El despliegue de las estrategias de seguridad pública en El Salvador continúa arrojando resultados que exponen la mutación de los métodos delictivos utilizados por las estructuras criminales para evadir la justicia y continuar acechando a la población civil. En las últimas horas, un sorpresivo operativo coordinado por la Policía Nacional Civil (PNC) en las zonas céntricas y periféricas de San Salvador culminó con la detención de una banda criminal cuyo cabecilla recurría al transformismo y la suplantación de identidad de género como una táctica de camuflaje para perpetrar robos agravados y extorsiones de forma sistemática.
El principal implicado fue identificado por las autoridades como Raúl Hernández, conocido dentro del bajo mundo con el alias de “Raulita”. Según los reportes policiales y la información levantada por los equipos de inteligencia, Hernández implementaba una elaborada caracterización que incluía el uso de pelucas de cabello largo, maquillaje cargado, vestidos y calzado femenino. Esta indumentaria no respondía a una libre expresión de identidad, sino a una fría y calculada estratagema delincuencial diseñada para aproximarse a los transeúntes en sectores solitarios o con escasa iluminación comercial sin levantar ningún tipo de sos
pecha previa.

El modus operandi de la banda consistía en que Hernández, aprovechando su aspecto supuestamente inofensivo, interceptaba a los ciudadanos bajo el pretexto de solicitar alguna dirección, ayuda con una cuenta telefónica o simular una situación de vulnerabilidad. Una vez que las víctimas se detenían con la intención de brindar asistencia, el sujeto alteraba su comportamiento de forma violenta, esgrimiendo armas punzocortantes, específicamente tijeras de costura de gran tamaño, o armas de fuego de grueso calibre para neutralizar cualquier intento de resistencia física.
Lejos de actuar de manera individual, “Raulita” operaba en estrecha coordinación y complicidad con miembros activos de la estructura criminal Mara 18, una de las pandillas remanentes que intentan mantener reductos de control territorial mediante asaltos en la vía pública. Los pandilleros se mantenían ocultos en puntos estratégicos a pocos metros de donde Hernández realizaba el abordaje inicial, interviniendo de forma inmediata para amedrentar a las víctimas con agresiones físicas y amenazas de muerte si no entregaban la totalidad de sus pertenencias, dinero en efectivo y dispositivos móviles. Esta modalidad delictiva había generado un clima de desconfianza y zozobra entre los residentes locales, quienes manifestaron sentir temor incluso de brindar auxilio genuino a mujeres que transitaban solas por la noche debido a la existencia de este patrón criminal.

El desmantelamiento de este grupo delincuencial se concretó gracias a la intervención oportuna de un ciudadano que, tras ser víctima de un atraco bajo esta modalidad, rehusó quedarse en el anonimato y notificó el hecho de manera inmediata a través del sistema de emergencias 911. La rápida triangulación de los datos de geolocalización y las características físicas aportadas permitieron que las patrullas del Sistema de Emergencias y los agentes pertenecientes a la Sección Táctica Operativa (STO) ejecutaran un cierre de calles y un despliegue relámpago en el perímetro del incidente. Los agentes sorprendieron a Raúl Hernández y a su acompañante en flagrancia, justo en el momento en que despojaban a otra persona de sus pertenencias materiales. Al notar la presencia de las luces y las sirenas policiales, los sujetos intentaron deshacerse de los objetos punzocortantes, pero fueron inmovilizados y esposados en el pavimento de inmediato.
Durante el registro corporal preventivo y la inspección minuciosa de la escena del arresto, las fuerzas del orden incautaron evidencias de alta peligrosidad que agravan la situación jurídica de los detenidos. Además de los implementos de costura utilizados para los asaltos de proximidad, se decomisó un arma de fuego tipo pistola de la reconocida marca Jericó, provista de sus respectivos cargadores y una cantidad considerable de municiones activas. Los peritos de la corporación policial iniciaron el cotejo de los números de serie del armamento para determinar si posee reportes previos de robo o si ha sido percutida en hechos de sangre anteriores relacionados con homicidios o extorsiones comerciales.

En un esfuerzo por desarticular los nexos logísticos de la banda, la Policía Nacional Civil extendió las operaciones mediante el protocolo de “Casa Segura” en diversas viviendas e inmuebles de la periferia que eran utilizados como refugios temporales o centros de acopio de objetos robados. Este procedimiento secundario permitió la captura de otros dos miembros activos de la Mara 18 y de dos mujeres que colaboraban de forma directa con la estructura delictiva.
Entre los nuevos detenidos se identificó a Kevin Jonathan Hernández Hernández y a Moisés Martínez Álvarez, de 26 años, alias “El Rosado”, quien será procesado penalmente de forma adicional por el delito de portación, conducción e importación ilegal de armas de fuego. Asimismo, se logró la captura de Roberto Carlos María Molina, alias “Liro Crazy”, sobre quien pesaba una orden judicial vigente emitida por los tribunales especializados por el delito de organizaciones terroristas. Las dos mujeres detenidas en el inmueble fueron puestas bajo custodia bajo los cargos de agrupaciones ilícitas, debido a que la investigación preliminar las señala como las encargadas de resguardar el armamento, vigilar los movimientos de las patrullas policiales y facilitar la logística para el ocultamiento de los disfraces empleados por Hernández.
El Ministerio Público y las autoridades judiciales salvadoreñas confirmaron que todos los integrantes de esta red criminal serán puestos a la orden de los tribunales competentes para enfrentar un riguroso proceso penal. Los cargos formales acumulados incluyen agrupaciones ilícitas, robo agravado en grado de continuidad, amenazas con agravantes, tenencia y portación irresponsable de armas de fuego, y organizaciones terroristas en los casos que registran antecedentes judiciales previos.
Voceros de las instituciones de seguridad enfatizaron que estos arrestos envían un mensaje contundente a las células delincuenciales que intentan evadir los controles estatales mediante el uso de disfraces, máscaras o caracterizaciones inusuales. Las autoridades reiteraron que los planes de control territorial y los patrullajes preventivos continuarán implementándose con total rigurosidad en todo el territorio nacional, recordando a la población la importancia crucial que posee la denuncia ciudadana confidencial para erradicar de forma definitiva los focos de violencia y criminalidad organizada que atentan contra la paz comunitaria.