Mira lo que pasó hace tr días en Guadalajara, no lo vas a ver en ningún otro lado así de completo. Y no, no es clickbait porque cuando Omar García Harfuch, el mero mero de seguridad a nivel federal, entra personalmente a un colegio privado en plena zona metropolitana de Guadalajara para sacar a dos menores de edad, que resulta que son hijos directos de Nemesio o Ceguera Cervantes, el Mencho.
Y además todo queda filmado desde tres ángulos diferentes, incluyendo el bodycam de los propios elementos. Pues ahí ya no estamos hablando de un operativo más, estamos hablando de un mensaje. Un mensaje que se mandó directo sin intermediarios y que tiene a medio Jalisco preguntándose qué carajos viene ahora.
Porque ojo, aquí no hubo balacera, no hubo persecución por toda la ciudad, no hubo bloqueos con camiones en llamas, nada de eso. Fue quirúrgico, fue coordinado, fue silencioso y eso, precisamente eso, es lo que tiene a todos los que entienden este juego con un nudo en el estómago. Porque cuando Harfook se mueve así, cuando él personalmente decide estar presente en un operativo que técnicamente podría hacer cualquier comandante de la Guardia Nacional, es porque lo que está en juego va mucho más allá de dos chavos saliendo de un colegio. Y antes de que me digas,
ente distintos, documentos falsos pero bien hechos, de esos que solo un experto en papel puede detectar. Se presentaron como hijos de un empresario textil de León, historia creíble, papeles en orden, referencias armadas y el colegio los aceptó sin hacer muchas preguntas.
Porque, ¿para qué complicarse la vida cuando el dinero llega puntual cada mes, verdad? Durante casi 2 años, esos menores tuvieron una vida que cualquiera llamaría normal. Iban a clases de lunes a viernes, entrenaban en el equipo de fútbol del colegio. Uno de ellos tocaba la guitarra en el grupo de música escolar, hacían tareas, salían con amigos y nadie, absolutamente nadie en ese colegio fuera de la directiva tenía idea de quiénes eran en realidad hasta hace una semana.
Pero aquí viene lo que sí necesitas saber y presta atención porque esto es clave. La inteligencia militar mexicana los localizó desde octubre del año pasado. Octubre. No fue un descubrimiento de última hora, no fue casualidad, fue trabajo de campo, infiltración, seguimiento. Intervinieron celulares del círculo cercano, rastrearon transferencias bancarias, identificaron patrones de movimiento del personal de seguridad que los custodiaba desde la distancia.
Y una vez que confirmaron identidad, esperaron. ¿Por qué esperaron? Porque no querían simplemente sacarlos del colegio y ya. Querían construir un caso. Querían identificar a toda la red de protección. Querían saber quién más en ese colegio sabía, querían rastrear los pagos y, sobre todo, querían esperar el momento en que este operativo tuviera el máximo impacto mediático y estratégico posible.
Y ese momento llegó hace 3 días. ¿Por qué hace 3 días específicamente? Porque hace 3 días el gobierno de Estados Unidos publicó una actualización en la recompensa por el Mencho. Subió de 10 millones a 15 millones de dólar y en esa misma actualización por primera vez se incluyó una línea que muchos pasaron por alto, pero que es dinamita pura.
Se considerará información valiosa cualquier dato que conduzca a la localización de familiares directos del objetivo principal. ¿Entiendes lo que eso significa? Significa que ahora Estados Unidos no solo quiere a el Mencho, quiere a su familia, quiere presionarlo, quiere que sienta que no hay lugar seguro para los suyos.
Y México, que necesita mantener contento a su vecino del norte por 1000 razones económicas y políticas, respondió en menos de 72 horas. Boom. Operativo en Guadalajara. Harf en persona. Cámaras rodando. Mensaje enviado. Aquí están sus hijos. Los tenemos. Y si usted no se entrega, ellos van a crecer tras las rejas viendo cómo su apellido se convierte en sinónimo de traición y miseria.
A ver, yo sé que llevas leyendo un rato y todavía no te he contado exactamente cómo fue la extracción. Tranquilo, vamos a llegar ahí, pero necesito que tengas claro todo este contexto porque si no vas a ver el video y vas a pensar que fue un simple arresto de rutina. Y no lo fue. Esto fue teatro. Teatro muy bien planeado, teatro con un público muy específico en mente.
