Hoy casi lo logras. Pero fue en defensa propia. Él desenfundó primero. Sí, lo sé. Al menos eso dijeron los testigos. Pero parece ser que cada vez que se dispara un arma tú no andas muy lejos del lugar. Juez Dixy oído que también se va del pueblo. Es cierto. Esta será la última sesión del tribunal en Silverc.
He recomendado a otro pueblo para que sea la nueva sede. Estoy esperando la aprobación de Washington. Sí, parece que todos se marchan de aquí. Yo también me voy. ¿Dónde se instalará? No lo he decidido. Bien, buena suerte, Budy. Adiós. Buena persona el juez. Tal vez demasiado. ¿No quieres ir a las mujeres? ¿Por qué? Una vez pasé por allí. Solo hay mujeres.
Dirigen todo el pueblo. Todo. Eso no suena tan mal. No tendrías que verlo. Un hombre llega al pueblo en busca de diversión y los taures femeninos y las jugadoras le quitan hasta el último dólar que lleva. Cualquiera que lleve pantalones no tiene nada que hacer en las mujeres. Hay una mujer muy especial que lo dirige todo.
Es de lo más duro que he conocido en mi vida. Puedes dispararle a un hombre o usar los puños. Pero, ¿cómo luchas con una mujer? ¿Cómo se llama esa fiera? No querrás conocerla. Se llama Mclaud y Romai Mclaud. La conocí, ¿no? Pero creo que me gustaría. Vamos, salgan fuera de uno en uno y con
las manos en alto. Vamos, vamos. Si hacen lo que les digo, nadie saldrá herido. Rápido, doctor Rw vendrá con nosotros. Eh, tira el equipaje del doctor. El resto que vuelva a subir. Bien, ahora largo. Debe necesitar un médico desesperadamente. Señorita Lara, trae el otro caballo, Curly. Vamos a alguna parte. Las mujeres.
Se lo dije, no me interesa. A nosotras y a usted también. Si ese pueblo es la gran oportunidad para un médico, ¿por qué tiene que raptar a uno? Digamos que es porque me gustó como atendió al Talvin. Ah, por la forma en que extraigo una bala, ya sabe que puedo curar una pulmonía. Es más compresiva que los profesores de la facultad.
Podemos irnos. Coge su equipaje. Vamos, Monte. Si promete no intentar nada, no le ataremos las manos. Sí, Cansa City seguirá bien sin mí una temporada. Bien, vamos. Lo que necesitan es un barman nuevo, no
un médico. Le presentaré a Romar. They say that everyone should have name. It was written that way in the book of where Cupid little daed in my heart. There’s something I should say and I
can’t wait. Crazy over you. Crazy over you. My heart skips a beat every time that we meet. I stammer. Ile and then over mi hermana ¿Quién es Hierro? Mi jefe. We play the game and the
were hard and I had to play with my heart. Bien, muchachos, las mesas de juego quedan abiertas a los picos y las palas, chicas, la fiebre del oro ha empezado. El nuevo barman, supongo. Trabajará desde las 11 de la mañana a las 4 de la madrugada y tendrá un día libre a la semana. Ma es médico.
Lo he traído de Silver Creek. Llega tard. Acaban de enterrar a su paciente. Es lo que intenté decirle, pero no quiso escuchar. Ma has visto a Vaya. ¿Quién es el doctor? Tu hermana lo trajo para curar a Smithy. No ha llegado a tiempo, pero seguimos necesitando un médico. Por eso le pedí que me acompañara. Sí, a punto de revólver. Estoy de acuerdo. Si acepta mis órdenes.
Rossy, limpia el almacén de al lado y prepáralo para la consulta del doctor. Vaya con Curly, le buscará alojamiento. Puedo quedarme para echarle una ojeada si lo desea, pero no mire demasiado. En la calle hay un hombre, parece un buonero y lleva cuatro chicas con él. Vamos, Elen. Tengo en mi mano el mejor remedio que se le ha concedido a la raza humana.
El mejor elixir jamás formulado para curar todas las enfermedades humanas. Wampumba. Señoras y caballeros, el antiguo elixir de los indios. El origen se perdió en la antigüedad, pero no su fórmula mágica. ¿Qué ha pasado de padres a hijos durante generaciones de nobles hechiceros de las tribus perdidas? Esta sustancia increíble me fue entregada por un personaje que falleció dándome secreto.
