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Sheinbaum vs Gurría: México pone fin a 32 años de pensiones injustas en Nafinsa

Identificaremos con nombre y apellido a los principales afectados por este recorte brutal, desde el exdirector de Nafinsa, José Ángel Gurría, hasta los cientos de exdirectivos de Luz y Fuerza del Centro. desglosaremos las cifras obscenas que recibían mensualmente y a cuánto se reducirán sus ingresos de ahora en adelante.

Y lo más importante, conectaremos los puntos para exponer el plan maestro detrás de esta jugada, una estrategia calculada para desmantelar el viejo régimen y redefinir el poder en México. Analicemos y exploremos la noticia de última hora que está sacudiendo los cimientos del poder en México. Comencemos. Vayamos directo al grano.

Durante más de tres décadas, México ha operado bajo una sombra de desigualdad institucionalizada, un sistema donde un pequeño grupo de altos funcionarios públicos se aseguraba un retiro dorado, insultantemente lujoso, pagado con el dinero de todos los mexicanos. Hablamos de las llamadas pensiones de oro, un mecanismo legal pero profundamente inmoral que permitía a exdirectivos de paraestatales y bancos de desarrollo como Pemex, la Comisión Federal de Electricidad de manera emblemática de personas que investigación de la un trabajador promedio

que es absolutamente nuevo y sin precedentes es la voluntad política para erradicar de raíz. El caso que encápsula esta injusticia es el de José Ángel Gurría. Durante 32 largos años, el exdirector de Nainza ha recibido mes tras mes puntualmente una pensión de 120 pesos. Mientras millones de mexicanos luchan por una jubilación digna, Gurría y otros como él disfrutaban de un privilegio que parecía eterno, blindado por las leyes que ellos mismos o sus colegas ayudaron a crear.

8 registros acaba de ser pulverizado. La decisión de la actual administración no es un simple recorte presupuestario, es una declaración de guerra contra un modelo de corrupción y privilegio que se creía intocable. Es un golpe directo al corazón de la tecnocracia neoliberal que gobernó el país durante décadas y que veía al Estado como un botín personal.

La pregunta que todos se hacían era, ¿será posible desmantelar legalmente un sistema tan arraigado? La respuesta ha llegado y es un sí rotundo y contundente. Entremos en el análisis de la operación política porque lo que ha ocurrido en las últimas semanas es una demostración de poder y estrategia de manual.

Para cambiar la Constitución no basta con la mayoría en el Congreso de la Unión. Se requiere una aprobación calificada, es decir, el respaldo de la mitad más uno de los congresos estatales. Este era el gran muro, la última línea de defensa de la vieja élite. Muchos analistas y opositores apostaban a que el proyecto se estancaría ahí, las presiones y los intereses locales frenarían la reforma.

Se equivocaron por completo. A día de hoy, y esto es información de última hora, ya son 18 los congresos locales que han votado a favor. Habría que ver han levantado la mano para decir basta a las pensiones de privilegiado y superado mayoría necesaria para que la modificación al artículo 127 de la Constitución sea una realidad irreversible.

Esta no fue una victoria fácil, fue una batalla en cada momento una presión constante para alinear a los legisladores con lo que el gobierno federal ha calificado como un acto de justicia social elemental. Idad con la que se logró este consenso es asombrosa y demuestra una disciplina y una capacidad de operación política que ha dejado descolocada a la oposición.

El siguiente paso es inminente y marcará el punto de no retorno. El próximo martes en este mes de abril de 202 el Senado de la República no votará, no debatirá, simplemente hará la declaratoria oficial de que la reforma constitucional ha sido aprobada por la mayoría de las legislaturas del país. Será un acto solemne, casi una ceremonia que sellará el destino de miles de pensiones millonarias.

Inmediatamente después el decreto será enviado al oficio de la federación de ese momento la ley entrará en vigor. No habrá marcha atrás, el reloj ha comenzado a correr y a partir de su publicación el Congreso Federal y los congresos locales tendrán un plazo fatal de 90 días para armonizar todas las leyes secundarias.

Tienen 3 meses para borrar cualquier resquicio legal que pudiera permitir la supervivencia de estos privilegios. Es una operación de limpieza legislativa a gran escala. Pero, ¿qué dice exactamente esta reforma? ¿Cuál es el filo de la guillotina que está a punto de caer? La nueva redacción del artículo 127 constitucional establece un principio simple pero brutalmente registro viene del registro de la comisión.

Absolutamente nadie en el servicio público, ya sea en activo o jubilado, podrá recibir una remuneración superior al única de buscar y para las pensiones de privilegi aún más duro. Se establece un tope máximo equivalente al 50% del sueldo de la actual mandataria. Acabó la fiesta. El mensaje es claro.

El servicio público es para servir al pueblo, no para enriquecerse de por vida a costa de él. Esta victoria política no es solo un cambio en la ley, es el desmantelamiento de un pilar fundamental del viejo régimen. Analicos director el tsunami financiero que esta medida provocará en los bolsillos de la élite burocrática. Hablemos con cifras claras y contundentes para que se entienda la dimensión del privilegio que se está terminando.

Volvamos al caso de José Ángel Gurría. El rostro de esta reforma durante 32 años ha cobrado 120 pesos mensuales. Hagamos la matemática simple. Eso equivale a 1 44 pesos al año. A lo largo de 32 años sin contar aguinaldos ni ajustes inflacionarios. Gurría ha recibido del herario público más de 46 millones de pesos.

Una fortuna que un trabajador con salario mínimo tardaría más de 200 años en acumular. A partir de la publicación de la reforma, su pensión será recortada drásticamente. El nuevo tope se estima en alrededor de 70 pesos mensuales. Sufrirá una reducción de 50 pesos cada mes. Se le acabó un privilegio que duró más de tres décadas, pero es solo la punta del iceberg.

El verdadero epicentro del derroche se encontraba en la ya extinta luz y fuerza del centro LFC, una empresa liquidada durante el gobierno de Felipe Calderón, pero cuyas obligaciones pensionales con su cúpula directiva siguieron sangrando al país y aquí las cifras son verdaderamente obscenas, pornográficas. Existen casos documentados de exdirectivos de LFC que recibían pensiones de hasta 1077 pesos al mes, más de un millón de pesos mensuales.

Un insulto a cada ciudadano de este país. Con la nueva ley, esa pensión de más de 1 millón se desplomará al tope de 70 pesos. Es una reducción de más del 93%. un colapso financiero para quienes vivían en una burbuja de opulencia pagada por todos nosotros y no son casos aislados. Solamente en Luz y Fuerza del Centro se estima que hay alrededor de 600 excuncionarios que actualmente reciben pensiones tener una mensúres al nuevo tope.

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