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“¿El 9 o el Portero?” | El día que Jorge Campos fue los dos a la vez

Era portero en la primera mitad del partido, callejero, delantero en la segunda. Mi papá me decía que estaba loco. Recordaría años después que tenía que elegir una posición, pero yo no entendía por qué. El Estadio Olímpico Universitario está lleno. 20,000 personas esperan ver a Pumas, pero cuando anuncian la alineación, la confusión es total.

Jorge Campos, delantero. [música] Los comentaristas no saben qué decir. Los aficionados de Cruz Azul se ríen. Nos están regalando el partido, dice uno. No saben lo equivocados que están. El silvato inicial suena. Jorge corre hacia el frente. Sus piernas son rápidas, más rápidas que las de cualquier portero profesional. Minuto 8.

Centro desde la derecha. Jorge salta entre dos defensas. [música] El balón pasa rozando su cabeza. Minuto 12. Recibe de espaldas, gira, dispara. El portero de Cruz Azul desvía a corner. Minuto 15. Pumas ataca por la izquierda. El balón llega al área. Jorge aparece entre dos marcas. El defensa lo tira. El árbitro señala. Penalti.

[música] El estadio explota, los jugadores de Cruz Azul protestan. Ricardo Pela toma el balón. ¿Quieres patearlo tú? Jorge niega con la cabeza. Tú eres el delantero de verdad. Hazlo tú. Pela dispara. Gol. 1-0 Pumas. Pero Jorge no celebra como los demás. Está pensando en algo diferente. Ese penalti era [música] mío, pensó.

Lo provoqué yo. Debí cobrarlo yo. Minuto 22. Jorge recibe en tres cuartos de cancha. Levanta la cabeza, ve espacio. Corre. Los defensas de Cruz Azul retroceden, no saben cómo marcarlo. Jorge entra al área, dispara, el balón sale alto, muy alto por encima del travesaño. La tribuna gime. Era la oportunidad perfecta.

Jorge golpea el aire con frustración. Minuto 30, otra oportunidad. Centro al área, Jorge Cabecea. [música] El portero atrapa sin problemas. Minuto 35, tiro libre a favor de Pumas. Jorge se acerca, yo lo cobro, dice. Coloca el balón, retrocede tres pasos, respira, corre, golpea, el balón vuela, curva en el aire, los defensas saltan, pero el balón pasa por encima del travesaño.

El técnico de Pumas se lleva las manos a la cabeza. Tal vez esto fue un error, piensa. [música] Minuto 42, últimos minutos del primer tiempo. El balón llega a Jorge en el borde del área. Está solo, completamente solo. El portero. Sale, Jorge dispara, el balón golpea en el poste, rebota, sale Jorge cae de rodillas. ¿Por qué no puedo meter un maldito gol? El silvato del medio tiempo suena.

Un más gana, pero Jorge no ha anotado. Camina hacia el vestuario con la cabeza baja. Buen partido, Jorge. Estuviste cerca, pero él no quiere palabras de consuelo. Quiere un gol. En el segundo tiempo, piensa mientras entra al túnel. Voy a estar en la portería. Ya no podré intentarlo. Esta era mi única oportunidad. Y entonces sucede algo que nadie esperaba.

El técnico lo detiene antes de entrar al vestuario. Jorge le dice, “Cambio de planes. Vas a seguir de delantero otros 15 minutos en el segundo tiempo. Después vas al arco. Los ojos de Jorge se iluminan. Todavía hay tiempo. Todavía puede hacerlo. Pero lo que está a punto de vivir en esos 15 minutos será más dramático de lo que jamás imaginó.

El segundo tiempo comienza. Jorge Campos regresa al campo, pero no va hacia su portería, va hacia el ataque. 15 minutos más, 15 minutos para lograr lo que toda su vida ha querido demostrar. Si no mete un gol ahora, piensa, [música] esta historia quedará como un fracaso. No puede permitirlo. Minuto 48.

Cruz Azul tiene el balón. El portero de Pumas hace una gran atajada, despeja hacia delante, un contragolpe. Jorge corre tras él. Es más rápido que todos, alcanza el balón antes que el defensa. Dos defensas vienen hacia él, dispara desde fuera del área. El portero se estira, toca el balón con las puntas de los dedos, [música] sale rozando el poste otra vez.

Jorge grita de frustración, maldición. Los aficionados lo alientan. Vamos, Jorge. El siguiente entra, pero el tiempo corre. Ya pasaron 5 minutos, solo le quedan 10 más como delantero. Minuto 53, tiro de esquina para Pumas. Jorge se mete al área, el cobrador centra, todos saltan, el balón golpea en su hombro, rebota, otro jugador, lo remata.

¡Gol! 2 Pero no fue gol de Jorge. Él está ahí viendo como sus [música] compañeros celebran. Ayudó, estuvo ahí, pero no fue su gol. No es suficiente, piensa. Minuto 58, quedan solo 7 minutos. Pumas [música] domina, 2-0 arriba. Cómodos, pero Jorge no está cómodo. Es cada vez que toca el balón, busca el arco. No pasa, no combina, solo piensa [música] en disparar.

Jorge juega con el equipo, pero él no puede. Esta es su única oportunidad. Minuto 61. Jorge recibe en la banda derecha. Tres defensas adelante. Cualquier jugador sensato pasaría el balón. Jorge no es sensato, corre con el balón, enfrenta al primer defensa, lo dribla, el segundo entra, Jorge lo esquiva, el tercero lo derriba. Falta tiro libre a 20 m del arco.

Jorge se levanta, su rodilla duele, pero no le importa. Este es el momento. Piensa. Coloca el balón. Los defensas forman la barrera. Por favor, susurra. Solo este [música] gol. Corre hacia el balón, golpea el balón. Vuela sobre la barrera, el portero salta. El balón golpea en el travesaño. Clan rebota hacia fuera.

Jorge cae de rodillas, no puede creerlo. Cuatro oportunidades claras, cuatro veces cerca, cero [música] goles. Tranquilo, Jorge, ya casi es hora de que vayas al arco. Pero Jorge no quiere ir al arco. No, todavía no sin su gol. Minuto 63. El técnico la señal desde la banca. Es hora. Jorge tiene que ir a la portería, pero no se mueve.

Está parado en el centro del campo mirando el arco rival. Solo un minuto más le grita al técnico. El técnico niega con la cabeza. Jorge, ahora tienes que ir al arco. Los aficionados no entienden qué pasa y entonces ocurre. Minuto 64. Cruz Azul tiene el balón. Un jugador de Pumas intercepta, roba. Contraataque.

El balón llega a Ricardo Pela. Corre hacia delante. Tiene dos opciones, disparar o pasar a Jorge. Pela ve la desesperación en los ojos de su compañero y toma una decisión. Pasa el balón. Jorge lo recibe de espaldas con un defensa pegado. Se gira, empuja. Ahora está solo frente al portero. [música] Uno contra uno.

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