Y eso no es todo. En Dinamarca están implementando un polémico plan de venta e incluso demoliciones forzosas de viviendas públicas para eliminar getos. Sí, sí, lo habéis escuchado bien. El gobierno danés realiza realos forzosos para revender las viviendas públicas a perfiles de mayor renta o incluso para derribarlas.
Y es que la ley exige que en los barrios en los que al menos la mitad de la población sea de origen o ascendencia no occidental, la proporción de viviendas públicas no puede superar el 40% del total. Y si este se supera, pues ya sabéis, bulldozer, excavadora y a volar. Es la guerra al geto de este país nórdico gobernado por la izquierda.
Amigos, es todo un desaguisado provocado por muchos años de políticas irresponsables, mucho descontrol y estados de bienestar demasiado poco exigentes, lo que por supuesto está teniendo consecuencias. Y es que en casi cada rincón del continente hay un denominador común, el auge de partidos nacionalistas, populistas y antiinmigración.
es la consecuencia directa de unas políticas de integración muy mal formuladas. Aunque eso sí, todavía hay países que van un poco a su rollo. Sin ir más lejos, uno que nos toca muy de cerca, donde el gobierno ha decidido solucionar el problema de la inmigración irregular a golpe de regularizaciones masivas. España regularizará a 500,000 inmigrantes indocumentados.
Realmente, como vimos en Visual Economic, la cifra final será bastante más alta. Por supuesto, la regularización es un primer paso. En pocos años la mayoría recibirá la nacionalidad. Ya veremos cómo sale este experimento, porque, a ver, no, tampoco es que la regularización esté mal en sí misma.
Al fin y al cabo, es razonable contemplar que las personas que ya viven en España puedan trabajar más cuando el sistema somete a las personas a eternas esperas y complicados procesos burocráticos, dejándolas en un limbo alegal a la espera de una resolución que nunca termina de llegar. El problema es que sin cambiar otras cosas te arriesgas a que te termine pasando lo mismo que a tus vecinos, empezando por el efecto llamada. Veremos.
Claro que sabéis que, como os decíamos al principio de este vídeo, hay un país en Europa que se resiste a todos estos problemas y que tiene un modelo bastante diferente al del resto de Europa. Me estoy refiriendo, por supuesto, al gran protagonista de este vídeo, Suiza. Suiza es un país donde apenas hay problemas de criminalidad.
De hecho, es uno de los países más seguros de toda Europa. Su tasa de criminalidad es la mitad que la de países como Francia, Bélgica, Reino Unido o Suecia, que son los que encabezan el ranking de problemas. Y si nos fijamos en determinados tipos de delitos, la diferencia todavía es mayor. Suiza tiene una tasa de violaciones casi seis veces menor que Suecia y cuatro veces menor que la de su vecina Francia.
Además, en Suiza tienes casi cuatro veces menos probabilidades de que te roben que en España o Francia y casi tres veces menos probabilidad de ser víctima de un homicidio que en Suecia. es uno de los países más seguros de Europa y probablemente del mundo y eso que su población no deja de crecer con inmigrantes.
De hecho, la migración neta lleva años en cifras récord, mientras el crecimiento natural, es decir, la diferencia entre natalidad y mortalidad de la propia población suiza está en mínimos. Y sin embargo, como veis, no hay grandes problemas. Y por eso la pregunta es, ¿cómo de antes lo hacen para que el país no se convierta en un foco de conflicto social? Por cierto, como curiosidad deciros que hablamos de uno de los países con más armas de fuego per cápita de Europa, casi 28 por cada 100 personas.
Hablamos de más de 2,3 millones de armas de uso civil en este pequeño país alpino. Pero volviendo al tema de hoy, ¿cómo puede ser que el país con mayor tasa de inmigración de todo el viejo continente y uno de los que más armas tienen sea a la vez uno de los más seguros? Pues amigos, justo aquí llegamos al punto crítico de toda esta historia, porque la cuestión es que los suizos no han querido seguir el guion de sus vecinos con esto de la inmigración.
En Suiza, la inmigración masiva se produce sin crisis de identidad. Este país ha ido por libre y los resultados saltan a la vista. La cuestión es, ¿cómo lo han hecho? ¿Qué hacen diferente? Pues bien, eso es justo lo que os vamos a contar a continuación. Pero antes, un apunte. Lo que vamos a ver es como Suiza filtra a su inmigración por cualificación.
Solo entran básicamente los perfiles que su economía necesita de verdad. Ingenieros, médicos, especialistas. Si no aportas valor lo tienes muy complicado. Algo que, por cierto, también estamos viendo en este preciso momento en otro terreno distinto a nivel internacional, el mercado laboral.
