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🇲🇽🚨NAYARIT EN SHOCK: MURCIÉLAGOS HALLAN BASE DEL CJNG EN TELEFÉRICO ABANDONADO,PUESTOS DE VIGILANCIA

La cabina número si del teleférico de San Blaz colgaba a 90 met sobre el cañón del río Guainota con un sicario del CJNG adentro mirando por unos binoculares. Desde esa cabina el sicario veía 40 km de Sierra Nayarita en todas las direcciones. caminos de terracería que suben desde la costa, los puebloses que se esconden entre las barrancas, las parcelas de marihuana que verdean en las laderas que miran al sur y los retenes del ejército que se instalan en los cruces de la carretera federal.
Veía todo, como un águila metida en una caja de metal colgada de un cable de acero a 90 m del suelo. La cabina número siete no se movía. no se había movido en 19 años porque el teleférico de San Blas dejó de funcionar en 2006 cuando el gobierno estatal canceló el proyecto turístico que lo había construido 3 años antes.
Un teleférico que iba a ser la atracción principal de un corredor ecoturístico en la sierra de Nayarit, un teleférico con 22 cabinas para seis pasajeros cada una que cruzaba un cañón de 300 m de ancho a 90 m de altura sobre el río Guainamota. Un teleférico que costó 80 millones de pesos de dinero público, que funcionó durante 3 años con una ocupación promedio del 12% y que fue abandonado cuando el presupuesto para su mantenimiento fue recortado.
El motor de la estación superior se descompuso y nadie quiso pagar la reparación. 19 años abandonado. Las cabinas colgando inmóviles del cable de acero como frutos secos en una vidta. Las estaciones superior e inferior cerradas con candados oxidados. La vegetación tropical creciendo entre los rieles y los postes de soporte, los cables de acero cubiertos de musgo y de nidos de pájaros y el cañón del Guainamota abajo, con el río tronando entre las rocas como ha tronado durante millones de años, sin importarle que alguien haya colgado
cajas de metal sobre su cabeza. El CJNG encontró el teleférico abandonado y vio lo que nadie más vio. Una red de puestos de observación elevados distribuidos a lo largo de 300 m de cable. a 90 m de altura sobre un cañón inaccesible, con vista panorámica de la sierra en todas las direcciones y conectados entre sí por el propio cable del teleférico que los sicarios aprendieron a usar como vía de desplazamiento entre las cabinas.

Quiero que entiendas la ventaja táctica que un teleférico representa antes de seguir, porque sin eso el caso parece solo una extravagancia y en realidad es una adaptación militar brillante de infraestructura civil abandonada. Un vigía en el suelo de la sierra tiene un campo visual limitado por la topografía.
Los cerros, las barrancas, la vegetación, todo bloquea la vista. Un vigía en la cima de un cerro mejora la situación, pero sigue siendo visible. Una persona parada en la cima de un cerro se recorta contra el cielo y puede ser detectada con binoculares a kilómetros de distancia. Pero un vijía dentro de una cabina de teleférico a 90 m de altura sobre un cañón tiene lo mejor de ambos mundos.
La altura que da campo visual de kilómetros en todas las direcciones y la cobertura que da una caja de metal con paredes que lo esconden de la vista. La cabina es invisible desde abajo, contra el cielo, las cabinas del teleférico parecen puntos oscuros colgados de un cable. A 90 m, el ojo humano no puede distinguir si la cabina está vacía o si hay alguien dentro.
Desde el aire, las cabinas se confunden con la estructura del teleférico. Un drone que sobrevuele el cañón vería cables, postes y cabinas que podrían estar vacías o no. Solo un drone con cámara de alta resolución que enfoque directamente a una cabina específica podría ver que dentro hay una persona con binoculares y las cabinas se mueven con el viento, lo cual genera una firma visual natural.
El movimiento de una cabina vacía y el movimiento de una cabina con un vigía adentro. son idénticos. El viento las balancea igual. El cable cruje igual desde cualquier ángulo. Las cabinas parecen lo que el gobierno de Nayarit quiere que parezcan. Chatarra abandonada de un proyecto turístico fallido que nadie ha tenido la decencia de desmontar.
24 personas fueron detenidas en la operación. 24 sicarios del CE JNG que operaban desde el teleférico abandonado como una red de vigilancia aérea que cubría una zona de la sierra Nayarita, donde el cártel controla la producción de drogas sintéticas y el tránsito de cargamentos hacia la costa del Pacífico.
Nayarit, el estado pequeño que nadie menciona cuando habla de narcotráfico, pero que lleva décadas siendo territorio de cárteles que operan en la sierra con una impunidad que solo da la geografía. La sierra de Nayarit es la continuación de la Sierra Madre Occidental que baja desde Durango y Sinaloa. Barrancas profundas, cañones verticales, ríos que cortan la roca como cuchillos y una vegetación tropical tan densa que desde el aire la sierra parece una alfombra verde sin caminos, sin pueblos, sin nada que indique que debajo de esa alfombra
hay personas, parcelas, laboratorios y una economía criminal que mueve miles de millones de pesos al año. La sierra de Nayarit es territorio wiol. El pueblo Wixárica, que los mexicanos conocen como hicholes, vive en comunidades dispersas por las barrancas de la sierra desde hace siglos.
comunidades que hablan su propia lengua, que practican su propia religión, que peregrinan cada año a Hiricuta en San Luis Potosí para recolectar el pellote sagrado y que durante décadas han visto como el narcotráfico se instala en sus tierras sin que el gobierno haga algo para impedirlo. Los hicholes de la sierra de Nayarit viven atrapados entre el crimen organizado que ocupa sus tierras y un gobierno que los ignora.
El COTA NG siembra marihuana y amapola en las laderas de la sierra que son territorio ancestral Wiksarica. Instala laboratorios de metanfetamina en las Cañadas, donde los hicholes realizan sus ceremonias y recluta jóvenes de las comunidades con la promesa de un sueldo que la economía tradicional wixárica basada en la agricultura de subsistencia y la artesanía, no puede igualar.
El teleférico abandonado está en el borde del territorio Wixarica, en una zona donde la sierra se encuentra con los contrafuertes de la costa, donde las barrancas se hacen más profundas y donde los caminos se reducen a senderos de mula que solo los lugareños conocen. El teleférico cruzaba el cañón del Guainamota en un punto donde el cañón tiene 300 m de ancho y 90 de profundidad.
Un abismo vertical con paredes de roca cubiertas de elechos y bromelias, donde los pericos verdes anidan en las grietas y donde las cascadas caen durante la temporada de lluvias con un estruendo que se escucha a kilómetros. El CJNG convirtió el teleférico en un sistema de vigilancia que cubría los accesos a su zona de operaciones en la sierra y lo hicieron con una adaptación ingeniosa de la infraestructura existente que demuestra una vez más que el cártel ve oportunidades militares donde el gobierno ve infraestructura abandonada.
Quiero ir cabina por cabina porque cada una tenía una función específica dentro del sistema. Las 22 cabinas del teleférico estaban distribuidas a lo largo de los 300 m de cable que cruzan el cañón. 11 cabinas colgaban del cable que iba de la estación superior a la inferior. 11 colgaban del cable de retorno. De las 22 el CJNG usaba 14.
Las otras ocho, las que estaban en los e

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