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“No eres un portero…” | Lo que Maradona le confesó a Jorge Campos

 Fase de grupos México contra Argentina. Y Jorge Campos está en la portería mexicana [música] enfrentando al equipo de su ídolo, enfrentando a Diego Maradona. Esa mañana no pude desayunar, recordaría Jorge. Mi estómago estaba hecho un nudo, no de nervios, de emoción, de saber que finalmente iba a compartir un campo con mi héroe.

 En el vestuario antes del partido, el técnico Miguel Mejía Varón reúne al equipo. Señores, hoy enfrentamos a Argentina. Maradona es viejo, ya no es el mismo, pero sigue siendo peligroso. No lo subestimen, Jorge escucha, pero no está de acuerdo. Para él, Maradona nunca será viejo. Maradona es eterno. Es un dios del fútbol.

 Jorge, [música] le dice Claudio Suárez, ¿estás bien? Te ves diferente, Jorge. Sonríe. Voy a enfrentar a mi héroe. ¿Cómo se supone que deba verme? [música] Concentrado, profesional, como en cualquier otro partido. Este no es cualquier otro partido, Claudio. Este es el partido que he soñado desde que tenía [música] 12 años.

 El estadio Centenario está lleno, 50,000 personas. El rugido es ensordecedor. Las dos selecciones salen del túnel. Jorge busca con la mirada y ahí está. Diego Maradona, número 10. Caminando con esa confianza única, sus miradas se cruzan por un segundo. Maradona lo observa. Ve los colores llamativos de su uniforme, rosa fluorescente con patrones geométricos.

Sonríe como diciendo, “¿Qué es esto?” Jorge no aparta la mirada, le sostiene la mirada. [música] Como diciendo, hoy vas a recordar estos colores. El silvato inicial suena y Argentina ataca desde el primer minuto porque tienen a Maradona y cuando tienes a Maradona siempre atacas. Minuto 5.

 Maradona recibe el balón en el centro del campo, levanta la [música] cabeza, ve espacio, empieza a correr. Los defensas mexicanos retroceden, saben lo que puede hacer. Maradona dribla al primero, [música] luego al segundo. Ahora está en el borde del área. Solo queda Jorge, el ídolo y el admirador, [música] frente a frente.

 Maradona amaga a la derecha. Jorge no muerde el anzuelo. Maradona amaga a la izquierda. Jorge se mantiene firme. Entonces Maradona hace algo inesperado. Se detiene completamente en medio de su carrera. Los defensas pasan de largo, el portero joven se descoloca por un segundo y en ese segundo Maradona dispara. El balón vuela hacia el ángulo superior derecho.

Es un disparo perfecto, colocado, imposible de detener, pero Jorge Campos no sabe qué significa imposible. Se lanza, se estira más allá de su altura, sus dedos tocan el balón, lo desvían, sale rozando el travesaño, corner, el estadio explota, los comentaristas gritan, nadie puede creer lo que acaban de ver.

 Y en el centro del campo, Diego Maradona se detiene, mira al portero y por primera vez en mucho tiempo sonríe con respeto. Ese pibe piensa, ese pibe es especial. Jorge se levanta del suelo. Su corazón late tan rápido que puede oírlo en sus oídos. Acaba de atajar un disparo de Maradona. De Maradona. El sueño de su infancia acaba de volverse realidad.

 Pero el partido apenas comienza y Maradona no acepta derrotas, ni siquiera pequeñas derrotas como un disparo detenido. Voy a hacerle un gol a ese portero de colores, se dice, antes de que termine este partido, [música] voy a vencerlo. Lo que ninguno de los dos sabe es que los siguientes 85 minutos serán una batalla que definirá el resto de sus vidas.

 El partido se convierte en un duelo personal. Maradona contra Campos, el maestro contra el discípulo, el dios contra el mortal que se atreve a desafiarlo. Minuto 12. Maradona vuelve a intentarlo. Disparo desde fuera del área con rosca. Buscando el ángulo bajo. Jorge se lanza, atrapa el balón, lo abraza contra su pecho como un tesoro.

 Maradona golpea el aire con frustración. ¿Qué le pasa a este tipo? En la banca argentina, el técnico Alfio Basile está preocupado. Diego está obsesionado con ese portero. Necesita calmarse. Pero Maradona no se calma. Nunca se calma cuando algo se le resiste. Minuto 18. Tiro libre para Argentina a 25 m. Maradona coloca el balón personalmente.

 Jorge organiza su barrera, pero sus ojos nunca dejan a Maradona. Estudia cada movimiento. Va a tirar al palo derecho. [música] Piensa Jorge. Siempre tira ahí desde esta distancia. Maradona retrocede tres pasos, respira, corre hacia el balón, golpea el balón, vuela sobre la barrera, curva en el aire, va directo al palo derecho, exactamente donde Jorge predijo, [música] se lanza, sus guantes tocan el balón, lo empuja, golpea en el poste, rebota un defensa, lo despeja otra tajada milagrosa.

 Maradona cae de rodillas. ¿Quién diablos es este portero? En la tribuna los mexicanos están enloquecidos. Campos, Campos, pero Jorge no celebra. No puede celebrarse contra tu ídolo. Es una sensación extraña. Felicidad y tristeza al mismo tiempo, orgullo y culpa mezclados. Lo estoy [música] deteniendo, piensa. Estoy deteniendo a Maradona.

 Pero, ¿es esto lo que realmente quería? [música] Minuto 25. Argentina tiene corner. Todos suben al área, incluido Maradona. El cobrador centra, el balón viene alto. Jorge salta, pero hay demasiados cuerpos, no puede alcanzarlo. El balón cae, un delantero argentino lo remata. Gol 1-0 Argentina. Jorge recoge el balón de la red, [música] está frustrado consigo mismo, pero entonces ve algo que lo sorprende.

 Maradona está celebrando, pero mientras corre mira a Jorge y asiente como diciendo, “Buen intento, pibe. No es burla, es respeto.” Y Jorge siente algo cálido en su pecho. Su ídolo lo reconoció. [música] El primer tiempo termina 1 resultado justo. Argentina ha dominado, México ha resistido. En el vestuario mexicano el técnico está satisfecho. Un gol abajo es manejable.

Tenemos 45 minutos para empatar. Pero Jorge no escucha. Está pensando en Maradona, en cada disparo, en cada movimiento. He estudiado sus videos durante años, piensa. Conozco sus patrones, pero el Maradona Real es diferente, más impredecible. El segundo tiempo comienza. México sale a buscar el empate. Por primera vez atacan.

 Minuto centro al área argentina. El portero sale mal, el balón queda suelto. Un delantero mexicano lo remata. ¡Gol! [música] 1 El estadio Centenario explota. México ha empatado contra Argentina, contra Maradona. Jorge levanta los brazos en celebración, pero luego mira hacia Maradona. El argentino tiene las manos en las caderas, frustrado, pero cuando sus ojos encuentran los de Jorge, sonríe.

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