Y ese público no es ni tú ni yo. Ese público es un señor escondido en alguna sierra de Jalisco o Colima que está viendo como todo lo que construyó empieza a desmoronarse. Ahora sí, vamos al día del operativo. 6 de mayo, martes 11:37 de la mañana, horario escolar. Los chavos están en clase, todo normal.
Pero afuera del colegio, en un radio de seis cuadras, ya hay un despliegue silencioso que cualquiera que sepa leer las señales hubiera identificado. Camionetas de civil con placas federales, drones sobrevolando, frecuencias de radio bloqueadas, vialidad controlada sin que parezca controlada. A las 11:40 entran cuatro camionetas negras sin logotipos.
De cada una bajan cinco elementos. chaleco táctico sin uniformes que los identifiquen como Guardia Nacional o Sedena, equipamiento gringo, cascos offscore, radios Motorola, rifles hechos en Estados Unidos y liderando el grupo con lentes oscuros y una postura que transmite autoridad incluso en silencio. Omar García Harfuch, el director del colegio, los estaba esperando.
Y ojo con esto, los estaba esperando. No fue sorpresa, no hubo resistencia, no hubo drama porque 3 horas antes, a las 8 de la mañana, el director había recibido una llamada del subsecretario de seguridad estatal y en esa llamada le explicaron con lujo de detalle lo que iba a pasar. Le dijeron quiénes eran esos alumnos que él había aceptado con tanto gusto dos años atrás.
Le mostraron los documentos falsos, le enseñaron las transferencias millonarias y le dejaron muy clarito que o cooperaba completamente o él también iba a terminar en una celda acusado de encubrimiento y lavado de dinero. Entonces, cuando llegó Harfouch, el director estaba más pálido que papel. Les abrió la puerta principal sin decir palabra.
les entregó una lista con los salones donde estaban los menores, les dio acceso a las cámaras de seguridad internas y se quedó ahí parado sudando, viendo como toda la vida que había construido se caía a pedazos. Los elementos subieron directo al tercer piso. Salón 3B, clase de historia. 23 alumnos sin tocar la puerta entraron. Imagínate la escena.
El profesor, a media explicación sobre la revolución mexicana, voltea y se encuentra con ocho tipos armados hasta los dientes. Los alumnos ni tiempo tuvieron de gritar. Uno de los elementos levantó la mano en un gesto universal de tranquilos, nadie se mueve. Otro con un papel en la mano señaló a dos chavos sentados en la parte de atrás del salón.
Y aquí es donde el video que circula empieza. Uno de los elementos llevaba bodycam. Se ve perfecto. Los chavos, ambos de 16 y 17 años, no oponen resistencia. Uno de ellos, el mayor, cierra su cuaderno con calma, como si ya supiera que este día iba a llegar. El otro, el de 16, se voltea a ver a una compañera rubia sentada a su lado.
Le dice algo que no se alcanza a escuchar en el video y ella rompe en llanto. Levántense despacio, manos donde las pueda ver. Nadie les va a hacer daño. La voz es firme, pero no agresiva. Los chavos obedecen. Los esposan con bridas de plástico, no con esposas metálicas. Detalle importante, las esposas de plástico son para menores, menos agresivas visualmente, mejor para las cámaras.
Antes de salir del salón, Harfuch, que hasta ese momento había estado solo observando desde la puerta, se acerca a uno de los menores. Le dice algo al oído. El chavo asiente. No hay forcejeo, no hay gritos. Y eso, ese silencio, esa resignación dice más que 1000 palabras. Dice que el chavo ya sabía. Dice que probablemente su papá ya le había advertido que este momento llegaría.
Dice que crecer siendo hijo de El Mencho significa crecer con una fecha de caducidad tatuada en la frente. Los bajan por las escaleras. En el camino, todos los salones tienen las puertas cerradas. Todos los maestros recibieron la instrucción de no salir por ningún motivo. Pero tú sabes cómo son los adolescentes.
