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Los 40 Principales Cantantes de la decada de los 70

40 voces de los 70 que todavía nos pegan  directo en el corazón. ¿Qué onda, amigos? Bienvenidos al canal. Hoy nos vamos a echar un viaje sabroso a los años 70, esa década donde las rancheras dolían en el alma, las baladas te dejaban viendo al techo y el rock todavía traía copete, chamarra y actitud.

Vamos a recordar a 40 cantantes en español que marcaron esa época, porque hoy venimos a hablar de esas voces que ponían a sufrir hasta el más valiente. Así que acomódense, súbanle tantito al volumen y si les gusta este tipo de recuerdos, suscríbanse al canal porque aquí la nostalgia no viene sola, viene con sentimiento y hasta con ganas de dedicar canciones a quien ya ni se acuerda de uno.

Ahora sí, arrancamos con esta lista de grandes voces de los años 70. Iniciamos con el lugar número uno, con el príncipe de la canción. Antes de que los 70 agarraran vuelo, José José ya venía luchándola desde los años 60, cantando en bares, grabando sus primeros temas y buscando ese momento que le cambiara la vida.

Y ese momento llegó con todo. En 1970 apareció con la nave del olvido y luego vino El triste, la canción que hizo que el público enloqueciera y volteara a verlo como una voz fuera de serie. Desde ahí nació la leyenda de El Príncipe de la canción y los 70 se volvieron una década de oro para sus fanáticos con temas como gavilan o paloma, amar y querer, volcán, lo pasado, pasado y almohada.

José José no solo cantó esa década, la convirtió en puro sentimiento con traje de gala. Qué triste fue decirnos adiós.  En el puesto número dos aparece Juan Gabriel, el divo de Juárez, un artista que en los 70 empezó a levantar una carrera enorme, mezclando sentimiento, barrio, teatro y una forma de interpretar que no se parecía a nadie.

Desde inicios de la década se hizo escuchar con “No tengo dinero” y ahí comenzó el despegue de un cantante que parecía traer el corazón en una mano y el espectáculo en la otra. Después llegaron canciones como Siempre en mi mente Se me olvidó otra vez y juro que nunca volveré. Dejando claro que Juan Gabriel podía convertir una pena amorosa en un show completo de esos que uno canta, aunque diga que ya superó a la criatura.

¿Cómo quieres [canto] tú que te olvides si estás tú? En el puesto número tres aparece Vicente Fernández, el charro de Buenán, quien empezó a cantar desde muy joven en Guadalajara, picando piedra en concursos, restaurantes y programas de radio, hasta que en los años 60 logró grabar profesionalmente, pero en los 70 fue cuando su voz agarró vuelo de leyenda  con canciones como Volver, Volver, las llaves de mi alma, la ley del monte y el hijo del pueblo.

Chente se fue metiendo en el gusto de la gente con rancheras de orgullo, despecho  y garganta brava, de esas que uno canta tranquilo al principio y termina levantando la copa como si le hubieran roto el corazón en cámara lenta. Tranquilo, porque al fin te cuentas nuestro. En el puesto número cuatro aparece Camilo VI, el español que en los 70 convirtió la balada en un espectáculo de voz, sentimiento y drama del bueno.

De ese que uno no supera, no más aprende a cantar. Aunque ya venía buscando su lugar desde finales de los 60, fue en 1971 cuando pegó fuerte con algo de mí. Después vinieron Jamás, Melina, quiere ser mi amante y vivir así es morir  de amor. Camilo cantaba con una fuerza que parecía hecha para despedidas, reconciliaciones y amores que según uno ya había olvidado hasta que sonaba la canción.

Y ahí iba otra vez el corazón de necio. En el puesto número cinco llega Rocío Durcal. la española más mexicana. Porque esta mujer agarró la ranchera y no la cantó como visita. La cantó como si el mariachi le hubiera firmado acta de nacimiento.  En los 70 se acercó con fuerza a la música mexicana y junto a Juan Gabriel empezó una mancuerna que iba a dar muchísimo de que hablar  con canciones como Fue tan pooco tu cariño y Jamás me cansaré de ti.

Prosío cantaba con dulzura, pero también con ese filo bonito de quien ya sufrió. Ya perdonó, pero no se le olvidó ni tantito. Te dejaré.  En el puesto número seis aparece Nino Bravo, una de las voces más impresionantes que salieron de España, un cantante que en muy poquito tiempo logró convertirse en gigante de la música romántica en español.

Aunque empezó cantando desde joven en grupos locales y buscando oportunidades desde los años 60, fue entre 1970 y 1973,  cuando explotó de verdad con discos como Te quiero, te quiero, un beso y una flor y mi tierra. En esos pocos años soltó canciones como Libre, Noelia, mi tierra, te quiero, te quiero  y un beso y una flor.

Temas que todavía siguen sonando como si el tiempo no más hubiera pasado de ladito. De día [canto] viviré pensando en tus sonrisas. En el puesto número siete entra Lupita Dalecio, la leona dormida. Una cantante que en los 70 empezó a sacar las garras dentro de la balada romántica. Pero no con voz suave, sino con carácter, reclamo y sentimiento del bueno.

Arrancó la década con temas como, “Mi corazón es un gitano y eres tú, pero después fue agarrando más fuerza con pacto de amor, juro que nunca volveré  y como tú con la que brilló en el festival Oti de 1978. Y para cerrar los 70 también llegaron Lo siento, mi amor e inocente pobre amiga. Canciones que dejaron claro que Lupita no venía a sufrir calladita.

Venía a cantar como quien ya lloró, ya entendió y ahora quiere que le suban el volumen. Sé  que me vas a abandonar y sé muy bien por lo haces. En el lugar número ocho toca hablar de Julio Iglesias, el español que en los 70 convirtió la balada romántica en elegancia internacional, mirada tranquila y canción de esas que sonaban en la radio mientras alguien andaba suspirando por quien ni caso le hacía.

Después de darse a conocer con Gwendolin en 1970, Julio empezó a crecer como espuma con un canto a Galicia, Manuela. Soy un truan, soy un señor y hey. Lo suyo no era gritar el dolor, era sufrir fino cantando suavecito y aún así dejando a medio mundo pensando, este señor algo sabe del amor. Me gustan las mujeres,  me gusta el vino.

En el lugar número nueve aparece Rafael, el divo de Linares, un artista que llegó a los 70 con el nombre puesto y el público prácticamente en la bolsa. porque venía arrastrando una racha tremenda desde los 60. Traía canciones que ya eran bandera, como Yo soy aquel, digan lo que digan, cierro mis ojos, mi gran noche y balada de la trompeta.

Y aunque muchas de esas venían de años anteriores, en los 70  Rafael seguía triunfando con ese estilo teatral intenso y dramático.  Y en el lugar número 10 aparece Sandro. Sandro de América, el argentino que traía alma de roquero, voz de galán peligroso y movimiento de cadera que en esos años todavía espantaba a las tías más serias.

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