El noble piel roja que me dio tal maravilla era el jefe M Mau, que del letreado al revés esum lo cura, casi todo. La gota, la obesidad, amíctaras. Herpes, llagas, úlceras, en fin, lo que sea. Hace tiempo tuve ocasión de aprenderlo por las malas. En el oeste una chica no tiene posibilidades. Un hombre puede darle cualquier trabajo, pagarle lo que sea y encima decirle que tiene suerte en conseguirlo. Tiene mucha razón.
Sí. Decidí que la única forma de tener una posibilidad era subir al asiento del conductor, ganar a los hombres en su propio juego, incluso ser más inteligente y dura que ellos. Todas sabemos que fuera es un mundo de hombres, pero deja de serlo cuando se llega a nuestros límites. Menuda organización.
Siempre había soñado con una cosa así, pero jamás pensé que lo vería. Suena muy bien para ser verdad. Tal vez sí, pero funciona. Hemos convertido este pueblo en el único del oeste donde la mujer tiene una oportunidad decente. Los hombres trabajan para nosotras y les pagamos lo que creemos que valen. Trabajan por tampoco. Bueno, ya sabéis lo que espero de vosotras.
Si pensáis que no podréis cumplirlo, es el momento de decirlo. A mí me parece bien. Será divertido dar órdenes a un hombre para variar. ¿Y qué hacemos con el tío Barne? Cielo, sí me había olvidado de él. Tal vez Mael encuentre un buen trabajo. ¿Qué sabe hacer? Mezcla bien ciertos licores. Y ahora les diré lo que voy a hacer. Les ofreceré una ligera demostración de lo que verán en mi espectáculo de esta noche.
Me acompañan las cuatro mujeres más hermosas y simpáticas de todo el oeste americano. Posedoras de gran talento. Estas chicas tienen más personalidad, como podrán comprobar enseguida, que cualquier mujer. Chicas, chicas, como cuáles van a ser esas que están en ¿Dónde se metido? Disculpen un momento, chicas. Chicas, oiga, busca a sus chicas. Así es.
Pues ya no estarán con usted. Han conseguido un nuevo empleo en la cantina El Paraíso y cobrando. Pero no pueden hacerme eso. Son todo mi espectáculo. Sin ellas, ¿qué voy a hacer? Mayol previsto. Necesita un barman. Si lo desea, el puesto es suyo. ¿Cuánto paga barman? Jamás. un hombre de mi posición profesional, un proletario de la vieja escuela, el creador de mil distintas fantasías, increíble.
De todos modos, lo aclararé enseguida. Ah, vaya lugar para un hombre de mi categoría profesional de barman. Si los muchachos de la facultad de farmacia me vieran ahora. Dos whiskys, Barne. Muy bien. Hacerte barman, un hombre de mi posición. Gracias. Eh, eh, Doc, eh, se me ha ocurrido una idea. Los dos nos podríamos hacer ricos y largarnos destenido de viudas negras.
Ah, sí. ¿Cómo? Espera, eh, sus pacientes necesitan medicinas, ¿verdad? Y usted la receta, ¿cierto? Sí, eso es lo que hago. Bien, pues ahí es donde quería llegar. No hay mejor medicina que mi Wampan Pumba. ¿Qué le pones a esto? Pues hay un poco de Por favor, doctor, espera que divulgue un secreto tan antiguo después de revelármelo el hechicero de una tribu. Esta es mi proposición.
Si alguien se pone enfermo, le dice que necesita mi wampum, yo se lo vendo y dividimos los beneficios al 50%. ¿Qué le parece el trato, doctor? ¿Crees que es ético? Ético. Pues claro. ¿No te avisó Mae de que no quería ese veneno en el local? Bueno, yo. Pobre de ti como te vea vendiendo esa porquería en lugar de nuestro whisky.
Hola, Lora. ¿Dónde está Ma? En su oficina. Doctor, venía a decirle que tiene un paciente. ¿Dónde? Arriba. Primera puerta. Muy bien. Cogeré mi maletín. Podría ser una buena oportunidad para usarlo. ¿Estás loco con mi primer paciente? Menudo fracaso. Frank Slater, ¿qué haces por aquí? Decidí averiguar si habías cambiado de opinión sobre lo de asociarme contigo.
Te dije que te avisaría cuando me decidiera. Aparentas ser una mujer y eres muy hermosa, pero nunca actúas como tal. Lo haré cuando llegue la ocasión. ¿Y a qué esperas? a que tenga lo suficiente para retirarme. Podrás retirarte enseguida si trabajas conmigo, iremos a medias. Me va muy bien sola, Frank. Estos son los beneficios del mes pasado.

