Ya fui madre, ya fui esposa. Ahora estoy creando sueños. Todo eso que pasaste. De pensar, el sueño, el cansancio, todo eso en conjunto, finalmente te está llevando la comida a tu casa. Nací en la ciudad de Durango, en la capital.
Soy la cuatro de siete hijos de mi mamá. Terminando la secundaria me junté, me casé y de ahí, pues a partir de los diecisiete años, soy mamá de cuatro hijos. Desde que éramos novios él ya era violento, pero yo no lo identificaba. Yo no sabía que eso era violencia. Me decía si te vas, voy a matar a los niños.

Si me abandonas, voy a matarme. Si me abandonas, te voy a matar. Personas mayores de la familia, de él y de la mía, me decían que no, que lo tenía que aguantar, que era mi cruz… …que qué iba a hacer yo sola con cuatro hijos, de qué iba a vivir. Pasado más tiempo hasta que mis hijas ya estaban en nivel de secundaria, o sea, la situación ya era… muy difícil para todos.
Era de mucho riesgo, incluso porque ya era violento también con mis hijos. Entonces fue donde yo decidí ya salir de la ciudad de Durango, irme a Nuevo Laredo que es donde vive mi hermana. Salí huyendo, prácticamente. Eso es una capillita en donde pasamos a darle gracias a San Juditas porque nos ha cuidado en el camino, nos protege de accidentes, de asaltos, de robos.
Busqué un trabajo en el comedor de la agencia aduanal, en un restaurante y ahí me dieron la oportunidad, pero la verdad es que el sueldo era muy bajo. y yo no podía estar siempre en casa de mi hermana, ¿verdad? Ella me estaba apoyando, pero éramos muchos para estar en una casa. Y yo sí tenía que buscar cómo iniciar de nuevo.
Entonces ahí platicando con los señores, pues yo les decía yo quiero aprender a manejar un tráiler ¿cómo le hago? Y muchos me decían: “no, ¿cómo crees?” “Esto no es para mujeres”. “O sea, no. Además estás muy guapa. Consíguete un marido un marido ¿no?”. Pero, uno de ellos sí me dijo: “¿De verdad quieres aprender?”.
Le dije: “sí, necesito aprender”. Hubo días que no tenía dinero. No tenía… …pues, no teníamos qué comer. Después de haberle dicho a mi hijo: “hoy no hay que comer”. Me juré que no lo volvería a pasar. Alguna vez me preguntaron: “¿Y no te da miedo manejar un tráiler?” Le digo: “no, no me da miedo.
¿Miedo? Miedo me va a dar tener que volver a decirle a mi hijo un día que no tenemos qué comer. Eso sí me va a dar miedo. Normalmente se inicia el día a las ocho, entonces a las cinco es como que el mejor horario para… …para levantarse. Es la cosa más hermosa ese niño. Cargo en mi cartera un regalito que me dio.
Eso siempre me acompaña. Es cuando ya de plano siento que no puedo, que ya el cansancio me quiere vencer. Me acuerdo de quién me espera, que es lo más bonito. Me voy a poner guapa. La verdad yo la admiro mucho. Siempre le he dicho que para mí parece “Toreto” en mujer. De “Rápido y Furioso”… Vin Diesel. Este es “El Diábolo”. Así se llama.
Vamos a checar niveles, a checar las bandas. Las llantas los chequé ayer. Ver que todo está en orden para poder iniciar. Para nosotros, como operadores de tracto-operadoras, no existen las fechas especiales. No existen cumpleaños, no existe Navidad, el Año Nuevo. ¿Cómo amaneció, mi amorcito? A
veces digo yo… quisiera pasar más tiempo, más que cuatro días en la casa, pero las necesidades apremian y la vida es cara, los gastos no esperan. Y Emiliano me va a preguntar: “¿Abuelita tienes…?” Él me dice: “Abuelita, me pidieron. Abuelita, necesito…” “Abuelita, quiero ¿Me lo puedes comprar?” No, yo jamás sería trailera. La verdad yo la admiro mucho, pero a mí me da miedo.
-Te veo pronto, mi amor. -Te amo. Tuve que dejar algunos trabajos para no sentir ya el acoso de algún compañero que era insistente, insistente. Entonces si yo lo reportaba, era como… “o sea, mejor vete tú”. “O sea, yo no voy a perder mis operadores porque hay una mujer”. Pero sí han cambiado bastante, bastante. Sobre todo el respeto que nos dan.
Estamos ya cerca de San Luis Potosí, ahora nos dirigimos al Centro de Capacitación. Ahí vamos a ver a Paty. De alguna manera hemos llevado una bonita amistad. ¡Qué gusto verte! Terminé mi capacitación hace tres meses y ha sido una experiencia increíble. Hay momentos que nosotras, como nuevas, nos desanimamos por el cansancio, porque los viajes largos, que porque si me pierdo para ir a tal lado.
