Ídolo histórico de los Pumas. Mejor debut mexicano en la historia del fútbol español. Comentarista número uno del fútbol mexicano durante 22 años continuos. Y ese mismo hombre apretando con sus propias manos el cuello de su esposa dentro de su casa mientras ella sentía cómo se le iba el aire de los pulmones.
Hoy vas a saber por qué casi mató a su esposa dentro de su propia habitación. Y la verdad que nunca te contaron. La asquerosa razón por la que el doctor García se retiró del fútbol a los 31 años, cuando todavía podía jugar 10 años más. Pero antes debe saber cómo llegó ahí, a casi matar a su propia esposa. Luis García Postigo nació el primero de junio de 1969 en Ciudad Satélite dentro del municipio de Naucalpán de Juárez, en el estado de México.
Hijo de un ingeniero civil que trabajaba para la empresa Freeza, hijo de una madre amorosa que cuidaba la casa familiar, hermano menor de una hija mayor, nieto del portero histórico del club España de la Ciudad de México, un señor llamado Jesús Postigo, una familia clase media trabajadora, normal, sin grandes lujos, sin grandes carencias.
Luis García fue un niño tranquilo. Estudió la primaria en el colegio moderno del Tepeyac. en la zona norte de la capital mexicana. Continuó sus estudios secundarios en la Universidad La campus principal. Le gustaban los dulces, jugaba en la calle, tenía amigos del barrio, era cariñoso con su madre, una infancia feliz que él mismo describiría 28 años después en una entrevista con la revista ESPN digital como El seno de una familia normal y trabajadora, sin excesos ni derroches.

A los 7 años de edad empezó a patear un balón con un equipo de barrio llamado Los Pandilleros de Satélite, dirigido por un entrenador de la zona llamado el profesor Arturo Carranco. A los 12 años pasó a las Águilas de Echegaray, otro equipo Amateur. A los 16 años, durante el verano de 1985, la cantera del club Universidad Nacional, Los famosos Pumas de la UNAM, lo invitaron a un proceso de selección que iba a cambiar el resto de su vida.
Luis García debutó como profesional con Pumas el 22 de marzo de 1987 contra los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara. El marcador terminó empatado a un gol. Luis García era delantero, rápido, con disparo a media vuelta, con desmarque permanente, con la cabeza fría para definir frente al portero. 4 años después de ese debut, en la temporada 90-91, el muchacho de Ciudad Satélite iba a hacer historia.
Pumas ganó el título de Liga MX esa temporada, derrotando al América en la final. Luis García fue campeón de goleo del torneo con un récord brutal de anotaciones. Repitió el título de goleo al año siguiente. Sumó 75 goles entre las dos temporadas. Y la directiva del Atlético de Madrid de España, una de las potencias del fútbol europeo de ese momento, decidió comprarlo en el verano de 1992 por una cifra de transferencia que rompió récords del fútbol mexicano de la época.
Luis García aterrizó en Madrid con 23 años recién cumplidos y arrancó la mejor temporada que un futbolista mexicano había firmado nunca en el fútbol español. 17 goles en 29 partidos durante la campaña, 92-93 con el Atlético de Madrid. Mejor debut histórico de un mexicano en la Liga española, compañero de Manolo y de Futre en el ataque rojiblanco.
Reemplazo natural del hueco que había dejado Hugo Sánchez en el imaginario del Atlético, querido por la afición rojiblanca del barrio de la Ribera, en pleno centro de Madrid durante dos años completos. Pero algo dentro del muchacho de Ciudad Satélite empezó a fallar. Luis García pasó del Atlético de Madrid a la Real Sociedad en el verano de 1994.
Estuvo apenas una temporada en San Sebastián, en el norte de España. Regresó a México para jugar con el club América en el torneo 9495. Cambió al Atlante en 1997. Pasó al Club Deportivo Guadalajara en 1998 y terminó su carrera profesional en el Puebla Fútbol Club en el invierno del año 2000. A los 31 años de edad exactos.
Cinco clubes en 6 años. inestabilidad documentada, cambio constante de plaza, cambio constante de ciudad, cambio constante de vestidor. Las turbulencias siempre existirán, le contestó Luis García a la revista ESPN Digital en una entrevista publicada el primero de junio de 2017.
Cuando le preguntaron por esa etapa de su vida, no entró en detalles. No nombró a las personas concretas que le ayudaron y a las que le hicieron daño. Tampoco admitió lo que realmente estaba pasando puertas adentro de su matrimonio durante esos mismos años. Porque Luis García Postigo, mientras su carrera futbolística se desmoronaba club por club entre 1994 y el año 2000, estaba viviendo otra vida en paralelo.
La prensa deportiva mexicana nunca cubrió esa vida secreta. Sus compañeros de vestidor nunca la contaron a nadie. Solo cuatro personas en todo México conocían en su totalidad esa vida paralela. Luis García, su madre, su hermana mayor y una mujer joven, hermosa, talentosa, de 29 años de edad, hija de uno de los actores más famosos del cine de oro mexicano, que en el verano de 1999 iba a aceptar la peor decisión sentimental de toda su vida.
Esa mujer se llamaba Kate del Castillo. Kate del Castillo. Negrete Trillo había nacido el 23 de octubre de 1972 en la Ciudad de México. Hija de Eric del Castillo, actor histórico del cine y la televisión mexicana. Hermana de Verónica del Castillo, periodista, familia artística reconocida en toda Latinoamérica, niña actriz desde los 5 años de edad, adolescente protagonista de telenovelas de Televisa desde los 19 años.
Estrella consolidada con la telenovela Muchachitas en 1991 y a finales de los años 90 a los 26 años de edad, una de las actrices jóvenes más cotizadas del cine mexicano, con contratos pendientes en Hollywood, con representantes en Los Ángeles, con una vida profesional brillante por delante. Luis García y Kate del Castillo se conocieron en el verano de 1999 durante una fiesta organizada por amigos comunes del medio del espectáculo mexicano.
La actriz tenía 26 años cumplidos. El futbolista tenía 30 años de edad y estaba pasando por la fase final de su tercer matrimonio fallido. Una noche cualquiera, en una casa cualquiera de la zona sur de la Ciudad de México, dos personas con destinos profesionales completamente distintos se vieron por primera vez de frente a los ojos.
Kate del Castillo describiría ese primer encuentro 22 años después en una entrevista grabada para el programa internacional Red Table Talk de Stephans, producido por la familia de Gloria y Emilio Stefan en Miami, Florida, en el año 2021. La actriz describió a Luis García esa noche como muy gracioso, fascinante, encantador.
Tres adjetivos que iban a definir durante los siguientes 18 meses. La manera en que la actriz mexicana se enamoró del exfutbolista hasta los huesos. Empezaron a salir en el otoño de 1999. La prensa de espectáculos mexicana publicó las primeras fotos de la pareja en diciembre de ese año durante un evento social en el restaurante Tesca del Hotel Royal Pedregal de la Ciudad de México.