Se hallan a buen recaudo en el banco. Ya sé que tienes un buen negocio, pero ¿cuánto te durará? Hay muchos matones en este territorio. Quizá ambición en tu negocio. ¿Qué matones? Johnny Ringo, Sambas, West Harden o o Frank Slater, tal vez. Veamos qué podemos hacer. Si te doy la información y la utilizas para saltar una nómina o un envío de oro, continúa.
¿Me darás la mitad? Claro, pero si decido no dártela, con el tiempo todo vendrá a parar a mis mesas de juego. No, Frank, me saldría muy caro hacer negocios contigo. Cometes un grave error. Ya es suficiente. Lo lamentarás, Mae. Te lo aseguro. Fuera. Muy bien, mae. Oh, no me encuentro bien. Doctor. ¿Es usted la hermana de Bed? Así es.
¿Qué síntomas tiene? ¿Cómo? Oh, se refiere a lo que me pasa. Tiene el pulso normal. Ya, pero tengo un dolor horrible en el pecho y está tos. Se ha desarrollado deprisa. ¿Qué insinúa? Cuando llegué esta mañana la vi muy bien. ¿Quiere incorporarse. Es un placer. Respire profundamente otra vez. Usted no tiene nada. Oh, pero y el dolor de cabeza me martillé a la nuca.
¿Dónde? Compruébelo. Eso es. Ya me siento mucho mejor. Lo lamento, no quería inmiscuirme. Casi lo consigues. El doctor solo estaba comprobando mi salud. Me encuentro mal. No creo que deba preocuparse por su hermana. No, no, solamente está un poco congestionada, igual que el ambiente. Le daré un jarabe para la tos y le sugiero que lleve vestidos de cuello alto una temporada.
¿Por qué? Para prevenir recaídas. Supongo que volverá. Lo digo por la recaída. Si no mejora, la visitaré de nuevo. No has jugado muy limpio. Creí que habías traído al doctor para que se ocupara de los enfermos. Sí, pero eso no. Ha sido una visita profesional. Supongo que no querrás que me muera. Yo no te veo tan grave.
Me da la impresión de que lo quieres para ti sola. Qué tontería. Seguro. Eres mi hermana pequeña y he librado muchas batallas por ti, pero esto es diferente. Estás sola. Lucharemos cada una por separado. Como quieras. De todos modos, te daré un consejo. No conseguirás nada llevando esa clase de ropa. Banda de forajidos asola el estado.
El sherif desconoce sus identidades. Losidos atracan un diligencia que va a las mujeres ha saltado. El conductor declaró que no llevaba oro. Ya hemos dado cinco golpes. Dos de los nuestros han muerto y ni siquiera podemos tomar ni una copa. La verdad no lo comprendo. No habías dicho que esa dirigencia llevaba oro.
Es el informe que me dieron. Pero, ¿quién te lo dio? Las chicas del partido. Chicas, chicas. Eh, ya entiendo. Ma astuta. Diría a las chicas que te dieran información falsa. ¿Por qué iba a hacer una cosa así? Querrá que ese dinero se quede en sus mesas de juego. Noticias, Frank. Cierran el banco y se llevarán el dinero de Silver a Uma City.
Hay un cuarto de millón en ese banco. ¿Cuándo sale? Esa es la cuestión. Nadie lo sabe. Mae, nos podría dar esa información. Sería mejor preguntárselo al director del banco. Creo que deberíamos obligarla por la fuerza. Recuerda que ya lo intentamos sin resultado. Todo el pueblo se puso de su parte. Sin embargo, un cuarto de millones mucho dinero.
Merece otro intento. ¿Conseguirás algo de May? Bien, muchachos, vamos al paraíso. Tú quédate de guardia. Oye, amigo, has comido bazofía durante tanto tiempo que tienes una capa en el estómago como si fuera cemento. De veras. ¿Y qué puedo hacer? Tranquilo, solo hay una sustancia química conocida por el hombre que puede disolver completamente esa masa para que los jugos gástricos funcionen de nuevo.
¿Dónde está esa maravilla? Aquí es el One Pum, el viejo remedio indio. Te lo disolverá todo una vez lo has probado. Luego seguiremos hablando. Ian Francisco Bay. That’s where I first met Kat that golden out on Francisco Francisco B and she st my little hard away on that day and we went as we we did as we watch them on that golden str I her hand out
frisc you frisy frisan frisco V eres demasiado buena, Mae, pero siempre es un placer jugar contigo. Otra mano, HB. No, gracias. Te veré el mes próximo. Hola, Mae.
