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La Mujer Biónica (1976) – 14 Datos Curiosos Que No conocías

 Kenneth Johnson creó esta serie como spin-off   de El Hombre Nuclear, protagonizada  por Lindsay Wagner como Jaime Sommers,   una tenista profesional que tras un accidente  de paracaidismo es reconstruida con implantes   biónicos: piernas que corrían a más de 95  kilómetros por hora, un brazo derecho con   fuerza sobrehumana y un oído amplificado capaz  de escuchar susurros a kilómetros de distancia.  

La serie se estrenó en ABC en enero de 1976 y,  con solo 14 episodios emitidos en media temporada,   se convirtió en el quinto programa más  visto de la temporada 1975-76, superando   incluso a El Hombre Nuclear. Pero detrás de esas  carreras en cámara lenta y esos icónicos efectos   de sonido hay historias que casi nadie conoce. 14. Jaime Sommers fue creada para morir.

 Cuando   Lindsay Wagner apareció por primera vez en El  Hombre Nuclear en 1975, era simplemente un papel   de invitada: la antigua novia de Steve Austin que  sufre un accidente, recibe implantes biónicos y   muere cuando su cuerpo los rechaza. Esa iba a ser  su última actuación bajo su contrato con Universal   Studios. Fin de la historia.

 Pero la reacción del  público fue tan abrumadora que los productores   se vieron obligados a resucitarla mediante  criogenia en la siguiente temporada y darle su   propia serie. Una actriz que iba a desaparecer  de la televisión terminó protagonizando uno   de los programas más icónicos de la década. 13. Lindsay Wagner consiguió el papel gracias   a The Rockford Files.

 El creador Kenneth  Johnson vio a muchas actrices para el papel,   pero fue la actuación de Wagner en un episodio de  The Rockford Files lo que lo convenció. Johnson   dijo que la encontró encantadora y con los pies  en la tierra, exactamente lo que necesitaba:   una heroína que pudiera ser la chica de al lado.  Antes de eso, Wagner había trabajado como modelo,   había aparecido en Playboy After Dark  como presentadora, y tenía papeles menores   en series como Adam-12 y Marcus Welby, M.D.  Nadie la consideraba una estrella de acción.  

  1. Kenneth Johnson impuso reglas estrictas  sobre los poderes biónicos de Jaime para   mantener la credibilidad de la serie.  Jaime podía saltar dos pisos hacia arriba,   pero no tres. Podía saltar tres pisos hacia  abajo, pero no cuatro. Podía voltear un auto,   pero no un camión.

 Johnson explicó que si  simplemente decías “son biónicos, pueden hacer   lo que quieran,” la historia se descontrolaba.  Estas limitaciones no eran solo conceptuales:   se incorporaron directamente en episodios como  “Kill Oscar,” donde Jaime se ve obligada a hacer   un salto demasiado alto para sus piernas biónicas,  causándoles daños masivos y casi matándola.   11. Las escenas de saltos biónicos se filmaban  al revés.

 La doble de riesgo de Wagner,   Rita Egleston, saltaba de espaldas desde  una plataforma hacia una bolsa inflable,   aterrizando con los pies primero. Esto se filmaba  a 60 cuadros por segundo y luego se invertía,   creando la ilusión de un salto sobrehumano hacia  arriba en cámara lenta. Es uno de los trucos de   efectos prácticos más ingeniosos de la televisión  de los setenta, y se volvió tan icónico como el   efecto de sonido biónico que lo acompañaba. 10.

 La propia Lindsay Wagner nunca entendió por   qué Jaime tenía que apartarse el pelo de la oreja  para usar su audición biónica. En un documental   del DVD dijo: “Puedo escuchar a través de paredes,  pero no puedo escuchar a través de mi pelo.” Era   un gesto puramente visual que se convirtió en la  firma del personaje, pero que desde el punto de   vista lógico no tenía ningún sentido.

 Sin embargo,  era tan reconocible que generaciones enteras   de niñas lo imitaban en el patio de la escuela. 9. Cuando La Mujer Biónica se estrenó en Alemania,   la titularon Die Sieben Millionen Dollar Frau:  La Mujer de los Siete Millones de Dólares. En la   serie original, el costo de reconstruir  a Jaime nunca se revela oficialmente,   pero en un diálogo se dice que fue menor que los  seis millones de Steve Austin porque “las piezas   eran más pequeñas.” Un comentario que reflejaba  el sexismo casual de la época.

