El fervor político ha alcanzado un punto de ebullición en el departamento del Valle del Cauca. En una jornada que quedará grabada en la memoria de los habitantes de Buga, el candidato presidencial Iván Cepeda protagonizó un encuentro multitudinario que no solo demostró su fuerza en las encuestas, sino que consolidó su propuesta como el eje de la continuidad y profundización del cambio social en Colombia. Acompañado por la líder indígena y candidata a la vicepresidencia, Aida Quilcué, Cepeda lanzó un mensaje cargado de emotividad y determinación técnica, enfocado en proteger los derechos fundamentales de las clases trabajadoras y los sectores más vulnerables.
Desde la plaza pública, convertida en un mar de banderas y consignas, el candidato destacó la valentía del campesinado del centro del Valle, cuya lucha histórica por la reforma agraria ha sido la sem
illa de las transformaciones actuales. Cepeda, quien se identificó profundamente con las víctimas de la violencia al recordar tragedias como la de Trujillo, aseguró que su gobierno no permitirá ni un paso atrás en los logros alcanzados. La memoria y la reparación integral no serán conceptos abstractos, sino el pilar central de la acción del Estado bajo su mandato, de la mano con la primera mujer indígena que aspira a la vicepresidencia en la historia del país.
Uno de los momentos más vibrantes de su intervención fue la presentación de diez propuestas programáticas que buscan erradicar la pobreza y fortalecer la economía popular. Cepeda fue enfático al declarar que no permitirá ataques contra el salario vital ni contra los beneficios de los aprendices del SENA. Asimismo, defendió con vehemencia el bono pensional para los adultos mayores, una conquista que calificó como innegociable. Su programa de gobierno, que será presentado en su totalidad en los próximos días, tiene como eje estratégico la eliminación de la desigualdad a través de la expansión de programas de renta ciudadana y la ampliación de la cobertura de Colombia Mayor, pasando de tres a cinco millones de beneficiarios.
En materia de transparencia, el candidato anunció la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción sin precedentes. La propuesta es clara: la gran corrupción dejará de ser tratada como un delito menor. Cepeda prometió eliminar la “vagabundería” de la prisión domiciliaria para quienes roben los recursos del pueblo; cada peso deberá ser devuelto y los responsables enfrentarán penas efectivas tras las rejas. Además, incluyó la evasión de impuestos de grandes patrimonios como una modalidad de corrupción que será perseguida con rigor. Para dar ejemplo de lo que llamó “austeridad republicana”, aseguró que su primer decreto como presidente será la reducción de los altos salarios del gobierno, comenzando por el suyo propio.

La salud y el bienestar básico también ocuparon un lugar prioritario en su discurso. Cepeda detalló un plan de choque para los primeros cien días de gobierno, el cual incluye la negociación centralizada de medicamentos para garantizar su distribución oportuna y la resolución inmediata de las citas con especialistas que hoy tienen a miles de ciudadanos en listas de espera. A esto se suma el desarrollo de un Plan Nacional de Agua Potable, priorizando regiones olvidadas como la Costa Pacífica y La Guajira, donde la ausencia de acueductos sigue siendo una deuda histórica del Estado colombiano.
Para dinamizar la economía desde la base, el proyecto del Pacto Histórico propone el apoyo directo a las microempresas familiares. Se otorgarán créditos accesibles de hasta cincuenta millones de pesos para fortalecer a doscientas mil pequeñas empresas durante el cuatrienio. Esta medida busca convertir a las familias en motores productivos con estabilidad financiera, alejándolas de la dependencia y la precariedad. Según el candidato, estas no son promesas demagógicas, sino acciones viables y financiadas que ya han mostrado sus primeros brotes de éxito en el gobierno actual.
El cierre del evento fue un llamado a la acción militante y consciente. Cepeda instó a sus seguidores a no caer en el triunfalismo a pesar de los buenos resultados en los sondeos. Pidió a la ciudadanía recorrer casa por casa, calle por calle, para explicar la necesidad de una victoria en primera vuelta el próximo treinta y uno de mayo. La meta es clara: radicalizar la transformación social mediante una “revolución pacífica” que consolide la justicia social en los territorios. Con un cierre cargado de energía, el candidato reafirmó que el tiempo de la dignidad ha llegado para todas y todos, convocando a la vigilancia ciudadana en las urnas para proteger la voluntad popular de un pueblo que, según sus palabras, finalmente ha despertado.