Los muchachos han trabajado mucho. Los he traído para que se relajen. ¿Estarás ganando mucho dinero? Pues no, gracias a ti. Yo no tengo nada que ver. Oye, Mae, tengo algo interesante que decirte. Hay algo mucho más importante que esta ciudad. Podrías ganar más dinero en un día que en 20 años. Bonito lugar. Sí.
Hola, muchachos. ¿Puedo serviros en algo? Buscamos a tu jefe. Ahí está. Hasta luego, Bill. Ocho a C. Que es negra hace mucho tiempo, mae. Sí. Tienes buen aspecto. Tú también. ¿Qué te trae a las mujeres, Budy? Negocios. Negocios. Aquí te ha ido bien. Un local estupendo. ¿Cómo te ha ido a ti? No me quejo. Ah, Budy, te presento Frank Slater.
Hola. Echa una mano. Aún puedo ganarte. Ah. Hasta luego, amigo. Si hubieras cabalgado tantas millas como yo, sabrías lo seco que me encuentro así que por el trago. Eh, no te conozco de alguna parte. Me temo que no soy nuevo por aquí, así que tienes la garganta seca y áspera. Más que el desierto en el mes de julio.
Tú no necesitas una copa. Ah, no. Lo que necesitas es un maravilloso elixir, una medicina para calmar las cuerdas irritadas, es decir, mi wampú, un regalo de nuestros mayores. Un momento, amigo, recuerdo que te compré una botella de eso hace casi dos años. Dijiste que era un tónico para el cabello. Bueno, se garantiza la devolución del dinero si no se queda satisfecho.
Y también me devolverás el pelo perdido. Bueno, ¿te conformas con una invitación de la casa? Eh, Doc, es tan calvo como yo. ¿Recuerdas al otro paciente de Silver Creek? Claro. Su cara me es conocida, señorita, pero vestía de un modo diferente. ¿Qué haces en las mujeres? He venido acompañando al jefe. Está ahí jugando con hierro Mae y el hombro. Oh, como una seda, doctor.
Realmente hizo un buen trabajo. No has perdido rapidez, ¿eh? No, observe. Dani el barman se lo quitó a Charlie y me lo dio. Muy astuto. Sabe una cosa, Doc, ya no me volverá a tener como paciente. No creo que nadie pueda ganarme con esta pistolera trucada. Entrégamela. ¿Entregar qué? La cartuchera.
No puedes llevarla en el paraíso. Oye, hermana, nadie, hombre o mujer, ha tocado nunca este revólver a menos que claro, sin rencores, por supuesto. Te la devolverán cuando te marches. Quiero una 100. Para ser mujer, mae, siempre has dado buenas manos. ¿Sabes algo de Sam? Solo que ha estado en la cárcel. Subo dos. ¿Quién es Sam? Sambas. No me dijiste que lo conocías.
Me gustaría subir a 1. Adelante. Sam quería apoderarse de un negocio en el que Mae y yo éramos socios y no se lo podíamos permitir. Lo curioso es que poco después Sam ingresó en prisión. No creo que le haya gustado mucho. Yo tampoco lo creo. Las veo. Tres damas. Siempre he tenido suerte con mujeres dobles de reyes juntas.
Los hombres nunca me han dado nada. Por eso te has instalado en las mujeres. Sí, aquí las mujeres dan las órdenes. Si a los hombres no les gusta, se van. No me gusta y no pienso irme. No te entiendo, Budy. Verás, he venido por negocios. Quiero hacerme cargo. Cargo. Cargo de qué? de este local y los que estáis. Así de fácil.
Así de fácil. Y mientras, ¿qué supones que voy a hacer yo? Si eres lista, aceptarás mi trato después de oírlo. Me quedaré contigo y las chicas y os pagaré bien. Tú nos pagarás. Tal vez no lo sepas, mae, pero la suerte te ha pasado de largo. Hace 5co o 10 años tu operación hubiera estado bien. ¿Y qué ocurre ahora? Solo una cosa, tenemos leyes en este país.
Puedo ganar más dinero legalmente que lo que tú haces a tu manera. Tarde o temprano te cogerá. Fran quiere protegerme de los pistoleros y tú de la ley. Nunca supuse que estaba tan desamparada. Veo que la idea no parece entusiasmarte. Te diré lo que haremos por los viejos tiempos y para demostrar que siempre doy al otro una oportunidad.
Te reto a una partida de cartas jugándonos en loca. ¿Contra qué? Si pierdo, pagaré lo que vale el local al contado. Una partida de póker. Se ha vuelto loco. Budy, hace unos años me hubieras convencido de cualquier cosa, pero ahora no. Te olvidas de que estás en mi local y en mi pueblo. ¿Por qué debo jugar contra ti si tengo todos los ases? No lo sé, Mae.
