Ese tipo trabajó en Buenos Aires y casi nadie lo sabe. Te voy a contar [música] quién fue Kirino Cristiani, cómo hizo lo imposible, qué pasó con esa película [música] y por qué Disney, el propio Walt Disney, fue a Buenos Aires a buscarlo personalmente. [música] Empecemos desde el principio. Estamos en 1896. [música] En un pequeño pueblo del norte de Italia llamado Santa Julieta, nace Kirino Cristiani.
4 años [música] después su familia emigra a la Argentina, como hicieron tantas familias italianas en esa época, buscando un futuro mejor en ese país sudamericano que en ese entonces era una de las naciones más dinámicas y vibrantes [música] del mundo. Quirino crece en Buenos Aires, se nacionaliza argentino y desde chico muestra un talento extraordinario para el dibujo.

[música] De joven empieza a publicar caricaturas políticas en diarios y revistas. con un estilo filoso, irreverente y muy gracioso. Buenos Aires de principios del siglo XX era una ciudad que hervía de vida cultural, [música] llena de inmigrantes europeos que traían ideas nuevas, de debates políticos acalorados, de teatros, cafés y una prensa vigorosa.
En ese ambiente es donde Quirino se forma y donde va a cambiar la [música] historia. El encuentro clave sucede cuando un productor cinematográfico italiano radicado en Argentina, Federico Valle, lo contacta. [música] Valle producía el primer noticiero semanal argentino que se llamaba Actualidades Valle y se proyectaba en los cines.
La idea era simple, [música] incorporar al final de ese noticiero unas viñetas animadas con caricaturas políticas para entretener al público. Valle había visto las caricaturas [música] de Quirino en los diarios y supo que ese era el hombre. Cristiani aprendió las técnicas de animación de la época, se inspiró en el trabajo del pionero francés [música] Emil Cole y empezó a crear esos pequeños sketches animados que le daban un toque de humor al noticiero. El público los amaba.
Las butacas del cine se llenaban de carcajadas cuando aparecían las caricaturas en movimiento. [música] Valle vio el potencial y tuvo una idea mucho más ambiciosa. [música] ¿Y si hacemos una película entera así? Eso fue lo que le propuso Bayle a Cristiani, una película de animación de largo aliento. Nunca se había hecho algo así en el mundo. No existía.
Era un formato completamente [música] nuevo. Hoy nos parece una idea obvia, pero en 1916 [música] era como decirle a alguien que iba a inventar algo que todavía no tiene nombre. Cristiani aceptó el desafío y se puso a trabajar. Lo que vino después fue un año de trabajo casi inhumano. Kirino se instaló en un altillo en la calle Rivadavia, entre Florida y Maipú, en pleno centro de Buenos Aires, y ahí, básicamente solo, creó el primer largometraje animado de la historia.
Pensá en lo que implicaba eso en términos técnicos. [música] No había computadoras, no había software, no había nada de lo que hoy damos por sentado. Cristian dibujaba cada personaje en cartulina, los recortaba, les cosía las partes para que pudieran articularse y moverse, y luego los fotografiaba cuadro por cuadro sobre una mesa de rodaje que él mismo construyó con engranajes, poleas, manijas y pedales.
encima de esa mesa colocó una cámara fotográfica mirando hacia abajo y así fue filmando cuadro por cuadro, figura por figura, movimiento por movimiento. [música] La película le demandó alrededor de 58,000 dibujos. 58,000 uno por uno [música] a mano, hecho por un solo hombre. La técnica que usó se llama animación de recorte o cutout y Kirino la desarrolló de manera prácticamente autónoma.
un genio trabajando en soledad en un Altillo porteño. Pero Kirino no lo hizo absolutamente solo en todo. Para los escenarios contó con la colaboración del arquitecto Andrés Ducoud, [música] quien construyó una gigantesca maqueta de Buenos Aires representando decenas de manzanas de la ciudad con edificios públicos emblemáticos que todos reconocerían.
Y los diseños de los personajes fueron obra de Diógenes Taborda, [música] un conocido dibujante de historietas al que todos llamaban el mono. Pero la animación, la dirección, el alma de la película, eso era Quirino. ¿Y cuál era la historia que contaba esta película revolucionaria? una sátira política, típicamente argentina, si me permitís decirlo.
El protagonista era el presidente de entonces, Hipólito Irigoyen, que gobernaba el país desde 1916. [música] En la película, Irigoyen se presentaba como un apóstol que el pueblo no quería y, frustrado, subía al monte Olimpo a pedirle a Júpiter, el dios griego del trueno, que le prestara sus rayos para poder limpiar a Buenos Aires de la corrupción y la inmoralidad.