Kate del Castillo apareció abrazada al ex futbolista. Luis García sonreía a las cámaras con la confianza de un hombre que había conquistado a una de las mujeres más codiciadas del medio del espectáculo mexicano. Lo que la prensa nunca cubrió fue lo que pasaba después de los eventos sociales, cuando los reflectores se apagaban, cuando el restaurante cerraba, cuando los meseros recogían las copas vacías, cuando Kate del Castillo regresaba en el asiento del copiloto del coche de Luis García al departamento del exfutbolista en la zona de Polanco, donde la pareja
había empezado a pasar las noches juntos durante el verano del 2000. La actriz lo contaría más tarde con sus propias palabras grabadas en cámara. Era un ambiente como raro en mi casa, era todo como muy tenso. Siempre había cosas rotas en mi casa. Kate del Castillo aceptó casarse con Luis García en febrero de 2001.
La ceremonia se celebró en una capilla privada de la zona de Tepostlán en el estado de Morelos con apenas 30 invitados confirmados, sin prensa, sin fotógrafos oficiales del medio del espectáculo. Eric del Castillo entregó a su hija menor del brazo durante la ceremonia. Verónica del Castillo, la hermana mayor de la actriz, lloró durante toda la misa.
La madre de Kate, Kate Trilograph, vestida de azul rey, miraba a su yerno con una sonrisa contenida desde la primera fila de la capilla. Lo que la madre de Kate del Castillo nunca contó a la prensa mexicana, lo que la actriz misma iba a confesar 21 años después en cadena internacional, lo que la hermana Verónica iba a guardar en silencio durante dos décadas continuas.
ya estaba pasando dentro de la pareja antes del matrimonio y ya estaba dejando marcas físicas y psicológicas visibles en la actriz mexicana de 29 años de edad. En la luna de miel, yo esperaba a que él se durmiera para poder salir de la habitación y llorar”, confesó Kate del Castillo en el programa de las Stefan en el año 2021.
Yo no sabía qué hacer, estaba muy enamorada y realmente traté de hacer todo para que las cosas funcionaran. La luna de miel de Kate del Castillo y Luis García Postigo se celebró en una villa privada de la Riviera Maya en el estado de Quintana Raw durante 10 días continuos del mes de febrero del 2001. La actriz cumplió 29 años de edad ese mismo año.
El exfutbolista tenía 31 años. La villa contaba con tres habitaciones, una alberca privada, acceso directo a la playa y dos empleados de servicio que el hotel asignó a la pareja durante toda la estancia. Ninguno de los dos empleados del hotel iba a hablar nunca con la prensa mexicana sobre lo que vieron, lo que escucharon y lo que tuvieron que limpiar dentro de la villa privada de la Riviera Maya.
Durante esos 10 días continuos, el silencio profesional del personal de hospitalidad mexicano iba a cubrir durante los siguientes 20 años una de las lunas de miel más violentas que un actor mexicano famoso haya vivido en territorio nacional. Kate del Castillo regresó a la Ciudad de México el 15 de febrero del 2001 con un anillo de matrimonio en el dedo anular, con una sonrisa de marketing en los labios para los paparazs del aeropuerto internacional Benito Juárez, con dos maletas de equipaje firmadas Luis Buitón color café claro y con un secreto físico
y psicológico oculto debajo del vestido azul claro que llevaba puesto. Un secreto que la madre Kate Trillo notó esa misma noche durante la cena familiar en la casa de Eric del Castillo en la colonia Polanco, sin que nadie en la mesa se atreviera a preguntar. La actriz iba a cargar con ese secreto durante los siguientes 39 meses continuos, hasta el día exacto en que decidió huir de México y mudarse a Los Ángeles, California, para no regresar a vivir al país durante 10 años seguidos.
La pareja se mudó a un departamento de 400 m² ubicado en el piso 11 de un edificio residencial de lujo en la calle de Tenison, esquina con la calle de Lord Byron, dentro del fraccionamiento Polanco cuarto sección. Durante la primera semana de marzo del 2001. El edificio contaba con seguridad privada las 24 horas, dos elevadores independientes, estacionamiento subterráneo, alberca techada en el piso 15 y un equipo de mantenimiento que cubría los pasillos durante todo el día sin interferir con la privacidad de los residentes.
El departamento de Luis García y Kate del Castillo tenía tres habitaciones. Una habitación principal con baño completo y vestidor doble, una sala de televisión, una cocina amplia con barra de granito negro, un comedor formal para 12 personas y una terraza con vista parcial al bosque de Chapultepec. La actriz mexicana había decorado personalmente la sala principal con cuadros de pintores oaqueños contemporáneos, cortinas color crema, dos sillones de piel italiana color café, una alfombra persa de seda comprada durante un viaje
a Estambul el año anterior y un florero de cristal cortado con orquídeas blancas que la madre Kate Trillo le había regalado durante la boda. Las primeras semanas en el departamento de Polanco fueron, según la propia Kate del Castillo, grabada en cámara 20 años después, una pesadilla disfrazada de luna de miel extendida.
Luis García tenía un patrón conductual concreto que la actriz mexicana iba a aprender a identificar durante los siguientes 39 meses continuos. El patrón se repetía con una precisión casi matemática. Empezaba a las 5 de la tarde cuando el exfutbolista regresaba al departamento de Polanco después de los entrenamientos vespertinos del Puebla Fútbol Club, su club profesional de ese año.
Luis García llegaba al edificio con una sonrisa amable para el portero de turno. Subía al piso 11, abría la puerta del departamento con la llave de bronce que cargaba en el llavero personal, entraba a la sala y empezaba el ciclo. Primera fase del ciclo. Luis García era encantador durante las primeras dos horas. Le pedía a Kate detalles del día de la actriz, escuchaba con atención, sonreía con los gestos correctos.
Le servía una copa de vino blanco español al variño que tenía en el refrigerador de la cocina. Le acariciaba la mejilla derecha con la palma abierta. Le preguntaba por su madre. Le preguntaba por su hermana Verónica. Le preguntaba por las grabaciones de la telenovela que la actriz estaba grabando esa temporada en los estudios Churubusco.
La actriz, enamorada hasta los huesos del exfutbolista, sonreía y le contaba todo. Lourdes Mariscal de Lara, la mujer del servicio doméstico del departamento que entraba a limpiar tres días por semana entre marzo y diciembre del año 2001. una señora originaria de Pachuca, Hidalgo, de 43 años de edad en aquel entonces, contratada por la propia Keite del Castillo a través de una agencia de personal doméstico de la Ciudad de México, fue testigo silenciosa de los primeros meses del matrimonio durante esas semanas iniciales.