No te lo propondría si no tuviera buena mano. Debes tenerla bien escondida porque apenas la veo. Y ahora sería buena idea que te largaras. Me iré, Mae, pero volveré cuando esté dispuesto a que veas mi mano. Vamos. Lo haces muy bien, cariño. Vamos, sigue así. Basta.
Me han dicho que basta. ¿Qué ha pasado? Nos quitó todo el dinero. 00. Él él estaba jugando bastante bien. estúpida. Nadie le obligó a que entrara en el juego. Lárgate. Un momento. Mae. Aquí tiene. Si su marido ha perdido 300, tome 200 la elección. Bien, vale 100. Gracias, señor. Primera regla, Mae.
Nunca dejes a un tonto seco o no volverá. Deberías saberlo. Cuando volvamos a casa te daré una buena lección. Pero si tenía cuatro ases, no podía perder. Vamos. ¿Cómo te atreves a hacer una cosa así en mi local? Si crees que voy a devolverte ese dinero, estás loco. No te preocupes, era un adelanto sobre nuestra partida. Hola, Doc.
Creí que se iba a Kansas City y así era, pero algo consiguió traerme a las mujeres. Comprendo. Siga con sus píldoras, Doc. Vamos, Bill. Adiós, Mae. Por ahora dame la herramienta. Adiós. Dois. De modo que ese es tu juego, Mae. Engañar a un pobre hombre que no distingue una carta de otra. Debió hacerle caso a Buddy. Doctor.
Ocúpese de sus enfermos. Eso hago. Todo esto está enfermo. Incluso tú misma. ¿Por qué no lo dejas en otras manos y te instalas en Escuche curandero, si quiere algún consejo, lo pediré. Usted siga vendiendo píldoras, que es lo suyo, porque le recuerdo que esto es mío. Me lo recetó Matasanus. ¿Te ablandas, Mae, o pierdes el tacto? No debiste dejar que abandonara el pueblo.
O quizá Budy no sea el único que lo haga. No hay razón para matarlo solo porque me haya presentado un farol. No. ¿Y qué te hace pensar que solo ha sido un farol? Conozco a Budin y yo a ti. ¿Sabes lo que pienso? Que le has dejado marchar porque Lárgate de una vez. Claro, Mae. Tampoco tenemos nada de que hablar con excepción de ese golpe de Silverc.
¿De qué estás hablando? Lo saben todos. van a enviar el dinero a un más city. Y hay un cuarto de millón que nos podríamos repartir y me gustaría tenerlo. Necesito información. No te será difícil. Envía a alguien a Silver Creek. Ya lo he hecho, sin ningún resultado. Nadie sabe cuándo sale, ni tampoco cómo se enviará.
Solo tú conseguirías esa información. Y si digo que no, entonces lo haré solo. Te daré 12 horas para que te decidas. Si no lo haces luego, no me vengas con cuentos. Adiós, cariño. ¿Qué pasa? Podemos tener problemas. Bas está en el refugio, en el nuestro. Sí, tiene información de lo de Silver y quiere participar.
Bueno, así están las cosas, chicas. Como he dicho, cada dólar que hemos ganado está en ese banco de Silver Creek y también los de nuestros clientes. Si Slater y su banda se apoderan de ese envío, todo se acabó. Nosotras podríamos detenerles. Con las armas, ¿no, Dora? Ved, irás a decirle a Frank que puedo conseguir la información de ese envío.
Que traiga a todos sus hombres. Celebraremos a lo grande nuestra nueva sociedad. Bien, chicas, podéis volver a vuestro trabajo. Eh, Mae, ¿cuándo sale ese envío? No tengo la menor idea. Los caballos están preparados. Fran y los suyos estarán en Plazarita en cualquier momento. Sam, que esperen. Les sentará bien.
Además, Frank nos necesita más a nosotros. Lo siento, buscaba a Frank Slater. ¿Y por qué querías ver a Frank? Bueno, puedes decírmelo. Soy su nuevo socio. Me dijeron que él No veis que la estáis poniendo nerviosa? Dirigíos a Plazarita y decidle a Fran cuando pueda. Tal vez debiéramos presentarnos.
