Posted in

The Entire History of Emiliano Zapata in 1 Hour: The Leader Who Defied 3 Regimes

La región, caracterizada por tierras fértiles ideales para el cultivo de la caña de azúcar, había experimentado durante las décadas anteriores un proceso de concentración agraria de una intensidad excepcional. Las haciendas azucareras, modernizadas con tecnología industrial y orientadas a la exportación habían expandido sistemáticamente sus territorios a costa de las tierras comunales que durante siglos habían pertenecido a los pueblos campesinos.

Aquel despojo se había ejecutado mediante una combinación de mecanismos legales y extralegales, leyes de desamortización que convertían las tierras comunales en propiedad privada, litigios prolongados que las comunidades no podían costear y la coacción directa respaldada por autoridades locales que sistemáticamente favorecían a los hacendados.

Zapata creció presenciando aquel despojo en su forma más concreta. Cuando tenía 9 años, su padre le habría mostrado, según los testimonios que sus biógrafos posteriores reconstruirían, las tierras que la hacienda contigua había arrebatado al pueblo, articulando frente al niño la frase que durante el resto de su vida lo acompañaría como vocación.

Cuando seas hombre, recupéralas. Aquella escena, posiblemente embellecida por la mitología posterior, pero coherente con el ambiente familiar y social en que Zapata se formó, ilustra la profundidad del agravio agrario que durante su infancia configuró la conciencia política del futuro caudillo. Quedó huérfano relativamente joven.

Su padre murió cuando él tenía 17 años. su madre poco después asumió desde la adolescencia responsabilidades de jefe de familia que reforzaron las cualidades de autonomía y autoridad personal que sus contemporáneos reconocerían posteriormente como sus rasgos más distintivos. trabajó como arriero, ocupación que le proporcionaba un conocimiento amplio del territorio morelense y una red de contactos que durante los años siguientes resultaría valiosa.

y sobre todo desarrolló una habilidad excepcional como entrenador de caballos, oficio que lo distinguía dentro de la sociedad rural de su época y que le proporcionaba ingresos independientes de las haciendas. En 1908 fue brevemente consignado al ejército como recluta en el noveno regimiento de caballería.

episodio breve pero significativo. Le proporcionó nociones militares básicas y sobre todo una exposición directa al sistema autoritario del porfiriato, que confirmaría su distancia respecto al régimen. regresó a Anenecuilco al cabo de pocos meses mediante influencias locales que lograron su licenciamiento. El momento decisivo de su trayectoria temprana llegó el 12 de septiembre de 1909, cuando los habitantes de Anenecuilco lo eligieron presidente de la Junta de Defensa de las Tierras del Pueblo, cargo formal que lo comprometía con la lucha

legal por la recuperación de los territorios comunales despojados. Tenía 30 años. Su misión era documentar los derechos ancestrales del pueblo sobre sus tierras, presentar los reclamos ante las autoridades porfiristas y agotar las vías institucionales antes de considerar cualquier alternativa más radical.

Durante los meses siguientes, Zapata recorrió archivos en busca de los documentos coloniales que acreditaban los derechos del pueblo. se presentó ante autoridades estatales y federales con la documentación reunida y comprobó sistemáticamente lo que las décadas anteriores ya habían demostrado, que el régimen no ofrecía ninguna vía legal real para reparar el despojo agrario, aquellas gestiones fracasadas, ejecutadas con paciencia obstinada durante todo 1909 y los primeros meses de 1910 fueron la educación política definitiva

de Zapata. Cuando estallara la revolución maderista, el campesino de Anenecuilko estaría preparado para asumir el liderazgo armado que las vías pacíficas habían demostrado imposibles. El llamado revolucionario que Francisco Madero lanzó desde San Antonio, Texas, en octubre de 1910, mediante el plan de San Luis Potosí, denunciaba el fraude electoral de aquel año y convocaba el levantamiento armado contra el porfiriato para el 20 de noviembre.

El manifiesto contenía un punto que sería decisivo para los campesinos morelenses, el compromiso de restituir las tierras que les habían sido arrebatadas durante las décadas anteriores. Aquella promesa específica, articulada en términos generales, pero suficiente para activar las expectativas acumuladas de las comunidades despojadas, vinculó inmediatamente a los pueblos de Morelos con el movimiento maderista.

Los disturbios agrarios de Morelos se convirtieron en rebelión abierta durante marzo de 1911. El grupo inicial de insurrectos estaba encabezado por Pablo Torres Burgos, maestro y comerciante local, que asumió el mando del levantamiento al grito de adhesión a Madero. Zapata se incorporó al movimiento desde sus primeras semanas, aportando su prestigio local, su conocimiento del terreno y su red de contactos campesinos.

Las primeras operaciones se ejecutaron con relativa rapidez. La toma de Jojutla, las primeras escaramuzas con las guarniciones porfiristas, la consolidación del control revolucionario sobre algunos pueblos. Pocas semanas después del levantamiento, Torres Burgos fue capturado y ejecutado por las fuerzas gubernamentales en circunstancias confusas tras una serie de diferencias internas con el grupo.

Su muerte abrió el problema de la sucesión del mando y el 29 de marzo de 1911 los principales jefes revolucionarios morelenses eligieron a Zapata como nuevo jefe principal del maderismo en el sur del país. tenía 31 años, ninguna formación militar profesional y la responsabilidad de dirigir una insurrección campesina, cuyo objetivo profundo no era la agenda política maderista, sino la recuperación de las tierras despojadas, distinción que durante los meses siguientes permanecería contenida, pero que prefiguraría las rupturas posteriores.

La estrategia que Zapata diseñó para imponerse militarmente en Morelos conduciría durante las semanas siguientes a la batalla que aniquilaría a la élite militar del porfiriato. La decisión de atacar Cuautla, en lugar de objetivos militarmente más fáciles como Jojutla, respondía a un cálculo político preciso.

Zapata desconfiaba de los Figueroa. ados revolucionarios que tradicionalmente cobraban dinero de protección a Johutla y prefería atacar la plaza fuerte cuya captura no dependería de la lealtad de aliados dudosos. La dificultad del objetivo se convertía así en garantía política. Tomar Cuautla, defendida por la élite militar del régimen, produciría un golpe de efecto considerablemente mayor que cualquier victoria menor.

Las fuerzas zapatistas alcanzaron las inmediaciones de Cuautla el 11 de mayo de 1911. La ciudad estaba defendida por aproximadamente 500 hombres, núcleo de los cuales eran 350 a 400 soldados del quinto regimiento de caballería, el quinto de oro, la unidad de élite invicta y condecorada del ejército porfirista.

Zapata disponía de aproximadamente 4000 hombres, abrumadora superioridad numérica que ocultaba la desventaja crucial. Sus tropas eran campesinos sin experiencia en sitios de ciudades fortificadas, sin artillería, frente a soldados profesionales bien armados que controlaban las alturas estratégicas de los acueductos.

Read More