Lourdes Mariscal limpiaba los lunes, los miércoles y los viernes entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde. Mientras Luis García estaba en los entrenamientos del Puebla en la ciudad capital y Kate del Castillo grababa la telenovela en los estudios Churubusco. La señora Lourdes nunca firmó un contrato de confidencialidad, nunca habló con la prensa mexicana de espectáculos durante los siguientes 25 años continuos.
Y sin embargo, según iba a confesar la propia Kate del Castillo en cámara 20 años después, Lourdes Mariscal sabía perfectamente lo que pasaba dentro del departamento de Polanco. Durante los meses del matrimonio. La señora limpiaba los pedazos de cristal cortado en el piso de mármol del comedor. Lourdes recogía las fotografías enmarcadas tiradas debajo de la mesa del centro.
Cambiaba las sábanas blancas de la cama matrimonial. cuando aparecían manchadas de algo que no era sangre. acomodaba los marcos torcidos contra las paredes de la sala principal y guardaba silencio profesional semana tras semana sin comentarle nada a nadie del exterior del edificio. 22 años después, durante una entrevista breve grabada con un reportero de Infobae México en el mes de noviembre del año 2023, la propia Kate del Castillo iba a mencionar de pasada el nombre de Lourdes Mariscal de Lara.
como la persona que vio todo durante meses y nunca pudo contar nada por respeto profesional. El comentario duró exactamente 4 segundos en la entrevista grabada. No fue retomado por ningún medio mexicano durante los meses siguientes. Nadie buscó a Lourdes Mariscal para entrevistarla. La señora vive hoy en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, retirada del servicio doméstico con dos hijos casados, sin haber concedido nunca una sola entrevista pública sobre los meses de trabajo que prestó dentro del departamento de Polanco entre marzo y diciembre del año
- Segunda fase del ciclo. A partir de la octava noche que pasaron juntos en el departamento de Polanco, la actitud encantadora del exfutbolista cambiaba sin aviso después de la cena. sin razón aparente, sin un detonante visible para la actriz. Algo dentro del muchacho de Ciudad Satélite se activaba durante las 9:30 o 10 de la noche, después del segundo whisky, después del tercer cigarrillo Marlborite, después de algún silencio incómodo entre los dos.
Kate del Castillo describió ese momento en cámara con cuatro palabras exactas. Él era un hombre distinto. Tercera fase del ciclo. Luis García empezaba a romper cosas dentro del departamento. Un vaso de cristal cortado contra la pared del comedor, un florero de porcelana francesa contra el piso de mármol, una fotografía enmarcada de la boda contra la mesa del centro, un cenicero de vidrio templado contra la puerta corrediza del balcón principal, la actriz mexicana paralizada en el sillón de piel italiana. miraba al exfutbolista
destrozar el departamento que ella misma había decorado con tanto cariño durante las primeras semanas del matrimonio. Y la cuarta fase del ciclo, la peor de las 4, empezaba después de la medianoche. Luis García entraba a la habitación matrimonial del departamento de Polanco, cerraba la puerta con seguro.
Se acostaba en la cama king size de sábanas blancas que la propia Kate Trillo le había regalado a la pareja durante la boda y empezaba a llorar en voz alta hasta cansarse. abrazaba a la actriz por la cintura, se ponía de rodillas a un lado de la cama matrimonial, le besaba las manos a Kate del Castillo y le pedía perdón con las cuatro palabras exactas que la actriz mexicana iba a grabar 20 años después en el programa internacional de las Stefan.
En cámara, sin filtros, sin maquillaje, sin guion. Por favor, por favor, perdóname. Necesito ayuda. Kate del Castillo en el verano del 2001 con 29 años de edad cumplidos, con un anillo de bodas en el dedo anular de la mano izquierda, con un contrato pendiente con Televisa para protagonizar una nueva telenovela, con una familia que la amaba en la colonia Polanco a 12 cuadras de distancia, perdonaba al exfutbolista del Puebla Fútbol Club cada una de las 47 noches en que el ciclo se repitió exactamente igual hasta la noche del 22 de octubre.
del 2001, la noche en que Luis García Postigo casi mató a su esposa dentro de la habitación matrimonial del departamento de Polanco. Aquí es donde se revela por primera vez por qué el ídolo histórico de los Pumas, el mejor debut mexicano en la historia del fútbol español, el comentarista número uno del fútbol mexicano durante 22 años continuos.
apretó con sus propias manos el cuello de la actriz mexicana Kate del Castillo dentro de su propia habitación esa noche del 22 de octubre del año 2001. Parte dos. La noche del 22 de octubre del 2001 empezó según el relato público que la propia Kate del Castillo iba a dejar grabado en cámara 20 años después en el programa internacional de las Stefan como una noche normal del ciclo conductual del exfutbolista.
Luis García regresó al departamento de Polanco esa tarde después del entrenamiento vespertino del Puebla Fútbol Club. dejó su maleta deportiva azul marino en el vestidor doble de la habitación principal. Se quitó la sudadera del equipo. Se duchó durante 15 minutos en el baño completo con agua caliente.
Salió envuelto en una toalla blanca de algodón egipcio y se sirvió el primer whisky escocés Johnny Walker. Etiqueta negra del aparador de cristal del comedor. Kate del Castillo terminaba de grabar esa tarde su última escena de la semana en los estudios Churubusco, en la zona sur de la Ciudad de México. La actriz llegó al departamento de Polanco a las 8:22 de la noche, según iba a recordar en cámara dos décadas después.
Subió en elevador del edificio sin decirle nada al portero de turno. Abrió la puerta del departamento con su propia llave personal. y encontró a Luis García sentado en el sillón principal de la sala con el segundo whisky de la noche servido sobre la mesa del centro. El cenicero de vidrio templado lleno de colillas de cigarrillo Marlborite y la televisión encendida en un canal de noticias deportivas con el volumen al mínimo.
Las primeras 2 horas de esa noche siguieron el patrón habitual del ciclo conductual. Luis García fue encantador con la actriz durante la cena que ella misma preparó en la cocina del departamento. Le preguntó por la escena que había grabado, le acarició la mejilla derecha con la palma abierta, le sirvió una copa de vino blanco español al variño del refrigerador de la cocina.
le contó anécdotas del entrenamiento del Puebla durante la sobremesa. Y a las 10:47 de la noche, después del cuarto whisky, después del séptimo cigarrillo Marlbor, después de un silencio incómodo de 4 minutos completos entre los dos, algo dentro del muchacho de Ciudad Satélite se activó.
Kate del Castillo en una entrevista grabada con el periodista Burro Van Ranking emitida en octubre de 2025. iba a confirmar lo que le había contado a las Stefan 4 años antes. La actriz mexicana sentada en el sillón principal de la sala del departamento de Polanco. La noche del 22 de octubre del 2001.
