposición directa al sistema autoritario del porfiriato, que confirmaría su distancia respecto al régimen. regresó a Anenecuilco al cabo de pocos meses mediante influencias locales que lograron su licenciamiento. El momento decisivo de su trayectoria temprana llegó el 12 de septiembre de 1909, cuando los habitantes de Anenecuilco lo eligieron presidente de la Junta de Defensa de las Tierras del Pueblo, cargo formal que lo comprometía con la lucha

legal por la recuperación de los territorios comunales despojados. Tenía 30 años. Su misión era documentar los derechos ancestrales del pueblo sobre sus tierras, presentar los reclamos ante las autoridades porfiristas y agotar las vías institucionales antes de considerar cualquier alternativa más radical.

 Durante los meses siguientes, Zapata recorrió archivos en busca de los documentos coloniales que acreditaban los derechos del pueblo. se presentó ante autoridades estatales y federales con la documentación reunida y comprobó sistemáticamente lo que las décadas anteriores ya habían demostrado, que el régimen no ofrecía ninguna vía legal real para reparar el despojo agrario, aquellas gestiones fracasadas, ejecutadas con paciencia obstinada durante todo 1909 y los primeros meses de 1910 fueron la educación política definitiva

de Zapata. Cuando estallara la revolución maderista, el campesino de Anenecuilko estaría preparado para asumir el liderazgo armado que las vías pacíficas habían demostrado imposibles. El llamado revolucionario que Francisco Madero lanzó desde San Antonio, Texas, en octubre de 1910, mediante el plan de San Luis Potosí, denunciaba el fraude electoral de aquel año y convocaba el levantamiento armado contra el porfiriato para el 20 de noviembre.

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