Y es que las empresas están empezando a hacer exactamente lo mismo con la inteligencia artificial. están filtrando a sus trabajadores por su capacidad de trabajar con IA. Sin embargo, según LinkedIn, el 93% de las compañías reconocen tener problemas para encontrar talento preparado para implementarla. El resultado pues que según un estudio del Boston Consulting Group, solo el 7% de las empresas la están sabiendo aprovechar.
Por supuesto, eso significa que hay una ventana de oportunidad enorme para quien sepa prepararse. Claro que aquí no hablamos de manejar un chatbot, sino de saber construir un sistema de trabajo completo con IA. asistentes que manejen y analicen tu documentación encontrando patrones útiles, paneles que te digan qué decisiones tomar, automatizaciones que ejecuten tareas operativas que seguro te roban un montón de tiempo cada día.
La cuestión es saber montar todo eso. Y amigos, ¿sabéis qué? que justo de eso va el máster en IA aplicada y optimización de procesos productivos que hemos desarrollado en la Visual Business School junto a la Universidad Tecnológica Atlántico Medediterráneo de Málaga y a Panel, consultora tecnológica de referencia que trabaja con clientes como Telefónica, Santander, Iberia o Ericson.
Un programa universitario con 30 créditos EZ diseñado para que profesionales, empresarios y emprendedores os podáis poner al día y que además, oye, tiene un claustro que es una auténtica locura. Algunos ejemplos, pues ahí tenemos a David Hurtado, innovation lead en Microsoft, a Ignacio Estrella, especialista en IA de Google, a Fernando Verdugo, responsable de Copilot en Microsoft y también como mentor está el mismísimo Chema Alonso, probablemente el mayor referente tecnológico de España y actual vicepresidente de Cloudfir.
Vamos, profesionales que trabajan con IA todos los días en primera línea. Pues bien, apunta la fecha, el 12 de abril a las 7:07 de la tarde, hora de Madrid, haremos un directo en Zoom donde os presentaremos todos los detalles sobre el programa, hablaremos de todos estos cambios que se están produciendo y responderemos a las preguntas que tengáis.
Y si por lo que sea, oye, la hora te va mal o no puedes asistir, no te preocupes, te enviaremos toda la información por email, pero para eso necesitamos que te inscribas con el link que os dejamos en la descripción o con este QR que ves en pantalla. Y dicho esto, continuemos con todo lo que hace diferente a Suiza. El país que resiste. Suiza se ha convertido en la auténtica aldea de Asterix y Obéix en cuanto a modelo migratorio se refiere.
Y lo primero que salta la vista es que el tipo de inmigración que tiene Suiza es bastante diferente a la de muchos otros países de su entorno. Fijaos en su vecina Francia, por ejemplo, aproximadamente ocho de cada 10 extranjeros son de fuera de la Unión Europea. En Italia lo son siete de cada 10 y en Alemania dos de cada tres.
Sin embargo, en el país de Roger Federer la cosa es totalmente diferente. En este caso, más de la mitad de los inmigrantes en Suiza son ciudadanos europeos. hablamos de 1,illón y medio de personas que proceden directamente de otros países de la Unión Europea. Y claro, si nos fijamos en la realidad de los países con los que hace frontera, vemos que aquí hay una primera señal de que algo se hace de forma diferente.
Así que, si os parece, vamos a ver en qué se parece y sobre todo, en qué se distingue el modelo migratorio suizo al del resto de Europa. Quizás, oye, podamos aprender algo de él. Bien, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los suizos tienen muy clara una máxima. Estar en Suiza no es un derecho, es un privilegio y ese privilegio se gana día a día.
No se adquiere en ningún caso de forma indefinida, pase lo que pase. No, para nada. Y esta es, de hecho, la primera gran diferencia con el modelo que han seguido durante décadas muchos otros países europeos, la rigidez de los permisos de residencia y la entrega de la nacionalidad. Mientras muchos países europeos entienden la inmigración como algo casi irreversible, los suizos la ven como un contrato con cláusulas, condiciones y letra pequeña.
Empecemos por lo básico, los permisos de residencia. En Suiza no existe el entras, te quedas y ya veremos, ¿no? La mayoría de permisos están ligados a un empleo concreto, a un salario mínimo, ya que siga siendo útil para el sistema, que pierdes el trabajo, entonces, tic tac, el reloj empieza a correr y si no encuentras otro trabajo pronto, la puerta de salida se te vuelve a abrir.
Aquí no hay nada de residencias eternas o que se renueven por pura inercia, ¿no? y mucho menos te dejan vivir en el país a costa del herario público. Vamos. Además, el país distingue claramente entre ciudadanos de la Unión Europea y personas no europeas, de tal forma que para los no europeos hay cupos anuales, controles más estrictos y un filtro brutal.