Me llamo Bas. Sam Bas. ¿Quiere decirme dónde está Frank Slater? Hierroe quiere que yo he oído hablar de Mae. Parece que le van bien las cosas. Me han dicho que sus chicas son muy bonitas. Una belleza como tú no debería luchar. Ah. Bien, Sam. Tus muchachos dicen que
tienes noticias. Has cambiado, Slater. No es como antes. Ahora todo es negocio. Ya está bien. Ve al grano. Eh, ¿qué sabes? Es sobre lo del golpe. Ya sé todo eso. ¿Cuándo será? Saldrá del pueblo mañana al amanecer. ¿Dónde está la gracia? Queríamos sacarle esa información a nuestra amiga Mae. Incluso iba a darle el 50%.
Y vienes tú y me la das por las buenas. Se llevará una desagradable sorpresa. Eh, ¿cómo diablos nos incluyes en esto? Es simple. Acabo de salir de prisión y no tengo banda. Necesito a tus muchachos. Todo sigue igual. Sí, sale al amanecer. Irá por Creepel Creek. Llevará seis vigilantes. Ponte en marcha. ¿Quién es el conductor de la diligencia? de verdadero arte farmacéutico.
Se ha desmayado herido. Apártense. Vamos, apártense. Hay que llevarla. Por favor, dejen sitio. Por favor, atrás. Ya está recuperando el sentido. Me he desmayado como una colegiada. Puedo saber qué diablos hacías cabalgando por ahí sola. ¿Estás bien, cariño? Mae, no encontré a Fran. Estaban unos hombres.
¿Y quiénes eran? Su jefe era Sambas. Sambas habló de que Slater era su socio. Ahora sé con quién está Slater. Ve, ¿recuerdas lo que dijo Sam? ¿Cuántos hombres tenía? Comentó algo sobre el ¿Por qué no la deja en paz? ¿No ve que no está en condiciones de hablar? Le avisé una vez que no se interpusiera en mi camino. Mae, la diligencia va a salir al amanecer.
No nos queda mucho tiempo. Ve abajo y dile a las chicas que se preparen. Le daremos a Slater y a sus muchachos una buena sorpresa. Pero, Mae, ¿por qué no te revelas, Helen? Todas deberíais hacerlo. ¿A qué se refiere? He visto lo que hace con las chicas. Intenta en lo posible que odien a los hombres, quizá porque se llevó algún desengaño con algún tipo.
Aún no he acabado. Hasta ahora todo lo suyo era un farol. Esta vez se enfrenta a armas reales. Es un juego de hombres. Deje que le dé un consejo, que se ocupe la ley. Le haré caso porque yo soy la ley. Vamos, V. Ella no irá. ¿Quién lo dice? Solo un hombre. Te espero abajo dentro de 5 minutos. No debes ir. Vez. He de hacerlo. Se lo debo.
Tengo que ayudarla. No necesita ayuda. Tienes miedo de no ir. Eso no es cierto, pero no puedo dejarla sola. Lo lo siento mucho. Bob, no irás. Miré a ese pistolero a los ojos y le dije, “John Ringo, este pueblo es pequeño para los dos.” Y a continuación le solté, “No eres más que un maldito y sernoso perro.” Cuando dije la palabra perro, intentó sacar el revólver.
No me digas. Qué interesante. ¿Y qué pasó luego? Vamos, sigue. ¿Qué pasó? Disculpe, amigo. ¿Querría ayudarme en una exhibición de tiro? ¿Será un placer? ¿Qué quiere que haga? Cuando yo diga la palabra perro, usted intente sacar primero. Haga lo que pueda. John Ringo, no eres más que un maldito y sarnoso perro.
Ha esperado a que dijera la palabra perro. ¿Quiere intentar de nuevo? Bueno, primero nos tomaremos un trago. Le le felicito. Es es una buena herramienta la que lleva el señor Ringo. John Ringo. Veamos si le he entendido bien. He de sacar cuando me llame perro sarnoso. Sí, señor. Bien. ¿A qué espera? Empieza a hablar.
Verás, señor Ringo, hay un momento en la vida de todo hombre que Enseguida voy. Invito yo. Señor Ringo, ponme tres dedos. Sí, sí, señor. Tres, tres, tres dedos. Enseguida se los pongo. Enseguida. Ya he visto qué pulso tengo. Le he llenado tres dedos. Ni uno más ni uno menos. Este lugar se convertirá en un cementerio.
No habrá ni para cambiar un billete de cuando salga ese dinero del pueblo. ¿Cómo sabías lo de ese envío? Tengo oído. En los viejos tiempos esa diligencia así que será en diligencia. Sí, como te decía, en los viejos tiempos esa diligencia no llegaría a hacer más de 5 millas sin caer en nuestro poder. De eso hace mucho tiempo.