 Los alemanes,   aparentemente, decidieron corregir esa  injusticia y le dieron un millón extra.   8. Wagner hacía muchas de sus propias escenas de  riesgo, a pesar de no tener experiencia como doble   de acción. A diferencia de Lee Majors, quien  había sido doble de riesgo antes de actuar,   Wagner no tenía entrenamiento.

 Aun  así, realizó acrobacias peligrosas,   incluyendo una escena con un helicóptero que no  cumplía con los estándares de seguridad adecuados:   sin arnés de seguridad, cayendo hacia una bolsa  inflable. Durante la primera temporada en 1976,   Wagner y su entonces novio Michael Brandon  sufrieron un accidente automovilístico que   detuvo la producción durante semanas y le dejó  una pequeña cicatriz permanente en el labio.  

  1. Las Fembots, las robots disfrazadas de mujeres  que aparecieron en los episodios de “Kill Oscar,”   se convirtieron en un fenómeno cultural que  trascendió la serie. Eran tan aterradoras que   asustaban genuinamente a los niños de la  época. Pero lo fascinante es el subtexto:   su creador en la ficción, el Dr.

 Franklin,  las diseñó para reemplazar a las secretarias   y asistentes de los hombres poderosos de la OSI,  porque según él, “entre cada uno de estos hombres   está el pegamento humano que mantiene unida a  la agencia.” En los años setenta, Jaime era la   única mujer en la OSI que no era secretaria.  El villano, irónicamente, reconocía quién   realmente mantenía todo funcionando: las mujeres.

  Décadas después, Austin Powers las inmortalizó   en la cultura pop para una nueva generación. 6. ABC canceló la serie después de la segunda   temporada, no por malos ratings, sino por  demografía. El jefe de ABC, Fred Silverman,   notorio por su obsesión con los números  demográficos, decidió que el programa no   atraía al público que la cadena quería.

  NBC rescató la serie para una tercera y   última temporada. Pero el cambio de cadena tuvo  consecuencias: Lee Majors, bajo contrato con ABC,   ya no podía aparecer como Steve Austin. Esto  obligó a los guionistas a crear un nuevo   interés amoroso para Jaime y a añadir un perro  biónico llamado Max para compensar la pérdida.   5. Richard Anderson y Martin E. Brooks, quienes  interpretaban a Oscar Goldman y al Dr.

 Rudy Wells,   se convirtieron en los primeros actores en  la historia de la televisión en interpretar   a los mismos personajes en dos series  diferentes emitidas simultáneamente en   dos cadenas rivales. Anderson aparecía como  Oscar Goldman en El Hombre Nuclear en ABC y   en La Mujer Biónica en NBC al mismo tiempo.

  Anderson admitió años después que creía que   Oscar estaba enamorado de Jaime, y que intentó  transmitirlo de maneras sutiles en cada escena.   4. La popularidad de la serie tuvo un efecto  secundario inquietante que nadie anticipó. Los   productores descubrieron que algunos niños  fanáticos del programa estaban intentando   lesionarse gravemente a propósito con la esperanza  de recibir partes biónicas.

 Esto llevó a los   productores a escribir cartas personales a al  menos uno de esos niños, explicándoles que la   serie era puramente ficción. Un recordatorio  escalofriante del poder que la televisión tenía   sobre la imaginación infantil en los setenta. 3. Lindsay Wagner ganó el Emmy a Mejor Actriz en   Serie Dramática en 1977 por el episodio “Deadly  Ringer,” convirtiéndose en la primera persona en   ganar un Emmy por actuar en una serie de ciencia  ficción. Eso no había ocurrido antes.

 Ni con Star   Trek, ni con ningún otro programa del género.  Wagner rompió una barrera que parecía invisible:   demostró que la ciencia ficción  podía producir actuaciones dignas   del mayor reconocimiento de la industria. 2. La Mujer Biónica alcanzó algo que ningún   otro programa de ciencia ficción logró en el  siglo XX: el número uno en ratings en el Reino   Unido. No el número uno en ciencia ficción. El  número uno en toda la televisión.

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