Solo entran aquellos perfiles que la economía suiza necesita de verdad. Hablamos, por ejemplo, de ingenieros, médicos, especialistas muy cualificados. El resto o bien lo tienen casi imposible o bien llegan, pero de una forma muy temporal y acotada. Por eso aquí es muy difícil encontrar personas que no tengan una formación educativa, que procedan de países muy pobres o que nada más llegar necesiten asistencia social.
Eso en Suiza prácticamente no existe. Si eres útil, entras y si no, pues lo tienes muy chungo. Ahora bien, ¿significa esto que no existe una residencia permanente o una forma de quedarse para siempre? Pues a ver, sí, claro que esa posibilidad existe, pero no es tampoco una garantía total. El famoso permiso C es el más estable.
Se consigue por lo general tras pasar 10 años si eres de fuera de la Unión Europea y otros países asociados o tras 5 años si procedes de países del bloque comunitario, de Estados Unidos, de Canadá y lugares por el estilo. Y ojo, porque el proceso no es automático, hay requisitos de integración, tienes que ser autosuficiente económicamente e incluso ese estatus te lo pueden retirar en el futuro si el Estado considera que ya no cumples las condiciones mínimas para seguir en el país.
Por ejemplo, si delinques, consideran que amenazas el orden público o que dependes de ayudas públicas para vivir, te pueden quitar el permiso. Sí, lo pueden hacer incluso aunque lleves muchísimos años viviendo allí. Si eres europeo o de otro pequeño club de países asociados, la cosa es un poco más fácil, pero tampoco te creas que te abren las puertas de par en par y te invitan a quedarte para siempre.
En el caso de los ciudadanos europeos, Suiza aplica la libre circulación. Es decir, puedes entrar y trabajar sin cupos si tienes un contrato o medios para mantenerte, pero la residencia tampoco es totalmente automática ni eterna. Si pierdes el trabajo y pasas mucho tiempo en paro o te quedas sin recursos para mantenerte, el permiso puede no renovarse.
Hay más estabilidad que para los no europeos, pero sigue ligada siempre a ser autosuficiente. Para que os hagáis una idea, en España un inmigrante puede conseguir la nacionalidad tras 10 años de residencia legal y si es latinoamericano en solo 2 años la nacionalidad. Y claro, la cuestión es que ahí ya no hay vuelta atrás.
Pero amigos, ahora que hablamos de nacionalidad es cuando llegamos verdaderamente a la joya de la corona, la nacionalidad suiza. En Suiza no basta convivir mucho tiempo en el país, rellenar un formulario y poco más para convertirte ya en todo en suo, ¿no? Para empezar necesitas al menos 10 años de residencia legal. Espera, dominar bien una lengua nacional y demostrar una integración real.
Y diréis, ¿qué es eso de una integración real? Pues desde conocer la política local hasta participar en la vida comunitaria. Esto es así para evitar que puedan convertirse en suos personas que se encapsulan en burbujas sin ninguna intención de integrarse. Básicamente no consideran que alguien pueda ser suizo en su vida diaria da la espalda a la sociedad suiza.
Y ojo que todavía hay más. Para conseguir la nacionalidad, no solo necesitas convencer al Estado federal de que la mereces, también tienes que convencer al cantón y a tu municipio. De hecho, en algunos casos necesitas convencer literalmente a tus propios vecinos y si no encajas, no hay pasaporte. Así de simple. De hecho, todo esto que os estamos contando explica noticias como esta.
Casi tres de cada 10 personas no tienen pasaporte suizo. De los 9 millones de personas que viven en Suiza, 2,5 millones no tienen pasaporte suizo. El resultado, Suiza tiene inmigración, sí, muchísima, de hecho, como ya os hemos comentado, pero esta es extremadamente selectiva, reversible y está constantemente monitorizada.
No es un país cerrado, pero tampoco consideran la inmigración como un pleno derecho, básicamente para evitar los problemas que se dan en el resto de Europa. Ahora bien, aunque su sistema funcione y por ahora ha mantenido al país muy lejos de los problemas tan serios que tienen sus vecinos, tampoco echemos las campanas al vuelo tan rápidamente, porque incluso con todo esto que os hemos contado, hay propuestas cada vez más populares para limitar la inmigración, que es justo lo que vamos a ver ahora.
Suiza en peligro de extinción. [música] Bien, tened una cosa muy en cuenta. Aunque en Suiza mayormente la inmigración no genera un problema de seguridad ni tampoco una carga para los recursos públicos, hay un dato que a muchos les sigue pesando y es que tres de cada 10 personas son extranjeras o cuatro de cada 10, si incluimos también a quienes tienen origen extranjero.