Hoy hay formas más sencillas y más seguras. Esas formas más seguras no parecen funcionar con Hierro Mae. Tal vez no. Sigo opinando que deberíamos ponernos en acción. Seguro que esas chicas se desmayan y Mae tendrá que vender. Tengo mis planes. Son muy limpios, rápidos y sin armas. Pero Budy, nada de armas. ¿Dónde está? Salieron al amanecer.
Llegarán dentro de media hora. Será la primera vez que atraemos un banco sin ni siquiera acercarnos a él. Eh, muchachos, sacad el carro de medio. Tenemos que pasar por ahí. Tiradan las armas. Vamos, salid todos y dejad las armas dentro.
Bien, hazte cargo. Deberíais ir al pueblo para informar del asalto. ¿Y tú qué harás? No os preocupéis, además solo os atrasaría. Déjame tu revólver. Bien, largaos. Tu información era correcta, Sam. Ya no estoy tan seguro. Echamos una ojeada. Vamos. ¿Qué ha pasado?
Nos asaltaron unas mujeres y se llevaron a diligencia y a mí me hirieron. Hierro Mae, no me gustan los estúpidos. Ahora sabemos quién lo tiene. Ya es algo. Vamos a buscarlas un momento. Nos estarán esperando. Démosles más tiempo. ¿Para qué? Se sentirán más seguras. Está bien. Descansaremos un rato. Tres saquitos de oro en polvo.
Tres saquitos de oro en polvo. 50.000 en billetes. Luego los contaremos mejor. Bueno, eso es todo. No sé, ¿crees que hemos hecho lo que debíamos? Claro que sí. Teníamos que proteger nuestro propio dinero. Sí, pero devolver el resto no será tan fácil. Seguro que Frank y Sam están vigilando todos los caminos. Bien, querida.
Dale esto al director del banco personalmente. Dile que no queríamos cogerlo, pero no teníamos elección. Devolveremos el resto en cuanto podamos. Y una cosa, no tomes los caminos principales. Oye, Mae, estaba pensando en que podríamos quedarnos con el dinero. ¿Por qué devolverlo? Porque todos los ladrones y pistoleros del territorio se dirigirían a las mujeres para apoderarse de él.
Quién sabe si tal vez hasta algún sherifff. Hemos podido con cosas peores. No veo razón para no conseguirlo ahora. Eso espero. Oye, Mae, creo que deberías bajar. Tenemos problemas. Frank Slater peor y como comprenderán muy bien es la obligación de cada ciudadano masculino apoyar totalmente al Arguacil Carlson y a mí en este histórico acontecimiento.
La primera elección federal que se celebra en las mujeres significa, damas y caballeros, que después de mucho tiempo, la ley y el orden ha llegado por fin a su comunidad. Ley y orden. Creo que cada ciudadano debe estar orgulloso y agradecido. El ayudante de Alguacil Calson y yo nos instalaremos en la oficina del sherifff.
Mae, mira, una cosa importante es que todos se tendrán que registrar a identificar antes de las elecciones del próximo martes. Si no, no podrán votar. Las votaciones serán de 7 de la mañana a 7 de la tarde. Por mi parte no hay nada más. Espero que todos hagan una votación inteligente. Piénsenlo bien antes de votar.
Muchas gracias. Hola, Budi. Vaya, mae, nos volvemos a ver. La situación aquí no ha cambiado nada. Creo que te equivocas. ¿No has oído el discurso del juez? ¿Qué tal, Woody? Ya me imaginaba que estaría por aquí. Me alegra verle. Gracias, juez. Mae, quiero presentarte a nuestro nuevo juez federal de distrito, Roger Dixon. La señorita Mcloud.
El juez y yo somos viejos amigos de Silver Creek. ¿Qué tal, señorita McLoud? Tal vez le interese ver esta notificación. Quiero ponerla aquí si no importa. Elecciones martes 7 de agosto. Te dije que la ley y el orden te alcanzarían algún día, mae. Gracias. Hasta luego, Buty. Adiós, señorita Mclau. ¿Qué diferencia habrá con una elección? Yo diría que mucha.

Quien gane esa elección tendrá el control de las mujeres. ¿Y qué? Hay nueve mujeres por cada hombre en este pueblo. Es una buena mayoría. Solo ocurre una cosa, Mae. Las mujeres no podrán votar y no podrán ser elegidas. No votaremos ni seréis elegidas. Supongo que con el tiempo probarán una ley que cambiará eso, pero por ahora nadie puede hacer nada.
Y tú no sabías nada de esto. Has venido por casualidad. ¿Me equivoco? Así es. Me da igual que no votemos. Aún hay unos cuantos hombres en este pueblo y haré que voten a mi manera. Oh, se me ha olvidado decirte que mi pueblo Silver Creek está en las últimas y le he dicho a mis muchachos la magnífica comunidad que tenéis aquí.