Hay ventanas, hay celulares y en cuestión de minutos ya había tres videos circulando en grupos de WhatsApp. Videos borrosos. Grabados a escondidas, pero suficientemente claros para identificar a Harfuch caminando detrás de los dos menores. Afuera, las camionetas los esperan con los motores encendidos. Los suben a la del centro.
Harfuch sube con ellos. Y aquí pasa algo que casi nadie notó, pero que es clave. Antes de arrancar, Harf le hace una seña a uno de sus elementos, quien saca un teléfono, abre la cámara y graba todo el momento en que las camionetas arrancan. ¿Para qué? para documentar, para que quede registro oficial de que los menores fueron tratados con el protocolo adecuado, para que mañana, cuando el Mencho o sus abogados digan que hubo maltrato, haya pruebas de lo contrario.
Salieron del colegio a las 11:52, 12 minutos completos desde que entraron hasta que salieron. Y en esos 12 minutos cambiaron las reglas del juego, porque ahora el CJNG sabe que ya no hay refugios seguros, ya no hay identidades falsas que funcionen, ya no hay colegios privados que los protejan y sobre todo ahora saben que el gobierno está dispuesto a usar a los menores como fichas de negociación.
¿Y sabes qué? Todavía no te he contado la parte que realmente importa. Todo lo que te acabo de decir, el operativo, la extracción, el video, eso es lo que viste en las noticias o lo que medio te contaron. Pero hay algo más. Algo que pasó dentro de ese colegio antes de que llegaran las autoridades, algo que encontraron en el casillero personal de uno de los menores y que explica por qué este operativo no se trata solo de presionar a el mencho, se trata de algo mucho más grave y eso viene ahorita. No te vayas.
Porque resulta que cuando los elementos de inteligencia revisaron el casillero de uno de los chavos, encontraron algo que no esperaban. Bueno, encontraron varias cosas. Un celular encriptado con sistema israelí de última generación, dos pasaportes, uno colombiano y otro panameño, ambos falsos, pero con salidas y entradas reales registradas en los últimos 6 meses.
Una memoria USB con información que hasta el momento sigue clasificada. y un cuaderno, un cuaderno escolar común y corriente de rayas. Pero las rayas no tenían apuntes de clase, tenían nombres, nombres de políticos locales, nombres de empresarios, nombres de jueces y al lado de cada nombre una cifra.
Montos que van desde 500,000 pesos hasta 8 millones de pesos. Sobornos, pagos de protección, nómina del CJNG. Nadie lo ha confirmado oficialmente, pero la Fiscalía de Jalisco ya abrió 14 investigaciones basándose en ese cuaderno. Entonces, ya no estamos hablando solo de menores escondidos, estamos hablando de menores que aparentemente estaban siendo entrenados, preparados, integrados poco a poco en la estructura operativa del cártel.
Y eso cambia todo el análisis, porque una cosa es proteger a tus hijos manteniéndolos lejos del negocio, otra muy distinta es meterlos al negocio con identidades falsas. con contactos clave, con información clasificada. Y esto me lleva a la pregunta que nadie se está haciendo en voz alta, pero que todos deberíamos hacernos. ¿En qué momento un menor deja de ser legalmente intocable? Porque mira, la ley es clara.
Menores de edad no pueden ser procesados como adultos en México, pero la ley también contempla excepciones cuando hay delitos de delincuencia organizada. Y si esos cuadernos, ese celular, esas memorias USB contienen lo que todo indica que contienen, entonces estamos en zona gris, zona muy gris, zona donde la fiscalía y el gobierno federal van a tener que tomar decisiones difíciles.
Los mandan a un tutelar de menores, los dejan ahí hasta que cumplan 18 y luego los procesan o buscan alguna figura legal para tratarlos de manera distinta. Porque seamos honestos, estos no son menores que crecieron en pobreza y fueron reclutados a la fuerza. Estos son hijos del narco más poderoso del país, con acceso a recursos ilimitados, con educación privada, con protección 247.
¿Eso los hace más culpables o más víctimas? Es una pregunta sin respuesta fácil. Mientras tanto, ¿qué ha pasado con ellos? Bueno, oficialmente fueron trasladados a una instalación de la Guardia Nacional en las afueras de Guadalajara. No un tutelar común, una instalación especial, pabellón separado, vigilancia extrema, cero contacto con otros menores.
