Ah, o sea, se va a esos sitios porque hay gente allí que no que no viaja o bueno, o no es mentira porque dices tú, para eso voy yo y ya me hago el viaje y estoy nuevo. O sea, que hay un punto de hacerse el guay. Hay un punto guay, un punto de de disfrutar también de la vida cuando haces un disco.
Pero, por ejemplo, este disco está producido por Mat Pop, que es un holandés que vive en Francia y al cual nunca hemos visto en persona. Hala. Nunca. Espérate. Entonces, a lo mejor no existe. Es una Lo habéis visto, eh, videollamada. Bueno, videollamada la primera vez para decir, “Hola, bueno, vamos a empezar a trabajar, tal.

” A partir de ahí todo, archivos, email, comentar, nos gusta. Y yo sospecho que él eh bueno, nos escribíamos en inglés, pero cuando hablaba con nuestro técnico aquí, con Juan, eh usaban, yo creo que alguna IA para traducirse. Así que hoy en día no es necesario, pero es muy saludable viajar y disfrutar de las grabaciones. Eso es importante. Es verdad.
Una pregunta, a ver, hay que dedicar, si por ejemplo tú eres un cantante, ¿vale? ¿Hay que dedicar todo el tiempo a la música o también hay que cuidar igualmente la estética de la banda, la ropa? Eh, yo que sé, los grafismos. Claro, hombre, esto está cuidadísimo. A ver, a mí los artistas que me gustan desde que descubrí a Bowi con 12 años o a los Kiss o a quien sea, mezclaban también un poco de espectáculo, ¿no? Es es es la es la imagen, es es cómo quieres ponerte, cómo quieres salir en el concierto, qué fondos. Por cierto,
gracias, ¿qué fondos quieres que salgan detrás de la actuación? Todo eso es parte para nosotros tan importante como la música. Vale, tomamos nota. A ver, otra tema muy importante. ¿Cuál es la duración perfecta de un concierto? Porque hay artistas que se vienen arriba, te hacen un concierto de 5 horas, sale la gente ya sin alma de ahí.
Sí, sale la gente, eh, ha estado genial, me muero. Es increíble, [risas] loco. La gente le encanta decir, “Es que estuvo 4 horas.” J. Pues eso hace ha hecho mucho daño. Eso hecho mucho daño. Que Rafael me perdone porque yo a Rafael lo disfruto las horas. Rafael, no, pero yo sí porque es el único al que puedo ver 3 horas y lo veo y me levanto y me siento y me levanto y me siento y le aplaudo y soy feliz.
Pero yo creo que un concierto debería ser de una hora, pero claro, la gente piensa que una hora es poco y y te ves a haces un poco más. Haces hora y media, hora 40 cuando yo creo que hora y media está bien, que la gente se va con ganas. Los festivales son ideales porque te dicen 60 minutos. Bien, perfecto. Pero no es por querer tocar menos, es porque de verdad es más divertido para todo el mundo.
Por mucho que te guste algo, hay un momento que dices, ya y además es que no, la gente cree que cobras por minuto, no es así. Da igual que toques dos horas que una hora. Tú lo vas a disfrutar igual. Ajá. Vale. ¿Cómo de importante es tener un manager? Eh, mucho. Sí. ¿Y recomiendas que tu pareja sea el manager a la gente o? A ver, esto porque claro, tu manager es Mario Vaquericho.
Sí, pero al principio no era mi pareja. Ah, es al revés. Ah, o sea, al principio era tu manager y luego eh donde tenías la olla. Exactamente. [música] Es que yo ya me he cansado. Qué fuerte. Vale, entonces tú sí lo recomiendas, me imagino. Eh, a mí me ha ido muy bien. Sí, pero también porque Mario es muy buen manager. Claro.
Sí, señor. Claro que sí. Y además nadie te va a vender mejor que Mario porque te ama. Entonces, claro, tienes toda la razón. Claro, te vende muy bien. Vale, siguiente asunto. Siguiente asunto. ¿Qué es lo que nunca hay que comer antes de dar a un concierto? Judiones de la granja, gama salajillo, caramelos [risas] de tofe, seco.
Yo diría que nada, nada, nada. No, porque al menos yo es como que no puedo para que no te salgan así como el elustillo de no y que no te sientas pesado y algún día cometes el error de que hay algo riquísimo y lo comes y luego estás pesado y no respiras bien. Pero hay gente que le viene fenomenal comer y energía, así que eso cada uno, pero es verdad que bueno, vamos a ser un poco ligeros. Petancas te lo digo a ti.
Vale, vale, [risas] vale. Que es verdad. Y después del concierto tendrá el hambre de repente, pues después es el momento horrible en que sería ideal. Ya no comas hasta el día siguiente y haces tu ayuno largo, perfecto, pero entras en ese camerino y como dice Mario, es que no tenéis camerinos, tenéis fiestas infantiles.
O sea, eh aquello parece una fiesta de cumpleaños de un niño de 5 años normalmente sandwichitos, pizzas, frutos secos, eh guacamole, eh gominolas, chocolates, e ah, sí, fatal, fatal, fatal, más cosas. [risas] Ay, ay, ay, ay, que se nos viene. Sí, pizza. Ah, ay, [risas] vale, perdón, me voy a centrar. Y cuando tocas en una fiesta de una localidad, que es maravilloso, ¿qué suele haber? Verdadashan puesto de salchipapas.
Es imposible, ¿no? Y aparte te dan los productos de la zona que eso sí lo pedimos, ¿eh? Que pongan algo de la zona. Claro que siempre suelen ser pastas hechas de de ingredientes que no estás y estás en el escenario y estás oliendo todo lo de la feria, estás estás distraído, digamos. En tu opinión de experta en unas salchipas, ¿qué proporción tiene que haber de salchi y cuánta de papas? Yo si queréis quitar la salchi, me da un poco igual te sobrar.
Me quedo con las papas. Sí, vale. Es que si las patatas fuesen caras, claro, imagina por el momento que las patatas fritas fuesen igual de caras que el caviar. Imagínate. Claro, diríamos o no es Navidad, patatas fritas porque es que están riquísimas. Creo que delinquirías, [risas] ¿robarías para comer patatas? Sí.
A ver, te pongo una premisa. Imagínate que no tienes banda, ¿vale? Pero tienes canciones que has compuesto. Se puede hacer un concierto con todo pregrabado o mejor montar una banda aunque sea pequeña. Quita, quita, quita, no es necesario. Para tener personas en el grupo tienen que ser personas que estén bien.
Es decir, si tienes un chico que es super guay y que y que te gusta como es y que es chulo y dices, pues venga, ¿tú qué tocas? Ah, pues la guitarra. Pues este año tenemos guitarra. O tú, Tabi, tocas el saxo, vale, pero por las personas. Sí, no, no es necesario. Ya en el año 80, después de unos intentos fallidos de baterías horrendos, metimos una caja de ritmos.
Y oye, qué tranquilidad, qué gusto. No hay que discutir, no hay que no hay que comentar. Le das al botón y te lo queja. No necesitas a nadie, ¿verdad? Perfecto. A ver, un asunto muy importante, el carisma. El carisma del cantante se puede entrenar. O sea, tú te puedes poner delante del espejo y decir, “Hola, ¿qué tal? Más carisma. Más carisma.