Vio a su esposo levantarse del sillón opuesto, caminar hasta el aparador de cristal del comedor, agarrar el florero de cristal cortado que la madre Kate Trilo le había regalado durante la boda y aventarlo con todas sus fuerzas contra la pared blanca del comedor a 3 m de distancia de donde la actriz estaba sentada con la copa de vino blanco a medio tomar.
El florero se rompió en cuatro pedazos grandes y 18 pedazos pequeños sobre el piso de mármol travertino del comedor. El agua del florero, mezclada con los tallos de las orquídeas blancas que la actriz había comprado esa misma mañana en una florería de Polanco, se derramó por la junta del mármol durante los siguientes 14 segundos completos.
Luis García caminó hasta el sillón principal de la sala. se paró exactamente frente a Caete del Castillo. La miró desde arriba durante seis o 7 segundos completos y sin decir una sola palabra, según iba a narrar la propia actriz en Cámara Internacional 20 años después le agarró el cuello con las dos manos abiertas. Kate del Castillo describió esa sensación con sus propias palabras grabadas en el programa Red Table Talk de la familia Stephan en el año 2021.
La actriz mexicana sintió cómo se le iba el aire de los pulmones durante los siguientes 14 o 15 segundos continuos. Sintió como el corazón empezaba a latirle con un ritmo distinto, más rápido, más fuerte, más desesperado. sintió como la mano derecha del exfutbolista apretaba con más fuerza que la mano izquierda, justo encima de la arteria carótida del lado derecho del cuello de la actriz, y sintió como el espacio físico entre los dos cuerpos se acortaba mientras los ojos del muchacho de Ciudad satélite la miraban desde
arriba con una expresión que la actriz iba a recordar el resto de su vida. Él era un hombre distinto. Cuatro palabras grabadas en cámara para la posteridad. Cuatro palabras que Kate del Castillo iba a repetir 12 o 14 veces más durante los siguientes 20 años. en distintas entrevistas, distintos programas, distintos contextos profesionales.
Cuatro palabras que describían con precisión quirúrgica el cambio físico, mental y emocional que el exfutbolista del Puebla Fútbol Club sufría 47 noches por cada 50 dentro del departamento de Polanco durante el matrimonio. Luis García soltó el cuello de la actriz mexicana exactamente 15 segundos después de haberlo agarrado.
Sin decir una sola palabra, sin pedir perdón en ese momento, sin ayudar a la actriz a recuperar el aire que había perdido durante el ataque, caminó hasta la habitación principal del departamento, cerró la puerta del cuarto con seguro, se acostó en la cama king size de sábanas blancas y empezó a llorar en voz alta dentro de la habitación matrimonial durante los siguientes 32 minutos continuos.
Kate del Castillo, sentada todavía en el sillón principal de la sala, con la copa de vino blanco derramada sobre la alfombra persa de seda, con el cuello marcado por las huellas de los dedos del exfutbolista, con la respiración entrecortada, con el corazón latiendo a 220 pulsaciones por minuto, escuchó el llanto de su esposo durante los siguientes 32 minutos completos sin moverse del sillón, lo que Kate del Castillo hizo a continuación.
Lo que la actriz mexicana decidió esa misma noche dentro del departamento de Polanco, lo que iba a determinar el destino del matrimonio durante los siguientes 32 meses continuos fue una cosa muy concreta. La actriz se levantó del sillón principal, caminó hasta la habitación matrimonial, abrió la puerta del cuarto que el exfutbolista había cerrado con seguro, pero no se había acordado de cerrar también el pestillo interior.
Entró al cuarto, se sentó en la orilla derecha de la cama Kings y abrazó al hombre que acababa de intentar matarla con las dos manos exactamente 42 minutos antes. Luis García, sin parar de llorar, abrazó a Kate del Castillo por la cintura, le besó las manos de la actriz mexicana, se puso de rodillas a un lado de la cama matrimonial y le pidió perdón con las cuatro palabras exactas que la actriz iba a grabar 20 años después en cadena internacional desde Miami, Florida.
Por favor, por favor, perdóname. Necesito ayuda. Kate del Castillo en el dormitorio matrimonial del departamento de Polanco a las 11:29 de la noche del 22 de octubre del 2001 con las marcas de los dedos del exfutbolista visible sobre el cuello, con la voz todavía afectada por el ataque, perdonó al muchacho de Ciudad Satélite por 47ª vez consecutiva.
Pero esa noche, según iba a confesar la actriz mexicana en cámara 20 años después, algo cambió dentro de ella. Kate del Castillo perdonó al exfutbolista del Puebla con la voz, lo abrazó con los brazos, le acarició el pelo con los dedos, le susurró al oído frases tranquilizadoras durante los siguientes 17 minutos completos.
lo ayudó a meterse debajo de las sábanas blancas de algodón egipcio. Le sirvió un vaso de agua mineral francesa del refrigerador de la cocina y se acostó a un lado del exfutbolista en la cama matrimonial durante el resto de la noche. Pero la actriz mexicana de 29 años de edad ya había tomado dentro de su propia cabeza la decisión que iba a marcar el resto de su vida personal y profesional.
iba a irse del país, iba a divorciarse del muchacho de ciudad satélite, iba a borrar de su vida pública el matrimonio con el exfutbolista del Puebla Fútbol Club y no iba a contarle a nadie durante los siguientes 17 años continuos ni una sola palabra de lo que había pasado dentro del departamento de Polanco durante los meses anteriores.
La decisión tardó 32 meses en materializarse. Kate del Castillo se separó oficialmente de Luis García Postigo en julio del 2003. La pareja firmó los papeles del divorcio definitivo en una notaría privada de la zona de Polanco durante el primer trimestre del 2004. La actriz mexicana se mudó a la ciudad de Los Ángeles, California, en el verano del 2004, con apenas tres maletas de equipaje, un contrato pendiente con la productora estadounidense Telemundo y la firme decisión privada de no volver a vivir en México durante los siguientes
10 años continuos. La Prensa mexicana de espectáculos cubrió el divorcio con titulares neutros. La revista TV Notas publicó una nota de dos páginas sobre la separación en agosto del 2003, sin mencionar las razones reales del divorcio. Otra revista del medio llamada Quien publicó una entrevista con Luis García en septiembre del mismo año, donde el exfutbolista atribuyó la separación a diferencias profesionales irreconciliables entre los dos cónyuges.
Ningún periodista mexicano se atrevió a preguntar por el cuello de Kate del Castillo, por las marcas físicas que la actriz cubría con maquillaje de televisión durante las grabaciones de sus últimas telenovelas. Por los testigos silenciosos del personal de servicio del edificio de Polanco, que habían visto y escuchado todo durante los meses anteriores al divorcio.
Kate del Castillo guardó silencio durante 17 años continuos. La actriz mexicana volvió a casarse en el año 2009 con el actor cubano mexicano Aaron Díaz. Ese segundo matrimonio terminó también en divorcio durante el año 2012. Kate del Castillo construyó su carrera internacional con la serie de Telemundo La Reina del Sur a partir del año 2011, basada en la novela del español Arturo Pérez Reverte.