Y aquí viene otro detalle que te va a volar la cabeza. Sus abogados, tres de los litigantes más caros de Jalisco, aparecieron en menos de 2 horas exigiendo acceso. ¿Cómo supieron tan rápido? ¿Quién les avisó? Porque oficialmente el operativo no se hizo público hasta 6 horas después. Entonces, alguien del colegio o dentro de las mismas autoridades corrió a levantar el teléfono.
Y esto nos lleva a uno de los problemas más grandes de todo este asunto, la filtración. Porque sí hubo filtración. El video que circula, el que todo mundo ha visto, no salió por casualidad. Alguien lo subió. Y hay dos versiones de quién fue. La versión oficial dice que fue algún alumno del colegio que grabó a escondidas y lo compartió, pero la versión que circula en ambientes de inteligencia es otra.
Dicen que el video se subió con autorización, con el propósito específico de mandar un mensaje, un mensaje que dijera, “Aquí está Harf, aquí están los hijos del Mencho. Y aquí está la prueba de que ya no hay impunidad para nadie. Porque piénsalo un momento, si realmente quisieran mantener esto en secreto, habrían bloqueado todas las señales de celular en un radio de dos cuadras, habrían confiscado todos los teléfonos de todos los testigos, habrían hecho el operativo a las 3 de la mañana cuando no hay nadie en el
colegio. Pero no lo hicieron en horario escolar, con testigos, con cámaras, casi como si quisieran que se filtrara, casi como si el objetivo no fuera solo capturar a los chavos, sino exhibir la captura. Y aquí entramos en terreno pantanoso, porque esto te obliga a preguntarte hasta dónde es válido usar menores de edad como herramienta mediática. Sí, son hijos de un criminal.
Sí, aparentemente estaban siendo preparados para integrarse al cártel, pero siguen siendo menores. ¿Es ético exponerlos así? ¿Es legal? Harf diría que sí, que es necesario mandar un mensaje contundente. Los defensores de derechos humanos dirían que no, que los menores deben estar protegidos siempre, sin importar quiénes sean sus padres.
Y la verdad es que ambos tienen razón en cierto grado, porque esto no es blanco o negro, esto es gris, muy gris. Ahora bien, hablemos de lo que este operativo significa para el CJNG como organización, porque más allá del golpe emocional para el Mencho, esto representa un quiebre en la percepción de seguridad.
Durante años, el CJNG ha presumido de ser el cártel más profesional, el más cuidadoso, el que mejor protege a su gente. Y ahora resulta que el gobierno localizó a los hijos del jefe, los vigiló durante meses y los extrajo en pleno día sin disparar un solo tiro. Eso es humillante, eso es un mensaje de debilidad. Y en el mundo del narco, la percepción de debilidad es veneno puro.
Porque si tú eres un operador del CJ y ves que ni siquiera los hijos del patrón están seguros, entonces, ¿qué tan seguro estás tú? Si tú eres un alcalde que recibe dinero del CJNG para hacer la vista gorda y ves que el gobierno tiene el poder de llegar a donde sea, ¿qué tan cómodo te sientes recibiendo ese dinero? Si tú eres un cártel rival en Michoacán o Guanajuato y ves esta muestra de debilidad, ¿qué tan tentado estás de empezar a presionar más fuerte? Esto abre ventanas de oportunidad y en un país donde el mapa criminal cambia cada
6 meses, las ventanas de oportunidad son todo. El cártel de Sinaloa, que lleva años peleando contra el CNG por el control de Zacatecas, Colima y partes de Jalisco, va a interpretar esto como señal verde para presionar más. Los Viagras en Michoacán igual, los del noreste en Guanajuato igual. Todos van a querer morder un pedazo ahora que el gigante está tambaleándose.
Pero ojo, y esto es importantísimo que lo entiendas, un animal herido es más peligroso que un animal fuerte y el CJNG es un animal muy grande. Entonces, sí, este operativo los golpeó, sí los humilló, pero eso no significa que estén acabados ni de cerca, lo que significa es que van a responder y cuando un cártel del tamaño del CJNG responde, las cosas se ponen feas.