El problema sobre el papel ninguno. En la realidad hay algo que a muchos suizos no les gusta y es que al ritmo que va el país para el año 205 se estima que más de la mitad de la población podría no ser de origen suizo, lo que genera cierta preocupación y explica noticias como esta. Suiza planea congelar la migración si la población alcanza los 10 millones.
Este 2026 previsiblemente se votará en referéndum una iniciativa prácticamente única en el mundo. El impulsor es el Partido Popular suizo, que es el partido del actual presidente rotativo Guy Pacmelán y que pasa por limitar la población a 10 m000ones y cortar la inmigración de raíz si se alcanza ese tope.
Y ojo, porque ese escenario, según las proyecciones existentes, podría darse dentro de entre 5 y 9 años. Y diréis, ¿por qué limitar la población? Pues por varios motivos. El primero es que para muchos el país está llenándose demasiado rápido. Para que os hagáis una idea, la población ha crecido alrededor de un 10% solo en la última década.
Eso es mucho más rápido que en la Unión Europea, donde ha crecido menos del 2% en el mismo plazo de tiempo. Y claro, ahora muchos suizos temen que este rápido crecimiento sobrecargue el sistema en su conjunto y los servicios públicos en particular. [música] Hay una parte creciente de la población que considera que Suiza empieza a estar saturada y que consideran que eso se traduce automáticamente en más atascos, en más congestión en el transporte público, en un aumento del precio de la vivienda, los alquileres y los costes de
vida y en una presión excesiva sobre los centros sanitarios y educativos. También incluso hay quien alude a motivos medioambientales para evitar que sus ciudades crezcan en exceso consumiendo tierras agrícolas y paisajes naturales. En otras palabras, básicamente quieren proteger el idílico estilo de vida suizo.
Y sabéis que hoy por hoy, y salvo que cambien las cosas, todo apunta a que este plan para limitar la población puede salir adelante. La propuesta de limitar la población suiza obtiene casi el 50% de apoyo en las encuestas. De momento, el 48% de los suizos apoyan limitar la población por mandato constitucional. Así que ya veremos lo que pasa finalmente.
Claro que esto tampoco es todo, porque además de propuestas como estas, Suiza tampoco es del todo inmune al auge de partidos antimigración. De hecho, lo que acabamos de ver es un buen ejemplo de ello. En Suiza, las pinturas antiinmigración no se canalizan tanto en partidos nuevos tipo Allright como en el resto de Europa, sino en el giro político de los partidos tradicionales.
Y el Partido Popular Suizo es, de hecho, el mejor ejemplo de ello. Esto, por cierto, recuerda un poco también al caso de los Estados Unidos, un país donde no había problemas relevantes con la población inmigrante y donde pese a ello hemos visto cosas como las persecuciones del ICE o una creciente criminalización de la población hispana, pese a que este colectivo siempre ha tenido una integración laboral muy alta y que incluso aquellos en situación irregular nunca han dado problemas especialmente.
De hecho, tienen incluso tasas de criminalidad inferiores a las del resto de la población. Pero da igual, porque muchas veces el auge de posturas antiinmigración no depende tanto de si los datos acompañan o no a los discursos políticos y a la percepción social. Desde luego, Estados Unidos y Suiza son un buen ejemplo de ello.
En estos países, la cuestión de la identidad y el miedo a los cambios acelerados pesa mucho más que otras cuestiones. De hecho, eso es lo que mueve a muchos dentro y fuera de Suiza a posiciones políticas mucho más duras hacia la inmigración. Pero bien, llegos hasta aquí. Ahora lo que nos interesa es saber cómo piensas tú.

¿Crees que el modelo migratorio suizo podría solucionar los problemas de Europa o ya es demasiado tarde? ¿Te parece justificado que estén pensando en limitar la población a 10 millones de personas? Pues bien, déjanos tus comentarios por aquí abajo y veamos lo que pensáis. Seguro que el debate va a estar la mar de interesante y caliente. Y recuerda, muy importante, si eres un profesional, un empresario o un emprendedor que quiere dar el salto a la inteligencia artificial, te esperamos el próximo día 12 de abril a las 7:07 de la tarde, hora de Madrid, en la
presentación del Máster en Ia que hemos preparado. Puedes apuntarte con el link que te dejamos en la descripción o en este cuerde que ves en pantalla. Te esperamos y por supuesto, como siempre, si este vídeo te ha resultado interesante, dale al botón de like. Como siempre, muchas gracias por estar ahí, un abrazo y nos vemos en el próximo vídeo. No.