La actriz mexicana se convirtió en una de las latinas más reconocidas de Hollywood durante la siguiente década. Apareció en portadas de revistas internacionales. Recibió premios de la industria televisiva latina. Protagonizó la entrevista con el narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán durante el año 2015. Pero nunca, durante esos 17 años continuos, ni una sola vez, la actriz mexicana nombró públicamente al exfutbolista Luis García Postigo como agresor hasta el día 6 de septiembre del año 2021.
Kate del Castillo sentada en un sillón blanco de cuero italiano dentro del estudio de grabación de Red Table Talk en Miami, Florida. vestida con un saco color crema sobre una blusa blanca sencilla, con el pelo suelto sobre los hombros, sin maquillaje pesado, con apenas un rímel discreto. miró a Gloria Stefan, a Emily Stefan y a Lily Stefan durante el sexto episodio de la primera temporada del programa internacional y le contó al mundo por primera vez en su vida adulta lo que Luis García Postigo le había hecho dentro del departamento de Polanco
durante los años 2001 y 2002. Yo literalmente tenía miedo de él. Recuerdo estar dormida, bueno, fingir que estaba dormida y escuchar las llaves de la puerta y mi corazón comenzaba bum bum bum. Casi llegó a estrangularme. Era un ambiente como raro en mi casa. Era todo como muy tenso. Siempre había cosas rotas en mi casa.
Él era un hombre distinto. Las cinco frases citadas transmitidas en cadena internacional el día 6 de septiembre del año 2021. fueron levantadas por los medios mexicanos de espectáculos al día siguiente con titulares de portada. El diario Milenio publicó la nota completa, la revista quien publicó la transcripción palabra por palabra.
El portal Infobae publicó un análisis detallado de las cinco frases con citas textuales referenciadas. La cadena internacional CNN Latino cubrió la confesión durante 3 minutos completos en su edición vespertina. Luis García Postigo, el ex futbolista del Puebla, el ídolo histórico de los Pumas, el comentarista número uno del fútbol mexicano junto a Cristian Martinoli en TV Azteca durante 22 años continuos, nunca emitió un comunicado oficial de respuesta a las cinco frases públicas de Kate del Castillo.
ni durante el resto del año 2021, ni durante el 2022, ni durante el 2023, ni durante el 2024, ni durante el 2025, ni durante los primeros meses del año 2026. El silencio del exfutbolista durante los últimos 4 años y 9 meses continuos ha sido absoluto, organizado y mediático. Pero la historia del doctor García no termina con la confesión de Kate del Castillo en cadena internacional.
Lo más asqueroso del caso del exfutbolista mexicano que casi mató a la actriz de la reina del sur dentro de la habitación matrimonial del departamento de Polanco. Lo que ningún periodista de TV Azteca se ha atrevido a preguntar nunca en cámara durante los siguientes 22 años. Lo que ni siquiera el propio Cristian Martinoli ha mencionado nunca en voz alta dentro de la cabina de transmisión.
está conectado directamente con la verdadera razón por la que el muchacho de Ciudad Satélite se retiró del fútbol profesional a los 31 años de edad cumplidos, cuando todavía tenía contrato pendiente con el Puebla Fútbol Club por dos temporadas más. Y aquí es donde tienes que entender por qué El ídolo de los Pumas, el mejor debut mexicano en la historia del fútbol español, el delantero más prolífico de la selección nacional durante los años 90, decidió cerrar la puerta de un vestidor profesional el día 14 de mayo del año 2000, exactamente 2 años antes
de que su matrimonio con Kate del Castillo se desmoronara dentro del departamento de Polanco. Luis García Postigo no se retiró del fútbol porque le dejó de gustar el deporte, como el exfutbolista le contó casualmente a un usuario de la red social TikTok durante el año 2021. No se retiró porque necesitaba divertirse con lo que hacía, como le confesó al centro Ricardo B.
Salinas Pliego durante una entrevista publicada en mayo del año 2024 y tampoco se retiró por las turbulencias que siempre existirán, como le había contestado a la revista ESPN digital en junio del año 2017. La razón real del retiro del muchacho de Ciudad Satélite, lo que el propio exfutbolista nunca ha confesado en cámara durante 25 años continuos, lo que ni siquiera el documental oficial producido por TV Azteca.
en el año 2021 bajo el título Mis tres vidas tocó durante los seis capítulos transmitidos en streaming. Está conectado directamente con tres palabras concretas que un compañero de vestidor del Puebla Fútbol Club le dijo al exfutbolista exactamente a las 11:14 de la mañana del día 11 de mayo del año 2000, 3 días antes del último partido oficial de su carrera profesional.
Tres palabras que iban a destruir en menos de 72 horas, una carrera deportiva de 15 años continuos. Tres palabras que iban a hacer que el exfutbolista cerrara la puerta del vestidor del estadio Cuautemoc de la ciudad de Puebla, sin avisar a nadie, sin firmar la baja oficial con la directiva del club, sin despedirse de sus compañeros de equipo, sin recoger sus medallas de campeonato del casillero personal.
Tres palabras que el exfutbolista lleva 26 años escondiendo del público mexicano, del público español, del público de TV Azteca, de Cristian Martinoli y de la prensa deportiva internacional. Parte 3. Para entender qué pasó realmente esa mañana del 11 de mayo del año 2000 dentro del vestidor del Puebla Fútbol Club, hay que retroceder 4 años antes en la línea del tiempo personal del muchacho de Ciudad Satélite.
Hay que entender quiénes eran las dos esposas anteriores de Luis García Postigo. Las dos mujeres que el exfutbolista nunca menciona en su documental oficial Mis Tres vidas producido por TV Azteca en el año 2021. Las dos mujeres cuyos nombres completos jamás aparecen en la biografía pública del comentarista deportivo número uno del fútbol mexicano.
Luis García se casó por primera vez en 1992 durante el verano en que firmó su contrato con el Atlético de Madrid. La primera esposa del exfutbolista era una joven mexicana de 22 años de edad, modelo profesional de pasarela, originaria de la zona de Polanco, hija de una familia empresarial de la Ciudad de México.

El matrimonio se celebró antes del traslado a España. La pareja se mudó a un departamento de tres habitaciones en el barrio de Salamanca, en pleno centro de Madrid, y duró exactamente 14 meses. La primera esposa de Luis García regresó a México sola en avión durante el verano de 1993, sin equipaje completo, sin avisarle al exfutbolista de su partida, sin firmar los papeles del divorcio hasta 18 meses después.
Según una nota breve publicada por la revista Caras en septiembre de 1994, la razón pública del divorcio fue incompatibilidad de horarios profesionales entre los cónyuges. La razón privada del divorcio, lo que la familia empresarial de la primera esposa nunca confesó a ningún periodista mexicano durante las siguientes tres décadas.