No me sorprendería que el próximo lunes muchos de mis muchachos decidan aumentar la población masculina de las mujeres y serán buenos ciudadanos, Mae. No creo que ninguno deje de votar en las elecciones. Si no es preguntar demasiado, ¿a quién presentas como candidato? A mí nunca creí que algún día debería usar una baraja marcada, Pudy.
Nunca lo he hecho. Siempre le he dado una oportunidad al contrario. A otros quizás sí, pero no a mí. Mi única posibilidad hubiera sido nacer hombre. Yo no lo veo de ese modo. Body, una vez me ofreciste jugar una partida de póker jugándonos el local. Lo hice, pero si quieres aún podemos jugarla. Una mano de póker.
Si yo gano, tendrás que apoyar a mi candidato. Luego tiras del pueblo. Si tú ganas, acepto las mismas condiciones. ¿Qué hay del paraíso? Si ganas tampoco lo querría. Oh, no quiero que hagas eso, mae. Siga, no me gustaría que dirigieras el local para mí. Me haría falta una buena chica como tú. Trae una baraja nueva.
Dame una baraja nueva. Ya lo creo. Te gusta bailar. Oye, ¿qué ocurre entre tu amigo y mae? Jugarán la mayor partida de póker de la historia. Si Mae pierde, perderás tu empleo. Corta, Mae, reparte. Primera carta, boca abajo. De acuerdo. Rey para Bud y reina para Mae. Seguro que has barajado, Budy. Han
salido tres reinas hasta ahora. Has debido repartirte esa. ¿Sabes una cosa? Aún apostaría por Woody, una pareja. Dámela. Lo que digas. Doble pareja. No le ganarás a eso. Que sea buena, EGF. Haré lo que pueda. No tengo mucha elección. Depende de la otra carta. No vale la pena girar esa carta, Mae. Perdéis los dos.
No te comprendes, Slater. He traído un viejo amigo vuestro, Sambas. Ya hace tiempo, Mae, Foody. Parece que al fin podré arreglar viejas cuentas mientras a la vez recojo un premio de un cuarto de millón de dólares. Estupenda, Juan. No puedes hacer nada. Mis muchachos tienen rodeado el local. Estáis acabados.
¿Cuál es tu jugada, Sam? Será mejor que Mae nos entregue ese envío del banco ahora mismo. ¿Qué envío? No bromees, Mae. Contaré solo hasta cinco y hablo en serio. Uno, dos, tres, cuatro. Ah. Reyes y reinas hacen una combinación muy
fuerte, Mae. Lástima que ya no seamos socios. Buddy, acabas de hacer un trato. Bueno, mae. Sí, para ser mujer. Frank, esa es La oficina de Mike. Ahí estará el dinero. Mike, ¿está lista la sorpresa? Preparada, jefe. Adelante, Barne. Barne.
Barn. ¿Estás herido? No, solo está desmayado. Toma. ¿Qué intentabais envenenarme? Isab salió por la ventana. Ocúpate de
Elen. Lo siento. Creo que debes empezar una nueva vida. Eh, ese hombro te va a quedar rígido. Tal vez pueda aprender a usar la izquierda. Solo hay una forma de estar seguro de que nadie pueda ganarte. Sí. ¿Y cómo? Dejando las armas. No se me había ocurrido, pero quizá tenga razón, Doc. Rom se declara culpable. Las mujeres
podrán votar. Resultado final. Budy ha ganado. Enhorabuena, Woody. Sé que va a hacer un buen trabajo. Muchas gracias, juez. ¿Qué hay de mae? Hay precedentes para una sentencia suspendida y libertad condicional, sobre todo si es la esposa de un alguacil federal. ¿Por qué no dices unas palabras a la población masculina sobre la política que seguirás? Claro, muchas gracias.
Agradezco el hecho de que me hayan elegido y como nuevo alguacil de este territorio, pretendo hacer que se cumpla la ley al pie de la letra. Cualquier hombre que cometa un crimen será juzgado rápidamente. Y las mujeres también se aplicará a ellas. Este pueblo ha sido dirigido mucho tiempo por mujeres.
De ahora en adelante será diferente. Budy. Sí. Cariño, llegaremos darte a la fiesta de cumpleaños de los Mackens. ¿Y por qué no dejas de hablar y nos vamos? Eh, bueno, me perdonarán, pero tengo que hacer algo importante. También nos han invitado a nosotros. Vamos.