¿Cómo va a ser esa respuesta? Bueno, históricamente, cuando el CJNG se siente acorralado, hace una de dos cosas. o se vuelve extremadamente violento para reafirmar control o se vuelve extremadamente silencioso para reorganizarse. La violencia la vimos en Guanajuato hace 2 años cuando les mataron a un operador importante. Quemaron 25 vehículos en una sola noche, bloquearon carreteras, sembraron terror.
La reorganización silenciosa la vimos después de la captura del marro, cuando simplemente se retiraron de ciertas plazas, consolidaron otras y esperaron el momento indicado para regresar más fuertes. Mi lectura personal, y esto es solo especulación basada en análisis, es que esta vez van a optar por lo segundo, porque responder con violencia masiva justo ahora sería jugar el juego que el gobierno quiere que jueguen, sería darle la razón a Harfuch, sería confirmar que están desesperados.
Y el mencho, muchas cosas se le pueden decir, pero no es [ __ ] Él sabe que la mejor venganza no es quemar camiones. La mejor venganza es seguir operando, seguir moviendo droga, seguir ganando dinero y demostrar que ni con sus hijos presos el gobierno puede detenerlo. Dicho esto, algo va a pasar. Tiene que pasar, porque en el mundo del narco no puedes dejar un golpe así sin respuesta.
Entonces, yo esperaría en las próximas semanas o meses una de tres cosas. Uno, un operativo del CJNG contra algún objetivo gubernamental de alto perfil. No un asesinato necesariamente, pero sí alguna acción que mande el mensaje de nosotros también podemos llegar a ustedes. Dos, una campaña de terror contra informantes y colaboradores del gobierno en Jalisco.
Gente que desaparece sin hacer ruido. Mensajes silenciosos pero efectivos. Tres, movimientos estratégicos en otras plazas para compensar lo perdido en Jalisco. Expansión hacia Veracruz, hacia Puebla, hacia zonas donde el gobierno tenga menos control. Cualquiera de esos escenarios es malo. Todos implican violencia.
Todos implican gente inocente atrapada en el fuego cruzado y todos son en parte consecuencia de este operativo. Porque sí, sacar a los hijos del Mencho fue un golpe importante, pero cada golpe tiene su costo y el costo de este va a pagarlo la población civil de Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, todos esos estados donde el cejo ANG tiene presencia.
Entonces ahí está el dilema moral. ¿Valió la pena? Desde la perspectiva del gobierno, absolutamente capturaron a dos menores que posiblemente se estaban integrando a la estructura criminal. Decomizaron información valiosa, mandaron un mensaje de fuerza, complacieron a Estados Unidos. Todo eso son puntos a favor. Pero desde la perspectiva de una familia que vive en Zapopan y que mañana puede quedar atrapada en un bloqueo o en un tiroteo, la respuesta ya no es tan clara.
Y esto me lleva a algo que casi nunca se dice, pero que necesita decse. La guerra contra el narco no la ganan los operativos mediáticos, la ganan las estrategias de largo plazo. Y México no tiene una estrategia de largo plazo contra el CJNG. Tiene operativos, tiene capturas, tiene golpes espectaculares como este, pero no tiene una estrategia coherente que ataque las causas estructurales que permiten que un cártel como el CJNG exista.
¿Cuáles son esas causas? Pues para empezar, la corrupción sistémica, ese cuaderno que encontraron en el casillero de uno de los menores con nombres de políticos y jueces. ¿Cuántos de esos nombres van a terminar realmente en la cárcel? Mi apuesta es que ninguno, porque tocar a esa gente es tocar estructuras de poder que van mucho más allá del narco.

Es destapar una cloaca de complicidades que ningún gobierno quiere destapar porque tarde o temprano los salpica a ellos también. Otra causa estructural, la pobreza y la falta de oportunidades. El CJNG no recluta sicarios en las lomas, los recluta en comunidades marginadas donde un chavo de 15 años puede escoger entre ganar 3,000 pes al mes trabajando en una tortillería o ganar 15,000 pes a la semana siendo halcón del narco.