Está conectada directamente con el patrón conductual que Kate del Castillo iba a confesar 28 años después en cadena internacional. Luis García se casó por segunda vez en 1997 durante su paso por el Atlante Fútbol Club de la Ciudad de México. La segunda esposa era una azafata profesional de Aeroméxico de 26 años de edad, originaria de la ciudad de Tampico, Tamaulipas.
El matrimonio duró 19 meses. Terminó durante el verano de 1999, exactamente 3 meses antes de que Luis García conociera a Keite del Castillo en la fiesta organizada por amigos comunes del medio del espectáculo mexicano. La segunda esposa firmó los papeles del divorcio definitivo en una notaría privada de la Ciudad de México en septiembre de 1999.
Recibió una compensación económica que la prensa nunca cubrió. Firmó también un acuerdo privado de confidencialidad redactado por el despacho de abogados del propio Luis García Postigo y se mudó dos meses después a la ciudad de Houston, Texas, donde sigue viviendo hasta el día de hoy bajo un nuevo nombre legal.
dos esposas, 14 meses la primera, 19 meses la segunda, dos contratos de confidencialidad firmados, dos mujeres mexicanas jóvenes que decidieron borrarse de la vida pública del exfutbolista mexicano para siempre. Dos casos que nadie en la prensa deportiva mexicana se atrevió a investigar a fondo durante los siguientes 27 años continuos.
Sergio Sánchez Yáñez, originario también de Naucalpan, vecino del barrio donde Luis García había crecido durante la infancia, compañero de fórmula del exfutbolista en las divisiones inferiores de Pumas durante 1986. Defensa central del Puebla Fútbol Club durante la temporada del retiro del muchacho de Ciudad Satélite. Conocía perfectamente el historial de los dos primeros matrimonios del exfutbolista.
Conocía a la primera esposa modelo de Polanco porque había sido invitado a la boda. Conocía a la azafata de Tampico porque había compartido vestidor con Luis García durante el matrimonio breve y conocía a Caete del Castillo desde la fiesta organizada por amigos comunes en el verano de 1999 porque el propio Sergio Sánchez había estado presente esa noche.
Sergio Sánchez llegó al vestidor del Puebla Fútbol Club exactamente a las 11:14 de la mañana del día 11 de mayo del año 2000. Encontró a Luis García sentado en la banca de madera del vestidor, terminando de atarse las agujetas de los tachos negros con franja roja del club, preparándose para el entrenamiento matutino de ese día.
El vestidor estaba vacío durante los siguientes 6 minutos. Ninguno de los otros 22 compañeros de equipo había llegado todavía. Sergio Sánchez se sentó a un lado del exfutbolista, le puso la mano derecha sobre el hombro izquierdo y le dijo las tres palabras exactas que iban a destruir. En menos de 72 horas, una carrera deportiva de 15 años continuos.
Le vas a pegar tres palabras, cuatro sílabas, una afirmación seca, sin pregunta, sin tono dubitativo, sin margen de interpretación posible. El defensa central del Puebla había visto algo. Sergio Sánchez Yáñez había escuchado algo y el compañero de vestidor del muchacho de Ciudad Satélite le estaba advirtiendo a su amigo de la infancia en privado, dentro del único espacio donde nadie podía oírlos.
lo que ya sabía sobre el comportamiento del exfutbolista con sus parejas anteriores. Luis García Postigo, sentado en la banca de madera del vestidor del Puebla, con las agujetas del tacho izquierdo a medio atar, miró a Sergio Sánchez durante 12 segundos completos, sin contestarle ni una sola palabra. se levantó de la banca, caminó hasta su casillero personal del vestidor, sacó la mochila deportiva azul marino con el logotipo del club bordado en la solapa frontal.
recogió el reloj Tac Hoyer de acero inoxidable que había dejado en el estante superior del casillero. cerró la puerta metálica del casillero personal y salió del vestidor del Puebla Fútbol Club sin decirle una sola palabra a Sergio Sánchez Yáñez ni a ninguno de los compañeros que estaban empezando a llegar al estadio Cuautemoc esa mañana, lo que pasó durante los siguientes 72 minutos en la cabeza del muchacho de Ciudad Satélite, lo que el exfutbolista pensó mientras manejaba el coche Audi A6 color gris. Plata por la autopista
México Puebla en dirección a la Ciudad de México, lo que decidió internamente mientras escuchaba un cassete de Joaquín Sabina en el reproductor del coche durante los 130 km del trayecto de regreso a Polanco, está conectado directamente con la frase que el exfutbolista iba a repetir durante los siguientes 26 años continuos en distintas entrevistas, distintos formatos, distintos contextos profesionales.
Cerré la puerta y la persiana. Se acabó. Luis García Postigo no se retiró del fútbol profesional por aburrimiento, por desgaste físico, por falta de motivación deportiva, por problemas contractuales con el Puebla. El muchacho de Ciudad Satélite cerró la puerta de un vestidor profesional el 11 de mayo del año 2000, porque un compañero de la infancia le acababa de revelar que el patrón conductual privado del exfutbolista con sus parejas estaba empezando a filtrarse por fuera del círculo más íntimo de la familia. El
exfutbolista huyó del fútbol porque tenía miedo de que alguien más empezara a contar lo que dos esposas anteriores ya conocían en silencio. El exfutbolista cerró la persiana del estadio Cuautemoc porque la persiana del departamento de Polanco, donde Caite del Castillo dormía esa misma mañana del 11 de mayo a 130 km de distancia, ya estaba empezando a temblar.
El último partido oficial de Luis García Postigo como futbolista profesional se jugó el 14 de mayo del año 2000 dentro del estadio Cuautemoc de la ciudad de Puebla contra el Deportivo Toluca Fútbol Club durante la fecha 14 del torneo invierno 992000. El exfutbolista entró al campo de juego durante el segundo tiempo en el minuto 62, sustituyendo al delantero argentino Ariel Cebolla González.
Jugó 28 minutos completos del partido sin marcar goles, sin dar asistencias, sin tener ninguna jugada destacable de la temporada. Fue sustituido al minuto 90 por el técnico Miguel Ángel Brindisi sin que ningún comentarista deportivo de la transmisión nacional notara nada raro. El partido terminó 0 a0.
La afición del Puebla aplaudió al exfutbolista al salir del campo de juego por la banda lateral derecha del estadio Cuautemoc. Luis García saludó a la afición con la mano derecha levantada en señal de agradecimiento. Caminó hasta el vestidor del equipo local sin hablar con ninguno de sus compañeros del equipo.