Y ya hay veces que platicando con ella digo: “¡Ah! Ella vivió lo mismo que yo estoy viviendo”. Si ella puede hacerlo, yo puedo hacerlo. Mi papá, mis hermanos son traileros. Me ha costado mucho trabajo y me ha costado lágrimas, pero creo que vale la pena. Si es algo que preocupa el desafío de salir, que no sabes que es lo que vaya a pasar. Sí, es preocupante, pero es algo que no podemos controlar.
Siempre me gustó manejar mucho. Uno de mis sueños no cumplidos aún que puedo platicarte es que toda mi vida soñé con conducir un automóvil rojo sin toldo… …por una carretera y que me volar el cabello. Tal cual una escena de película. Y ahora conduzco un camión rojo. A los 17 años se atravesó en mi camino el flamante príncipe blanco, que era el padre de mis hijos, en paz descanse.
Viví con él varios años. Tuvimos tres hijos. Tuvimos dos, tres discusiones en las que me pegó y la última vez pues yo no me dejé. No me dejé, se los regresé con toda la furia que representó en el momento el problema. Pues, yo decidí separarme. Solamente me fui con mi hija, la de medio, con una mano atrás, otra adelante.
Pero afortunadamente salí adelante. Fui radio-operador, fui taxista también. Empecé a trabajar en el autotransporte y ya en el 2018 con una empresa aduanera. Con ellos estuve ocho meses, porque a los ocho meses se me abrieron las puertas del reino de los tráilers. Hola… ya llegué. Cuando me toca correr por esta ruta, es mi parada de cajón.
Aquí me puedo bañar. Aquí puedo comer. Pido mi comida para llevar. -¿Y tu mamá cómo está? -Bien, gracias a Dios. Una de las razones por las que elegí este lugar para poder parar a comer y demás, aparte de la amistad que se ha cultivado a lo largo del tiempo, es porque el Federal regularmente separa de ambos lados de la carretera, la Guardia Nacional, eso lo hace seguro.
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Tienen cámaras de vigilancia. Aquí a veces me quedo una hora y cuando hay tiempo hasta tres horas. Sinceramente admiro esa profesión porque mi papá también trailero, pero no es lo mismo ver a una mujer conduciendo a un hombre… …o sea, como habitualmente. Más que nada, la diferencia de que la mujer….
por lo regular viene a lo que viene. A comer y ya. Los hombres traileros quieren ir a conquistar el corazón de las muchachas. No todos son así. No perdemos el tiempo, no andamos de “ojo alegre”. Nada de esas cosas. Nosotras es el enfoque a nuestro trabajo, a lo que vamos a realizar, porque nos importa la subsistencia de la casa, el sustento.
Para así que… que está demasiado inseguro también. Cuando hay filas, de hecho, los rateros aprovechan para robar a los traileros. Sí, en este tipo de filas por accidentes, así me ha tocado quedarme toda la noche. Y no una, varias veces. Y en esos momentos es donde se ha dado mucho el robo al transporte.
Estaba yo circulando sobre la carretera hacia Túxpam. Ya oscurecía y se me empareja por la parte de atrás… una camioneta que yo suponía era la Policía Federal porque llevaba las torretas. Me orillo y cuando abro la puerta para enseñarles la licencia, pues ya había tres empistolados allí. Me empujan para atrás al camarote y me dicen: “no me veas, échate al camarote”.
Y así, empistolada. Venía yo por carretera libre aproximadamente la 01:00 AM. Yo vi los códigos atrás, las luces rojas y azules con las que normalmente se identifica la Guardia Nacional. Me orillo en ese espacio. Cuando volteo por los espejos me di cuenta del error que había cometido, porque lo que vi fueron sujetos encapuchados con armas y no me quedó de otra más que abrir porque llegaron y con la pistola tocaron en el vidrio.
No hubo más que hacer. Y ya empezaban a avanzar y ya más adelante me bajaron. Ya había una persona esperándome y él con la pistola me llevó hacia adentro, al monte. Yo en ese momento dije: “Ya, aquí ya… ya fue. Ahorita me da tres balazos y aquí me deja envuelta en la cobija y nadie me va a encontrar”. Me taparon la cabeza con el propio suéter que yo llevaba, me llevaban hacia abajo, agachada, con la cabeza tapada.
Me preguntaron qué llevaba, para dónde iba y de dónde venía. Dijeron que me iban a checar mis cosas, que si no traía nada la libraba, pero que si no, pues cuidado. Cuando me dejaron ir me dijeron: “Vete, no prendas las luces hasta que llegues a la carretera y nada de avisar al policía que está adelante. Ya está pagado”.
