Posted in

JOHN WAYNE OBSERVÓ CÓMO UN FARMACÉUTICO RECHAZABA A UNA VIUDA Y A SU HIJA DIABÉTICA EN 1956… Y DECIDIÓ QUEDARSE

—Ya me debe dos semanas.

—Lo sé.

—Entonces no hay trato.

La mujer tragó saliva.

—Mi hija puede morir.

Algunas personas apartaron la mirada.

Otras fingieron observar los estantes.

Nadie dijo una palabra.

—No es mi problema —respondió Parker.

La niña dejó escapar un gemido.

La madre comenzó a llorar.

—Por favor…

—He dicho que no.

La puerta de la farmacia se abrió en ese instante.

Nadie prestó atención al hombre que entró.

Llevaba una camisa sencilla, un sombrero vaquero y gafas oscuras.

Parecía otro viajero más.

Pero no era un viajero cualquiera.

Read More