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Así controla SUIZA la INMIGRACIÓN: ¿La ALTERNATIVA al CAOS europeo?

 Y es que ojo al dato, el 30% de la población del país el bético ha nacido fuera de él. Y no solo eso, hablamos de que 2,illones y medio de personas en un país de apenas 9 m000ones no tienen ciudadanía suiza. Y si ya estáis sorprendidos, atentos a este otro dato. Si sumamos también la población de origen extranjero, pero que sí son suizos, que tienen la nacionalidad, entonces la cifra ronda el 40%. Casi la mitad de toda la población.

El 40% de la población suiza tiene origen migrante. Es simplemente espectacular. Ahora bien, justo aquí llega la pregunta incómoda. ¿Soléis escuchar noticias sobre ataques terroristas, crímenes violentos cometidos por extranjeros o conflictos sociales como ocurre en los países a su alrededor? A ver, sí, seguramente algún caso habrá, pero realmente, ¿cuántas veces habéis oído hablar de ello? probablemente nunca o muy pocas veces.

 Y eso es lo verdaderamente llamativo. En países como Suecia, cada dos por tres nos llegan malas noticias de este tipo, pese a que allí las personas con origen extranjero son muchas menos, entre el 25 y el 30%. Entonces, a ver, a ver, ¿cómo es posible que Suiza, siendo en la práctica el país europeo con mayor tasa de inmigrantes, no tenga los problemas que están desbordando al resto de sus vecinos? Pues la respuesta no es casual.

 Porque amigos, lo que hace Suiza va justo en la dirección contraria al modelo migratorio europeo. Y justo de eso va este vídeo. Mucho ojo con lo que os vamos a contar, porque todo lo que vamos a ver a continuación puede determinar no solo lo que pase con la inmigración en Europa, sino también el propio futuro político del continente.

 Así que si os parece, vamos con ello. El caos europeo. Amigos, Europa está en llamas. Aquí en Visual Politic ya os hemos hablado de lo que está pasando en varios países como Suecia, Dinamarca o Francia, países que tienen serios problemas de integración de muchas comunidades de inmigrantes. En Suecia, desde luego, tenemos seguramente el caso más preocupante a nivel europeo.

Fijaos, en 2025 en Suecia hubo casi 150 tiroteos. Y ojo, porque si os parece mucho, hace solo 3 años, en 2022, cerraron con 390 tiroteos. Y eso que la población sueca es de apenas 10 millones de habitantes. Pero claro, el país está inmerso en una guerra brutal contra el crimen organizado que literalmente controla barrios enteros.

 crimen organizado cuyos miembros suelen ser inmigrantes o personas de ascendencia inmigrante. Y amigos, hablamos, por supuesto, de bandas que son extremadamente violentas y vengativas. Para que os hagáis una idea, el país nórdico es el país no en guerra donde más explosiones hay. Solo en 2025 se registraron 189 explosiones de bombas y otros artefactos.

 Y si esto ya es mucho, la cosa podría haber sido mucho peor, porque el año pasado la policía sueca abortó 240 preparativos para cometer ataques con explosivos y 57 intentos de ataques ya en marcha. Y aunque los tiroteos han bajado, los ataques con explosivos siguen subiendo y el motivo no es otro que las guerras de bandas. Hablamos de bandas territoriales que, como os decía, controlan barrios enteros, sobre todo barrios de vivienda pública donde existe una gran concentración de personas de origen extranjero.

 Y claro, estas bandas se pelean por mantener su territorio y su negocio hasta el punto de que la propia policía llegó a reconocer que la cosa se les iba de las manos, le superaba y el gobierno tuvo que autorizar al ejército a luchar contra este problemón. Suecia recurrirá al ejército para ayudar a combatir a las bandas. El primer ministro Wolf Christson ha culpado de la violencia a una política migratoria irresponsable y a una integración fallida.

 El problema es tan grave que allí existe incluso un término que pone los pelos de punta, el de los niños soldado. Y es que decenas centenares de jóvenes suecos de origen extranjero, de barrios guetificados de la llamada sociedad paralela, se han convertido en auténticos peones del crimen, lo que no es casualidad.

 En el sistema legal sueco no se permiten interrogarlos ni condenarlos como adultos. Y ojo, es que la situación es tal que hay listas de precios y ofertas de servicios en redes como Telegram. Las tarifas que se han conocido van desde los $,000 que cuesta pegarle a alguien un tiro a modo de aviso hasta los 50,000 por acabar con su vida.

 La situación es tan grave que Suecia se ha llegado a convertir en todo un exportador de crimen a sus países vecinos, en especial a Finlandia y Dinamarca. Aunque la industria sueca del crimen se está extendiendo tanto, se está internacionalizando tanto que incluso en España ya vemos noticias como estas. Detenidos dos sicarios cuando pretendían cometer un asesinato en Málaga, estos dos individuos están relacionados con una organización criminal de origen sueco.

 Pero ojo, puede que el caso de Suecia sí sea el peor, pero desde luego no es el único problemático que encontramos en nuestro viejo continente. Otro ejemplo, pues muchos seguro que lo conocéis bien. En Francia la cosa tampoco es que esté muchísimo mejor. Allí los extranjeros, es decir, sin nacionalidad, cometen alrededor del 40% de todos los robos, un tercio de las sustracciones de vehículos y el 35% de los robos violentos sin armas.

 De estos últimos, por cierto, casi todos están cometidos por personas procedentes de África. ¿Y sabéis cuál es el porcentaje de inmigrantes no nacionalizados en Francia? Alrededor de un 7%. Así que haced cálculos, es un problema enorme, claro, de integración. La prevalencia del crimen entre los extranjeros en Francia es gigantesca. Casi seis veces más robos a nivel nacional y casi cuatro veces más violaciones en la capital.

 De hecho, Francia ha pasado en solo 9 años de ser el octavo país europeo con mayor tasa de violencia sexual en 2014, a ser el tercero tan solo por detrás de Suecia e Islandia. Y esto nos dice una cosa, lo que ahora parece estar controlado puede tardar muy, pero que muy poquito, en salirse de control.

 Y eso hay un país donde lo saben de sobra. Y no, todavía no me estoy refiriendo a Suiza, me estoy refiriendo a Dinamarca. Dinamarca es hoy seguramente el país de Europa occidental más cerrado a la inmigración. Y es que tras sufrir problemas parecidos a los que os acabamos de contar, aunque a menor escala, los danes cogieron los toros por los cuernos y establecieron las leyes de inmigración más duras de Europa.

 Y ojo que hablamos de unas medidas que han sido implantadas por los socialdemócratas con la primera ministra Mete Frederiksen a la cabeza. Nada de ultras de derechas y nada de eso. Por ejemplo, el país sigue actualmente una política de cero refugiados. Tan solo hicieron la excepción con los refugiados ucranianos.

 Pero ir a Dinamarca y pretender pedir el asilo es tan complicado que nadie, en su sano juicio elegiría este país para hacerlo. Los inmigrantes y los refugiados tienen todo tipo de trabas para llevar a Dinamarca a sus familiares. Por ejemplo, desde 2016, al entrar en el país, a los refugiados se les aplica la llamada ley joyería, que obliga a los recién llegados a entregar al Estado sus objetos de valor como forma de pago por su estancia, y eso incluye joyas y oro, salvo objetos puntuales con alto valor sentimental.

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