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10 Boxeadores que MAT4RON a Personas Fuera del Ring..

El boxeo siempre ha sido presentado como una historia de superación. Hombres nacidos en la pobreza que consiguen escapar de la calle gracias a sus puños. Campeones que se convierten en ídolos mundiales y peleadores capaces de soportar un nivel de sufrimiento físico y mental que muy pocas personas podrían imaginar.

 Pero existe otra cara muchísimo más oscura de este deporte de la que casi nunca se habla. Porque algunos de los hombres más admirados y temidos dentro del ring terminaron convirtiéndose también en protagonistas de historias criminales aterradoras fuera de él. Y no estamos hablando de simples peleas callejeras o problemas menores con la ley.

 Estamos hablando de boxeadores que terminaron directamente involucrados en asesinatos, homicidios y muertes violentas, lejos de las cámaras y de los focos del deporte. Algunos fueron condenados, otros aseguraron ser inocentes y otros acabaron destruidos mentalmente después de lo ocurrido. Pero todos tienen algo en común.

 Sus vidas terminaron entrando en un nivel de oscuridad que muy poca gente imagina cuando los ve levantando cinturones encima de un ring. Y quizá eso es lo que hace estas historias tan impactantes, porque muchos de estos hombres eran auténticas superestrellas mundiales. Algunos llenaban estadios, aparecían constantemente en televisión y eran tratados como héroes nacionales, mientras millones de personas admiraban sus carreras.

 Sin embargo, lejos de los guantes y de las cámaras, sus vidas personales empezaban a llenarse de violencia, drogas, problemas psicológicos, paranoia y comportamientos cada vez más peligrosos. En algunos casos, las señales ya estaban ahí desde mucho antes de que ocurrieran las tragedias, pero el éxito, el dinero y la fama hicieron que muchísima gente mirara hacia otro lado durante años.

 Y precisamente de eso trata este video. Hoy vamos a hablar sobre algunos de los boxeadores más conocidos que terminaron matando a personas fuera del ring. Historias reales, documentadas y extremadamente oscuras que muestran como algunos campeones capaces de controlar el caos dentro del cuadrilátero terminaron perdiendo completamente el control de sus vidas fuera de él.

 Porque el boxeo no solo ha creado leyendas, a veces también ha creado monstruos. Número uno, para muchísima gente, Carlos Monzón sigue siendo uno de los mejores pesos medios de toda la historia del boxeo. Un campeón dominante, frío, extremadamente inteligente dentro del ring y prácticamente imparable durante los años 70.

 El argentino conquistó el título mundial en 1970, derrotando a Nino Benbenuti en Roma y consiguió defender el cinturón mundial en 14 ocasiones consecutivas, algo absolutamente histórico para aquella época. Mons derrotó a nombres enormes como Emil Griffit, José Nápoles, Rodrigo Valdés o Benny Briscoe y terminó retirándose oficialmente en 1977 con un récord de 87 victorias, 61 de ellas por knockout.

 En Argentina era tratado como un auténtico ídolo nacional. Su fama era gigantesca. Aparecía constantemente en televisión. trabajó incluso como actor y su imagen pública parecía la de un campeón intocable. Pero detrás de toda esa fama existía una personalidad extremadamente violenta que muchísima gente cercana a él ya conocía desde hacía años.

 Varias personas de su entorno hablaron posteriormente sobre episodios de agresividad, celos y violencia doméstica mucho antes de la tragedia que terminaría destruyendo completamente su vida. Y todo explotó la madrugada del 14 de febrero de 1988 en Mar del Plata, Argentina. Aquella noche, Monsón se encontraba en un apartamento junto a su pareja, Alicia Muñiz, una modelo y actriz uruguaya con la que mantenía una relación extremadamente conflictiva.

Según la investigación, ambos comenzaron una discusión violenta que terminó de la peor manera posible. La versión judicial estableció que Mons golpeó brutalmente a Alicia Muñiz y posteriormente la arrojó desde el balcón del apartamento causándole la muerte. El caso explotó inmediatamente en toda Argentina porque era impensable para muchísima gente que una figura tan enorme del deporte estuviera involucrada en algo así.

 Sin embargo, conforme avanzó la investigación, empezaron a aparecer testimonios y pruebas que reforzaban la idea de que Monsón llevaba años teniendo comportamientos violentos fuera del ring. Finalmente, en 1989, fue condenado a 11 años de prisión por homicidio simple. Y lo más impactante de toda esta historia es que incluso después de ser condenado, parte del público argentino seguía viéndolo como una leyenda del deporte antes que como un asesino.

 Mons terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más oscuros de cómo el éxito y la idolatría pueden ocultar durante muchísimo tiempo comportamientos extremadamente peligrosos. Y aunque siguió siendo una figura histórica dentro del boxeo, la realidad es que su legado quedó manchado para siempre por aquella noche de febrero de 1988, donde el campeón, que parecía invencible dentro del ring, terminó destruyendo completamente su vida fuera de él.

Fuera del ring! ¡10 boxeadores arrojados más allá de las cuerdas!

Número dos. Si existe una historia dentro del boxeo que parece sacada de una película de terror, probablemente sea la de Edwin Valero. El venezolano fue uno de los noqueadores más brutales y salvajes de su generación. Tenía un estilo completamente agresivo, una pegada devastadora y una capacidad para destruir rivales que hizo que muchísima gente llegara a verlo como una futura superestrella mundial.

 Valero comenzó su carrera profesional en 2002 y rápidamente llamó la atención porque ganaba absolutamente todas sus peleas por knockout, literalmente todas. acumuló una racha histórica de 18 knockouts consecutivos en el primer asalto y terminó retirándose oficialmente invicto con un récord de 27 victorias, 27 knockouts, campeón mundial super pluma del CMB y posteriormente campeón ligero del CMB.

 Edwin Valero era visto como uno de los peleadores más peligrosos del planeta. Incluso grandes nombres del boxeo como Manny Pacquiao llegaron a ser relacionados con posibles peleas contra él. Pero mientras su carrera crecía dentro del ring, fuera de él su vida empezaba a entrar en una espiral completamente oscura. Valero tenía antecedentes de problemas psicológicos, abuso de alcohol y consumo de drogas.

 Además, años antes había sufrido un accidente de motocicleta extremadamente grave que le provocó daños cerebrales y que muchos creen que afectó seriamente su comportamiento con el paso del tiempo. Conforme avanzaban los años, empezaron a aparecer constantemente noticias sobre episodios violentos, amenazas y agresiones dentro de su vida personal.

 Varias personas cercanas al campeón aseguraban que su estado mental se deterioraba cada vez más y que los ataques de ira eran cada vez más frecuentes. Todo terminó explotando el 18 de abril de 2010 en Valencia, Venezuela. Aquella madrugada, la esposa de Edwin Valero, Jennifer Viera, apareció asesinada dentro de un hotel con múltiples heridas de arma blanca.

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