Me dijo: “No quiero que te muevas, quédate ahí”. Y se sentó junto a mí y ya me dijo: “¿Cuántos años tiene?” Y le dije: “40 y tantos”, en ese entonces. Y me dice: “Eres de la edad de mi mamá”. “¿Y por qué manejas tráiler?”, me empezó a preguntar. Pues, que la violencia, y esto y aquello. Y me dice: “Yo por eso hago esto…
yo estoy ayudando a mi mamá porque mi papá nos abandonó, porque la golpeaba”. “Yo soy el hombre más grande de la casa”. O sea, un niño de no sé… quizás 20 años. No sé. Súper jóven. Y yo le decía: “Pues dedícate a otra cosa”. “Oye, mira, pobrecita de tu mamá, o sea, de vivir bien preocupada”. Yo necesitaba conectar con él para que él se tranquilizara también, y yo sentirme segura de que no me iba a hacer nada también.
Bueno, y al final como que le llamaron, no sé, y se fue. Me sentía triste porque pues mis hijos de la edad de él y de pensar que una situación de violencia, o de estilo de vida, nos lleva el que haya tanta violencia hacia las mujeres. Que no, yo ya no más. Ahora sí, ya… Dije: “No, ya esto ya no”. Pero pues no, la verdad es que no.
Seguí en el tráiler. O sea, mi jefe me decía: “pues yo te entiendo. Es difícil. El susto, el miedo y todo… pero pues finalmente, ¿qué vas a hacer o de qué vas a vivir?”. Pues, no tengo otra opción. Buscas un lugar seguro para dormir. Buscas un parador. Lugares así, por la cuestión de seguridad. Lo más delicado que puede haber en cuestión de riesgo para nosotras es tu integridad física como mujer.
Pueden tocar tu carga, pueden tocar tu unidad, pero ya que te toquen a ti… No vamos a dar detalles, ni tampoco voy a decir nombres, pero dentro de mis amigas hay dos que lo han sufrido… y te trae problemas después. El estrés postraumático, las situaciones, las consecuencias, no solo contigo misma, con tu familia, con tu pareja, con tu medio personal.
Afortunadamente ya hay más empresas que están dando la apertura a las mujeres porque ya vieron que sí es una buena opción tener mujeres operadoras. Pero hay áreas, hay aspectos que ellos no alcanzan a ver. que hace falta que se les instruya a ellas como mujeres. Sí quiero llegar a ese punto de sentarme, de estar en un aula con un grupo de chicas y guiarlas.
De esto, que sea otro grupo y otro grupo. Y que en México el manejar un tráiler como mujer sea normal. -¿Cómo estás? Buenos días. -Hola Clara, buenos días. Bien, aquí… aquí descansando un poco. -¿Y cómo te sientes ya en la carretera, Paty? -Siento que tengo un poquito más de confianza al manejo. -¿Cómo te tratan los compañeros? -Pues, fíjate que he recibido bastante apoyo de varios compañeros.
Y digo qué bueno que lo están tomando así, que no lo ven como competencia, sino como que algo con gusto. De decir: “Ay, ellas también pueden”. A Paty la veo ya más segura, todavía está en esa etapa del proceso de cambio. Tienen que adaptarse a ya no estar cerca de su familia, entonces viene un sube y baja de emociones.
Están contentas porque ya están manejando un tráiler. Están realizando algo que soñaron y que ellas creían que como mujeres nunca lo iban a hacer. Pero sí van a enfrentarse a la situación de la carretera, de nuevas cosas. Quizás algunos riesgos. La mayoría de ellas traen algo. Vienen de situaciones difíciles.
Entonces, por eso es importante que antes de que se suban a manejar un tráiler ya solas, de manera autónoma, reciban el apoyo psicológico. Ya llegamos al patio de Toluca. Por fin terminamos nuestro viaje. Ahora voy a tomar mi maleta para ir a casa a ver a mi familia. Después de un largo viaje. Para mí, yo creo que al principio fue como algo impresionante que me dijeran: “¡Ay! Mi mamá es trailera”.
Y yo decía: “¡Wow! Nunca he escuchado de una mujer trailera”. Ya, poco a poco, nos fuimos como introduciendo en la familia y todo y la verdad es que a mí también me llena como mucho orgullo. Mucho orgullo, pues estar, saber de sus proyectos, de cómo va creciendo. Pero en una ocasión cuando hubo un incidente y yo creo que ya, o sea nos tocó a nosotros, mi hija estaba pequeñita y nos llaman a las 03:00 AM y

nos dan como… pues, el susto de la vida ¿no? Porque, pues, la habían bajado. La habían bajado del tráiler y estaban pues… sí, robándose el tráiler. Te quedas pensando en México. Cuánta delincuencia. Hasta qué grado de peligrosidad está expuesta una mujer. Siempre llevamos, yo creo que todos los traileros, la preocupación de que la familia está preocupada por nosotros.
Pero, pues, ¿qué haces? O sea, me dicen: “Ya dedícate a otra cosa”. Y yo, pues: “No, y qué hago. No sé qué hago” No es que no sepa hacer otra cosa, pero yo que ya es algo de ella. O sea, ya manejar un tráiler… O sea, le pertenece. Es lo que hace.