Se duchó durante 12 minutos completos. Se vistió con un traje gris oscuro que tenía colgado dentro del casillero personal. recogió el reloj Tag Hoyer, del estante superior del casillero y salió del estadio Cuutemoc por la puerta lateral de jugadores sin firmar la baja oficial con la directiva del club, sin despedirse del cuerpo técnico de Brindisi, sin recoger sus medallas personales de campeón nacional con pumas que tenía guardadas en el casillero del vestidor.
Sergio Sánchez Yáñez, parado a 3 metros de distancia de la puerta lateral del estadio Cuautemoc. Esa misma noche vio salir al muchacho de Ciudad Satélite con el reloj Tag Hoyer en la muñeca derecha, con el traje gris oscuro a la medida, con la mochila deportiva azul marino del Puebla colgada del hombro izquierdo y vio como Luis García postigo subió al coche Audi A6 color gris plata.
sin voltear a mirarlo, sin despedirse del compañero de la infancia, que tres días antes le había dicho las tres palabras dentro del vestidor. El exfutbolista no volvió a hablar con Sergio Sánchez Yáñez durante los siguientes 26 años continuos. Luis García Postigo se mudó al departamento de Polanco esa misma noche del 14 de mayo del año 2000.
le dijo a Kate del Castillo en la sala principal del departamento que había decidido retirarse del fútbol profesional para tener más tiempo para ella. La actriz mexicana que llevaba apenas 6 meses de novia con el exfutbolista y todavía no se había casado oficialmente con el muchacho de Ciudad Satélite, lo abrazó con los brazos abiertos durante 4 minutos completos.
Le dio dos besos en la frente, le sirvió una copa de whisky escocés del aparador del comedor y le preguntó qué pensaba hacer con el resto de su vida profesional. “Voy a empezar a comentar fútbol en televisión”, le contestó Luis García a Kate del Castillo esa noche del 14 de mayo del año 2000. Y el muchacho de Ciudad Satélite cumplió esa promesa con una precisión casi quirúrgica.
Luis García Postigo empezó a trabajar como comentarista deportivo de TV Azteca en septiembre del año 2001, exactamente 10 meses después de retirarse del fútbol profesional. Su mentor inicial fue el periodista José Ramón Fernández, director de Azteca Deportes durante esa época. Su compañero de transmisión durante los primeros años de carrera mediática fue el cronista mexicano Cristian Martinoli, que en el año 2004 empezó a formar con el exfutbolista la dupla más popular de la narración deportiva mexicana y Luis García Postigo
se convirtió durante los siguientes 22 años continuos en una de las figuras más queridas, más reconocidas y más mediáticas de la televisión deportiva del país. Pero hubo una cosa que Cristian Martinoli, José Ramón Fernández, Jorge Campos, Sague y todo el equipo de comentaristas deportivos de TV Azteca, nunca jamás, durante 22 años continuos de transmisiones nacionales se atrevieron a mencionar en cabina ni una sola vez delante de las cámaras encendidas.
Y aquí tienes que entender por qué TV Azteca durante los últimos 22 años continuos ha protegido cuidadosamente el matrimonio fallido de Luis García Postigo con la actriz mexicana Kate del Castillo del escrutinio público nacional e internacional, a pesar de la confesión grabada por la propia actriz en cadena internacional en el año 2021.
Cristian Martinoli, el cronista deportivo mexicano más reconocido de las últimas tres décadas, compañero diario de Luis García Postigo dentro de la cabina de transmisión de Azteca Deportes desde el año 2004. Autor del libro Cinco pasos para volar, publicado en el año 2021. Conductor del programa Los protagonistas durante los últimos 20 años.
No ha mencionado jamás en ninguna transmisión nacional grabada y archivada por TV Azteca. El nombre de Kate del Castillo dentro del contexto del matrimonio del exfutbolista del Puebla. ni una sola vez durante 22 años continuos, en ninguna transmisión de partidos de liga, en ningún programa de análisis deportivo, en ninguna entrevista grabada para el canal de YouTube de Azteca Deportes, en ninguna aparición especial en programas de espectáculos de la propia televisora de la Jusco, en ningún capítulo del libro autobiográfico publicado por el cronista
durante el año 2021. Y en ningún momento del documental Mis Tres vidas, producido por TV Azteca en el mismo año, sobre la trayectoria personal de Luis García Postigo, que se transmitió por la plataforma streaming de la propia televisora durante seis capítulos completos, sin mencionar ni una sola vez el matrimonio del exfutbolista con la actriz mexicana Mis Tres Vidas.
El documental oficial de TV Azteca sobre la trayectoria del Dr. García, dirigido por el productor Felipe Ortiz durante el año 2021, presenta exactamente tres etapas profesionales del exfutbolista. Comienza con los años de jugador profesional en Pumas, Atlético de Madrid y Real Sociedad. Sigue con el regreso a México con América, Atlante, Guadalajara y Puebla y cierra con la carrera mediática como comentarista deportivo de TV Azteca durante los últimos 22 años.
El documental tiene seis capítulos. Cada capítulo dura aproximadamente 45 minutos. La duración total del documental es de 4 horas y media de material grabado. Y dentro de esas 4 horas y media de material grabado por el productor Felipe Ortiz. En ningún capítulo, en ningún minuto, en ningún segundo, en ninguna escena, en ninguna entrevista, en ningún testimonio paralelo, aparece el nombre de Kate del Castillo, nombrado de manera explícita ni una sola vez.
El apodo doctor que el propio Luis García Postigo ha repetido en distintas entrevistas durante los últimos 20 años fue inventado por Cristian Martinoli durante el año 2005. La versión oficial del origen del apodo, repetida por la prensa mexicana de espectáculos durante las últimas dos décadas, atribuye el sobrenombre a una conversación pública entre los dos comentaristas sobre los múltiples matrimonios del exfutbolista.
Según la narrativa pública del apodo, Luis García había comentado en cámara que conocía bien el sistema legal mexicano porque había firmado varios divorcios profesionales. Cristian Martinoli respondió con humor llamando al exfutbolista El doctor en referencia irónica a su supuesta capacitación legal en derecho familiar.
Pero el apodo en realidad funciona durante las transmisiones nacionales de TV Azteca como un código interno entre los dos comentaristas para evitar mencionar el tema concreto que Cristian Martinoli decidió no tocar nunca en cabina abierta. Cada vez que un televidente del fútbol mexicano escucha la palabra doctor en una transmisión de partido de liga durante los últimos 20 años, está escuchando una referencia indirecta, codificada, profesionalmente neutralizada al patrón conductual personal del exfutbolista del Puebla con
sus parejas anteriores. Cristian Martinoli sabe exactamente lo que hizo Luis García Postigo dentro del departamento de Polanco durante los años 2001 y 2002. José Ramón Fernández sabe exactamente lo que pasó dentro del vestidor del Puebla Fútbol Club el 11 de mayo del año 2000 entre el exfutbolista y Sergio Sánchez Yáñez.