¿Es justificable? No es comprensible completamente. Y mientras no haya alternativas reales, mientras no haya trabajo digno, mientras no haya futuro para millones de jóvenes mexicanos, los cárteles van a seguir teniendo un semillero infinito de carne de cañón. Y finalmente, la causa más difícil de todas, la demanda. Porque todo esto, toda esta guerra, toda esta sangre existe porque del otro lado de la frontera hay millones de gringos consumiendo droga todos los días y mientras esa demanda exista va a haber alguien dispuesto a suplirla. Puedes
matar a elcho mañana, puedes desmantelar el cejo a TNG y la semana siguiente va a haber otro cártel ocupando ese espacio porque el negocio es demasiado grande, las ganancias son demasiado grandes y la adicción del mercado norteamericano es demasiado grande. Entonces, cuando veas el video de Harf sacando a los hijos del Mencho del colegio, cuando leas los titulares celebrando el operativo, acuérdate de esto.
Es una victoria, pero es una victoria táctica, no estratégica. es ganar una batalla, no la guerra. Y la guerra sigue, va a seguir, va a seguir durante años, probablemente décadas, hasta que como sociedad nos animemos a tener las conversaciones incómodas sobre legalización, sobre política de drogas, sobre corrupción, sobre desigualdad y ya sé lo que estás pensando.
Entonces, ¿qué sugieres? ¿Que no hagan nada? ¿Que dejen a los narcos libres? No, no estoy diciendo eso. Los operativos como este son necesarios. La presión es necesaria. Capturar criminales es necesario. Lo que digo es que no es suficiente, que no podemos quedarnos solo en eso y pensar que ya ganamos. Porque cada vez que capturamos a un narco importante, otro ocupa su lugar.
Cada vez que golpeamos a un cártel, otro se fortalece. Es una rueda que no para de girar y la única manera de detenerla es atacar los ejes que la sostienen. Ahora, volviendo al caso específico, ¿qué va a pasar con esos dos menores? Legalmente hablando, están en un limbo. Como te dije, no pueden ser procesados como adultos, pero tampoco pueden ser liberados.
Entonces, lo más probable es que pasen los próximos meses, tal vez, en esa instalación especial de la Guardia Nacional. Técnicamente no están presos. están bajo protección del Estado, pero la realidad es que no van a salir de ahí hasta que cumplan 18. Y cuando cumplan 18, ahí sí empiezan los procesos penales de verdad.
¿Y qué va a pasar con toda esa información que decomizaron? El celular, la memoria USB, el cuaderno con los nombres. Bueno, ahí es donde la cosa se pone realmente interesante, porque esa información no solo sirve para procesar a los menores, sirve para abrir docenas, tal vez cientos de líneas de investigación. Cada nombre en ese cuaderno es una puerta, cada contacto en ese celular es un hilo que jalar.
Y la fiscalía, con apoyo del FBI y la DEA, van a jalar todos esos hilos. Van a ver a dónde llevan, van a construir casos, van a pedir órdenes de aprensión. Y aquí es donde este operativo se revela como lo que realmente es no solo una captura mediática, sino el inicio de una ofensiva mucho más grande. Porque Harfuch no movió cielo y tierra para sacar a dos chavos de un colegio, nada más porque sí lo hizo.
Porque esos chavos son la llave para entrar a estructuras más profundas, son la palanca para voltear funcionarios. Son la presión perfecta para conseguir que alguien del círculo cercano del Mencho se quiebre y empiece a hablar. Y créeme, alguien se va a quebrar. Siempre pasa porque el miedo es más fuerte que la lealtad.
Y cuando el CJNG vea que el gobierno tiene información detallada, nombres, cifras, contactos, alguien va a pensar, “Mejor hablo yo primero antes de que me señalen a mí.” Y una vez que empieza la cadena de traiciones, ya no hay manera de pararla. Así que sí, este operativo fue espectacular, fue mediático, fue un golpe al ego del Mencho, pero más importante que todo eso, fue el primer movimiento de una partida de ajedrez mucho más larga, una partida que va a jugarse en tribunales, en oficinas de inteligencia, en negociaciones entre gobiernos. Una
partida donde lo que pase en las calles es solo el ruido de fondo. Y mientras todo eso sucede en los niveles altos, en las calles de Jalisco, la gente sigue su vida, sigue yendo a trabajar, sigue llevando a sus hijos a la escuela, sigue tratando de no pensar demasiado en quién controla qué plaza, porque esa es la tragedia silenciosa de todo esto, que para la mayoría de los mexicanos el narco no es un tema de análisis estratégico, es una realidad cotidiana, es el retén que te encuentras en la carretera, es el sonido de disparos a
medianoche. La noticia de que desapareció el hijo de tu vecino es vivir con miedo normalizado. Y lo peor de todo es que nos hemos acostumbrado. Nos hemos acostumbrado a los titulares de 14 muertos en enfrentamiento. Nos hemos acostumbrado a las narcomas. Nos hemos acostumbrado a que cada gobierno prometa acabar con el narco y cada gobierno fracase.