Y en la secuencia final de la película, Irigoyen incendia Buenos Aires con esos rayos divinos. Para filmar esa escena, usaron la maqueta monumental que había construido Ducieron fuego de verdad. El resultado era impresionante para la época. La película [música] se llamó El apóstol. Duró alrededor de una hora de proyección y se estrenó el 9 de noviembre de 1917 [música] en Buenos Aires. El éxito fue inmediato.
Los periódicos la cubrieron favorablemente, el público la aplaudió y se mantuvo en cartelera durante meses. [música] Argentina acababa de dar al mundo algo que nunca había existido, el largometraje animado. Un género entero que hoy mueve miles de millones de dólares al año, que da trabajo a cientos de miles de personas en todo el planeta, que ha producido algunas de las obras de arte más queridas de la humanidad.
Empezó ahí, en Buenos [música] Aires, en 1917. Ahora viene algo que si ya estabas orgulloso, esto te va a mover el piso. Kirino Cristiani no se detuvo en el apóstol. Al año siguiente, en 1918, estrenó su segundo largometraje animado sin dejar rastros, convirtiéndose así en el creador de los dos primeros largometrajes de animación de la historia seguidos.
Y años después, en 1931, estrenó [música] Peludópolis, que volvía a satirizar a Irigoyen. Peludópolis tiene un récord adicional que [música] es alucinante. Fue el primer largometraje animado sonoro de la historia del mundo. Primero el mudo, primero el sonoro. Dos veces primero en el mundo, un argentino. [música] Y la gran mayoría de nosotros nunca escuchó este nombre.
Pero la historia tiene una parte oscura que hay que contar porque sería deshonesto mo hacerlo. Ninguna de estas películas existe hoy. [música] No hay ninguna copia. Un incendio en 1926 destruyó el estudio de Valle y con él la única copia conocida de el apóstol. Sin dejar rastros, esa segunda película tuvo un destino todavía más dramático.
El gobierno argentino la mandó retirar de cartelera a los pocos días del estreno porque su argumento, que involucraba a un submarino alemán hundiendo un barco argentino durante la Primera Guerra Mundial generaba un conflicto diplomático con Alemania. La película desapareció. De Peludópolis tampoco quedaron copias.
[música] El único largometraje de Cristian y del que sobrevive registro fílmico es El mono relojero de 1938, una película de cuento infantil sin la carga política de sus obras anteriores. Hay además algunos fragmentos recuperados de otros trabajos encontrados en el Museo del Fin del Mundo en Usuaya y restaurados por el Museo del Cine Pablo Ducross Hicken de Buenos Aires.
Y acá quiero ser honesto con vos porque este canal no inventa cosas para que suenen mejor. Hay historiadores que señalan que en 1916, un año antes de El Apóstol, se habría rodado en Estados Unidos una película de animación llamada Creation, de la que solo quedan algunos fotogramas. Esto lo mencionan algunas fuentes. Sin embargo, la gran mayoría de los historiadores del cine a nivel mundial, incluyendo los registros de IMDB y diversas enciclopedias del cine, reconocen a el apóstol como el primer largometraje animado de la historia, [música] porque
es el primero del que se tiene documentación completa y registro de estreno público. [música] En el mundo de la historia del cine, Kirino Cristiani y el apóstol son los nombres que figuran en el primer lugar. Dicho esto, déjáselo saber en los comentarios si conocés más sobre el tema, [música] porque este canal valora el debate bien documentado.
Ahora viene la parte que más me gusta de esta historia, la parte de Walt Disney y el encuentro que nadie se imagina. En 1941, [música] Walt Disney visitó Argentina para promocionar su película Fantasía, que era su último gran lanzamiento. Disney, que ya era una figura mundial, que ya había hecho Blancanieves en 1937 [música] y Pinocho y fantasía, fue a Buenos Aires y en esa visita [música] fue al estudio de Kirino Cristiani a conocerlo en persona.