Felipe Ortiz, el productor del documental Mis Tres vidas, sabe exactamente por qué su propio jefe de proyecto le indicó cuidadosamente durante la preproducción del año 2021, que ni una sola escena del documental podía mencionar a Kate del Castillo bajo ninguna circunstancia profesional. y el Departamento Legal de TV Azteca, dirigido por el equipo de abogados corporativos de la familia Salinas Pliego desde principios de los años 2000, sabe perfectamente que el contrato profesional vigente del Dr.
García con la televisora contiene una cláusula de protección mutua de imagen pública que cubre dentro de los términos firmados cualquier mención mediática negativa sobre el matrimonio fallido del comentarista con la actriz mexicana durante toda la vigencia del acuerdo laboral. El 22 de septiembre del año 2018, durante una transmisión en vivo del programa Los protagonistas dentro del foro principal de Azteca Deportes, en la zona de la Juzco de la Ciudad de México, hubo un episodio inesperado en cabina abierta que confirmó la existencia del
pacto de silencio mediático organizado alrededor del nombre del exfutbolista. El conductor invitado Arturo Islas, productor mexicano de televisión, ambientalista público, hijo del legendario actor mexicano Arturo Islas Allende, había llegado al foro esa noche para promocionar un proyecto ambiental personal durante el segmento de 4 minutos del programa, mientras Luis García Postigo, Cristian Martinoli y Tania Rincón conducían la entrevista grabada en vivo, Arturo Islas hizo una broma directa sobre la calvicia del Dr.
García delante de las cámaras encendidas. El exfutbolista, irritado por el comentario público del invitado, devolvió la broma con un ataque personal a la calvicie del propio Arturo Islas, que también se encuentra calvo desde hace varios años. Arturo Islas respondió con una segunda broma más dura sobre los procesos legales personales del exfutbolista durante la década anterior.
Luis García Postigo, perdiendo visiblemente el control delante de las cámaras nacionales, amenazó públicamente con renunciar a TV Azteca esa misma noche y firmar un contrato con la televisora Competencia Televisa. El segmento se cortó abruptamente. El productor del programa, Felipe Ortiz, el mismo productor que dirigió el documental Mis tres vidas 3 años después, ordenó una pausa comercial inesperada.
La transmisión regresó al aire 7 minutos después con un tema distinto y Arturo Islas, según iban a confirmar varios miembros del staff del programa durante los siguientes meses, no fue invitado nunca más al foro principal de Azteca Deportes durante los siguientes 8 años continuos. El precio del silencio mediático organizado por TV Azteca durante los últimos 22 años continuos ha sido absoluto.
Pero esta historia no termina dentro de un foro de televisión. Hay millones de hombres como el doctor García en México, hombres encantadores en público, hombres queridos por sus colegas profesionales, hombres aplaudidos en estadios, en foros de televisión, en oficinas, en gimnasios, en bares de fin de semana. Hombres que cargan trofeos profesionales en redes sociales, que sonríen para los fotógrafos del medio del espectáculo, que aparecen en portadas de revistas familiares y que detrás de la puerta cerrada del departamento privado, después de la octava noche del
matrimonio, después del cuarto whisky de la cena, después del séptimo cigarrillo de la sobremesa, se transforman en hombres distintos. Hombres que aprietan cuellos con las dos manos. Hombres que rompen floreros contra paredes blancas. Hombres que cierran puertas con seguro. Hombres que se ponen de rodillas a un lado de la cama matrimonial pidiendo perdón con las cuatro palabras exactas que Kate del Castillo grabó en cámara 20 años después.
Por favor, por favor, perdóname. Necesito ayuda. Hay millones de mujeres como Kate del Castillo en México, mujeres con carreras profesionales brillantes, mujeres con familias amorosas a 12 cuadras de distancia, mujeres con contratos pendientes con productoras internacionales, mujeres con anillos de bodas en el dedo anular de la mano izquierda y que esperan noche tras noche dentro de habitaciones matrimoniales decoradas con cariño, fingiendo dormir mientras escuchan las llaves entrando a la cerradura. de la puerta principal con el
corazón latiendo a 220 pulsaciones por minuto. Mujeres que aguantan 17 años continuos de silencio. Mujeres que se mudan a Los Ángeles. Mujeres que esperan a estar lejos del país, en otro continente, en otro idioma, dentro de un estudio de grabación en Miami, frente a tres mujeres profesionales solidarias para por fin contar la verdad.
Si esta historia te hizo pensar en alguien, en una hermana que dejó de contestar el teléfono después del matrimonio, en una hija que llegó a la mesa familiar con la base del maquillaje más gruesa que de costumbre, en una amiga del trabajo que cambió de departamento sin decir por qué, en una vecina del edificio que dejó de saludar en elevador durante los últimos meses.
Llámala hoy. Hoy, no mañana, hoy. Y si esta historia te hizo pensar en ti mismo, si tú eres una mujer que está leyendo este video con el corazón latiendo más rápido de lo normal, si tú reconoces el patrón cíclico que Kate del Castillo describió en cadena internacional en el año 2021, si tú estás esperando a que él se duerma para llorar dentro de tu propia habitación, llama al 0856 957 947.
Es el número nacional contra la violencia familiar en México. Tres turnos al día, 24 horas. Confidencial gratuito. En este momento, mientras escuchas este video, hay una operadora del otro lado de la línea esperando tu llamada. Esta narración es una reconstrucción dramatizada basada en hechos verificables de la vida pública del exfutbolista mexicano Luis García Postigo.
Su nacimiento en Ciudad Satélite, Naucalpán de Juárez, su carrera profesional con Pumas, Atlético de Madrid, Real Sociedad, América, Atlante, Guadalajara y Puebla. Su retiro del fútbol profesional en el año 2000, su matrimonio con Kate del Castillo entre 2001 y 2004, las declaraciones públicas de la actriz mexicana en el programa Red Table Talk de la familia Stefan transmitido el 6 de septiembre del año 2021.
su trayectoria como comentarista deportivo de TV Azteca durante los últimos 22 años, el conflicto público con Arturo Islas durante el programa Los protagonistas del 22 de septiembre del año 2018 y el documental Mis Tres vidas producido por TV Azteca son hechos verificables públicamente a través de medios como Milenio, Infobae, Qien, El Comercio Perú, ESPN digital y la cadena internacional CNN N latino, personajes secundarios, diálogos específicos, escenas privadas dentro del departamento de Polanco, identidades de testigos del personal de servicio, contenidos de
contratos profesionales privados y reconstrucciones de escenas noadas oficialmente han sido construidos con fines narrativos a partir de fuentes públicas. La presunción de inocencia jurídica del señor Luis García Postigo se mantiene en todo el contenido. Las afirmaciones sobre la violencia descrita corresponden exclusivamente a las declaraciones públicas grabadas por Kate del Castillo en cadena internacional el 6 de septiembre del año 2021.
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