Posted in

NUEVO GOLPE DE HARFUCH: CAEN OPERADORES DEL HUACHICOL FISCAL; ASEGURAN ARMAS, AUTOS Y 7 TIGRES EN NL

Era un lunes por la mañana en Nuevo León cuando los elementos federales tumbaron la puerta. Adentro no encontraron solo armas, dinero y vehículos de lujo. También encontraron siete tigres vivos. Siete tigres encerrados en propiedades vinculadas a uno de los esquemas de contrabando más sofisticados que se hayan detectado en la historia reciente de México.

La historia que te vamos a contar hoy no habla de huachicol de ductos, de hoyos clandestinos en el campo, ni de pipas pintadas de noche. Habla de buques tanque que cruzaban el Golfo desde Texas con millones de litros de diésel ocultos bajo documentación falsa. habla de empresas fachadas registradas en Guadalajara, de oficinas en el piso 50 de una torre de lujo en San Pedro Garza García y de un hombre apodado, el señor de los buques, y habla de cómo un operativo iniciado a partir del aseguramiento de una embarcación con bandera de Singapur terminó llevando a

los federales hasta las puertas de su principal operador en Nuevo León. Para entender quién es José Antonio Cortés Huerta, conocido en los registros de inteligencia como titán, hay que entender primero la red que lo engendró. Roberto Blanco Cantú tiene apenas 30 años, es originario de Ciudad Victoria, Tamaulipas, y tiene doble nacionalidad mexicana y estadounidense.

En documentos oficiales de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana aparece referido como el señor de los buques, aunque quienes lo conocen de más cerca lo llaman por otro alias. Roberto Brown. Sus oficinas no están en un almacén de Monterrey ni en un rancho de la Sierra. Están en el piso 50 del edificio Metropolitán Center, una torre corporativa de primer nivel en San Pedro Garza García, el municipio más rico de México por ingreso per cápita.

Desde ahí, según las investigaciones federales, Blanco Cantú dirigía una de las redes de contrabando de combustible más complejas y lucrativas detectadas en el país en años recientes. La operación no dependía de tomar por la fuerza los ductos de Pemex. Operaba a través de la estructura formal del comercio exterior.

Usaba empresas fachada, documentación aduan manipulada y rutas marítimas internacionales para introducir millones de litros de diésel desde Texas sin pagar los impuestos correspondientes, incluyendo el IEPES y el IVA. Esta modalidad delictiva tiene nombre: Huachicol fiscal y a diferencia del robo de ductos, es casi invisible a simple vista.

La empresa más visible en este esquema era Mefra Fletes SCBE, fundada en 2015 en Guadalajara, Jalisco. En 2019, Roberto Blanco Cantú y su socio José Remé y Gerina Mendoza, dueño de la empresa Autotransportes Montimex, adquirieron sus acciones y expandieron sus operaciones hacia Nuevo León, Jalisco, Coahuila y Tamaulipas. En papel, Mefrafletes se presentaba como una empresa de transporte especializada en logística de hidrocarburos.

En la práctica, según las autoridades, operaba más de 300 tractocamiones y 600 pipas en al menos 15 estados del país, moviendo combustible introducido ilegalmente desde territorio estadounidense. El esquema era tan opaco que a pesar de controlar esa infraestructura, Roberto Blanco Cantú no reportó ingresos al servicio de Administración Tributaria en al menos 5 años.

El SAT tenía registrado como su domicilio fiscal el mismo piso 50 del Metropolitan Center, pero ningún reporte de actividad significativa frente al fisco. Detrás de Mefrafletes había más empresas. Las investigaciones de la Fiscalía General de la República identificaron una red de al menos 15 compañías factureras, entre ellas Intansa, BMCH, Azteca Cone, Comercializadora Mangel, GS Servicios Aduanales, Importadora y Exportadora Solroen, comercializadora de bienes y servicios de Nuevo León, Belure y Autolíneas Roca. Cada una cumplía un rol

en la cadena: importar, documentar, transportar y distribuir el combustible como si fuera una operación completamente legal. El hilo que comenzó a jalar las autoridades federales venía de una historia de familia. Rigoberto Blanco Cantú, hermano mayor de Roberto conocido como Rigoberto Brown, fue arrestado en 2022 por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses lo acusaron de ser administrador del grupo criminal de Carlos Fabián Martínez, alias El Cuate Martínez, yerno del histórico líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén. Rigoberto operaba en los cruces fronterizos de Tamaulipas, donde su grupo imponía tarifas de extorsión a los despachos aduanes.

Según los expedientes judiciales de Texas, entre 2014 y 2022, ese grupo obtuvo 27,000000 dólar mediante extorsiones. Quienes se negaban a pagar eran secuestrados o eliminados. Rigoberto fue acusado de transferir ese dinero a cuentas bancarias en México y Estados Unidos para lavarlo a través de la compra de empresas de transporte.

El cuñado de ambos hermanos, Marco Antonio Medina, fue detenido junto con el cuate Martínez en Mission, Texas. Ese mismo año, los fondos extorsionados, según la investigación del FBI, llegaban a José de Jesús Tapia Fernández, diputado local de Tamaulipas, quien invertía ese dinero en empresas de transporte en México.

Desde 2018, Tapia Fernández había inyectado al menos 12 millones de pesos en Regio Transportación, empresa propiedad de José René Tigerina Mendoza, el mismo socio con quien Roberto Blanco Cantú adquiriría mefra fletes en 2019. El mapa criminal empezaba a tomar forma mientras en Estados Unidos se investigaba al hermano mayor.

En México, Roberto Blanco Cantú construía silenciosamente la red logística más grande detectada en el negocio del huachicol fiscal, los cargamentos de viésel provenían de Houston, Texas según fuentes de seguridad. Se trataba de combustible de baja calidad que no podía venderse en el mercado estadounidense. Introducirlo a México, bajo la apariencia de aditivos para aceites lubricantes lo convertía en un negocio extraordinariamente rentable.

Según las estimaciones del SAT, por cada pipa de 49,000 L de ese diésel, el grupo omitía el pago de aproximadamente 477,000 en contribuciones federales. Multiplicado por la escala de la operación, el impacto era catastrófico para el herario. Las autoridades calculan que el huachicol fiscal en su conjunto causó pérdidas superiores a 500,000 millones de pesos en los últimos años.

El 19 de marzo de 2025 a las 8:58 de la mañana, el buque Tanque Challenge Prosion atracó en la terminal de usos múltiples segundo F7 del puerto de Tampico. La embarcación de 181 m de Eslora había zarpado 3 días antes del puerto de Bomón, Texas. Tenía bandera de Singapur y número EMM 9,47,403. En su documentación de ingreso declaraba transportar 17,459 toneladas de aditivos industriales para la fabricación de lubricantes.

Sin embargo, las labores de inteligencia de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General de la República ya habían detectado las inconsistencias. El buque fue monitoreado desde su llegada. La descarga se realizó en el muelle F7, una instalación que, de acuerdo con reportes de milenio, carece del equipamiento adecuado para manejar hidrocarburos, lo que obligó a realizar las maniobras de forma manual.

Read More