Y la única posibilidad de construir a Colombia como una nación grande, poderosa, es a partir de solucionar sus problemas fundamentales, no de evitarlos o de no darse uno cuenta que existen, sino de asumirlos aún sea muy compleja su solución. soluciones que muchas veces no son de la noche a la mañana, sino que implican incluso la colaboración de varios gobiernos, no solamente en la escala territorial local, sino en la historia misma, en los gobiernos que están por venir.
Uno de esos problemas fundamentales se llama la educación. Colombia en cierta parte, en cierta forma lo escrito, es como si representase en sus gobiernos últimos una renuncia al saber la desfinancia de la educación pública en todos los niveles, que empieza por una decisión que me pareció y voté en contra de ella terrible, la de cambiar la Constitución del 91, que decía que los ingresos corrientes, que los ingresos de la educación pública tenían que crecer más que los ingresos corrientes de la nación.

un poco difícil de explicar el tema, pero estaba consignado como una orden, lo cual significa que cada año de los ingresos de Colombia en su presupuesto nacional, una parte cada vez más mayor tendría que financiar la educación pública de Colombia. Eso lo hemos logrado en nuestro gobierno.
Hemos hecho saltar realmente, esa es la palabra saltar el presupuesto en la educación pública de este país. Con la reforma tributaria logramos eh una especie de juego sinárgico porque se le entregó más dinero a las entidades territoriales de lo que recibió la nación de esa reforma. Y nosotros mismos hicimos una concentración de los recursos nacionales hacia priorizar la inversión educación.
Han pasado 4 años ya casi y se puede hacer la evaluación, aunque generamos vigencias futuras y estos términos también son difíciles de entender. Es decir, que aprobamos recursos para los años que siguen para garantizar que este esfuerzo no se anule, como nos pasó en otras ocasiones. y el ritmo de inversión en infraestructura en la educación pública de Colombia, incluida la educación superior, se mantenga.
Con lo cual esperamos que la mayoría de los jóvenes y las jóvenes, incluso la totalidad, pueda acceder a esta instancia de la educación superior en Colombia. No es un objetivo difícil, si queremos, pero indudablemente complejo. Hoy por hoy, el balance que hacemos y hemos logrado una cobertura del 60% de la juventud en edad de estudiar en una universidad o en un centro de educación superior, un 60% está efectivamente estudiando.
Era 54 al principio que entramos. aumentamos seis puntos. El próximo gobierno podría intentar dar 10 puntos más hacia delante y estaríamos ya hablando de una gran mayoría de jóvenes en este corto plazo del tiempo, en esta generación de juventudes, que podría acceder a un derecho en mi opinión que es llegar a las fronteras del saber en la educación superior y de manera gratuita y con calidad.
gratuita porque no podría la juventud en las actuales condiciones de desigualdad social que existen en Colombia acceder a ese derecho. Un derecho que se paga no es derecho. Cuando uno dice un derecho se paga, ya está hablando de una contradicción en los términos mismos. Lo que se paga es la mercancía, pero el derecho no se debe pagar porque por su propia concepción debe ser gratuito como debería ser la salud, como queremos que sea la educación e incluso los mínimos vitales de la existencia humana.
El derecho que nace por el simplemente de nacer ser humano. Cualquiera que sea la condición, cualquiera que sea la región, cualquiera que sea el lugar, la condición económica de la familia, etcétera, hay unos derechos fundamentales que surgen por el hecho de haber nacido humano. Eso lo instituye la Constitución.
está escrito. Sus derechos fundamentales están escritos. Hace 34 años que se escribió esa Constitución, pero si leemos y vemos la realidad cotidiana, encontremos una gran distancia entre lo dicho y lo hecho. Y lamentablemente esa distancia tiene como víctima mayor a la población más desprotegida de Colombia. al territorio más desprotegido de Colombia, a una escala social que es la mayoría de la población, pero que por muchas circunstancias de la historia y de la concepción con que se ha dirigido el país han sido condenados como en 100 años de
soledad, excluidos, no han tenido una primera oportunidad sobre la tierra y este gobierno ha querido abrir la oportunidad y demostrar en hechos, en números, como una ley científica, que entre más oportunidades se abran a las gentes de Colombia, a su juventud, más oportunidades se le abran al cerebro, que es la joya del universo, lo que nos diferencia de la animalidad misma, más progresamos.
El progreso no solamente está en función del capital, el progreso está o de las condiciones naturales de un territorio que obviamente existen diferencias. Colombia tiene muchísima potencial en sus recursos naturales, fundamentalmente en este sol, en el agua, en el viento, en la capacidad de generar de una manera mucho mayor de lo que necesitamos las energías limpias que aquí se estudiarán seguramente y que cada vez llegarán más a nuestros hogares.
Pero la fuerza fundamental del progreso se llama ser humano. la fuerza del trabajo que en la medida en que se ha desarrollado esta humanidad, ese trabajo es cada vez más cerebral que muscular. De la época del asadón se pasó al tractor y ahora a métodos tecnológicos que aquí también se estudiarán, que hacen que cada vez sea más intensivo el saber en la producción que la misma fuerza muscular.
Y ese saber intensivo intensivo nos lleva a un gran contraste. ¿Cómo si la economía necesita cada vez más y más saber? ¿Cómo si la riqueza necesita cada vez más y más conocimiento, Colombia ha renunciado precisamente al saber y al conocimiento importándolo, pero no produciéndolo dentro del conjunto de su población.
Universidades de élite, indudablemente hay. No es sino caminar por Bogotá, pasear por Bogotá y aparecen sedes parecidas a esta hechas con el dinero de los estudiantes o de los padres de familia, madres de familia o con incluso el subsidio del Estado, como los programas pasados que llamaron Serpilopaga y otros.
nos han criticado por extinguir esos programas que se mantienen en quienes fueron beneficiarios por ellos. Pero pasamos a una tesis que no se había abordado en Colombia desde hacía mucho tiempo, décadas, no es inventada por nosotros. en el mundo existe y es que el dinero público debe ser para la educación pública.
Y es que un gobierno debe actuar como cualquier familia, priorizar la educación de su juventud por encima de los demás gastos. Claro que necesitamos gastar en carreteras. Claro que necesitamos gastar en fusiles. Claro que necesitamos gastar en X o servicio público. Pero lo primero que tenemos que ganar, dado que Colombia es Colombia humana es el saber, el saber de toda la población.
El día que el 100% de nuestros jóvenes estudian educación superior, en solo 5 años, cuando van pasando la generaciones, lustro tras lustro, Colombia será una una sociedad del conocimiento, como Bolívar deía un Atenas. Y en la medida en que Colombia sea una sociedad del conocimiento, en medio de esta biodiversidad natural tan esplendorosa, en medio de nuestra propia diversidad cultural, que también es esplendorosa, nuestra sangre, según la ciencia circulan una mayor cantidad de pueblos y que ninguna otra población en el mundo.