Ya ni nos sorprende, ya ni nos indigna tanto. Y eso, esa normalización del horror, es tal vez el triunfo más grande que los cárteles han logrado. No necesitan controlarlo todo. Solo necesitan que dejemos de creer que algo puede cambiar. Pero algo tiene que cambiar. Tiene que cambiar porque no podemos seguir así.
No podemos seguir siendo un país donde los hijos de los narcos estudian tranquilamente en colegios privados con identidades falsas, mientras miles de familias buscan a sus desaparecidos sin ninguna respuesta. No podemos seguir siendo un país donde un cuaderno escolar contiene los nombres de políticos comprados y nadie hace nada.
No podemos seguir siendo un país donde la valentía es una sentencia de muerte y la corrupción es el precio de la supervivencia. Y ya sé que suena idealista. Ya sé que suena ingenuo, pero alguien tiene que decirlo. Alguien tiene que recordar que esto no es normal, que no debería ser normal, que podemos y debemos exigir más. Entonces, sí, celebremos que capturaron a los hijos del Mencho.
Celebremos que Harfuch tuvo los huevos para entrar a ese colegio en persona. Celebremos cada pequeña victoria en esta guerra interminable. Pero no nos durmamos en esos laureles. No pensemos que ya ganamos porque la guerra apenas empieza y va a ser larga y va a ser sangrienta y va a requerir que todos, absolutamente todos, dejemos de ser espectadores pasivos y nos volvamos ciudadanos activos.
Que exijamos transparencia, que denunciemos la corrupción, que no nos traguemos las mentiras oficiales, que no normalicemos la violencia, porque al final del día este operativo, este video, estos dos menores sacados de un colegio son solo un capítulo más en una historia que lleva décadas escribiéndose. Y esa historia solo va a terminar cuando nosotros como sociedad decidamos que ya basta, que ya no vamos a aceptar vivir así, que ya no vamos a permitir que nos digan que no hay de otra, porque sí hay de otra. Siempre hay de otra, solo
necesitamos el coraje para encontrarla. Y con eso llegamos al final. Pero antes de que te vayas, déjame preguntarte algo. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que estuvo bien usar menores de edad como parte de una estrategia mediática? ¿O crees que el gobierno se pasó de la raya? ¿Crees que este operativo va a servir de algo a largo plazo? ¿O es solo otra captura más que en 6 meses ya nadie va a recordar? Déjamelo en los comentarios.
En serio, quiero saber qué piensas, porque estos temas no se resuelven con un solo video, se resuelven con conversaciones, con debates, con gente que se anima a pensar más allá de los titulares. Y si este video te pareció valioso, si crees que vale la pena que más gente conozca estos detalles que no salen en las noticias convencionales, ayúdame con un like, compártelo, suscríbete si no lo has hecho, activa la campanita porque mañana voy a subir la segunda parte de esto, porque sí, hay segunda parte porque todavía no te he contado qué está
pasando con el director de ese colegio, ni con los maestros que sabían, ni con las 14 investigaciones que se abrieron a partir de ese cuaderno, ni con las conversaciones secretas entre Harf y funcionarios norteamericanos que detonaron este operativo. Todo eso viene mañana. Y mientras tanto, te dejo con esto.
La próxima vez que veas un operativo grande en las noticias, acuérdate de que siempre hay más de lo que te cuentan. Siempre hay contexto que omiten, siempre hay intereses ocultos y siempre, siempre hay consecuencias que nadie menciona, pero que todos vamos a pagar. Nos vemos mañana y cuídate mucho ahí afuera. Yeah.