Durante el siglo XX, Estados Unidos tuvo grandes jefes del crimen organizado. Figuras como Al Capone o John Gotti construyeron imperios ilegales y dominaron titulares.Pero después de ellos, no hubo un gran capo de sustancias ilícitas en el país. Por eso nos preguntamos: por qué si Estados Unidos es uno de los mayores mercados de drogas del mundo no existe un capo como “El Chapo” o grandes carteles como en América Latina? En este video te explicamos quién vende realmente la droga dentro de Estados Unidos y por qué casi no se habla de ellos.
enormes cantidades de droga hacia Estados Unidos.Lo que para las autoridades estadounidenses significó una victoria histórica. Pam Bondi, quien fuera fiscal general de Estados Unidos, resaltó un mensaje que las autoridades de este país repiten una y otra vez: los grandes carteles latinoamericanos son los responsables de inundar Estados Unidos con drogas. Pero este mensaje deja fuera una parte esencial del sistema.
Estados Unidos no solo es el destino final, es uno de los mayores mercados de drogas del mundo. Y para que ese mercado funcione, alguien tiene que encargarse de todo lo que pasa al cruzar la frontera: distribuir la droga dentro del país, venderla en las calles… y manejar el dinero. Y es aquí donde, según algunos expertos, las organizaciones locales juegan un rol relevante Pero la pregunta es: ¿existen realmente los “carteles estadounidenses”? Según un reporte del FBI, en Estados Unidos hay más de 30.
000 pandillas, con alrededor de 1,4 millones de miembros. Algunas de ellas son Arizona Mexican Mafia, Barrio Azteca, Border Brothers, Hells Angels, Latin Kings… Por mencionar algunas. Hay quienes argumentan que estos grupos pueden ser considerados carteles.
Los carteles gringos son similares a los de Colombia, México y Centroamérica. Lo que ocurre es que el mundo… se quedaron acostumbrados a la narrativa de los Estados Unidos, del gobierno federal, de que los carteles existen en otro lado menos en su territorio. Esto era cierto hasta hace algunos años, hasta que por la astucia de los carteles de México, que han aprendido cuál es la peligrosidad de actuar en Estados Unidos.
Ellos siguen siendo los principales proveedores al mayoreo de los narcóticos a Estados Unidos, pero desde hace décadas, ciudadanos estadounidenses han participado en la venta, transporte, distribución y lavado de dinero procedente de los estupefacientes. Aunque Esquivel cree que a los funcionarios de la DEA y de otras agencias gubernamentales no les conviene hablar de “carteles estadounidenses”.

Si lo dieran a conocer como tal…no tendría el mérito político para presionar a otro país como a México ahora bajo la amenaza de Donald Trump de invadir con militares para combatir al narcotráfico…. Lo que no quieren hablar son de dos cosas muy simples. Primero que ya tienen carteles y segundo que descuidaron un problema de salud y de educación pública que ahora es gigantesco y muy complicado de parar.
” Sin embargo, hay quienes no creen que las organizaciones en EE.UU. se puedan comparar con los carteles latinoamericanos. Primero, por su forma de operar. Para Steven Dudley, de Insight Crime, las pandillas en Estados Unidos no tienen el poder para corromper a autoridades como ocurre en América Latina.
Cree que sus conexiones con las fuerzas del orden, así como con las élites políticas y económicas, son mínimas y que apenas tienen capacidad para desafíar el monopolio del poder del Estado. El segundo factor es su estructura. No existe un “jefe de jefes” que controle todo. En cambio, operan como células independientes: cada grupo tiene sus propios líderes, sus propias reglas y su propia forma de operar. Su dominio es mucho más fragmentado.
Controlan barrios, calles… incluso esquinas. Esto las hace más difíciles de desmantelar. Si una cae, otras siguen funcionando. Además, según algunos expertos, no le tienen “lealtad” a ningún proveedor. Trabajan con quien ofrezca las mejores condiciones. Eso les da flexibilidad y poder. Pero, volvamos a la pregunta inicial.

¿Por qué no existe un gran capo estadounidense? Según los expertos, a los líderes criminales no les conviene tener notoriedad. En Estados Unidos hay una fuerte presencia de agencias y corporaciones policiales, así como duras sanciones que los despojarían fácilmente de sus ganancias. A esto se suma que, la propia estructura del sistema criminal de las pandillas no necesita de un gran capo para funcionar. De hecho, evitar figuras visibles es una ventaja.
Cuanta menos visibilidad, menos riesgo. Pero más allá de consideraciones, el hecho es que, lejos de detenerse, el consumo de drogas en Estados Unidos creció en las últimas décadas. Y los carteles de América Latina, Asia y otras partes del mundo siguen siendo los principales proveedores.