En un encuentro que ha sacudido las redes sociales y fusionado lo mejor de la gastronomía europea con el ritmo del Caribe, la reconocida creadora de contenido RoRo ha protagonizado una jornada culinaria histórica junto a las dos figuras más grandes de la bachata: Romeo Santos y Prince Royce. Lo que comenzó como una ambiciosa sesión de cocina de dieciséis horas terminó en una velada llena de risas, confesiones musicales y una cata detallada que puso a prueba los paladares más exigentes del mundo del espectáculo.
La preparación para este evento no fue tarea sencilla. RoRo se entregó por completo a la elaboración de un menú tradicional español que incluyó clásicos como lentejas, albóndigas de ternera, croquetas de jamón, rabo de toro y la emblemática tortilla de patata. La dedicación fue tal que la chef confesó haber pasado horas deshilachando el rabo de toro y preparando una bechamel perfecta para las croquetas, demostrando
que el arte de cocinar para grandes estrellas requiere tanto esfuerzo físico como pasión creativa.
El encuentro, que tuvo lugar en el lujoso hotel Four Seasons de Madrid, estuvo marcado por la naturalidad y el buen humor. Romeo Santos y Prince Royce, quienes se encuentran en España celebrando el éxito masivo de su reciente producción discográfica, se mostraron abiertos y curiosos ante los sabores locales. La sorpresa inicial llegó con los boquerones en vinagre. Aunque Romeo admitió no ser un gran fanático del pescado en general, reconoció el sabor interesante del plato, mientras que Royce destacó la intensidad del vinagre, calificándolo como un aperitivo fuerte pero auténtico.
Uno de los momentos más memorables de la cata fue cuando Prince Royce probó su primera tortilla de patata. La controversia nacional sobre si este plato debe llevar cebolla o no se hizo presente, pero la versión de RoRo (sin cebolla para esta ocasión) logró conquistar al artista de inmediato. La textura y el sabor tradicional elevaron la tortilla a los puestos más altos de su ranking personal, confirmando por qué es el estandarte de la cocina española.

Sin embargo, no todo fue un camino de rosas. El rabo de toro, un plato que RoRo considera la joya de la corona, generó opiniones divididas. Mientras que la textura de la carne fue alabada, la intensidad de la salsa reducida resultó un poco abrumadora para el paladar de Prince Royce. Este tipo de honestidad fue precisamente lo que hizo que la charla fluyera con tanta transparencia, permitiendo que los artistas compartieran también detalles íntimos sobre su proceso de trabajo.
Durante la comida, los cantantes profundizaron en la creación de su álbum conjunto, un proyecto que, según explicaron, nació de una amistad de años y de tres intentos previos que no llegaron a ver la luz porque no hacían justicia a las expectativas de sus seguidores. Revelaron que grabaron durante diez meses consecutivos para lograr las trece canciones finales, incluyendo el éxito número uno, “Dardos”. La confianza mutua en el estudio fue clave: se atreven a decirse cuando algo no suena bien, evitando lo que en la cultura dominicana llaman ser un “lambón” o un “tumbapolvo”, términos que causaron gran gracia entre los asistentes.
La dulzura llegó al final de la tarde con la torrija y la famosa tarta de queso de RoRo. La torrija fue comparada por los artistas con el “French toast”, destacando matices de sabor que les recordaron al guineo (plátano). Por su parte, la tarta de queso, una receta que RoRo ha perfeccionado durante una década y que forma parte de su propia marca personal, fue calificada unánimemente como una obra maestra, situándose en la categoría más alta de la tabla de posiciones.
El choque cultural también dejó espacio para momentos divertidos sobre el lenguaje. RoRo sorprendió a todos al utilizar algunas expresiones dominicanas aprendidas de su pareja, lo que generó risas inmediatas y un ambiente de complicidad absoluta. Romeo Santos llegó a bromear con que la creadora de contenido ya era prácticamente dominicana por su manejo de ciertas palabras fuertes de la jerga isleña, asegurando que después de este encuentro, la recordarían para siempre.
Al concluir la cata, se estableció un ranking final donde la tarta de queso y la tortilla de patata se coronaron como las grandes ganadoras de la jornada. Los artistas expresaron su profundo respeto por la gastronomía española y su agradecimiento por el apoyo incondicional que el público de España ha brindado a la bachata durante más de una década. Con doce conciertos programados en el país, muchos de ellos con entradas agotadas, este festín sirvió como la celebración perfecta para un momento dorado en sus carreras.
Esta colaboración entre la alta cocina digital y la realeza de la música latina demuestra que, independientemente de las fronteras, la buena comida y la buena música tienen el poder universal de unir a las personas. RoRo no solo alimentó a dos ídolos globales, sino que también creó un espacio de intercambio cultural que quedará marcado como uno de los contenidos más auténticos y compartidos del año.