Lo que pasó en ese encuentro está documentado en entrevistas que [música] el propio Cristiani dio en sus últimos años de vida. Disney quedó asombrado cuando Cristian [música] le explicó cómo había hecho el apóstol. Lo que lo dejó sin habla no fue el hecho de que la película existiera, [música] sino cómo la había hecho. Mientras Disney armaba equipos enormes de dibujantes para cada producción, con decenas y a veces cientos de animadores trabajando en paralelo, Cristiani había hecho sus películas prácticamente solo, moviendo y fotografiando cada figura
cuadro por cuadro, [música] el mismo con sus propias manos. Disney le ofreció trabajo, quiso llevárselo y Kirino Cristiani, [música] el pionero mundial de la animación, le dijo que no. Prefirió quedarse en Argentina. [música] Siguió haciendo sus cortos, sus publicidades animadas, su trabajo. Se retiró de la industria en 1941 y murió el 2 de agosto de 1984 [música] en Bernal, provincia de Buenos Aires, con 88 años.
Ahí está la imagen completa. Un hombre que nació en Italia, creció en Argentina, se hizo argentino de corazón y de obra, inventó un lenguaje artístico nuevo que el mundo entero adoptó. Recibió muy poco reconocimiento en [música] vida y al que hoy la mayoría de los argentinos no conocemos por nombre. Pensa en el contraste.
[música] Cualquier chico del mundo sabe quién es Walt Disney. Poquísimos saben quién es Kirino Cristiani. Y sin embargo, [música] Disney llegó 20 años después de Cristiani. Y esto me lleva a algo que quiero que pensemos juntos. ¿Por qué no sabemos esto? ¿Por qué no están en los manuales escolares? ¿Por qué cuando alguien dice primer largometraje animado de la historia [música] en todo el planeta la gente piensa en Disney y no en Buenos Aires? Hay varias razones y ninguna es sencilla.
La primera es que el apóstol no existe físicamente. [música] Una película que no se puede ver es muy difícil de reivindicar, de difundir, de hacer circular. La segunda es que el reconocimiento en la historia del cine estuvo históricamente concentrado en los países que dominaban la industria, principalmente Estados Unidos. La [música] tercera y quizás la más triste, es que en Argentina misma no le dimos el valor que merecía.
El reconocimiento a Cristiani llegó tarde e insuficientemente, como han señalado varios historiadores del cine argentino. Nosotros no supimos contar nuestra [música] propia historia, pero eso está cambiando. El Museo del Cine de Buenos Aires lleva su nombre. Investigadores argentinos y extranjeros han trabajado para recuperar fragmentos de su obra.
En 2022, con motivo del 125 aniversario del estreno del apóstol, diversos medios volvieron a poner su historia en primer plano. Y hay algo que quiero destacar. La industria de animación argentina [música] actual, que es muy activa, que produce cortometrajes y series reconocidas internacionalmente, sus raíces en este suelo, [música] en esta tradición que arrancó con Quirino en un altillo de Rivadavia hace más de 100 años.
[música] Y mira esta paradoja hermosa. La animación argentina de hoy con sus festivales, sus escuelas, sus animadores que trabajan para producciones de todo el mundo, tiene un padre fundador que llegó de Italia a los 4 años, [música] que creció en Buenos Aires, que se hizo argentino y que desde Argentina le regaló al mundo un arte completamente nuevo.
Eso es Argentina también, un país que hizo suyo a quien llegó de afuera, que le dio el espacio y el contexto para crear algo sin precedentes [música] y que luego con la historia más grande que ya conocemos no supo siempre guardar esa memoria como debía. Pero la memoria existe, está acá [música] y la podemos recuperar. Me quedo pensando en Quirino en ese altillo a la noche, moviendo sus figuras de cartulina milímetro por milímetro, [música] fotografiando cuadro por cuadro, sin saber exactamente qué estaba haciendo más que algo que nunca existió antes. No
tenía un manual, no tenía un referente, [música] estaba inventando y lo estaba haciendo acá en Buenos Aires, en Argentina [música] en 1917. Eso no te lo pueden quitar, eso es parte de lo que somos y creo que tiene que estar en nuestra conversación cotidiana, en lo que les contamos a nuestros hijos, [música] en lo que ponemos en valor cuando hablamos de lo que este país le dio al mundo.

Argentina tiene una deuda pendiente con Kirino [música] Cristiani y el primer paso para saldarla es saber quién fue. Ahora vos lo sabés [música] y podés contárselo a alguien más. Si este video te llenó de orgullo, compartilo. [música] Hay gente en tu familia, en tu grupo de amigos que va a querer saber esto. Y si querés seguir descubriendo historias [música] argentinas que deberían enseñarse en las escuelas y no se enseñan, dale like y suscribite, porque [música] cada semana traemos una historia nueva.
La próxima semana te voy a contar sobre otro argentino que cambió algo fundamental en el mundo y [música] te juro que tampoco te lo esperás. Abrazo grande y nos vemos
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